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Apuntes sobre la dolarización (en Venezuela); por Daniel Raguá // #Numeralia

Por Daniel Raguá | 28 de mayo, 2015
Apuntes sobre la dolarización; por Daniel Raguá  #Numeralia

Detalle de una de las ilustraciones/collages del artista estadounidense Mark Wagner

Se difundió recientemente el acuerdo establecido entre el Gobierno Nacional y Ford Motors que autoriza a la empresa automotriz a vender autos en moneda extranjera dentro del territorio nacional. A mediados de 2014 ya el Gobierno Nacional había autorizado la venta de pasajes aéreos en moneda extranjera.

En este contexto, se ha abierto una discusión en torno a la posibilidad de una dolarización en Venezuela como una respuesta (y una posible solución) definitiva al problema inflacionario que atraviesa el país.

1. ¿Qué permitiría la dolarización? Una dolarización impediría al Gobierno financiar el gasto público vía emisión monetaria. La circulación de dinero en el país estaría atada a nuestras exportaciones y a posibles financiamientos externos: mientras más productiva sea la economía, más dinero habrá en circulación. Y al eliminar el riesgo de una devaluación, se reduciría el riesgo país y, por ende, la volatilidad macroeconómica.

La dolarización sería el fin de la inflación. Además, nuestra economía se integraría inmediatamente a los mercados internacionales, lo que podría atraer nuevas inversiones y brindar mayor dinamismo al país.

Una inflación de 68,5% en 2014 y una tasa superior al 100% prevista para 2015 hacen que una decisión que frenaría la inflación sea más atractiva que nunca. Sin embargo, la dolarización no se vende barata: es un proceso irreversible que requiere grandes sacrificios.

2. ¿Qué implicaría una dolarización? Adoptar el dólar como moneda única en Venezuela implicaría llevar a cabo un proceso de reemplazo de todos los bolívares que circulan en nuestra economía por dólares. Al saber que en la economía venezolana hay 2,2 billones de bolívares, la pregunta clave sería a qué tipo de cambio se cambiarían todos esos bolívares dentro de la economía y cuáles serían las consecuencias.

Y, aunque los tres tipos de cambio oficiales en Venezuela varían significativamente entre ellos, dolarizar a cualquiera de estas tasas requeriría grandes sacrificios.

Cambiarlos todos al tipo de cambio oficial de BsF/US$ 6,30 requeriría disponer de US$ 353.000 millones líquidos, una cantidad que Venezuela no tiene ni tendrá en el corto ni en el mediano plazo. Si usáramos el tipo de cambio del Sicad de BsF/US$ 12, necesitaríamos US$ 185.000 millones, que tampoco tiene el país ni tendrá pronto. Por último, el tipo de cambio Simadi de BsF/US$ 197,9 requeriría de US$ 11.596 millones que Venezuela podría tener si liquidara el 65% de sus reservas internacionales.

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Divisas necesarias para dolarizar según tipo de cambio. Fuente: BCV, ODH Grupo Consultor.

Por último, sabiendo que Venezuela cuenta con US$17.930 millones en reservas internacionales y que en la economía circulan BsF 2,2 billones, esto le permitiría al país un proceso de dolarización a un tipo de cambio implícito de BsF/US$ 127,9. En otras palabras, el Banco Central tendría que dar US$1 por cada Bs. 127,9. Aunque este último tipo de cambio esta notablemente por debajo que la tasa Simadi y significativamente por debajo del dólar paralelo, aún hace falta perspectiva.

Una dolarización implica una tasa de cambio única, así que sería necesaria una devaluación para poder llevar a cabo el proceso. Y una devaluación sería devastadora, al saber cuál sería la tasa de cambio que hoy nuestras reservas nos permitirían (Bs/US$ 127,9).

Dolarizar hoy implicaría un salario mínimo de US$ 52,7 mensuales, el más bajo de Suramérica y el segundo más bajo de Latinoamérica, después de Cuba. Si bien las tasas de cambio del Sicad o Cencoex permitirían al país tener el mejor salario mínimo de la región, las reservas internacionales actuales no permitirían llevar un proceso de dolarización a esos tipos de cambio.

Fuente: BCV, ODH Grupo Consultor

Salario mínimo por país. Fuente: BCV, ODH Grupo Consultor

Llevar a cabo un proceso de dolarización en Venezuela, con las circunstancias actuales, implicaría un ajuste de precios en una economía desequilibrada. Esto afectaría inmensamente el bienestar de una sociedad que pasó de la bonanza petrolera más larga y onerosa de nuestra historia a una economía pobre.

Con las reservas de hoy, Venezuela dolarizada pasaría de ser la quinta economía de Latinoamérica a ser la vigésimo segunda.

3. ¿Dolarizar o no dolarizar? Con las reservas en los niveles más bajos desde 2003 (y mermados los ingresos en divisas por la caída de los precios del petróleo), dolarizar sería una decisión demasiado costosa.

Para hacerla viable, esta medida requería del ahorro durante varios años de los ingresos en divisas. Y para ello haría falta consenso nacional, así como un mínimo conjunto de reglas que restrinjan el uso de la renta petrolera por parte del Ejecutivo Nacional. Y esto requeriría un cambio amplio en el marco regulatorio, algo que demandaría un mínimo de separación de poderes.

