Blog de Luis Vicente León

Ayer fui al cine; por Luis Vicente León

Por Luis Vicente León | 27 de marzo, 2016

Ayer fui al cine; por Luis Vicente León

No tengo mucho tiempo para ir al cine. Como sustituto vemos películas en casa y, ante mi negativa a ver quemaditos, la alternativa era bajarlas de Internet. Pero no estoy conjugando el verbo “era”, así en pasado, por casualidad. Ya hace semanas que descargarlas es un proeza. Intentamos ver Room y no logramos llegar ni siquiera a cuando el chamito se escapa. Intentamos con El Marciano y no vimos despegar ni el primer cohete. Ni hablar de El Renacido donde no salió ni la osa. Siempre se quedaban pegadas. Luego de varios intentos fallidos y técnicos, que van y vienen, logré entender el problema cuando oí a mi socio referirse una frase de Ángel Méndez, experto en ese tema: “El rancho de banda no da”.

Decidí no darme por vencido e invité a mis hijos, a mi sobrino y su novia al cine. Me sentía como Félix, nuestro perro, cuando le tiras un hueso de verdad. Pero la emoción duró poco. Salimos de casa y la ciudad estaba oscura y sola. Me invadió el sentimiento de paranoia colectiva que domina al país. No era un trayecto mayor a diez minutos, pero fueron los más largos de mi vida. Si me hubiera agarrado un policía terminaba encanado: a mil por hora y sin pararme en ningún semáforo en rojo, logramos entrar al centro comercial.

El bicho parecía una boca de lobo. Sólo había luces de emergencia en el estacionamiento, aunque funcionaba uno de los cuatro ascensores. Quizás el tema de que sean transparentes era bueno cuando el país funcionaba y en ese pequeño trayecto podías ver el “movimiento” a tus pies. Pero ahora también ves al país desde el ascensor: parado, oscuro, roído. Fuimos directo a la taquilla, pero no había nadie atendiendo. Algún tema de la ley laboral, pensé yo. Fuimos entonces a hacer una cola larga frente a la única maquina dispensadora que funcionaba (nos dijeron que las otras están dañadas porque no hay repuestos). Nos separamos para aprovechar el tiempo y uno de los morochos y yo nos quedamos en la cola de los tickets mientras los demás iban a la de la caramelería. Cuando íbamos por la mitad, el moro me dice calladito: “Papá, esto va a explotar”. Pensé que se refería al país, pues no hay lugar donde no te digan lo mismo, pero no era un tema político: el pobre se refería a otra materia.

Estaba saliendo de un rotavirus y pensábamos que sus problemas estomacales estaban resueltos. Pero no. Nos fuimos corriendo al baño sin poder avisar. No les puedo relatar el olor del lugar. Es indescriptible. Al ver mi cara, el señor de mantenimiento espetó: “No hay agua”. Le dije a mi chamo automático: “Vámonos a casa y resuelves allá”.  Era tarde, el pobre necesitaba el  baño urgente. Pregunté si habría otro y el tipo me miró con cara de: “¿Tú eres imbécil o qué?”.  Batí las puerticas tratando de conseguir la mejor alternativa, pero me encontré con la máxima expresión de la igualdad: todo igual de sucio. No voy a graficar nada para no entrar en detalles escatológicos, pero cuando la pesadilla tenía que terminar, no había papel tualé en todo el lugar. “¡Qué sorpresa!”, pensé.

Sacrifiqué mi sueter y vámonos. Yo enfermo de primitivismo y el sute como si nada. Resuelto su problema, quería ver su película. De nuevo a la cola, desde atrás. Empiezo el proceso de compra y me salió en la maquinita una cuota especial. Pregunté por qué: “Es por los servicios de agua y luz”. Otro se transforma en Hulk ahí, sin anestesia, pero yo sé que es verdad que las empresas de cine están pagando sobrecuotas: autogeneración y cisternas de agua… cuando hay. Me reí para no llorar. Cuando me encontré con el otro grupo me contaron que no había agua mineral ni refrescos… y las cotufas sin sal.

Hice lo mismo que el país: pagué, vi y me fui. Y al salir comentamos: “¡Buenísima, Divergent! Pero Chicago destruida parece Caracas un día de fiesta”.

