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“Creo que Dios me abandonó ese día”; por Roberto Mata

Por Roberto Mata | 6 de junio, 2017
Zulymar Villegas retratado por Roberto Mata

Zulymar Villegas retratada por Roberto Mata

“Iba hacia Caracas en un taxi. Cuando prendí el teléfono, a la altura de Boca de Uchire, me enteré por las redes sociales lo que había pasado con César. Le dije al taxista: ‘¡Devuélvase, mi hijo está herido!’.

Los escuderos me contaron que ese sábado 27 de mayo en las manifestaciones en El Peñón del Faro, Lechería, había un policía sospechoso entre los guardias. César se separó del escudero y con las manos en alto le dijo:

—¿Me vas a matar? ¡Mátame, pues!

Fue un disparo certero. No fue mala suerte. Fue a él.

Dio dos pasos hacia atrás. Los compañeros lo atajaron y lo montaron en una moto.

¡No me dejen morir! ¡Llamen a mi mamá!

Entrando a la ambulancia le dijo a uno de los muchachos: ‘Dile a mi mamá que yo la amaba y que muero luchando por una Venezuela mejor para ella y mis hermanos’. Me imagino que él sentía que se iba a morir. Por desgracia, quien disparó, tiene su mismo apellido: Pereira.

Más de una vez le hice un show y lo saqué de una reunión política o de una manifestación. ‘César, mira todos los chamos que han matado… ¿Y si te llega a pasar algo a ti? Y si tú me amas tanto como siempre dices, ¿acaso no vas a pensar en mí?’

De niño, al salir del colegio se iba a trabajar en un mercado chino, embolsando las compras por las propinas. Tenía clientes fijos, así los llamaba. Si él no estaba en la caja, hacían la compra en otro momento. Tanto quiso trabajar, que le tuve que sacar un permiso en la LOPNA. Era parrandero y me decía mentiras para ir a rumbear. Si se quedaba en casa de algún amigo haciendo un trabajo de la universidad, me mandaba fotos de como si ya estuviera acostado. Eran fotos viejas, las repetía y yo lo cachaba. Era un muchacho de veinte años.

Tenía miedo de que le pasara algo, pero era muy terco y rebelde. Se sentía líder, daba ánimo al que se quería retirar y siempre quería estar adelante. Tenía labia y carisma. Envolvía a la gente. Estaba brava y no quería hablar con él hasta que me prometiera que se se iba a salir de las protestas.

En la terapia intensiva, César estaba al lado de Oscar Fuentes, herido con un tiro en la cabeza días antes protestando, atendidos por la misma doctora y conectado a un respirador. César podía respirar solo, pero no sobrevivió.

Creo que Dios me abandonó ese día.

En el IUTURLA, donde estudiaba Publicidad y Mercadeo, había un homenaje para César el día del entierro. Caminábamos acompañando el féretro y la GNB no nos dejó llegar. Íbamos solo con un muerto, mi hijo. No permití la confrontación, ni insultos, ni ponernos a su nivel y nos devolvimos.

A César lo lloraron otras mamás, y otros hermanos, y otras tías, y otros abuelos. Gente. Gente que yo no conocía. No tuve celos. Fue un orgullo ver cómo lo querían tanto. Quería ser el alcalde de Lechería.

Al día siguiente del entierro, estuve en el lugar donde pasó todo. Los muchachos me cubrieron la cara con una camisa para que no me reconocieran y me pusieron casco y guantes. Deseaban protegerme. Ya habían perdido a un compañero, dijeron. Quise sentir lo que vivió mi hijo. Conocer a su grupo. Al escudero, a los que lo recogieron y montaron en la moto. Quise involucrarme. Imaginar cómo había pasado todo, cómo mataron a mi hijo. Hicieron una barricada. Le recé. Le prendí una vela. Me fui a la misa de las seis de la tarde. No me quedé para el enfrentamiento”.

***

Zulymar Villegas, 40, comerciante, madre de César Pereira.

