Blog de Alberto Barrea Tyszka

Contra la máquina de matar; por Alberto Barrera Tyszka

Por Alberto Barrera Tyszka | 7 de mayo, 2017
La marcha opositora del 26 de abril. Fotografía de Gabriel Méndez. Haga click en la imagen para ver la fotogalería completa

Fotografía de Gabriel Méndez [26 de abril de 2017]

Te aseguro que sería mucho más sencillo concluir que todo es un problema de maldad y de cinismo. Pero la realidad es más compleja, es peor. También es más peligrosa. Nos gobierna el fanatismo. En los más importante espacios del poder se ha instalado una élite, que se auto proclama el “Alto Mando Político Militar de la Revolución”, que se asume como la única expresión válida del pueblo, víctima permanente de conspiraciones de todo tipo, pero designada por el dios de la historia para liberarnos a todos de cualquier mal. Tienen una versión sagrada de sí mismos. Nos enfrentamos a una secta.

Por supuesto que, en más de un caso, se trata de un fanatismo muy conveniente y oportuno. Por supuesto que hay negocios de por medio, grandes intereses que necesitan legitimar y proteger casi dos décadas de corrupción, casi veinte años de privilegios y de saqueo a las riquezas de todos los venezolanos. Los “salvadores del pueblo” no rinden cuentas, no se dejan auditar, no aceptan controles. No se sacrifican por la Patria a dólar negro. Se trata de un fanatismo muy rentable. Es el último recurso que poseen. A medida que el espectáculo de la revolución se descascara, va quedando sola esa ceremonia, esa vehemencia, esa ceguera. Están dispuestos a todo, menos a ceder, menos a moverse.

Esta semana, en una reunión con periodistas, las palabras de Elías Jaua, Jefe de la Comisión Presidencial Constituyente, fueron una evidencia excepcional de todo esto. El punto de partida de su argumentación propone una encrucijada sobre si “somos una sociedad diversa culturalmente, étnicamente, racialmente, socialmente… o si somos lo que una pequeña élite minoritaria piensa que debe ser Venezuela”. No te equivocaste. Si quieres lee de nuevo. Tómate tu tiempo y fíjate bien en las comillas. Así. Exactamente. Eso fue lo que dijo el Ministro de Educación. Es cierto: parece más bien una cita de un discurso de Miguel Pizarro, de un editorial de César Miguel Rondón, de una homilía de Monseñor Baltazar Porras… Pero no. Así habla el oficialismo. El mismo oficialismo que se niega a reconocer la realidad, que esconde las estadísticas, que asegura que en el país no hay hambre ni descontento. El mismo oficialismo que, ahora, pretende sustituir la experiencia ciudadana del voto de las mayorías por una pequeña asamblea de su partido minoritario.

¿Por qué un gobierno que lleva más de un año impidiendo cualquier proceso electoral, de pronto ofrece realizar una Constituyente? Elías Jaua lo explicó muy nítidamente: “Vamos a contarnos, vamos a escuchar al pueblo de verdad”, dijo, dejando colar que —entonces— existe un pueblo de mentira, irreal, un pueblo que no merece contarse.

“Nosotros no nos podemos arrogar la voz del pueblo”, afirmó, para indicar de inmediato: “Pero los 500 o 200 que están todos los días quemando, enfrentando, matando… tampoco son el pueblo”. El giro es demasiado obvio. Para el representante presidencial, todas los venezolanos que han participado, de diversas maneras, en cualquier manifestación, durante las últimas semanas, son muy poquitos, son incendiarios y son asesinos. Así habla el hombre que quiere proponerle una diálogo democrático y constitucional a la sociedad.

No dijo Elías Jaua que, hasta ese momento, el país tenía un saldo de 36 muertos y más de 600 heridos. No nombró a ninguno de los fallecidos. No habló de la represión. No habló de las acciones violentas y criminales de policías y soldados. Más bien, dijo: “Nosotros estamos enfrentando una insurgencia armada con agua y bombas lacrimógenas”. ¿Cómo no se le pudrieron las cuerdas vocales en ese momento? ¿Cómo no le crujió la memoria? No. Para nada. Suavemente, confiado, con mucha fe en sí mismo, añadió: “Nosotros ya no podemos dar más muestras de tolerancia”. Lo dice el funcionario de un gobierno que se niega a soltar a presos legalmente liberados. Lo dice el funcionario de un gobierno que usa armas de guerra para reprimir manifestaciones civiles. Lo dice el funcionario de un gobierno que no permite que en el país cualquiera hable mal de quien le de la gana. Lo dice el mismo funcionario que, hace tiempo, amenazó con darle unos coñazos al periodista que publicó una verdad incómoda.

