Artículos por Alberto Salcedo Ramos

Un hombre de honor; por Alberto Salcedo Ramos

El exsoldado Andrés Salazar advierte que si estuviera de nuevo ante aquella encrucijada en la que casi pierde la vida, actuaría de la misma manera en que lo hizo. Él no se arrepiente de nada, agrega, pues simplemente se limitó a cumplir su deber. Sería injusto que además de soportar la mutilación de las dos
Alberto Salcedo Ramos | Vivir | 14 de junio, 2016

En presente definitivo; por Alberto Salcedo Ramos

A finales del 2015, caminaba hacia una heladería en compañía de una amiga que, de repente, me preguntó si ya tenía mi tabla de propósitos para el año nuevo. Le respondí que jamás hago esas listas. — Pero si te pidieran hacer una… — No la haría. — Bueno, entiendo. — Ajá. — Menciona sólo
Alberto Salcedo Ramos | Vivir | 30 de mayo, 2016

Mi tesoro secreto; por Alberto Salcedo Ramos

Soy un mendigo de conversaciones. De niño fisgoneaba las pláticas de los adultos porque estaban repletas de historias. Me encantaba, además, la forma en que los contertulios dotaban de música a las palabras. A ratos armaban un barullo en el que nadie tenía la razón, y a mí me ponía feliz el efecto que se
Alberto Salcedo Ramos | Vivir | 15 de mayo, 2016

Silencio, estoy durmiendo; por Alberto Salcedo Ramos

Siempre me han inspirado pesar los enfermos de insomnio. He visto cuánto sufren al cargar con lastres como la fatiga y la depresión. En cambio me resultan antipáticos quienes eligen desvelarse por simple lujuria productiva o por expandir sus espacios de poder. Esas personas generan estrés. Como viven convencidas de que sus ambiciones determinan el
Alberto Salcedo Ramos | Vivir | 5 de mayo, 2016

Elogio de la mujer; por Alberto Salcedo Ramos

Durante la pubertad, justo cuando ingresé a la escuela secundaria, viví uno de los acontecimientos definitivos de mi vida: empecé a relacionarme con el sexo opuesto. Entonces ignoraba cómo diablos tratar a las chicas y, en consecuencia, era profundamente tímido. Venía de un colegio masculino repleto de muchachos bruscos. Para ser amigo de ellos bastaba
Alberto Salcedo Ramos | Vivir | 31 de marzo, 2016

Los regalos; por Alberto Salcedo Ramos

A mi amiga Claudia Consuegra Guardo en la memoria, como un tesoro, ciertos regalos entrañables que he recibido. Un pañuelito blanco con mi nombre bordado en letras azules, una chocolatina, una liebre del horóscopo chino tallada en bronce, una bolsita de cacahuetes, una libreta de apuntes con pasta de cuero, una crema hidratante, un disco
Alberto Salcedo Ramos | Vivir | 11 de marzo, 2016

Un café con Adriana; por Alberto Salcedo Ramos

Salgo a tomar café de vez en cuando con mi amiga Adriana. Ella se expresa sin eufemismos, y por eso me fascina picarle la lengua, como lo hago ahora. — Wilde proponía desconfiar de las mujeres que revelan la edad. Una mujer capaz de eso es capaz de cualquier cosa. Adriana sonríe. — ¡Al carajo
Alberto Salcedo Ramos | Actualidad | 6 de marzo, 2016

Señales particulares de un gacetillero feliz; por Alberto Salcedo Ramos

— La crónica es un género que se inventó para poner al periodismo a salvo del envejecimiento. — Crónica: la oportunidad del periodismo y la belleza de la literatura. — El yo que corrige es el mejor amigo del yo que escribe. Asegúrate de que él también acuda a tu estudio cada mañana, cuando te sientes
Alberto Salcedo Ramos | Vivir | 18 de febrero, 2016

Consejos para un joven que quiere ser cronista; por Alberto Salcedo Ramos

Alberto Salcedo Ramos nació en Barranquilla, Colombia en 1963. El cronista es autor de varios libros de no ficción, tales como La eterna parranda, De un hombre obligado a levantarse con el pie derecho, Botellas de náufrago, Los ángeles de Lupe Pintor y El oro y la oscuridad. Maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano,
Alberto Salcedo Ramos | Vivir | 17 de febrero, 2016

Siempre la música; por Alberto Salcedo Ramos

Mi compadre Libardo Barros es tan melómano como yo. Cuando nos juntamos podemos oír música durante horas sin tomarnos ni una gota de licor. — ¡Salud, compadre! –le digo, mientras choco mi pocillo de café negro con el suyo. — ¡Salud! En estas materias ambos somos politeístas: amamos a muchos dioses de diversos géneros musicales.
Alberto Salcedo Ramos | Vivir | 19 de enero, 2016

Un abrazo, por favor; por Alberto Salcedo Ramos

Un abrazo es lo que más cuesta y lo que menos vale. Lo que más cuesta porque somos timoratos, porque andamos prevenidos, porque tememos parecer cursis o empalagosos. Además creemos que revelar el afecto duele. Y lo que menos vale porque lo hemos convertido en una simple muletilla social, una estampilla que pegamos mecánicamente al
Alberto Salcedo Ramos | Vivir | 27 de diciembre, 2015

El Síndrome del Ciclista, la actitud de moda en la sociedad; por Alberto Salcedo Ramos

En el país del “usted no sabe quién soy yo” es apenas natural que a nadie le importe quiénes son los otros. “Los otros”, en principio, son aquellas personas cuyos problemas no nos afectan. Lo que les suceda o deje de sucederles es asunto de ellos, así que ya verán cómo se las arreglan. “Los
Alberto Salcedo Ramos | Vivir | 14 de diciembre, 2015

Una flor para Fernando; por Alberto Salcedo Ramos

A principios de los años ochenta predominaba en las fiestas del Caribe colombiano una música vertiginosa que les exigía a los bailadores tanta velocidad como estado físico. En aquel momento las letras de la música popular comenzaban a empobrecerse, porque los jerarcas de la industria discográfica consideraban que los compradores de discos no tenían oídos
Alberto Salcedo Ramos | Vivir | 25 de noviembre, 2015

El arte de ofender; por Alberto Salcedo Ramos

Me encanta el sarcasmo, la frase afilada, hiriente, disparada como un dardo contra alguien. Por ejemplo, esta del escritor Truman Capote contra el músico Mick Jagger: “Es tan sexy como un sapo orinando”. O esta de la actriz Joan Rivers contra la cantante Madonna: “Es tan peluda. Cuando alzó sus brazos me pregunté si estaba
Alberto Salcedo Ramos | Actualidad | 4 de noviembre, 2015

Versos perversos; por Alberto Salcedo Ramos

Voltaire escribió en el siglo XVIII que cualquier cosa que sea demasiado estúpida para ser dicha, puede ser cantada. Voltaire, recordemos, compartió época con músicos grandes como Bach y Vivaldi. ¿Qué tal si le hubiera tocado, como a nosotros, aguantarse a Pipe Peláez y a Tito Rojas? Las canciones malas siempre me han procurado una
Alberto Salcedo Ramos | Artes | 29 de octubre, 2015