Actualidad

¿Cuál es el estatus actual de Venezuela en el Mercosur?; por Mariano de Alba

Por Mariano de Alba | 12 de mayo, 2017
Fotografía de Mercosur

Fotografía de Mercosur

Venezuela todavía no está formalmente suspendida del Mercosur por la ruptura del orden democrático. En diciembre de 2016, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay decidieron “el cese del ejercicio de los derechos inherentes a la condición de Estado Parte” de Venezuela, pero como consecuencia del incumplimiento de la obligación de adoptar todas las normas esenciales del mercado común. En consecuencia, aunque en la práctica la situación actual del país se asemeja a una suspensión, esa medida todavía no ha sido tomada, tal y como lo establece el Protocolo de Ushuaia.

Estatus actual de Venezuela

Venezuela perdió su derecho de participación y voto en el mercado común con su cese –a partir del 2 de diciembre de 2016– como Estado Parte. Esto significa que no ha podido participar en las reuniones y no tiene la posibilidad de formar parte del proceso de toma de decisiones.

Sin embargo, las normas que Venezuela había adoptado hasta entonces le siguen siendo aplicables y los demás Estados también deben seguir aplicándolas con respecto a Venezuela y los venezolanos. Asimismo, existe un grupo de acuerdos (comerciales, de inmigración, etc.) que a pesar de no haber sido firmados por Venezuela están siendo aplicados como consecuencia del principio de reciprocidad (es decir, se aplican en la medida en que el otro país también los aplique).

 El procedimiento de solución de controversias

El 30 de noviembre de 2016, dos días antes de que le fuera notificado el cese de sus derechos, el gobierno venezolano solicitó la activación del Protocolo de Olivos para la Solución de Controversias. Ese procedimiento fue finalmente puesto en práctica el 15 de diciembre de 2016, iniciándose una ronda de negociaciones entre el coordinador venezolano y los coordinadores de los demás países para tratar de resolver la situación.

En teoría, esa fase debía durar apenas 15 días, pero se extendió hasta el pasado 25 de abril luego de que se celebraran tres reuniones formales: una en diciembre, una en febrero y otra en marzo. Sin embargo, a través de la vía de la negociación, no se pudo llegar a un acuerdo. Las posiciones dentro del bloque están distanciadas y el hecho de que el resto de los países haya sido objeto de diversos insultos y/o descalificaciones por parte del gobierno venezolano, reduce la posibilidad de una buena convivencia, aspecto fundamental en cualquier organización internacional.

Visto que el 25 de abril se 2017 se declaró finalmente cerrada la fase de “negociación”, actualmente se ha remitido la controversia a un procedimiento arbitral.

El arbitraje

El procedimiento será decidido por tres árbitros. Venezuela designará uno y Argentina (que será la contraparte en esta disputa) nombrará otro. El pasado 17 de marzo, consciente de la posibilidad de que se concretara este procedimiento arbitral, el gobierno venezolano designó una lista de posibles árbitros (tal y como lo permite la normativa del Mercosur) confirmando así su retraso en el cumplimiento de las obligaciones previstas en las normas del mercado común.

El árbitro presidente debe ser nombrado por mutuo acuerdo, a partir de la lista de árbitros que han sido nombrados por los países. De no haberlo, la Secretaría Administrativa del Mercosur procederá a nombrarlo, excluyendo a árbitros venezolanos y argentinos.

Una vez conformado el tribunal arbitral, Venezuela y Argentina deberán hacer una exposición de los fundamentos de hecho y de derecho de sus respectivas posiciones, pudiendo solicitar al tribunal que dicte alguna medida provisional durante el proceso. Finalmente, el tribunal arbitral debería dictar su decisión en un plazo máximo de 90 días con el fin de establecer si Venezuela tiene o no la razón. Si así lo hiciera, podría ordenar la restitución de sus derechos en el bloque.

 ¿Qué es lo que se está discutiendo?

La discusión que está planteada es si Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay podrían acordar el “cese de los derechos inherentes como Estado Parte” de Venezuela con motivo del retraso de la adopción de la normativa del Mercosur en el ordenamiento jurídico venezolano. Este retraso, como ya dijimos, violó el plazo de cuatro años en el que Venezuela se comprometió a adoptar la normativa en su Protocolo de Adhesión. Sin embargo, Venezuela no es el único país que está retrasado en la adopción de la normativa del Mercosur en su orden interno. Por otra parte, la decisión de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay evidenció irregularidades en su implementación, por lo que Venezuela tendría algún grado de posibilidad de obtener un pronunciamiento favorable.

