Por Luis Carlos Díaz | 5 de Octubre, 2012
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Se teme que las redes sociales sean incontrolables para la difusión de rumores e información falsa en jornadas electorales, sin embargo cada elección ha demostrado que Twitter es más bien el medio ideal para matar de raíz y rápidamente cualquier bola de humo. El único problema es que no todos se enteran a la vez. El tiempo real y la horizontalidad de Twitter nos permitirán obtener y confirmar información con gente más cercana a los sucesos, de manera que si se tiene mirada crítica y se desarrolla una duda metódica sobre los datos que llegan a la plataforma, nos beneficiaremos en colectivo.

No obstante, hay que tener cautela con las cuentas de anónimos. Por muy activistas que sean, o la buena intención que demuestren, no están jugando en igualdad de condiciones con los infociudadanos que usan su nombre y su rostro para comunicarse públicamente. A la hora de que se siembre un información falsa en la agenda, el anónimo no se hará responsable. Si quiere tener amigos imaginarios, mejor funde una religión.

La posibilidad de rumores e informaciones falsas nos exigen hacer varias revisiones antes de creer o reenviar algún contenido:

- ¿Quién genera la información? ¿Es una cuenta sin identidad clara? ¿Es un anónimo o una persona con nombre y foto? ¿Qué nos dice su biografía? ¿Tiene un link a su página web donde veamos mejor quién es?

- ¿Cuántos seguidores tiene esa persona? ¿Es una cuenta recién creada, sin seguidores ni popularidad? ¿Ya tenemos tiempo conociéndola?

- ¿El nombre está bien escrito o está imitando a alguien? Hay cuentas falsas de gente famosa que cambia una “o” por un cero, o la “i” mayúscula por la ele minúscula, usan la misma fotografía, y siembran falsedades. Así han anunciado decenas de veces la falsa muerte de algún famoso. En la actualidad son cuentas falsas, por ejemplo: @ChavezKandanga @ERIKADLV (en la que la i mayúscula es una L) y @NelsonBocarnda (que le falta una “a”). Son cazabobos muy eficientes cuando la gente está ávida de información.

- ¿Quién más está produciendo esta información? Utilizando el buscador de Twitter se puede revisar si alguien más ha escrito sobre el tema o si apenas está rompiendo el celofán. Si es algo nuevo, sobre todos con alteraciones y hechos de violencia aún no confirmados, la recomendación es esperar a que otras fuentes lo validen.

Twitter asemeja a una sala de redacción de un diario, la información no es definitiva sino que está en construcción para poder salir a imprenta. Se discute al aire, las cosas se pueden confirmar o desmentir. Es orgánica. El problema es que ahora ese proceso es público y tiende a confundir a los que no manejan con cuidado. La regla es no hacerse eco de cosas que no puedan ser comprobadas.

En Twitter los perfiles se juegan su credibilidad y su reputación tweet a tweet, así que no vale la pena arriesgarse por información incompleta cuando no se está presente en el sitio. Tampoco es válido decir algo agregando que es un rumor, con no traerlo a la plaza pública ayuda más.

Hay una recomendación en este sentido: la información debe ser verificable. Si lo que usted afirma puede ser fácilmente comprobado por otro, entonces tiene más grado de credibilidad.

Debemos diferenciar también la información verdadera de la que es verosímil. Cada vez que se hablaba del robo del equipaje de un artista en el aeropuerto, la información corría en redes porque, aunque nadie lo confirmase, para cualquiera era factible que robaran a los turistas. Sin embargo, en muchas oportunidades la información era falsa. Sólo era reproducida porque parecía lógica.

El deseo hace que la gente haga caso de informaciones, cifras, tendencias y exit polls, aún cuando no pueda demostrar su veracidad. Sobre todo hay que tener cuidado con retransmitir fotos falsas, viejas o de otros países, que se sueltan en redes para confundir.

Cuando no se está cerca y no lo confirma más gente confiable en el terreno, es mejor ser cautelosos con los retweets y los apoyos automáticos. La idea es superar la jornada sin mucho ruido y esperar en familia digital hasta que sea el CNE, y no las cadenas de mensajes sin verificar, los que den los resultados oficiales.

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Nota: El resto del manual de cobertura electoral ciudadana fue publicado por el proyecto @ReporteYa y es de libre acceso en http://bit.ly/PWM6Zh

Luis Carlos Díaz Periodista y bloguero

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