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China quiere salvar el clima con energía atómica

Después de que Estados Unidos anunciara su distaciamiento de la política climática internacional, China enseña ahora músculo contra del calentamiento global. ¿Cuáles son los planes de Pekín?

Por Deutsche Welle | 6 de junio, 2017

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“El cielo sobre nuestras cabezas será otra vez azul”, prometió el primer ministro chino, Li Keqiang, ante los delegados del Congreso Popular en marzo de 2017. Para lograr dicho objetivo, China invierte más en energías renovables que ningún otro país. Al mismo tiempo, aumenta la capacidad de energía atómica.

Alrededor de un cuarto de la electricidad en el país en 2016 procedió de energías renovables, 3,4% de energía nuclear y 2/3 del carbón.

En 2016, China aumentó el rendimiento de las centrales nucleares de 8 gigavatios a 34 gigavatios, el mayor incremento de uso de energía atómica hasta ahora. Y así deberá seguir evolucionando. Entre cuatro y seis nuevos reactores se pondrán en funcionamiento anualmente, según los planes de He Yus, el presidente de China General Nuclear Power.

¿Y la seguridad?

Esta revolución atómica no solo tiene lugar en China, sino también en los países limítrofes de la nueva Ruta de la Seda a través de Asia Central y Pakistán. Incluso en Gran Bretaña, China pretende erigir un reactor de tercera generación, el Reactor de Agua a Presión Europeo. Según los expertos en Pekín, este reactor no solo es seguro, sino también competitivo.

Después de la catástrofe en la central nuclear Fukushima 1, donde se destruyeron cuatro de los seis reactores, el Gobierno de China interrumpió la construcción de otras centrales nucleares. Al mismo tiempo, se aprobaron normas de seguridad más exhaustivas. Desde otoño de 2012, Pekín persigue incluso aún más un programa nuclear más ambicioso.

El experto nuclear de Greenpeace, Heinz Smital, ve un problema en la construcción de los reactores: “Las autoridades chinas no disponen de la capacidad para comprobar correctamente su estado”. “Más bien no se controlan bien y se dan por válidos para no tener problemas con las empresas constructoras”, añadió. Esto supone un gran problema de seguridad.

La India: hambre de energía insaciable

La economía de India crece alrededor del 6% anualmente. Sin embargo, el pésimo suministro energético frena el desarrollo económico. Gran parte del país sufre apagones y cuenta con una infraestructura muy anticuada. Allí, al igual que en China, se potenciarán las energías renovables. Pero, la élite política está convencida de que el país debe agotar todas las posibilidades de generación de energía, también la nuclear. En mayo de 2017, el Gobierno aprobó la construcción de diez reactores nuevos de construcción indios, parecidos a los chinos Hualong 1.

Además, la India firmó en la última década acuerdos nucleares civiles, entre otros, con Estados Unidos, Canadá, Francia y Rusia: 21 centrales nucleares ya están en funcionamiento (dato válido hasta marzo de 2016). Algunos se hallan en zonas peligrosas por los tsunamis.

Pakistán: reactores en zona sísmica y de inundaciones

El vecino de India, Pakistán, también tiene problemas con la infraestructura anticuada. En la actualidad, el país cuenta con cuatro pequeños reactores en funcionamiento. El más viejo, ubicado al oeste de Karachi, es de los más viejos del mundo y se halla en una zona en peligro por inundaciones. Los otros tres reactores, Chasma 1, 2 y 3, están situados a 300 kilómetros al sur de Islamabad, una zona sísmica. El Gobierno pakistaní planea en ambas ubicaciones la construcción de un reactor. Con la ayuda de China, Pakistán se plantea tener siete nuevos reactores hasta 2030.

Corea del Sur y la mafia nuclear

Corea del Sur es más o menos tan grande como la antigua RDA. Sin embargo, el país (dato válido hasta marzo de 2016) posee 25 centrales nucleares en fucionamiento. Tres más están en construcción y otras dos más planeados hasta 2029. La energía atómica ascenderá del 30% al 40%. Sin embargo, la población surcoreana no está del todo convencida. No solo por los accidentes en Fukushima en 2011, sino por un escándalo que sacudió a la opinión pública entre 2012 y 2013, y en el que se vieron involucrados empresas públicas, constructoras y políticos con sobornos incluidos. Los medios de comunicación del país hablaban entonces de “mafia atómica”.

El Gobierno surcoreano, sin embargo, siguen con sus planes atómicos hacia adelante.

El sureste asiático: planes nucleares en el cajón

En otros países del sureste asiático se debate acalorademente sobre el acceso a la energía atómica. Vietnam pretende, con ayuda rusa, construir ocho centrales nucleares. Sin embargo, hasta ahora el tema se ha quedado en el tintero. Tailandia planea la construcción de cinco reactores, Malasia y Filipinas, uno por país. No se sabe si estos proyectos se llevarán a cabo. “Será muy difícil encontrar inversores interesados en invertir miles de millones con la inseguridad de que pueda producirse otro accidente nuclear en cualquier lugar del mundo”, cree el experto Smital. Además, el coste de las centrales nucleares sube, mientras que el de las energías renovables, bajan. Por eso, “es muy difícil encontrar financiación para las centrales nucleares en el mercado libre”, añade.

Thomas Latschan/Hans Spross (RMR/EL)

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Deutsche Welle 

Comentarios (1)

Estelio Mario Pedreáñez
6 de junio, 2017

Los “reyes comunistas” que gobiernan China NO “van a salvar el clima con la energía atómica”, todo es pura propaganda para desviar la atención ante los hechos: Su economía de capitalismo salvaje, en medio de la dictadura política del Partido Comunista, negadora de todos los Derechos Humanos, se basa en la total desprotección de los débiles jurídicos (niños, mujeres, ancianos) y una legislación laboral que prohibe a los sindicatos y permite todo abuso contra los trabajadores, así como la destrucción del ambiente. Su tasa de contaminación ambiental, de destrucción del aire, es la mayor de todos los países del mundo. Hasta en televisión los noticieros reportan que se ha generalizado el uso de mascarillas especiales para respirar el aire contaminado en sus principales ciudades industriales. Se puede generar electricidad usando agua, luz solar, el viento o hidrógeno pero ellos insisten en lo más contaminante y peligroso: La energía atómica, para así facilitar la producción de armas atómicas

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