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¿Cómo puede convocarse una Asamblea Nacional Costituyente?; por José Ignacio Hernández

Por José Ignacio Hernández G. | 18 de junio, 2014

Cómo puede convocarse una Asamblea Nacional Costituyente José Ignacio Hernández 640

En el medio de los acontecimientos económicos, políticos y sociales de este muy complicado año 2014, se han venido proponiendo distintas soluciones en el marco de la Constitución, que pasan por el cambio de Gobierno y  la renovación de todos los Poderes Públicos.

Una de las fórmulas en la que se ha insistido recientemente es en la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente.

¿Y cómo se convoca a una Asamblea Nacional Constituyente?

1. La Asamblea Nacional Constituyente y las crisis de Venezuela. Siguiendo el tema del célebre libro del recordado Manuel Caballero, conviene comenzar recordando que la Asamblea Nacional Constituyente ha sido constantemente invocada por los venezolanos como mecanismo para sortear las muchas crisis por las cuales hemos atravesado.

Una Asamblea Constituyente fue la que los venezolanos organizaron en 1810 para separarse de España. Algo similar se hizo en 1830, ahora, para separarse de la llamada Gran Colombia. Luego de la crisis del gobierno de José Tadeo Monagas, en 1858, Julián Castro organiza una Asamblea –llamada “Gran Convención Nacional”. Algo parecido se hizo para zanjar la Guerra Federal (1864). Nuevas revueltas y nueva Asamblea Nacional Constituyente, ahora, en 1893. Cipriano Castro tuvo su Asamblea en 1901, y su compadre, el General Gómez, tuvo algo parecido a una Asamblea Constituyente en 1914. Quizás para superar el gomecismo, fue convocada una nueva Asamblea Nacional Constituyente en 1947. Y para intentar superar a quienes quisieron superar al gomecismo, se convocó a una nueva Constituyente en 1999.

Como se ve, no es la primera vez que se plantea, como solución a una crisis, una Asamblea Nacional Constituyente.

Lo peculiar de la propuesta recientemente realizada, es que a diferencia de los ejemplos dados, la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente no queda ya a la libre decisión de quienes asuman la iniciativa –como de manera indebida sucedió en 1999- sino que ahora, esa convocatoria deberá efectuarse de acuerdo con la regulación de la Constitución de 1999, bastante parca, por cierto.

2. Para qué sirve una Asamblea Nacional Constituyente. De esta intensa historia constituyente en Venezuela, surge algo paradójico. La Asamblea Nacional Constituyente ha sido empleada para solucionar crisis políticas, cuando su propósito formal es más bien otro: promulgar una nueva Constitución.

Esto es lo que señala, precisamente, la Constitución de 1999: a través de la Asamblea Nacional Constituyente, el pueblo venezolano, como soberano, puede transformar al Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico, a través de una nueva Constitución (artículo 347).

La Asamblea Nacional Constituyente no existe entonces para solucionar problemas cotidianos (inflación, inseguridad, escasez…) ni para cambiar al Gobierno o a los demás órganos del Poder Público. Sirve, básicamente, para dictar una nueva Constitución.

Sin embargo, si entendemos que la Constitución, además de norma jurídica, es un pacto social de convivencia pacífica y garantía de la libertad, entonces, podremos comprender por qué la figura ha sido tan utilizada en nuestro país. Una nueva Constitución puede implicar un nuevo pacto de convivencia y, consecuentemente, promover la renovación de los Poderes Públicos, mediante elecciones ajustadas a la nueva Constitución.

3. Cómo se convoca una Asamblea Nacional Constituyente. La Asamblea Nacional Constituyente solo puede convocarse en los términos de la Constitución. Aun cuando la regulación no es clara, podemos identificar los siguientes pasos:

Primer paso: la iniciativa para convocar a la Constituyente. De acuerdo con el artículo 348,  tienen iniciativa para convocar a esa Asamblea el Presidente de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de la dos terceras partes de sus integrantes; los Concejos Municipales en cabildo, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; o el quince por ciento de los electores inscritos en el registro civil y electoral.

¿En qué consiste esa iniciativa? A pesar que la Constitución no es clara, pareciera que ello se limita a la iniciativa para proponer, al pueblo, la elección de una Asamblea Nacional Constituyente. No basta con ejercer esa iniciativa, en tanto el pueblo debe decidir si quiere o no una Constituyente y, de ser el caso, proceder a la elección de sus miembros.

Como se ve, el quince por ciento de los electores inscritos puede proponer la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. Ello supone recoger la manifestación de voluntad de esos electores, típicamente, mediante firmas. La propuesta además debería incluir los términos y condiciones de la Asamblea.

