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Los muertos no reconocidos de El Valle; por Maye Primera

Kenyer Aranguren, de 20 años, falleció durante los saqueos que se produjeron la noche del 20 de abril en el barrio caraqueño de El Valle. Pero su muerte no está registrada en los partes de la Fiscalía. ¿Cuántas muertes, como la de él, no han sido reconocidas por el Estado?

Por Maye Primera | 24 de abril, 2017
Vecinos observan cómo la policía retira los cuerpos de los fallecidos en la panadería saqueada en El Valle. Ronaldo Schemidt /AFP/Getty Images

Vecinos observan cómo la policía retira los cuerpos de los fallecidos en la panadería saqueada en El Valle. Ronaldo Schemidt /AFP/Getty Images

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CARACAS, Venezuela.- A Kenyer Alexander Aranguren Pérez lo velaron el viernes en la funeraria Memorable y este sábado lo enterraron en el Cementerio General del Sur. Tenía 20 años, estaba desempleado, nunca terminó la secundaria y murió durante los saqueos ocurridos entre la noche del 20 y la madrugada del 21 de abril en la barriada popular de El Valle en Caracas.

Pero dos días más tarde de su fallecimiento, su nombre sigue sin aparecer en el registro oficial que lleva el Ministerio Público de las muertes ocurridas durante los disturbios y protestas contra el presidente Nicolás Maduro que paralizan el país desde principios de abril.

Y los vecinos y trabajadores de los negocios desvalijados sospechan que al menos tres personas más —tres menores de edad, según versiones extraoficiales en las que no se les identifica— también fallecieron en los saqueos y que su muerte se mantiene invisible para la opinión pública. Después de la oleada de allanamientos que la policía ejecutó en el barrio al día siguiente de la revuelta, muchos de ellos —incluyendo a los familiares más cercanos de algunas víctimas— se privan de hablar abiertamente por temor a represalias.

El Valle comenzó siendo una parroquia de súperbloques de clase media, que se fue rodeando de barriadas pobres de arcilla y latón a las que se accede a través de caminos intrincados que se elevan montaña arriba. Está ubicada en la entrada suroeste de la capital, justo al frente del Fuerte Tiuna, el complejo militar más importante del país, donde se encuentra la residencia presidencial de La Viñeta que ocupan Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

De adolescente, Maduro trabajó en una heladería de El Valle, con amigos del barrio fundó un grupo de rock y al igual que otros dirigentes de primera línea de la revolución, vivió allí a finales de la década de los años ochenta, durante sus tiempos de dirigente sindical. Como otras zonas empobrecidas de Caracas, ésta se contó siempre entre los seguros baluartes del chavismo.

Las dos últimas elecciones, regionales y parlamentarias, en las que se impusieron los candidatos de la oposición, dejaron claro que esa correlación estaba cambiando como consecuencia del descontento que la escasez, la inflación desbocada y la inseguridad callejera ha sembrado entre los vecinos.

Los desórdenes del día 20 abril comenzaron a las 9:00 de la noche, precisamente con un “cacerolazo” de vecinos que demandaban la renuncia Maduro. Y pasada la medianoche, a la protesta le siguieron los saqueos y la intervención de la policía, de los soldados de la Guardia Nacional y de los “colectivos”, que es como llaman en Venezuela a los grupos paramilitares al servicio del chavismo.

La panadería saqueada en el barrio popular de Caracas. Ronaldo Schemidt / AFP / Getty Images

La panadería saqueada en el barrio popular de Caracas. Ronaldo Schemidt / AFP / Getty Images

Pero nadie puede precisar con certeza a quién se enfrentaban las fuerzas del gobierno: si a las bandas de hampones que operan en la zona y que estarían pescando en río revuelto, como sugiere una de las versiones sugeridas por los medios de comunicación afines al gobierno; o a una poblada de gente empobrecida que buscaba comida en los mercados y panaderías, donde se vende a precio de mercado negro los productos regulados que escasean en todo el país.

Lo que sabe su familia es que Kenyer murió electrocutado dentro de una panadería saqueada, a una cuadra de la casa donde viven su abuela y su tía. Su madre lo encontró muerto, tirado en medio de la calle, a las 2:00 de la madrugada del día 21, luego de que se libró en el barrio una batalla campal, con disparos y bombas lacrimógenas.

