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Augusto Roa Bastos: supremo centenario

Por Deutsche Welle | 1 de noviembre, 2017

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“Él dio su voz a gente que aún hoy no tiene voz y por eso es que su literatura es tan vigente”, destaca Mirta Roa. En conversación con DW, la hija del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos (1917-2005) y directora de la Fundación que lleva su nombre, recuerda al hombre y al autor. El novelista es considerado el más importante escritor de Paraguay y, junto con Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, uno de los representantes del boom de la literatura latinoamericana del siglo XX.

Con motivo del centenario de su nacimiento, se realizan homenajes no sólo en los países de habla hispana. Durante este año ha habido diversos encuentros y ceremonias recordatorias en honor al autor de “Hijo de hombre” y “Yo el supremo” en la sede de la UNESCO, en Francia, Japón, Marruecos y Serbia, entre otros.

En la ciudad alemana de München, se realizó una significativa ceremonia. Como ocurre en las diferentes sedes del Instituto Cervantes, la biblioteca lleva el nombre de un ganador de este premio, máximo galardón de las letras hispanas. En este caso, debe su nombre precisamente a Augusto Roa Bastos, quien recibiera este galardón en 1989. En forma simbólica, su hija Mirta Roa bautizó la biblioteca.

“Este autor forma parte del así llamado boom de la literatura latinoamericana de los años 70 y 80, que también despertó mucho interés en Alemania. Roa Bastos fue uno de los principales representantes de esta literatura, que fue un descubrimiento para Europa y se tradujo al alemán en dos grandes editoriales, Hansen y Suhrkamp, que dieron a conocer su obra”, indica Ferrán Ferrando, director del Instituto Cervantes de München.

“El centenario es para nosotros un motivo para volver a despertar el interés y dar a conocer de nuevo a este autor, uno de los más interesantes de habla española de la literatuta de fines del siglo XX”, agrega Ferrando.

Voz de los paraguayos

En el encuentro literario en homenaje a Roa Bastos, Jürgen Dormagen, de Suhrkamp, y editor del autor paraguayo en Alemania y su hija Mirta abordaron aspectos de la vida y obra del autor. “Una de sus características más importantes es la coherencia de vida y pensamiento –dice su hija-. Sin haberse afiliado a ningún partido político, en su obra se trasunta su inclinación.Lamentablemente, la explotación del obrero y del más humilde en Paraguay y en nuestros países latinoamericanos continúa y por eso es que su literatura tampoco ha perdido actualidad”.

En su obra Roa Bastos supo supo retratar la ralidad de su pueblo desde cerca, no como un espectador, sino captando desde dentro la idiosincracia del hombre campesino y del trabajador. También en su carácter único de nación bilingüe. “El guaraní realmente es la idiosincracia y la forma de ser del Paraguay. Y eso se ve en la obra de Roa. Aun cuando está escrita en castellano, el guaraní está ahí, subyacente. Eso es lo que le da la fuerza a su literatura”, afirma su hija Mirta.

Una de sus novelas principales fue “Yo el supremo”, reconocida como una de las obras cumbre de la literatura latinoamericana. En ella, el escritor aborda la figura del llamado dictador perpetuo de Paraguay, José Gaspar Rodríguez de Francia.

En vida fue distinguido con numerosos reconocimientos y premios. Para su hija, los más importantes son los de Derechos Humanos, recibidos en Francia y en España. “Él nos enseñó de una forma y vivió de esa forma. Siempre mantuvo una coherencia entre la forma de pensar y de obrar”, afirma. La Fundación Augusto Roa Bastos, que busca mantener vivo su legado, ha editado obras póstumas que confirman esa misma línea, como la compilación de entrevistas dadas por el autor desde los años 70 hasta su muerte.

Una vida en el exilio

Roa Bastos vivió casi medio siglo en el exilio. Salió de su país con 30 años y vivió otros 30 en Buenos Aires. De allí partió en 1976, cuando comenzó la dictadura militar argentina. Vivió en Francia y regresó finalmente a su patria casi dos décadas después, tras la caída del dictador paraguayo Alfredo Stroessner, en 1989.

“El tema del exilio es algo que no sólo afecta al exiliado sino a todos sus familiares. Hay un desarraigo y una pérdida de la identidad y, por otra parte, uno se acostumbra a vivir en otros lugares y a ser un poco más abierto de mente”, reflexiona Mirta Roa. Los primeros años en Argentina fueron duros. Roa Bastos no tenía la posibiliadd de dedicarse por completo a escribir y debía combinar el trabajo diario para mantener a la familia con la literatura en sus horas de ocio. Su hija lo recuerda como “una persona muy afectuosa y cercana, aun cuando no estuviera todo el tiempo”.

A pesar de los largos años que vivió fuera de su patria, “durante toda su obra nunca dejó de estar en Paraguay. Siempre estuvo muy conectado a través de la gente, de furtivas escapadas que hizo al país y a través de la lengua”, destaca Mirta Roa.

“Su literatura es muy rica. Tiene todo el conocimiento de su propio país, pero también ha bebido de otras fuentes y se nota la influencia de la literatura argentina y europea que conocía”,destaca Ferrán Ferrando. “Es una obra muy bien escrita, muy interesante y muy específica, que no podría haber surgido de otro país. Habla mucho de la gente, de hechos históricos y personajes. Es la puerta a un mundo desaparecido, pero muy interesante y apasionante. Nos interesa mucho mantener vivo el recuerdo de Roa Bastos”, concluye.

Como parte del homenaje a Roa Bastos se presentó la película “El portón de los sueños”, mezcla de documental y ficción en que el propio escritor habla de su vida y su obra.

Autora: Victoria Dannemann (CP)

Deutsche Welle 

Comentarios (1)

Estelio Mario Pedreáñez
2 de noviembre, 2017

Augusto Roa Bastos es uno de los grandes escritores del siglo XX. Tiene estatura literaria mundial. Su obra maestra “Yo, el Supremo” ofrece múltiples lecturas, una de ellas, es el nacimiento de Paraguay (como ejemplo de toda Hispano-América) como estado soberano e independiente a inicios del siglo XIX por el colapso de la Monarquía en España ante la ocupación francesa por los ejércitos de Napoleón Bonaparte (el gran traidor a la Revolución Francesa, quien restableció la esclavitud y la monarquía). Su discutido título, que algunos críticos literarios asociaron erradamente con teorías psicoanalíticas, se originó por la sustitución de las palabras “Yo, el Rey” tan común en los documentos oficiales del Rey de España por “Yo, el Supremo…” Dictador Perpetuo, por el famoso “Doctor Francia”. La agudeza de Roa Bastos y el éxito de la novela, es que este hecho lo tomó para explicar el inicio de los cambios revolucionarios que vivió Paraguay al sustituir al Rey de España por un gobierno propio.

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