Al ser una materia electoral, esta iniciativa quedaría bajo la supervisión del Consejo Nacional Electoral, quien una vez verificado el cumplimiento del límite dispuesto en la Constitución, procedería a organizar la elección para que los venezolanos decidan si quieren o no una Asamblea Nacional Constituyente.

Ninguno de los detalles operativos de esa iniciativa fueron precisados por la Constitución. Ello genera un vacío que posiblemente derive en retrasos y obstáculos. Todos recordamos cómo, gracias a un vacío similar, el Consejo Nacional Electoral de entonces retrasó la recolección de firmas para el revocatorio de 2004.

Segundo paso: la elección de la Constituyente. Una vez que el Consejo Nacional Electoral verifique que la iniciativa fue debidamente ejercida, deberá organizar la consulta al electorado. Tampoco aquí la Constitución es clara, pudiendo plantearse dos opciones.

Una primera opción es repetir el mecanismo de 1999, de dos elecciones: una, para decidir si el pueblo desea convocar a una Constituyente y otra, para elegir a los miembros de esa Constituyente.

Pudiera plantearse una segunda opción, más simple: una sola elección con dos votaciones simultáneas. Una, para elegir si se quiere o no una Constituyente y, solo para quienes voten afirmativamente, proceder a elegir a sus miembros.

Todo ello pasa por definir cuál será el régimen de funcionamiento de la Asamblea Constituyente: cuántos miembros tendrá y cuál será el régimen de elección de sus miembros, entre otros. Esa definición corresponde, como se dijo, a la fase previa de la iniciativa.

Cabe recordar aquí que el sistema de elección de los constituyentes probablemente replique el sistema de elección de los Diputados, o sea, con un doble voto: voto nominal y voto lista por circunscripciones. La definición de las circunscripciones electorales puede ser determinante, pues ello podría afectar la relación entre el voto popular y los constituyentes electos, como sucedió en 2010, debido a la regulación del Consejo Nacional Electoral.

Tercer paso: instalación de la Asamblea Constituyente. Una vez electos los miembros, éstos deben reunirse para dictar sus reglas de funcionamiento interno. Nada dice la Constitución, tampoco, sobre este tema. Con ello, podrá adoptarse un mecanismo que dependa de la mayoría simple o en su caso, de la mayoría calificada.

Sin embargo, si entendemos que la Constituyente va a dictar una Constitución para todos los venezolanos -y no solo para la “mayoría”- entonces, la regla que debería imperar es la mayoría calificada, en tanto ésta exige el consenso entre los constituyentes.

Esto es un riesgo claro: si hubiere algún partido que tiene la mayoría simple de la Asamblea, incluso, como consecuencia de la distorsión en la definición de las circunscripciones, entonces, tendrá la tentación de caer en la tiranía de la mayoría, desconociendo o marginando a las minorías.

Cuarto paso: la promulgación de la nueva Constitución. La Asamblea Constituyente debe producir una nueva Constitución. No podrá, por ello, designar o remover a los Poderes Públicos ni en general dictar actos contrarios a la Constitución de 1999. Esto implica que, durante el funcionamiento de la Constituyente, continuarán operando normalmente todos los actuales Poderes Públicos.

De acuerdo con el Texto de 1999, esa nueva Constitución aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente no debe ser sometida a referendo aprobatorio, en tanto bastará su publicación en la Gaceta (artículo 349).

Quinto paso: la -posible- renovación de los Poderes Públicos. Luego de todo este proceso tendremos una nueva Constitución, pero no nuevos Poderes Públicos.

Lo que puede suceder es que la nueva Constitución disponga que, una vez aprobada, será necesario renovar a todos los Poderes Públicos, lo cual pasaría por elecciones, incluso, generales, como sucedió en el 2000. Lo lógico es renovar, primero, al Poder Legislativo y al Poder Ejecutivo y, luego, proceder a la designación de los otros Poderes Públicos. También puede la nueva Constitución proponer la renovación de las autoridades de los estados y municipios.

4. ¿Un largo y tortuoso camino? Si la propuesta de la Constituyente se hace como mecanismo para solucionar la actual crisis mediante la renovación de los Poderes Públicos, debe tenerse en cuenta que ese objetivo no es inmediato sino en todo caso, mediato. Insisto: la Constituyente no existe para cambiar Gobiernos sino para dictar una nueva Constitución. Será la nueva Constitución la que permita, eventualmente, renovar a los órganos de Gobierno, incluso, de estados y municipios.

