Respiro

Biografía del Silencio (ensayo sobre meditación de Pablo d’Ors), por Betina Barrios Ayala

Por Betina Barrios Ayala | 1 de diciembre, 2013

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Mis ojos encontraron un libro pequeño y ligero en uno de los anaqueles de la librería Estudios. Lo tomé entre mis manos y comencé a ojearlo. Leyendo sus primeras líneas quedé completamente enganchada en las reflexiones en torno a la meditación que hace Pablo d’Ors (escritor español, sacerdote y discípulo zen) en su libro Biografía del Silencio. La combinación que resulta de una rica vida académica, junto a una abierta experiencia a la espiritualidad, ha dado como resultado una introducción a la meditación sin pretensiones, narrada desde la experiencia individual de una persona que no fue asistida por nadie en su acercamiento a esa contemplación profunda que se da con el aquietamiento de la mente y la inmovilidad corporal.

La maravilla de las reflexiones reunidas en este libro es su cercanía. El autor en ningún momento se ubica desde un lugar de iluminación particular. Al contrario, narra cómo fueron los primeros acercamientos a esta práctica, el esfuerzo arduo por controlar los impulsos del cuerpo al verse incómodo sencillamente sentado con la espalda recta y las rodillas flexionadas. Explica cómo retaba de forma positiva a sus esfuerzos una instrucción tan sencilla como sentarse, aquietar los pensamientos y respirar correctamente.

La meditación es un arte de práctica. Su proceso no es sencillo de describir y consta de varias etapas. Para explicarlo es bueno servirse de la imagen de un inmenso mar interior que guarda en el fondo de todo el revuelo de los pensamientos y la emocionalidad, un tesoro solamente visible en contemplación. Meditar no es sencillo, pero sólo puede funcionar practicándose. Un buen consejo para comenzar es elegir un momento del día para sentarse cómodamente a observar una imagen mental, un objeto en el cual concentrar la atención y alcanzar abstraerse de los sentidos.

biografia-del-silencio-pablo-d-ors[1]Quizás una de las mejores partes de este ensayo es la definición que hace el autor de la meditación como una forma de encuentro con uno mismo comparándolo con la experiencia literaria. Los ávidos lectores buscan en estas conversaciones que son sus lecturas respuestas a inquietudes, coincidencias y afirmaciones que ayuden a explicar la realidad. Esto mismo es la meta de la meditación, encontrar a través de esta quietud respuestas que no se acelerarán por aparecer, pero que con la constancia en la práctica se develan para brindarle al hombre el regalo de comprender muchas cosas que están en la lógica de la vida, pero que no se logran apreciar en medio de tantos movimientos.

En las primeras «sentadas» resultará difícil comprender qué se intenta hacer y aparecerán pensamientos inquietos, dolores, recuerdos que aparten la mente del ejercicio de concentrarse, pero a través de la constancia poco a poco se van develando estados de quietud que permiten observar al interior del ser, el autor afirma que «la pura observación es transformadora”.

Entre muchas de las reflexiones que hace el autor en este texto, está la sed humana por la experiencia constante, el poco espacio que se dedica a detenerse a disfrutar el momento presente sin dejar de viajar al pasado o el futuro más inmediato. Relata que para el momento en que decide hacer de la meditación una práctica «había tenido tantas experiencias que ya no sabía ni quién era: había viajado a muchos países; había leído miles de libros; tenía una agenda con muchísimos contactos y me había enamorado de más mujeres de las que podía recordar… estaba convencido de que cuantas más experiencias tuviera y cuánto más intensas y fulgurantes eran, más pronto y mejor llegaría a ser una persona en plenitud. Hoy sé que no es así: la cantidad de experiencias y su intensidad solo sirve para aturdirnos… Hoy sé que conviene dejar de tener experiencias, sean del género que sean y limitarse a vivir: dejar que la vida se exprese tal cual es, y no llenarla con los artificios de nuestros viajes o lecturas, relaciones o pasiones, espectáculos, entretenimientos…»

Resulta interesante preguntarse hasta qué punto llenamos nuestra vida de aspectos ajenos a nuestra propia realidad, descuidando la esencia, omitiendo las respuestas que están en compañía de la calma de escuchar lo que vive en nosotros. A lo largo de este texto el autor viaja por situaciones fotográficas de la experiencia humana y hace un llamado interesante al espacio de comunicación que cada quien debe desarrollar con su propio ser.

La meditación es un largo camino que comienza con la decisión de intentarlo. Buscar un espacio de recogimiento que no requiere una transformación abrupta de la rutina, solamente un espacio, así sea de diez minutos, de quietud mental. Hacerlo no es algo sencillo, aparecerán miles de imágenes que dificultarán la concentración, pero ese reto simplemente ya es una búsqueda, ya es un principio: «Cuando se marchan los pensamientos y sentimientos, las imágenes e ideas, ¿qué es lo que queda? Queda lo que buscas».

Fragmentos de la obra Biografía del Silencio de Pablo d’Ors

Betina Barrios Ayala Instructora de Yoga . Licenciada en Estudios Políticos por la UCV. Master en Relaciones Internacionales por la Universidad de Belgrano, Argentina.

Comentarios (4)

Víctor Salas
1 de diciembre, 2013

Muchas gracias por descubrir el libro para otros… me encantaron las dos citas que haces del autor…”la cantidad de experiencias sólo sirve para aturdirnos”…, y la otra recordándonos que ciertamente detrás de nuestra tormenta mental yace lo que buscamos… A veces nos olvidamos que la vida puede ser muy simple si no la contaminamos con nuestros juicios… Gracias nuevamente por la conversación tan enriquecedora que ofreciste con tu artículo ..

Beatriz Gonzalez Vivas
2 de diciembre, 2013

Son esos momentos que dedicamos a nosotros mismos, a aquietar nuestra mente, a dejar fluir nuestro silencio. Es un regalo para la vida:«Cuando se marchan los pensamientos y sentimientos, las imágenes e ideas, ¿qué es lo que queda? Queda lo que buscas». Gracias Betina

N. Vermolen
2 de diciembre, 2013

No he leído mucho sobre meditación, pero para mí, meditar es poner la “mente en blanco” para entrar en contacto con la Mente Universal (Dios) y recibir instrucciones.

Hernani
2 de diciembre, 2013

Namaste 🙂

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