Luis Vicente León 

Comentarios (22)

Ángel Monte
27 de marzo, 2016

Es triste como nuestro país se cae a pedazos como gente inocente muere. Y no podemos acostumbrarnos a esto. Debemos luchar por nuestro pais

María Fernanda
27 de marzo, 2016

Y así es ir a todas partes, pienso que nuestros chamos no se merecen esta mala vida

Ligia
27 de marzo, 2016

Eso es el país, oscuridad y ruinas. Y no pasa nada, porque estamoos haciendo cola o agotados, sin fuerzas, por haberlas hecho. No veo salida…

Jackson Oswaldo Martinez
27 de marzo, 2016

Luis Vicente, Si ese Centro Comercial, Tiene en USO la Generacion por planta, SE ESTA AHORRANDO como el 40% de Electricidad, , o sea deberian tener agua y papel, o sea no hay excuso.

Ana
27 de marzo, 2016

lo peor de todo es que el venezolano se está acostumbrando,

Jorge Pérez-Ruiz
27 de marzo, 2016

Con ánimos de ayudar, Neida y yo aprendimos hace tiempo que cuando salimos de casa siempre, siempre llevamos en una amplia y cómoda bolsa de tela, fácil de cargar, impermeable lo siguiente: agua potable, papel de baño, toallas húmedas, medicinas básicas, paraguas, cargadores y pila externa, libros, servilletas, y algo de comer… Algo adicional es llevar consigo la mejor disposición y energía para disfrutar lo que sea y facilitar que todo fluya… Por favor pásale esta información a Luis Vicente León…

Carla Cuervo
27 de marzo, 2016

Que tristeza… Y lo peor es sentir que la gente se acostumbra a ésta primitiva situación

Lisette chacon
27 de marzo, 2016

Que triste relato! El pais convertido en una lugar de postguerra, sin haberla habido. (O quizas si la hay) Nuestros hijos y nietos veran momentos mejores despues que esta pesadilla acabe. Yo tengo casi 5 años sin ir al cine…

JORASEMA
27 de marzo, 2016

Hola Luis Vicente,

Te confieso que ley tu crónica en compañía de mi esposa y nos reímos muchísimo por la manera tan jocosa de relatar nuestra tragedia cotidiana.

Mi esposa siempre comenta, que no entiende como 6 millones de judíos fueron masacrados durante la segunda guerra mundial. Su conclusión es ¿Por qué no pelearon? ¿por qué no se defendieron?. Yo me pregunto que nos esta pasando a 30 millones de venezolanos? por qué no peleamos? ¿Por qué no nos defendemos?

La solución a nuestros problemas esta en nuestras manos.

Creo que todo cambio comienza por nosotros mismos. Considero que debemos comenzar por ser solidarios con nosotros mismos; por alzar nuestra voz de protesta y a ejercer la pequeña presión que cada uno de nosotros puede ejercer, a través de pequeños actos de rebeldía en contra del régimen que nos oprobia.

Pronto nos daremos cuenta que somos mayoría; que nadie vendrá a salvarnos y que debemos salir de esta por nuestros propios medios

Guillermo Marys
27 de marzo, 2016

El miércoles de semana santa también decidí llevar a mi hijo al cine, y aunque no tuvimos el mismo apuro ni necesidad de ir al baño, llegué a mi casa con la misma sensación de sentirme desprotegido, en ese trayecto rezé mi cuota de toda la semana, y en lugar de disfrutara solo el bonito recuerdo de la película también me sentí un poco deprimido por todo lo que pasa en el país. Recordar además, como mi chamo de cuatro años sorbió cinco veces un refresco grande y se le acabó fue otra cosa incomprensible, solo hasta destaparlo y ver que estaba hasta el tope de hielo, otro golpe para el bolsillo por otro refresco. Que vaina! Necesitamos al chapulin, cooooño, si es verdad que murió. A rezar.

Belkis De la Rosa
27 de marzo, 2016

Esta crónica es un ejemplo que ilustra lo declarado por el Dr. Arnoldo José Gabaldón en este mismo blog: “Aquí hay un colapso sistémico y prolongado”- Sin luz, ni agua, ni seguridad, servicios inoperantes, escasez de bienes básicos, deterioro de infraestructura…

Ramón
28 de marzo, 2016

El pueblo se acostumbró a sobrevivir en miseria, la cuestión es algo seria y delicado cuidado. Ahora es nada hay. Mas en Cuba, los Rolling Stones, sonido, luces y disfrute. Y oscuridad por estos lados. Sin unión se seguirá por largo tiempo en el mismo estado. La imagen del espejo, es culpable de ir tan abajo

Petrusco
28 de marzo, 2016

Le tocó un mal día y un mal lugar a Luis Vicente, como le puede tocar a cualquiera. He ido últimamente al cine un montón de veces (con idas al baño incluidas) y no me ha pasado, ni he visto, ni he vivido nada de eso.

No digo que por mis buenas experiencias todo esté chévere, sería necio, pero igualmente es estúpido extrapolar la mala experiencia a todo un país.