Sin embargo, el problema inflacionario estaría a un paso de resolverse sin la dolarización si se lograra alcanzar una mínima separación de poderes y un marco regulatorio que establezca reglas fiscales claras. Esto le permitiría al país contar con herramientas de política monetaria vitales para una economía que hoy depende únicamente del sector petrolero como fuente de divisas.

No seríamos los primeros en lograr estabilidad de precios sin dolarizar. De hecho, estaríamos entre los últimos en hacerlo.

Daniel Raguá 

Comentarios (9)

antonio martins
28 de mayo, 2015

Es muy interesante el articulo de hecho me parece que la unica solucion es la dolarizacion este gobierno no se atreve hacerla por las razones siguientes perderia el control del dinero cosa inaseptable para el ademas no tiene ni la popularidad ni el cariosma para explicar y aguantar el impacto anti popular del momento, imaginemosno una persona diabetica con cangrena en un pie , se le dice sr necitamos amputarle el pie para parar lacangrena , que dice el gobierno le damos unos ramazos y le paramos la infeccion . laverdadcuanto mas se tarde peor . Seria interesante un refendo junto con las parlamentarias

Rodrigo
28 de mayo, 2015

Bien claro y esquemático el planteamiento de D.Raguá. Venezuela estará bajo el signo de la pobreza,populismo e hiperinflación por lo que resta siglo.La única manera de frenar la propensión irresistible de nuestros gobernantes a usar el BCV como comodín para cubrir crónico déficit con dinero inorgánico es dolarizar la economía. Sin división del poder público e imperio de la ley es poco o iluso lo que se pueda hacer.La inversión extranjera y la máquina de las exportaciones se activarían y ayudarían a corto plazo a aumentar el poder adquisitivo de la población económicamente activa.

Carlos Perez Delgado
28 de mayo, 2015

En todo este análisis faltó algo que a mi juicio es muy importante: ¿Cómo manejar la parte relacionada con los contratos colectivos y con la legislación laboral actual? Los contratos colectivos incluyen una serie de primas y beneficios. Ídem las prestaciones sociales. ¿Cómo dolarizar los pasivos laborales de las empresas públicas y privadas? ¿A cuál tasa? También el caso de las pensiones, no solo las que otorga el I.V.S.S. sino también las obtenidas por años de servicio en las empresas e instituciones del Estado, como los ministerios y las empresas como PDVSA y CORPOELEC, que también se han “desintegrado” con la inflación y la devaluación. Debería haber una indexación previa pero el problema sería el costo de esa indexación.

Rodrigo
28 de mayo, 2015

Prefiero el force de la dolarización que el libertinaje de afrontar el déficit con impresión de dinero sin respaldo e hiperinflación.Nunca abatiremos la pobreza con la historia y cadena de gobernantes corruptos,irresponsables e ignorantes, y por si fuera poco, unos cuantos con las bajas pasiones.

Manfred Baumgartner
29 de mayo, 2015

dolarizar significaría poder atraer inversiones de manera inmediata y reconstruir nuestro aparato productivo. Nadie va a colocar un solo dolor en Venezuela sin tener seguridad de poder volver a sacarlo.

Olmar
29 de mayo, 2015

Creo que esa medicina es demasiado amarga para que el gobierno actual se la tome, aunque sepa que es necesaria

Marcos Mora
29 de mayo, 2015

“Venezuela dolarizada pasaría de ser la quinta economía de Latinoamérica a ser la vigésimo segunda”

Esto es un pequeña muestra de lo manipulativas que pueden ser las cifras macroeconómicas “puras”.

Me desligo de esta interpretación y propongo una distinta: Ya somos la vigésimo segunda economía de la region, esto se comprueba con el agregado de producción de la economía real: cuantos bienes se producen? cómo se comparan en el tú a tú con los demás países de la region? de paso, uno de estos bienes es el petróleo, y hay fuertes sospechas que una porción significativa de ese mineral sale de nuestro subsuelo y no retorna ni en dolares ni en nada útil al territorio nacional. Quizás esté en alguno que otro banco caimanero.

Por tanto, una dolarización pondría en evidencia lo que ya se sabe, que saquearon al país y producimos mucho menos que ayer. Pero los ciudadanos, al menos, tendríamos una moneda que no es la esclavizante “ficha de hacienda” que es hoy.

Si la dolarización viene acompañada de políticas públicas de apertura (respeto a la inversión y la propiedad en general, el cese de los controles de precio, construcción seguridad jurídica y un presupuesto público no deficitario) entonces estaríamos en la vía a la recuperación de la economía, el fin de la escasez y el aumento real de los salarios y la calidad de vida.

Julio C
1 de junio, 2015

“No seríamos los primeros en lograr estabilidad de precios sin dolarizar. De hecho, estaríamos entre los últimos en hacerlo.” …interesante.

Oscar Meza
2 de junio, 2015

Tres razones y un dato histórico por las cuales los trabajadores -la mayoría- junto a los jubilados preferimos la dolarización de nuestros ingresos: i) Quitarle a este y a cualquier gobierno la facultad de devaluar los salarios y pensiones. ii) Poder ahorrar con algún grado de certidumbre y iii) Ejercer la libertad de decidir en qué moneda queremos recibir nuestros ingresos. Y el dato:cuando se decretó por primera vez el salario mínimo, en junio de 1974, era de 450 bolívares, $104,65 al tipo de cambio de 4,30 bolívares; hoy, 41 años más tarde, el salario mínimo de 6.746,98 bolívares vale $33,73, a 200 bolívares, Simadi redondeado, sin dolarizar.

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