De acuerdo a la versión de la Fiscalía, controlada por el gobierno de Maduro, 11 personas fallecieron en los disturbios que se suscitaron la noche del 20 de abril en El Valle. “Unas víctimas murieron electrocutadas y otras por heridas de arma de fuego”, informó el viernes Ministerio Público a través de un comunicado.

Los primeros ocho supuestamente recibieron la descarga eléctrica cuando trataban de robar una nevera industrial ubicada en la panadería donde encontraron muerto a Kenyer Aranguren. Los tres restantes recibieron impactos de bala y aún no se sabe quién les disparó. Entre una decena de testigos consultados por Univision Noticias, ninguno logró ver cuando la policía se llevaba los cadáveres.

“No dejaban que uno se asomara a ver qué era lo que pasaba, cuántos muertos sacaban (de los locales saqueados)”, dice Xiomara Pacheco, la tía Kenyer, que vive a una cuadra del lugar donde murió su sobrino.

“Quiero que me comprueben cuántos muertos hubo en realidad porque aquí en Venezuela hay muchos muertos que uno no sabe. Esto es una guerra civil. Usted no puede salir porque si (a cualquiera) le da la gana lo roban y si quieren, lo matan”.

¿Otro Caracazo?

El relato que hacen los vecinos de El Valle de la noche de los saqueos es el de una batalla campal.

“Eso era plomo y más plomo. Lanzaban bombas lacrimógenas a las casas. Era horrible”, cuenta un residente de la calle Cajigal de El Valle, donde fueron desvalijados tres decenas de negocios.

Algunos de estos negocios lucían como fortalezas, resguardados con múltiples candados y santamarías de hierro sólido, en un intento de sus dueños por tratar de burlar la inseguridad. Pero los saqueadores echaron todo abajo y se cargaron con enseres y mercancías.

“No pasaba algo así desde (los tiempos) de Carlos Andrés Pérez”, dice un comerciante de 55 años que regenta un puesto de verduras, refiriéndose a la revuelta social conocida como El Caracazo, que estalló a finales de febrero de 1989.

Habían transcurrido pocas semanas desde que el presidente Pérez asumió su segundo gobierno, en medio de una severa crisis económica que algunos analistas comparan con la actual: las reservas internacionales estaban agotadas, el Estado acumulaba una deuda externa que no estaba en capacidad de honrar y la escasez mermaba los anaqueles.

Las amas de casa hacían, en promedio, cinco horas de filas para comprar dos potes de leche popular; una espera que palidece ante los plantones que hoy deben hacer los venezolanos para volver a casa con las manos vacías.

Frustrados y enfurecidos por las medidas económicas aprobadas por Pérez, enjambres de personas cargaron contra las panaderías, supermercados y almacenes en barriadas como El Valle y a cada una llegó un convoy militar, dispuesto a contener la furia con balas. Centenares de venezolanos murieron entonces a causa de la represión; el Estado solo admitió la muerte de poco más de 250 y fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

“El Caracazo fue la chispa que encendió el motor de la revolución bolivariana”, aseguró el presidente Hugo Chávez en 2010, durante un acto en honor a las víctimas de entonces.

“Tienen a un presidente que jamás va a permitir que la burguesía dispare sus odios en contra del pueblo”, prometió Chávez en aquel discurso, pronunciado precisamente en la calle 14 de El Valle, donde el otrora sindicalista Nicolás Maduro vivió durante varios años con su primera esposa.

***

Este texto fue publicado en el portal Univisión Noticias y cedido a Prodavinci. Puede ver aquí la edición original.