Texto y fotografía de Roberto Mata para Prodavinci

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Roberto Mata 

Comentarios (11)

Anna
6 de junio, 2017

Duro, muy duro, lloro x su hijo, por mi, x Ud, x Venezuela! Porque esto q paso, no nos siga ocurriendo! Mis condolencias Sra y QEPD César!

Jose
6 de junio, 2017

El pecado es la verdadera muerte. Llora la madre del hijo asesinado hasta que se acuerda que su hijo está salvo y se re-encontrarán en presencia de Dios, ella sabe que tiene que ser buena y esperar. Y la madre del asesino? ella nunca lo volverá a ver, lo ha perdido para siempre porque hasta en el infierno las almas no se reconocen.

morelabelmonteV
6 de junio, 2017

Dos artículos que me ocasionan mucha tristeza, la de Armando y César, unos niños que tenían un porvenir y esta gente despiadada los asesino. Duele todas estas cosas pérdidas.

iraima ridriguez
6 de junio, 2017

Dios nunca la abandono, yo también he llorado la muerte de todos nuestros héroes, nuestros muchachos. A veses no encontramos explicación de tantos asesinatos por este régimen. En este instante todos ellos son nuestros ángeles. Y la justucia divina llegara y pasará factura. Nunca nos resignaremos a esta gran perdida. Y estoy segura, que dios nos cobcedera que nuestra patria será libre y ellos desde el cielo, estaran ccantando nuestro himno nacional.

Migda Elizabeth Soto
6 de junio, 2017

Muy doloroso ver morir a un hijo de esta manera tan sin sentido. Que el derecho a protestar se haya convertido en un delito que hay que castigar, así sea quitando la vida?. Demasiado cruel.

Alcira
6 de junio, 2017

No madre, Dios no te abandonó ese día: al contrario, desde ese día está más cerca de ti. Además, ahora él cuida de tu hijo porque no hay amor más grande que dar la vida por los demás.

zuleidy
7 de junio, 2017

Dios no abandona, somos nosotros que loa abandonamos, debemos tener fe, ysi duda es porque tu fe es no firme. Pidele a Dios que te te fuerza para mantener su fe en el. el siempre esta con nosotros te ama.

Matilde
8 de junio, 2017

Jesús, ” nos dirigimos a ti en nombre de quiénes sufren inconsolablemente la perdida de un ser querido,sólo tu puede consolarlos en su aflicción y dar un sentido a esta prueba aparentemente insuperable ;te pedimos transformes éste sufrimiento,en amor mas fuerte y poderoso,lo esperamos como un don de tu bondad” (ésta oración la repito todo los días, a cada rato,no puedo decir mas nada ante tanto dolor)Dios les de paz al alma de todos éstos jóvenes, los lleve con Él al cielo;”conducelos a la luz que brilló desde tu sepulcro a partir del tercer día”…y por supuesto, sean avergonzados ante Dios todos los hacedores de maldad e iniquidad.Dios nos de fortaleza a todos los venezolanos para luchar (resistir)hasta que éste gobierno corrupto,asesino,psicópata y traidor se vaya.nadie lo quiere,tiene un rechazo del 95%;esa es mi esperanza,que salgamos todos hasta vencer!

Carlos
8 de junio, 2017

Que en paz descanse, un héroe, un mártir, un luchador.

Irma Sánchez de Díaz
8 de junio, 2017

Cada caso que se lee, es peor o igual al anterior, yo como Madre, puedo imaginar todo el sufrimiento, que han sufrido esas Madres y familiares,pienso que la muerte de un hijo no se supera nunca,nunca, todos estos casos son para quedar como dice uno de los artículo,sin lagrimas, ¨llorando seco¨Es todo.

Margarita Oviedo Urrutia
20 de junio, 2017

Es un relato muy conmovedor. Siento una enorme impotente ante tanto abuso, pero no pierdo la esperanza que en algún momento se impondrá la justicia en nuestro país

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