Después de la derrota de diciembre del 2015, el oficialismo comenzó a preparase para gobernar sin pueblo y sin elecciones. La alternancia política no existe dentro de la lógica chavista. Eso es entregarle el poder al fascismo (también lo dijo el compañero Jaua en su intervención). Se aferran al fanatismo porque cada vez tienen menos argumentos y porque cada vez están más solos. Más que un gabinete ejecutivo parecen un club de sordos que repiten solitariamente el mismo monólogo. La Constituyente es un concepto aun peor que el de la guerra económica. En su terco empeño por negar lo que ocurre, solo logran profundizar el caos, hundirse más en su propia tormenta.

El oficialismo ha convertido el Estado en una máquina de matar. Por más que hablen de paz, la máquina sigue ahí, nunca se detiene. Te mata de hambre. No te atiende en los hospitales. Te roba el dinero. Se financia con tu plata. Te obliga a hacer colas. Nunca te informa lo que en realidad ocurre. Niega en la televisión lo que te duele, lo que pasa. Cuando tu lloras, la máquina celebra. Se ríe de ti. Si te atreves a protestar, te bota del trabajo. Si quieres manifestarte, te dispara. Te prohíbe caminar por tu ciudad. Te vigila. Te castiga. Te golpea, te detiene, te tortura. Te mata. Pero no lo olvides: hace todo esto porque te ama. Porque te quiere salvar.

El humo de las bombas lacrimógenas también asfixia los matices. Ya todos estamos sobre el mismo precipicio. Al gobierno no le importan los muertos. Tampoco le importan los vivos. Al gobierno solo le importa el gobierno. Está dispuesto a todo con tal de no cambiar. Y apuesta por el desgaste. “Aquí solo es posible la paz con revolución”, dice la secta. Pero del otro lado hay un país desesperado, queriendo defender su propia existencia. Es el país de las víctimas. Es también el país de la ciudadanía. El país que —frente al fanatismo de la máquina de matar— se aferra a la infinita e impúdica diversidad de la vida.

Alberto Barrera Tyszka 

Comentarios (21)

Rafael Angulo
7 de mayo, 2017

Alberto, un joven venezolano salió de su casa un día cualquiera para no volver, su nombre no es menester conocerlo, pudiera ser el nombre de tu hijo, o de tu hermano. “Bendición mamá”, “Dios te bendiga”. No sabía que esa misma tarde estaría en su presencia.

Él estudiaba en la universidad, largas horas, atrás quedaron las fiestas, ahora sólo quedaba tiempo para las matemáticas y la física, y el café para mantenerse despierto hasta la madrugada. Mañana tiene un examen, pero no llegará. No sé lo que se siente estar muerto, tal vez sólo queden los recuerdos y la rabia de estar muerto cuando debería estar vivo para seguir… viviendo.

Una madre llora frente a una caja de madera, señor cabo primero, ojalá usted abrace a su madre al llegar a casa y que no sepa lo que ha hecho. Ella no se lo perdonaría.

Me gusta escribir sin lectores, es el eco del silencio.

Arichuna Silva
7 de mayo, 2017

Nuevamente amigo, excelente…!

“Matan a al hombre pero no matan a la idea” Rubén Blades

Zen Ten Xiao
7 de mayo, 2017

De JLB: “…Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que fomenten la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de caudillos, vivas y mueras prefijados, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez… Combatir estas tristes monotonías es uno de los muchos deberes del escritor (Ciudadano)…” y parafraseandole agregar: “…Los chavistas no son ni buenos ni malos son incorregibles…”, “…el chavismo es algo inverosímil…”, “…los chavistas son gente que se hace pasar por chavistas para sacar ventaja…”

Malula C
7 de mayo, 2017

AMIGO.ESTA CARTA… PARA QUE ADQUIERA MAS SIGNIFICADO ..DEBERIAS ENVIARLA..con copia.. A LA OEA..A LA ONU..Y A TODOS LOS PAISES AMIGOS…ASI TU APOYO..como venezolano.. SERIA MUY RELEVANTE A LA CAUSA DE TODOS LOS QUE NOS OPONEMOS AL VIL REGIMEN..Saludos..