Esto nos trae a otro punto: el primer actor en todo este proceso es el Consejo Nacional Electoral, a quien le corresponderá evaluar la iniciativa, regular y convocar a las elecciones. El segundo gran actor es el Tribunal Supremo de Justicia, a quien le corresponderá revisar la actuación del Consejo Nacional Electoral.

Cómo es sabido, actualmente se debate la renovación de los Rectores del Consejo Nacional Electoral y de los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia que tienen el período vencido. ¿Tiene sentido proponer una Constituyente antes de esa renovación? El orden lógico supone lo contrario: iniciar este proceso con órganos cuyos miembros tienen el período vencido no abonaría, ciertamente, a la transparencia de todo el proceso constituyente.

Alguien podrá decir que, como aquella canción de The Beatles, el proceso de la Constituyente es un largo y tortuoso camino. Y es que debe ser así. Cambiar la Constitución no puede depender de mecanismos flexibles o abiertos, pues ello abriría la puerta a abusos. Un error en el que los venezolanos hemos reincidido.

Para concluir, recuerdo lo que una vez me dijo quien fuera Presidente del Tribunal Constitucional español: una Constitución no se dicta para solucionar problemas, sino para establecer un nuevo pacto de convivencia pacífica, plural y tolerante.

Los venezolanos necesitamos, casi sobra decirlo, ese pacto de convivencia. Lo que no luce claro es que la modificación de la Constitución de 1999 sea un requisito indispensable y suficiente para lograr ese objetivo. Esa Constitución tiene defectos, sin duda, pero en mayor o menor medida, recoge el contenido de la Constitución de 1961, de tan prolongada vigencia, en un país signado por revueltas y revoluciones.

Alguien dijo en Venezuela -no recuerdo ahora quién- que la mejor reforma constitucional es cumplir la Constitución. Agregaría: la mejor reforma sería cambiar la manera en la cual los venezolanos pensamos a la Constitución, que no es un panfleto político ni una carta al Niño Jesús, sino, como señalamos, un pacto de convivencia pacífica y reconocimiento mutuo.

Citando de nuevo a The Beatles, en su canción Revolution: “¿Dices que quieres cambiar la Constitución? Pues nosotros queremos cambiar tu cabeza”. O, al menos, cambiar nuestra forma de pensar a la Constitución.

José Ignacio Hernández G.  José Ignacio Hernández es abogado venezolano, Doctor en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de la UCV y UCAB. Puedes seguirlo en Twitter en @ignandez

Comentarios (13)

javier monzon
19 de junio, 2014

En efecto; se habla de cambiar la Constitucion, cuando en realidad el regimen la incumple a diario. Quiza si se exigiese su complimiento nos ahorrariamos una Constitucion nueva. Pero ademas, como-de que forma- vamos a exigir su cumplimiento, ni mucho menos una nueva Carta Magna, a un grupo que detenta el poder y que camina hacia el totalitarismo; con conversaciones y calle solo? Quizas en una democracia eso sea suficiente, pero con los comunistas eso no es tan sencillo.

Rodolfo Nevado
19 de junio, 2014

Más claro imposible. Felicitaciones José.

Me queda una duda, entiendo que la constitución establece que no se deberá convocar a un referendo aprobatorio, pero… ¿es esta la mejor manera de establecer un nuevo pacto de convivencia pacífica y plural? ¿Cómo si se tratara de una simple ley orgánica?

Saludos y nuevamente felicitaciones.

Aida Lamus
19 de junio, 2014

La mejor constitución del mundo, desde su inicio no respeto el principio de proporcionalidad, fue determinante la sujeción al régimen, marcada tendencia a la centralización. Comprendo las dificultades para obtener una convocatoria en la situación actual de dependencia de los poderes al jerarca, la lucha es difícil los obstáculos enormes como en todo sistema sin democracia, exige unidad de la población, demandas firmes para lograr árbitros imparciales en el poder electoral y consensos para lograr una salida pacifica, antes de que un régimen irresponsable termine por destruir nuestro país, entregando nuestros recursos a potencias extranjeras mediante convenios celebrados a espalda del pueblo.

Livi
19 de junio, 2014

Sin saber mucho de detalles técnicos, siempre me ha lucido como innecesario eso de hacer una nueva Constitución. Hasta peligroso puede ser si los oficialistas hacen de las suyas para introducir en el texto palabras y conceptos a su favor. Supongo que quienes proponen esa vía para avanzar en el cambio tendrán sus argumentos pero no los entiendo mucho. Al final cabe preguntarse, si no es ésta la forma ¿cuál será?