El Protocolo de Ushuaia
y la medida de suspensión por ruptura del orden democrático

En paralelo a este procedimiento, los países miembros del Mercosur continúan evaluando la crisis venezolana. Luego de las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia el 1 de abril, reconocieron que se había verificado una “ruptura del orden democrático”. En consecuencia, decidieron pasar a la primera fase prevista en el Protocolo de Ushuaia, lo que supone la promoción de “consultas” con el gobierno de Nicolás Maduro para buscar el “restablecimiento de la plena vigencia de las instituciones democráticas”.

El único mecanismo que queda pendiente de aplicación en el marco del Protocolo de Ushuaia es la determinación por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay de que las “consultas” resultaron infructuosas y la decisión sobre medidas concretas, que pueden abarcar “desde la suspensión del derecho [de Venezuela] a participar en los distintos órganos de los respectivos procesos de integración, hasta la suspensión de los derechos y obligaciones emergentes de esos procesos”.

Si esta suspensión se verificara antes de la conclusión del procedimiento arbitral (y la terna de árbitros le diera la razón a Venezuela) el país no recuperaría su condición de Estado Parte del Mercosur. Ahora bien, si el tribunal arbitral le diera la razón a Venezuela, ordenando la recuperación de sus derechos como Estado Parte, nada obsta para que los demás países del Mercosur decidan subsecuentemente pasar a la fase de medidas conforme al Protocolo de Ushuaia, lo que, de concretarse, dejaría nuevamente a Venezuela al margen del mercado común. En pocas palabras, incluso si el tribunal arbitral diera finalmente la razón al Estado venezolano, los demás países del Mercosur podrían apartar a Venezuela por la vía de la aplicación de medidas que prevé la normativa del mercado que busca proteger la democracia.

¿Cuál es la visión actual de los países Mercosur sobre la crisis en Venezuela?

La decisión de suspender a Venezuela del Mercosur como consecuencia de la ruptura del orden democrático continúa siendo objeto de debate entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Esa decisión debe contar con el apoyo de todos los países, por lo que, de existir la oposición de alguno de ellos, no puede ser tomada.

Uruguay ha sido el más reticente a tomar esta medida porque según las palabras de su presidente, Tabaré Vásquez, “ahora, más que nunca” no hay que aislar a Venezuela y “hay que tenderle la mano ante el conflicto tan lamentable y dramático”. El pasado 4 de mayo, ocho países de la región emitieron un comunicado condenando las violaciones a los derechos humanos en Venezuela y expresando que ha “llegado la hora de concretar un acuerdo nacional incluyente que provea una solución duradera a la crisis”. Sin embargo, el gobierno de Uruguay no se sumó porque su cancillería consideró que el comunicado no aportaba “nada nuevo” y era “contraproducente, ya que agrega más leña al fuego”. El canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, declaró el 10 de mayo que “antes de tomar este tipo de medidas deben agotarse las opciones diplomáticas”. Así las cosas, no pareciera que, por ahora, Uruguay estuviese dispuesta a votar por la suspensión de Venezuela del Mercosur como consecuencia de la ruptura del orden democrático.

Por su parte, Argentina ha emprendido una agenda de gestiones diplomáticas, incluyendo constantes comunicados y acciones como reuniones con representantes de países aliados del régimen venezolano como Bolivia, para que traten de convencer a Nicolás Maduro de que abandone la propuesta de una “constituyente”. Asimismo, su cancillería evalúa proponer en la OEA la constitución de un grupo de mediación conformado por un “grupo de países amigos”.

Brasil y Paraguay, por otro lado, sí han propuesto desde hace un tiempo pasar a la fase de suspensión de Venezuela por la ruptura del orden democrático. Antes de la decisión del 1° de abril, el canciller Aloysio Nunes declaró que propondría la suspensión de Venezuela, pero finalmente no lo hizo, presumiblemente porque no había ánimo por parte de países como Uruguay. El presidente Michael Temer reiteró la idea hace pocas semanas en una rueda de prensa con el presidente español, Mariano Rajoy, pero la delegación brasileña todavía no lo ha propuesto formalmente. El gobierno de Paraguay también pareciera estar dispuesto a tomar esa medida.

En definitiva, por ahora no parece que el Mercosur vaya a decidir la suspensión de Venezuela como consecuencia de la ruptura del orden democrático. Sin embargo, si el tribunal arbitral decidiera a favor de Venezuela o si la crisis se continúa agravando, es posible que como un mecanismo para aumentar la presión internacional y condenar lo que está sucediendo, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay decidan finalmente aplicar la medida de suspensión. En cualquier caso, parece poco probable que Venezuela recupere sus derechos en el Mercosur hasta tanto no haya un cambio de gobierno vista la visión radicalmente distinta a los demás países que mantiene el gobierno de Nicolás Maduro con respecto a los objetivos del mercado común y la política de descalificaciones e insultos que han hecho prácticamente imposible la convivencia y desataron durante 2016 una situación de parálisis en el Mercosur.

***

Suscríbete al canal de Prodavinci en Telegram haciendo click aquí

Mariano de Alba 

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.