Guillermo
28 de marzo, 2016

Muy bueno el cuento y realista. Expresa sin lugar a dudas la realidad de un país que todos estamos viviendo. De hecho a mi mismo me paso algo similar días atrás (sin tanto drama y sin sweater de sacrificio), sin embargo y he aquí mi comentario, no entiendo como se justifica de alguna manera que los cines de nuestro país cobren cuotas especiales de servicios que obviamente no disponen y que falta decir representan mas del triple del costo de la entrada. Y como bien se expresa en este artículo, lo cobras y no prestan el servicio como debe ser.

Creo que no debemos dejar que nuestra posición política nos afecte en el hecho de exigir a empresas publica y privadas lo que nos corresponde como ciudadanos y lo que en este caso la empresa privada nos cobra con creces y no dispone.

Injustificable el hecho (a pesar de la situación país) de que el cine cobre el precio de la entrada en 100 Bs, pero cobre 400 Bs, adicionales por servicios y luego vayas al baño y te encuentres con estos desastes.

Wojtek
28 de marzo, 2016

No pude aguantar la risa con lo de “la cuota especial”

Alsur-up
28 de marzo, 2016

Increible !!!.. Estamos viviendo algo como que fuera ficción, tu narrativa es real , no es algo mágico, es la triste realidad que venia poco a poco y ya esta llegando a lo medular. Se cuenta y ya es normal, que nos paso? como dejamos que esto tan feo y oprobioso llegara tan lejos? Lo de los quemados muy real no debemos apoyar eso! Perdimos calidad de vida y ya no hay escrúpulos para sobrevivir como sea! los precios de insumos , alimentos y equipos aumentan exponencialmente, ahora todos hablan del dólar como la moneda oficial, que nostalgia cuando eramos felices y no lo sabíamos, ta’barato dame dos!

Angelo
28 de marzo, 2016

realmente vivimos tiempos oscuros en venezuela, en todos los sentidos

Cesar
29 de marzo, 2016

Simplemente ayer no hubo cine . Centro comercial cerrado todo el dia. Respuesta : NO HAY AGUA . Nueva Esparta , c.c parque costa azul.

Grace Rodríguez
29 de marzo, 2016

Venezuela destruida por políticos corruptos! Todos somos culpables de soportar esta espantosa situación! Mi bella Venezuela convertida en un deplorable y mugriento país! Yo lo grito en todas partes así me lleve la guardia por escándalo público! Estoy hartaaaaaaaaa!

alfredo carpio
29 de marzo, 2016

Indignante esta historia.definitivamente el pais tiene muchos escenarios en los cuales la reconstruccion es imperiosa. Uno de los mas urgentes es en la conciencia del ciudaano para q deje de ser un simple habitanted,empezando por quienes administran los cines. Entiendo la situacion.pero sino pueden mantener operativo su negocio,pues cierrenlo pero no traslade al uduario unos costos q forman parte de su operacion. Y encima ni siquiera se ven reflejados en la ptactica. Ya q cobran por el agua y la electricidad pero nada d esto lo tiene el usuario. Pues no vayamos al cine y asi no covalidamos semejante disparate . Q poca verguenza.

Gustavo Reyna
30 de marzo, 2016

En realidad apoyo al amigo Luis Vicente en sus comentarios, si bien es cierto que su experiencia fue mas “extrema” de lo habitual hoy en día ir al cine asegura como mínimo alguna decepción, por ejemplo que en la taquilla te indiquen que solo están disponibles los asientos mas alejados de la pantalla y durante la función darte cuenta que la mitad de la sala esta vacía o que llegues a la sala y la película que querías ver sea obligatoriamente en 3D o en Español, en cuanto al costo de las entradas de un tiempo para acá se refleja en la factura algo llamado “Servicio de Digitalizacion” que según sea la versión de la película, 3D, 4XD, Subtitulada, etc puede variar llegando incluso a ser 2/3 del costo total, adicionalmente habría que comentar que entre entrada y golosinas al costo de ir al cine son aproximadamente 2500 Bs por persona algo que no es facil de costear pàra algunas personas.

Neris Lopez Contreras
30 de marzo, 2016

Yo cada vez que logro ir al cine.. que son pocas veces..tengo la misma sensación de destrucción..y sobre todo de la capacidad de pago de los venezolanos.. porque ir al cine se ha convertido en un LUJO¡¡ de lo extremadamente caro que están las entradas (sobre todo por internet), las cotufas y demás hierbas.. Y si esa sensacion se puede extrapolar a todo.. : las calles, los centros comerciales, los supermercados, las farmacias..no hay hueso sano..tenemos mucho que recuperar..

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