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Alumno aplicado / “Música infiel y tinta invisible” de Elvis Costello

Por Patricio Pron | 20 de agosto, 2016
Alumno aplicado Música infiel y tinta invisible de Elvis Costello 640

Elvis Costello fotografiado por Stephen Lam.

Bob Dylan, Van Morrison, Chet Baker, Johnny Cash, T. Bone Burnett, Count Basie, Bruce Springsteen, Roy Orbison, Yoko Ono, Allen Touissant, Paul McCartney, Joni Mitchell, Burt Bacharach, Elton John, Levon Helm, Solomon Burke, Aretha Franklin, Mavis Staples, Diana Krall, Robert Wyatt, The Roots. No se trata (el anterior) del cartel de un concierto masivo y abrumador, sino de algunas de las personas con las que Elvis Costello colaboró y/o cantó en un escenario a lo largo de los últimos cuarenta años en el marco de una de las carreras musicales más singularmente heterodoxas de las últimas décadas, la suya.

Música infiel y tinta invisible trata de esa carrera, desde sus comienzos en clubes sociales y pubs de segunda categoría hasta la actualidad, pasando por el hallazgo por parte de Costello de un estilo propio que amalgamase y potenciase en la combinatoria sus primeras influencias (los Beatles, la música del sello Stax, Pink Floyd, los Rolling Stones, los Byrds, la música proveniente de Laurel Canyon), la conformación de los Attractions, las giras, la primera y escandalosa aparición en Saturday Night Live, los encuentros fortuitos, los excesos alcohólicos (“Las noches estaban llenas de secretos innecesarios y de gente que no decía más que tonterías. Estaba bastante claro que algo pronto iba a salir mal”, 393), las peleas, los episodios de racismo (voluntarios e involuntarios), las traiciones, el amor. Y las canciones, sobre todo las canciones: “And In Every Home”, “Accidents Will Happen”, “Oliver’s Army”, “Alison”, “Radio Sweetheart”, “Pump It Up”, “This Year’s Girl”, “Sneaky Feelings”, “Watching the Detectives”, “This House Is Empty Now” y “Shipbuilding” son analizadas aquí con lucidez y una distancia singulares viniendo de su creador, en particular si se considera (y en esto Costello es insistente) la naturaleza autobiográfica de buena parte de ellas y el dolor que está en su origen.

Pero Música infiel y tinta invisible no es un libro solipsista: en él, Costello va y viene en el tiempo y en sus recorridos es ocasionalmente hijo, novio o marido, es decir, articula su identidad en relación a otros, en particular en relación a un padre cantante que contempla con curiosidad y admiración. Si esto no fuese suficiente, aquí también está la extraordinaria discoteca del creador de My Aim Is True, una de las más completas de la música contemporánea: leer este libro es, en ese sentido, conformar una lista mental singularmente amplia y variada de canciones por escuchar, discografías por conocer, músicos sobre los que regresar.

Si Elvis Costello fuera un alumno menos aplicado, posiblemente este libro sería menos extenso, lo que lo beneficiaría, aunque algunos de sus pasajes son realmente extraordinarios, a la altura de la mejor canción del músico o de una página de sus autores más queridos: Allan Sillitoe, John Osborne, Brendan Behan o W.B. Yeats. A Música infiel y tinta invisible la ayuda muy poco una edición en español que avanza a razón de una o dos erratas por página (y son 778), pero hay mucho de interés aquí, además de la convicción de que la literatura y la música pueden salvarnos.

Elvis Costello
Música infiel y tinta invisible
Trad. Damià Alou, Rocío Gómez de los Riscos y Antonio Padilla
Barcelona: Malpaso, 2016

Patricio Pron 

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