Fabián Requena
7 de mayo, 2017

Excelente artículo.

Kondorito Konstitución
7 de mayo, 2017

Asamblea Nacional Constituyente Tramparente. –///— Hace un par de días salí a comprar cigarrillos y estaban los expendios cerrados, eso me hizo recordar a un célebre escritor, (no recuerdo el nombre pero sus iniciales son AJBT) que dijo que se quedó sin cigarros un aciago día cuatro de febrero. Espero no tropecemos de nuevo con la misma piedra.

Zen Ten Xiao
7 de mayo, 2017

Pero el gobierno dice que Chacao y Baruta no es Venezuela (olvidan Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, Mérida…) y dicen que todo está en paz y se lo creen… el gobierno dice que hay una Venezuela productiva que está de exposición y un grupito se empeña en sabotear…el gobierno supremo dice que la salida (hacía adelante) es constituyente…y se lo creen (para darle al absurdo social y al resentimiento rango constitucional)… Venezuela es una aporía…

Diógenes Decambrí.
7 de mayo, 2017

Este artículo de ABT es totalitario !! Analiza la situación con Jaua en el centro, con tal nivel de prolijidad y detalle, que no deja nada por fuera, ni un pequeño espacio al que uno le pudiera agregar alguna breve información que hubiera omitido Alberto en su pormenorizado Curriculum Vitae del ex encapuchado de los jueves en la UUUCV, ubicado ahora en las antípodas de lo que -él y toda la secta cuya meca está en La Habana- fueron y representaron durante los 40 años del “puntofijismo”. Barrera Tyzska produjo su artículo más totalitario, y por ende ¡ EXCELENTE !! Ni en Zerda’s le habrían podido hacer a Jaua, un retrato tan fiel a la cruda imagen del otrora encapuchado, a cargo de maquillar el lado bestial de la dictadura.

Gabriel C.
7 de mayo, 2017

Excelente. Esa es la palabra, fanatismo.

Víctor Deníss
7 de mayo, 2017

No agota la inteligencia… ¡un artículo tan veraz y luminoso! El sacrificio será costoso en vidas humanas. No obstante, créame Doctor Alberto, el esplendor esfuerzo de nuestro patriotismo…al fin vencerá. Estoy tras el intento de desarrollar en mis relatos un concepto muy mío como el de “La libertad carismática del Diablo”. La increíble sed de destrucción y sangre de esta Secta me es casi imposible describirla con detalles. Sin embargo, créame estimado Alberto,una vez que las franjas de un mágico amanecer nos sorprenda, apuntalada la transición,iremos por esa maldecida -¡y mil veces maldita!- Nomenclatura Chavista a buscarla hasta debajo de las piedras en cualquier lugar del mundo. Lo escribe un hombre de fe arraigadamente católica.Creyente en el sol de una justicia infernal e implacable contra esa pandilla de criminales. Me sería de sumo agrado que leyera usted algunos de mis textos literarios. ¡Saludos! Víctor Alejandro Deníss

Gabriel
7 de mayo, 2017

Extraordinario. Mi solidaridad y mis oraciones desde Argentina. Un fraternal abrazo a la distancia !!!

Jesùs Rivas
7 de mayo, 2017

Excelente Sr ABT, este artículo no tiene desperdicio… me impresionó esta parte: “Pero no lo olvides: hace todo esto porque te ama, porque te quiere salvar”.

Fanatismo, fanatismo, fanatismo.

Jesus Salcedo
7 de mayo, 2017

Esta explicación tan completa nos lleva al borde la duda pero su claridad es la lumbre que nos anima a estar firmes en la resistencia a esta “secta” tiránica, diabólica. Gracias Barrera Tyszka.

