Ínsulas extrañas

Bienal Picón Salas, por Antonio López Ortega

Por Antonio López Ortega | 7 de Diciembre, 2012
0

Del 20 al 23 de noviembre se celebró en Mérida la Bienal de Literatura Mariano Picón Salas. Es la novena convocatoria de su historia, la cual ya se extiende a casi veinte años. Los apoyos fundamentales fueron de la Universidad de los Andes, con alguna participación privada. Sólo cuatro invitados vinieron del exterior (Colombia, España, Argentina), pues el resto fueron escritores venezolanos. A diferencia de convocatorias anteriores, donde el énfasis lo tenía siempre la narrativa del continente, esta vez la tribuna fue de los poetas, en un amplio arco generacional que iba de Rafael Cadenas a poetas jóvenes nacidos en los 80. El otro cambio sustancial, más allá de las mesas y los foros tradicionales, es que esta vez se privilegió la conversación: escritores hablaban con escritores, indagándose mutuamente. Así, Gabriela Kizer conversó con Roberto Martínez Bachrich, Igor Barreto con Diómedes Cordero, Gabriel Payares con Vaskén Kazandjian, Yolanda Pantin con Ednodio Quintero, Rafael Cadenas con Miguel Ángel Campos, Rubi Guerra con Alejandro Padrón, Enza García Arreaza con Aymara Lorenzo, Natasha Tiniacos con Teresa Casique y Juan José Becerra con Alberto Barrera Tyszka. Momento especial fue el de los editores españoles Olga Martínez y Paco Robles, del sello Candaya, a quienes se les debe buena parte de la proyección de la literatura venezolana en España. Su testimonio no deja de ser valioso, porque dan cuenta de las dificultades que luego se convierten en logros.

Como en años anteriores en los que la Bienal siempre reserva un Doctorado Honoris Causa a un gran escritor venezolano, este año fue la ocasión de Victoria de Stefano, nuestra gran novelista, quien desde El desolvido (1971) ha venido construyendo una obra sólida, singular y de proyección internacional. Obra culta, prosa elegante, tensión psicológica, vasto instrumental narrativo… he allí algunos de los dones que esta narradora despliega con el conocimiento y la seguridad de los grandes novelistas contemporánesos.

El solo hecho de que la Bienal se mantenga, contra viento y marea, es una operación milagrosa. Castigada como todas las universidades públicas, la ULA hace esfuerzos admirables para defenderla como parte de su patrimonio. Finalmente con ella se honra  la memoria de un gran pensador y de un gran ensayista, a quien tanto debemos, y cuya inteligencia pertenece a un país distinto al que tenemos, lleno de bochorno, mediocridad y mal gusto. Quedan islas en nuestro panorama cultural, pero islas luminosas. La luz de vela nos acompaña hoy, pero la del futuro será la de un faro.

Antonio López Ortega ... ... ...

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.