Perspectivas

¿Cuál es el origen histórico de la Memoria y Cuenta?; por Carlos García Soto

Por Carlos García S. | 9 de marzo, 2017
Patio interno del Palacio Federal Legislativo. Caracas, circa 1885. Fotografía de Federico Lessmann. / Para ver la galería completa haga click en la imagen

Patio interno del Palacio Federal Legislativo. Caracas, circa 1885. Fotografía de Federico Lessmann. / Para ver la galería completa haga click en la imagen

Conforme a la tradición del constitucionalismo venezolano, la Constitución de 1999 exige que el Presidente de la República y los Ministros rindan ante la Asamblea Nacional un informe que habitualmente se conoce como “Memoria y Cuenta”.

Conforme al Artículo 237, cada año el Presidente debe dar cuenta a la Asamblea Nacional de los aspectos políticos, económicos, sociales y administrativos de su gestión durante el año anteriormente anterior. Por su parte, de acuerdo al Artículo 244 los Ministros deben presentar también anualmente ante la Asamblea Nacional una memoria razonada y suficiente sobre la gestión del despacho en el año inmediatamente anterior.

La fundamentación de este informe es sencilla: conforme al principio de separación de poderes, una de las funciones del Parlamento (Asamblea Nacional) es la de controlar la actividad del Poder Ejecutivo (Poder Ejecutivo y Ministros, entre otros funcionarios). Uno de los instrumentos para ese control será la exigencia constitucional al Presidente y Ministros para que acudan ante la sede del Parlamento Nacional para rendir un informe sobre su actuación en el año anterior.

¿Cuál es el origen histórico de esta práctica democrática?

El discurso del “Estado de la Unión” y su origen en la Constitución de Estados Unidos de 1787

Como en tantas otras instituciones de la democracia moderna, el origen de esta práctica se va a encontrar en la primera Constitución del mundo moderno, la de Estados Unidos de 1787.

En efecto, conforme a la Sección Tercera del Artículo 2 de esa Constitución, al regular al Poder Ejecutivo, se va a advertir:

“Periódicamente deberá proporcionar al Congreso informes sobre el estado de la Unión, recomendando a su consideración las medidas que estime necesarias y oportunas; en ocasiones de carácter extraordinario podrá convocar a ambas Cámaras o a cualquiera de ellas …”.

Es el discurso habitualmente como “Estado de la Unión”, y constituye una de las ceremonias más importantes del sistema político estadounidense.

“Una razón circunstanciada del Estado de la Nación …”: la Memoria y Cuenta
en la Constitución de Venezuela de 1811

Este informe también será exigido como una práctica democrática en la primera Constitución venezolana, de 1811. Aquí, como en otros aspectos, la Constitución norteamericana va a influir decisivamente en la redacción de nuestra primera Constitución. Con todo, la regulación del informe será más detallada en nuestra Constitución. Se partía de la base, como ha recordado José Ignacio Hernández sobre este mismo tema, de la necesidad de asegurar que ningún gobernante asumiera la voz del pueblo. En el Artículo 102, al regular los “Deberes del Poder Ejecutivo”, se va a señalar que el Poder Ejecutivo

“Todos los años presentará al Congreso, en sus dos Cámaras, una razón circunstanciada del Estado de la Nación en sus rentas, gastos y recursos, indicándole las reformas que deban hacerse en los ramos de la administración pública, y todo lo demás que en general deba tomarse en consideración por las Cámaras, sin presentarle nunca proyectos de Ley, formados o redactados como tales”.

De hecho, conforme al Artículo 103 de esa Constitución de 1811, la rendición de cuentas del Poder Ejecutivo al Parlamento no se restringía a ese mensaje anual. En efecto, advertía ese Artículo 103:

“En todo tiempo dará también a las Cámaras las cuentas, informes e ilustraciones que por ellas se le pidan, pudiendo reservar las que por entonces no sean de publicar, y en igual caso podrá reservar también del conocimiento de la Cámara de Representantes aquellas negociaciones o tratados secretos que hubiere entablado con aviso, consejo y consentimiento del Senado”.

Durante toda nuestra historia constitucional, hasta la propia Constitución de 1999, se ha mantenido esta tradición constitucional de someter al Parlamento la consideración de un informe anual del Poder Ejecutivo. Se trata, por ello, de uno de los instrumentos republicanos fundamentales para que la representación popular, expresada en los parlamentarios, examinen la actividad del Poder Ejecutivo, y le impongan los correctivos a que haya lugar.

Carlos García S. 

Comentarios (2)

Estelio Mario Pedreáñez
9 de marzo, 2017

Magistral este artículo de Carlos García Soto. Brillante. Me atrevo a hacer esta Nota: La razón histórica y de filosofía política que determinó que la Constitución de los Estados Unidos de América adoptara lo que se conoce como “Informe del Estado de la Unión”, que su Presidente debe presentar anualmente ante el Congreso de los Estados Unidos, objeto de la imitación en forma, más no de fondo, en gran parte del Constitucionalismo Hispanoamericano, surgió para darle carácter republicano (un funcionario público con atribuciones definidas, que debe informar a los representantes del pueblo, que lo controlan y pueden exigirle responsabilidades y sancionarlo, como también los jueces) y al Presidente en contraste a la anterior figura del Rey, quien era irresponsable (no podía exigírsele ningún tipo de responsabilidad), no rendía cuentas a nadie, ni siquiera tenía que informar la razón o motivos de sus decisiones y todo se hacía o dictaba en su nombre (los jueces los nombraba el Rey, quienes…

Estelio Mario Pedreáñez
9 de marzo, 2017

…en su nombre sentenciaban, los Ejércitos eran “del Rey”, el Fisco, el Tesoro, no era “Público”, era “del Rey”, etc.) ¿Por qué pienso que el Constitucionalismo Hispanoamericano, y en especial el Constitucionalismo Venezolano, imitó solo las formas de la Constitución de los EE.UU. pero no sus contenidos fundamentales? Porque muchas de las Constituciones de los Estados surgidos de la desmembración del Imperio Español en América (1811-1825) tomaron como modelo del Poder Ejecutivo, para crear el Presidencialismo “Imperial” Latinoamericano, al Rey de España antes de la Constitución de Cádiz de 1812, a un Rey absoluto, que él solo mandaba los “Ejércitos del Rey” y disponía de “súbditos y haciendas”. No fue el Persidente de EE.UU. el modelo adoptado, éste no puede declarar la guerra (lo hace el Congreso), no dirige solo las relaciones exteriores ní las Fuerzas Armadas, lo hace bajo control del Congreso, y no puede nombrar a su Gabinete, a sus Ministros, sin la aprobación previa del Congreso

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