Emilia Marcano Quijada
7 de mayo, 2017

Usted habla de que el régimen apuesta por el desgaste, y como cosa curiosa, veo al todopoderoso gobierno bolivariano terriblemente desgastado, incompetente, lleno de fisuras, temerosos hasta de sus sombras, díscolo, caótico y acosado por las sediciones, cuartelazos y trampas. Mal negocio hicieron con esa apuesta tipo ruleta rusa que están perdiendo día a día.

Brother Full
7 de mayo, 2017

Sr. Alberto

Es un grave error medir las razones del Gobierno en el contexto de la racionaliad común. Por ejemplo, para el radicalismo gubernamental, matar jovenes con un tiro en la cabeza (36, hasta ahora) es sólo el medio, para obtener el resultado: conservar el poder. Ya lo dijo, C.A. Montaner, que sabe bastante de castrismo (literal y semanticamente): “Maduro cree que necesita tiempo para mejorar su imagen. Sigue cayendo en todas las encuestas. La última, la de Hercon, apenas le confiere un 10,9% de respaldo popular. El dato es importante, pero no determina quién mandará. Cuando Lenin se hizo con el poder en el Imperio Ruso apenas contaba con 50,000 militantes duros para una población de más de ciento treinta millones. Los mencheviques cuadruplicaban ese número. Lenin los barrió.” http://www.elblogdemontaner.com/por-que-nicolas-maduro-se-saca-de-la-manga-una-nueva-constitucion/#more-9708

La minoría, con las armas, los delincuentes en la calle “y dele” dominando a los más

Saludos

Ramon Briceño
8 de mayo, 2017

Articulo muy preciso. Describe la ruindad publica del encapuchado de oro. Son la remora de su infausta batalla de odio y rencor hacia el país que azotaba aquellos jueves en la Tres Gracias. La nomencalatura chavista siempre se mira en el espejo negro de la maldad. La propuesta de constituyente comunal es un peine lanzado como salvavidas a verdugos sin clemencia. No pasaran! El tic tac del reloj los consumen de angustias…

Gilberto Berríos
8 de mayo, 2017

Gracias por articular estas ideas de modo tan claro, Sr. Barrera Tyszka.

Para mí la secta se instauró ya desde que Chávez adjetivó como “bolivariana” a la República en la Constitución de 1999. Usado así, el adjetivo no describe sino que excluye. Y mucho más cuando se atribuye a sí mismo la única interpretación posible de la herencia de Bolívar.

Creo que su artículo resume esta sectaria interpretación cuando afirma que “El oficialismo ha convertido el Estado en una máquina de matar. […] Pero no lo olvides: hace todo esto porque te ama, porque te quiere salvar”. ¡Cuán lamentable!

Gracias por alumbrar el camino con su prosa este tiempo oscuro.

Miguel Hurtado Leña
10 de mayo, 2017

Felicitaciones don Alberto, ha dado Ud. en el clavo al caracterizar la tragedia que estamos padeciendo los venezolanos. Estamos gobernado por una secta de fanáticos que no están dispuestos ni a dejar el gobierno ni a cambiar sus procedimientos… Se me vino a la mente una sentencia de Winston Churchill: “Fanático es una persona que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema” (basta con oír a Jaua)

Ruben Hurtado
11 de mayo, 2017

Barrera escribe con el alma estrujada, casi con las viceras, viceras dolientes de todo el maltrato de casi VEINTE (20) años. Escribe como desde la propia vanguardia de la resistencia. Expresa en la forma mas cruda los sentimientos de tanta y tanta gente, los que marchan y los que no, los que enfrentan a la bestial represión del fascismo gobernante o los que aun no lo han hecho. El texto me enardece, pero me ubica en el lugar correcto. Y ojala la crudeza de la realidad, la realidad objetiva descrita por Barrera, contribuya a iluminar, a encandilar a los que aun están adormitados, para que en definitiva se espabilen e impulsen el desenlace de esta tragedia, hacia la salida mas esperada.

otto rosales cárdenas
12 de mayo, 2017

Alberto había dejado de leer te por no se que sarna anti moda.. pero ahora vuelvo a tus agudas lecturas del país que anda y desanda y poco vemos en su tristeza y fiereza. gracias

Samanta Escobar
24 de mayo, 2017

Es así! son la secta del fanatismo

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