Blog de Elías Pino Iturrieta

1856: El primer sainete para cambiar la Constitución; por Elías Pino Iturrieta

Por Elías Pino Iturrieta | 5 de junio, 2017
Retrato de José Tadeo Monagas (1857), de Martín Tovar y Tovar

Retrato de José Tadeo Monagas (1857), de Martín Tovar y Tovar

No marchaban bien las cosas cuando comenzó 1856 y la ciudadanía esperaba con interés el mensaje anual del presidente José Tadeo Monagas. Todos quedaron sorprendidos por lo que mandó a decir ante el Congreso. Algo realmente extraño, si se conocen los acontecimientos de la víspera. En breve, el tiempo demostró que no había motivos para la sorpresa.

La epidemia de cólera estaba a punto de desaparecer, pero todavía se empeñaba en su trabajo de matar. El país requería de unas atenciones sanitarias que no terminaban de desperezarse. La epidemia acababa de sacar de este mundo al general Juan Muñoz Tébar, prócer de la Independencia, cuya desaparición condujo a una imponente manifestación de duelo. Las cuentas del Ministerio de Hacienda no cuadraban, aunque habían mejorado un poco. Todavía se negociaba en Londres la deuda externa, sin resultados concretos. Los caminos contratados en 1854 permanecían en el papel de los planos. Apenas se había creado una Escuela Elemental de Ciencias y Artes durante el año anterior. El censo de población solo se había realizado en Barquisimeto, Carabobo y Maracaibo. “Esto no marcha”, dijo una de las Muñoz Tébar en el entierro de su pariente.

La inconformidad se convirtió en alarma debido a la llegada inesperada de una escuadra holandesa que no venía en son de paz. Con tres navíos armados, pretendía reclamar la propiedad de la Isla de Aves para el gobierno de los Países Bajos. La gente se había regocijado antes por la noticia de la próxima puesta en servicio de un vapor con destino a Nueva York, que agilizaría las comunicaciones con los Estados Unidos para beneficio del comercio, pero la amenaza de los holandeses aguó la fiesta.

Se suponía que el jefe del Estado tomaría en cuenta los sucesos y propondría soluciones ante los diputados. Sin embargo, aparte de no presentarse en el salón de sesiones, por intermedio del Secretario de lo Interior y Justicia prefirió tratar un tema que no figuraba en la agenda de los asuntos públicos, o que apenas se había tocado sin que nadie lo hubiera extrañado.

De seguidas se copia lo fundamental de ese tema que Monagas consideró entonces como trascendental, pese a la gravedad de la amenaza holandesa:

“No me es dado prescindir de someter hoy a vuestra consideración el asunto más grave de cuantos se hayan ventilado bajo el actual orden constitucional; cuestión de alta trascendencia que agita todos los ánimos, que alienta todas las esperanzas y despierta los más preciosos recuerdos de tiempos más venturosos: os hablo, legisladores, de la Confederación Colombiana”

Después, a través del ministro, habló de Boyacá y Pichincha para desembocar en la siguiente petición:

“Es ya tiempo, legisladores, de que escogitéis los medios de llenar los votos de vuestros comitentes (…) Pensad que en la llama del patriotismo que sale de aquellos sepulcros el Genio de América encenderá pronto o tarde la antorcha que ilumina a Colombia regenerada”

“Colombia regenerada”: tal era la misión que el Presidente de la República encomendaba a los representantes del pueblo. Debían ocuparse de revisar los códigos de los países que habían formado la gigantesca nación, para ver cómo se resucitaban y uniformaban. El mapa anterior a 1830 se debía analizar con minuciosidad, para ver cómo cuadraba con la geografía posterior del vecindario, o cómo no la perturbaba. Después de concertarse con las fuerzas vivas de Nueva Granada y Ecuador, supuestamente ganadas para la empresa de revivir las hazañas bolivarianas, se inauguraría una etapa dorada de la historia continental con Venezuela a la cabeza. El advenimiento de ese lapso de gloria implicaba unos retoques previos y urgentes de la ley fundamental, que don José Tadeo aconsejaba por intermedio de su ministerial mandadero.

Los diputados quedaron atónitos frente lo que se les pedía. ¿Cómo es posible que no dedicara una sola línea a la escuadra holandesa que amenazaba la soberanía?, se preguntaban. También les extrañó que no hubiese tratado el problema de la deuda externa, sobre cuyos pormenores había sostenido una sesión días antes con los ministros. En algunos corrillos se llegó a decir que el mandatario estaba loco, porque tonto no era, o que era presa de un embrujo.

El historiador González Guinán da el clavo cuando hace el siguiente comentario sobre el curioso Mensaje de 1856. Veamos:

“Forzosamente tenía que llamar la atención pública (…) porque en documentos anteriores el Presidente, ya por sí como por medio del Secretario de lo Interior y Justicia, había sido adverso a la propaganda reconstructora de la Gran Colombia (…) ¿Quería entrar en el campo de las reformas en bien de las nacionalidades creadas por Bolívar, u ocultaba algún propósito meramente personal? El tiempo lo descubrirá en breve”

En efecto, el tiempo cumplió su cometido. Colombia no le importaba un comino a José Tadeo Monagas. Su interés era cambiar la Constitución de 1830, con el objeto de permanecer en el poder. Como había peleado con su hermano José Gregorio, y porque se veía mal que la sucesión presidencial se resolviera únicamente entre ellos, buscó la fórmula adecuada para que su plan no se criticara como merecía. Vio en Bolívar y en las hazañas de la Independencia el escudo que podía evitar dardos envenenados. Colombia fue un pretexto estrambótico para librarse de la Carta Magna, que impedía su continuismo.

La Constitución de 1857 derogó la Carta Magna de 1830, aumentó de cuatro a seis años el mandato presidencial y permitió que el Congreso reeligiera a José Tadeo Monagas, quien olvidó su reciente y repentino colombianismo. En 1858 triunfó la Revolución de Marzo, que lo derroca, y en 1859 comenzó la Guerra Federal.

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Elías Pino Iturrieta 

Comentarios (4)

Eduardo
5 de junio, 2017

Como siempre el mismo argumento:la Patria para cometer las trampas de rigor en este caso el continuismo mas grosero.

Kondorito Konstitución
6 de junio, 2017

Sainete del siglo XXI: En la Constitución del 2017 tendrá rango constitucional las prórrogas bimensuales de la vigencia de los billetes de cien.

morelabelmonteV
6 de junio, 2017

Excelente Artículo, cualquier similitud con Maduro no es casualidad. Terrible los Dictadores siempre son Aves de la misma Pluma.

Luis “Balo” Farias
18 de junio, 2017

Dr escriba sobre los GOBIERNOS DE TRANSICION EN VZLA, ¿es factible un gobierno de transicion?) es un tema que tiene dias sonando (junta patriotica. Presidencia de Ramon J Velezquez etc)

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