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Murió en China el disidente y Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo

El laureado activista falleció días después de que fuera liberado por el gobierno chino debido a su condición terminal. En los últimos días, el gobierno chino denegó un posible traslado de Liu Xiaobo al exterior.

Por Deutsche Welle | 13 de julio, 2017

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El escritor y activista chino Liu Xiaobo, ganador del Premio Nobel de la Paz, murió este jueves (13.07.2017) a los 61 años a consecuencia de un cáncer de hígado, informaron las autoridades de Justicia de la ciudad de Shenyang, donde recibía tratamiento tras ser trasladado desde prisión a mediados de junio. Liu cumplía una condena de 11 años de cárcel por “socavar la autoridad del Estado”.

A mediados de junio se conoció su estado y las autoridades le concedieron “libertad condicional por motivos médicos”. Poco después fue trasladado de prisión al hospital de Shenyang, en el noreste del país, para recibir tratamiento.

Según las autoridades, un fallo multiorgánico acabó con su vida. Liu quería ser tratado en el extranjero pero las autoridades chinas le prohibieron salir del país, al igual que a su esposa, un paso muy criticado por políticos occidentales y defensores de los derechos humanos.

Su lucha por la democracia

La lucha de Liu Xiaobo por la democracia y los derechos humanos en China fue reconocida en 2010 con el Nobel de la Paz, lo que indignó al Gobierno de Pekín. Mientas el escritor pasaba los últimos años en prisión, su mujer Liu Xia fue puesta bajo arresto domiciliario.

Su estado de salud había empeorado considerablemente desde la semana pasada. Desde el lunes se encontraba entre la vida y la muerte y pasó a cuidados intensivos. Ayer miércoles los médicos informaron que su respiración fallaba y sufría fallos orgánicos y su familia rechazó que le pusieran respiración artificial.

Pero esa información no puede contrastarse porque Liu y los miembros de su familia estaban bajo vigilancia en el hospital y no se les permitía hablar con periodistas. Las autoridades censoras chinas impidieron además a los medios locales informaran sobre el caso.

CT/EL (dpa, EFE)

Deutsche Welle 

Comentarios (4)

Eduardo
14 de julio, 2017

Luchando contra todo un sistema solo, recuerda mucho el testimonio de Andrei Saharov que se enfrento sistema represivo Soviético o al Cardenal Midzenty que sufrió cárcel campañas difamatorias del régimen húngaro. Por otro lado me impresiona ver el contraste del pequeño tamaño del bebe que su papá sostiene con su mano.

Eduardo
14 de julio, 2017

Esto regímenes humanistas no saben de humanidad sino vean como en nuestro país los presos políticos son seres si derechos, es cierto que Leopoldo López ha recibido casa por cárcel pero sigue preso y el difunto nunca hubiera permitido que se le diera ese beneficio.

Iñaki Matanza
14 de julio, 2017

La censura, el silencio, el miedo en definitiva que ha demostrado el Estado Chino ante la vida y muerte de Liu Xiaobo hablan a gritos de las grietas de ese modelo social a pesar de su éxito económico.

Son un gigante con pies de barro; un tigre de papel, como diría su comandante eterno.

Saludos a todos.

Diógenes Decambrí.
15 de julio, 2017

La ferocidad del régimen chino frente a este disidente, nos demuestra que ese gigante no es ni siquiera un Tigre de papel, es una bestia represiva que le teme a cualquier gesto libertario y, eso, evidencia una enorme debilidad. Basta que el 10% de los chinos se atrevan a mostrar su descontento, para que ese andamio de prohibiciones y represión comience a tambalearse. El resto viene por efecto dominó irreversible. Deduzco que el de la foto no es un niño real, sino uno de esos muñecos que manufacturan con sorprendente parecido a un bebé humano.

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