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Dos preguntas sin respuesta en el camino hacia las elecciones en Argentina

Por Daniel Politi | 6 de octubre, 2017

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BUENOS AIRES – Hace unas cuantas semanas, las elecciones intermedias en Argentina estaban conformándose como un duelo sobre políticas económicas. Sin embargo, en las últimas semanas previas a la votación, dos misterios nacionales han enturbiado la elección.

La anterior presidenta de izquierda, Cristina Fernández de Kirchner, es candidata a un escaño en el senado y tiene la esperanza de hacer un regreso político acusando a su sucesor de centro-derecha de deshacer muchas de las políticas populistas para beneficiar a la élite del país.

Sin embargo, el foco de atención nacional ha comenzado a cambiar, empezando por un nuevo y explosivo giro en la notoria muerte en 2015 de un fiscal, Alberto Nisman.

El cuerpo de Nisman fue encontrado tan solo unas horas antes de su aparición programada para dar un testimonio acusatorio contra Fernández de Kirchner, entonces presidenta, acerca de un encubrimiento en una investigación de alto perfil sobre terrorismo.

Ahora, un equipo de expertos forenses ha emitido un informe que concluye que Nisman fue asesinado, de acuerdo con reportajes noticiosos locales y un funcionario judicial sénior que conoce bien la investigación.

Esa determinación, que probablemente se hará pública en los próximos días, contradice los hallazgos de otro equipo de expertos durante el periodo de Fernández de Kirchner que estableció que no había pruebas de que nadie más hubiera estado implicado en la muerte de Nisman, lo que significaba que era posible que se hubiera suicidado.

La historia del fiscal ha mantenido atenta a Argentina durante mucho tiempo, y por buenas razones. Había estado a cargo de investigar el atentado ocurrido en 1994, y aún sin resolver, en un centro comunitario judío, la Asociación de Mutuales Israelitas Argentinas, en Buenos Aires, en el que murieron 85 personas. Nisman había acusado a Fernández de Kirchner y miembros de su gobierno de tratar de proteger a funcionarios iraníes sospechosos de haber participado en el ataque como parte de un trato por el que suministrarían petróleo iraní a Argentina.

Los partidarios del presidente Mauricio Macri, quienes esperan que su coalición minoritaria en el congreso se haga de escaños en las elecciones del 22 de octubre, dicen que el último informe valida su postura previa de que Nisman fue víctima de un juego sucio.

En contraste, los aliados de Fernández de Kirchner, quien ha negado haber cometido algún delito, describen el nuevo informe forense como un esfuerzo del gobierno actual por socavar aún más la imagen de la exmandataria. Fernández de Kirchner enfrenta cargos en varias investigaciones por corrupción.

Sin embargo, en vísperas de las elecciones, tiene un misterio propio al cual señalar: la desaparición de Santiago Maldonado, un defensor de los derechos de los indígenas que, según sus partidarios, se esfumó después de que lo detuvieron guardias fronterizos.

La desaparición ha enfurecido a muchos argentinos y Fernández de Kirchner sostiene que el gobierno simplemente está esgrimiendo los nuevos alegatos sobre la muerte de Nisman para distraer la atención del caso que está desenvolviéndose ahora bajo su vigilancia.

“Es una inmensa bomba de humo para ocultar a Santiago Maldonado”, dijo Fernández de Kirchner en una entrevista de radio. El domingo pasado, la familia de Maldonado y los grupos defensores de derechos humanos realizaron una manifestación para recordar dos meses de su desaparición. En el acto, uno de los hermanos, Germán Maldonado, afirmó: “Los políticos son los principales responsables”.

Un equipo de 28 expertos llevó a cabo la última investigación forense sobre la muerte de Nisman. A lo largo de nueve meses, reconstruyeron la escena donde encontraron su cuerpo, en su baño, con una sola herida de bala en la cabeza. Concluyeron que el fiscal fue asesinado por dos personas, de acuerdo con el funcionario judicial sénior, quien ha visto el informe.

Los expertos forenses dijeron que las heridas descubiertas en el cuerpo de Nisman ‒las cuales incluyen una fractura nasal, un hematoma en su riñón, lesiones en sus piernas y una herida en la palma de la mano‒ coinciden con un ataque. De acuerdo con el funcionario, los investigadores también encontraron ketamina, un anestésico, en la sangre de Nisman, que sospechan fue usada para sedarlo. No se encontraron residuos de pólvora en sus manos, lo que ellos dicen hace inverosímil la teoría del suicidio.

Dos equipos previos de expertos forenses habían dicho antes que no había evidencias de que hubiera habido alguien más en el baño de Nisman cuando murió.

La exesposa de Nisman, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, ha dicho desde hace tiempo que cree que lo asesinaron. Fernández de Kirchner sugirió al principio que Nisman se había suicidado, pero luego se retractó y dijo que estaba convencida de que lo mataron para mancillar su gobierno.

Diego Lagomarsino, un técnico en computación que trabajó con Nisman, es el único acusado en el caso, por haber proporcionado al fiscal la pistola de donde provino el balazo. Un equipo de expertos forenses y abogados que representan a Lagomarsino han objetado la teoría del asesinato, al argumentar que el suicidio sigue siendo la situación más probable.

El fiscal a cargo del caso, Eduardo Taiano, debe revisar ahora las pruebas para decidir si recomienda considerar la muerte de Nisman como un asesinato en lugar de una “muerte sospechosa”.

El gobierno pide tener precaución.

“Debemos ser muy prudentes con esto”, les dijo a los reporteros Marcos Peña, jefe del gabinete del presidente, a finales de septiembre. “Debemos esperar a que las cortes dicten sentencia”.

Mientras los aliados de Macri se enfocan en las últimas noticias en relación con Nisman, los partidarios de Fernández de Kirchner han convertido la desaparición de Maldonado, de 28 años, en un grito de guerra.

Daniel Politi 

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