Jose Francisco
21 de junio, 2014

La constitución de 1.999 tiene defectos claros: todo pasa por la aceptación de un modelo político-económico: el socialismo; las palabras “socialismo” y “socialista” se encuentran en una cantidad importante de artículos y disposiciones de la constitución y actuales leyes. Suponiendo que llegue otro gobierno al poder de corte “no-socialista” (que de por si es un concepto bastante escueto) ¿podrá implementar los cambios sociales, políticos y económicos para arreglar este “desastre socialista”? La constitución también establece una cantidad enorme de poderes al presidente; ¿No sería sensato, viendo los abusos de este gobierno en los últimos 15 años, limitar dichos poderes a favor de la AN, donde las decisiones deben ser debatidas y deben ser producto de consenso? Los presidentes latinoamericanos han gozado de una cantidad asombrosa de poderes a lo largo de la historia y eso ha favorecido, probablemente, que haya habido tantos gobiernos dictatoriales. Yo veo esa conatituyente como el origen, no de un nuevo pacto social, sino de una nueva institucionalidad y relación de poderes; deberíamos reflejar el aprendizaje de estoa nefastos 15 años en muestra nueva constitución, creando mecanismos pra evitar que nuevos locos y megalómanos lleguen al poder, y que si lo hacen, ya existan mecanismos constituidos para limitar decisiones y medidas populistas, dirigidas a mantener al grupo político de turno en el poder indefinidamente.

Mario Fagiolo
25 de julio, 2014

Percibo un problema con este análisis: el art. 347 está mal citado; literalmente dice:”El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución.” O sea, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente tienes tres objetivos que no necesariamente deben darse al mismo tiempo: por eso, considerando que la situación actual se debe a las violaciones continuas y discrecionales de la misma Constitucion, lo que es necesario hacer es recuperar la Constitucion (blindarla a nuevas violaciones), depurar todas las violaciones interpretativas que se hicieron fuera de ella … por ejemplo: el estado comunal, la no división de poderes, el rol de las fuerzas armadas, y pare de contar … a través de la reafirmacion necesaria de los poderes públicos, aprovechar para cambiar todos los funcionarios que olvidaron su rol de “servidores públicos” … o sea el Estado de Derecho se puede reconstruir a partir de la Constitución de 1999 (volvamos a empezar de 3 y no de 0! Los que nos hizo dano ha sido la discrecionalidad de los funcionarios que … poco a poco … se fueron vendiendo a cambio de prebendas.

Mario Fagiolo
25 de julio, 2014

OJO: respecto al comentario de José Francisco, en la constitución la palabra “socialismo” no aparece ni una sola vez … ni tampoco “comuna” o “estado comunal” … estos son todos desvarios que se empezaron a introducir – en el sistema legislativo – después de 2007, en flagrante violación de la Constitución!!!

STARKE2006
5 de abril, 2016

Gracias amigo, José Ignacio por esta aclaratoria no entiendo porque en una consulta que escuche por radio a la exmagistrada del TSJ, BRM indica que esta seria la mejor vía, para salir de este régimen, han acabado como la Langosta (Una de las siete plagas que envió Jehová al faraón) con todo el aparato productivo. Que Jehová tenga misericordia de Venezuela y me de vida para ver salir de esta pesadilla

Dr. Humberto J. Saras G.
12 de noviembre, 2016

Estimado colega: Según la actual Constitución, una Asamblea Nacional Constituyente, en ejercicio de sus competencias, no sólo está facultada para redactar una nueva Constitución, sino también para dictar todas las medidas que considere pertinente para el mejor funcionamiento del Estado. Tanto es así que la propia Constitución (1999) dispone que “LOS PODERES CONSTITUIDOS NO PODRÁN OPONERSE A LAS DECISIONES DE LA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE”. Salidos. Dr. Humberto J. Saras G.

ana
1 de mayo, 2017

Éxitos, gracias por informar, mi pregunta es la siguiente: mientras se realiza la constituyente pueden haber elecciones????

johan rivas
1 de mayo, 2017

los problemas y la crisis que vivimos los venezolanos no se solucionan con una constituyente el problema es el fracaso del modelo economico el actual presidente ha tenido todos los poderes y no ha podido enfrentar sabiamente los conflictos

Ramoncito
2 de mayo, 2017

Esta gente de la mal oposicion lo que estan es asustado, se le va acabarl la Asamlea Nacionaly el relajo que tienen en el Pais.

carmen
3 de mayo, 2017

Ramoncito por que habria de acabarse la Asamblea , si fue electa por la mayoria . no entiendo?????

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