Maye Primera 

Comentarios (5)

isaias piñate
24 de abril, 2017

vivo en un edificio cercano a la calle cajigal, esa noche estuvinos en vela por los acontecimientos, aproximadamente a las 3 a.m. decidi ir con un grupo de vecinos a ver con nuestros propios ojos lo que se comentaba de la panaderia, logre ver aproximadamente de 8 a 10 fallecidos en la acera enfrente de la panaderia que fueron sacados de alli por las mismas personas que los acompañaban, las escenas eran terribles, llanto, gritos, gente por todas partes, barro, vidrios partidos, y mucha oscuridad, no dure ni tres minutos alli y me fui de nuevo al edificio donde vivo espantado, al dia siguiente el cicpc saco diez cadaveres mas, que tristeza

Liria Henríquez
25 de abril, 2017

Vivo en edificios al frente de la calle Cajigal también, doy fe de que murieron más personas de las que dice la cifra oficial.. En manos de colectivos y malandros del sector. Todo empezó a las 8 pm porque unos colectivos querían arremeter contra cacerolazo de calle que había por todo esto. Lo vi todo!!. Los malandros se cayeron a tiros contra los colectivos y comenzaron a llegar Policías Nacionales, GNB y tanquetas, que de repente lanzaron gases lacrimógenos hacia los edificios y casas. Fue cuando todo el cerro entero bajó bastante molestos y fue lucha a muerte contra las tanquetas, colectivos y GNB armando barricadas y lanzando desde botellas, piedras y tiros. El saqueo fue a la vez de repeler las tanquetas hasta que se fueron y no volvieron más.. Se quedaron en la avenida Intercomunal junto a policías de polinacional y GNB. Lo primero que saquearon fue el negocio de “Los Chinos” según porque esos que eran demasiado especuladores. Cosa que no es mentira. De hecho escuché y vi cuando gritaban que hallaron un depósito con comida marca Polar acaparada. Saquearon los demás negocios por la misma razón: hambre, especulación, vandalismo y oportunismo. Porque en todo ese rato las tanquetas y guardias estaban en plena avenida y no impidieron para nada los saqueos ni mucho menos se acercaron cuando saquearon la panadería y se quedaron electrocutadas esas personas. Que por cierto más de uno murió tratando de rescatar a los que ya yacían allí. En reacción en cadena fueron electrocutándose!!.. Malandros mataron a 4 personas a media cuadra de la panadería, un comerciante por resistirse a que lo saqueen y las otras 3 por quitarles lo que llevaban del saqueo!! Además se escuchaban tiros en todos lados.. Es de suponer que hubo más muertos.. Pero ahí había gente de otros sectores del Valle, no sólo de San Andrés El Valle.. Los saqueos duraron 3 a 4 horas desde las 12 aprox. Yo no pegué un ojo en toda la noche.. Todo fue un caos. Eso terminó casi a las 5 am. Que cesaron los gritos, llantos y los saqueos!! Luego quedó desolación y tristezas!!

arturo gonzalez
25 de abril, 2017

Disculpa…estoy entendiendo que se considera a estos saqueadores como mártires de la protesta contra el régimen ??? No me parece que unas personas que estaban cometiendo un DELITO !quepan en la misma tumba que personas asesinadas por el régimen de cuya honestidad y moral no hay planteadas dudas.

Anónimo/a
25 de abril, 2017

La verdad es que la protesta la iniciaron pistoleros defendiendo el barrio con barricadas, quienes se enfrentaron a la Pnb de manera muy contundente cuando ésta empezó a querer meterse por la calle San Andrés a lanzar lacrimógenas y tiros a las casas y residencias, sin embargo, fueron corridos a punta de tiros. Luego, la Pnb se limitó a permanecer en la Av. La gente bajó de los cerros de diversos sectores, yo desde mi casa oía cómo los mismos pistoleros invocaban a la gente para que bajara, ahí fue cuando empezaron a intentar saquear diversos comercios. En la intentona de saquear a los Chinos, la pnb logró penetrar la barricada y la gente fue bombardeada con gas lacrimógeno, pero los pistoleros corrieron de nuevo a la pnb, y volvieron a emprender su saqueo, ahí fue cuando la pnb se quedó definitivamente en la Av. Dando cancha libre a los saqueos. A partir de ahí empezaron a bajar más familias, recuerdo haber visto hasta gente de la tercera edad y lisiados volviendo con las manos llenas

Eduardo
25 de abril, 2017

No mencionan a los que murieron electrocutados en un panadería que pertenecían a un colectivo, no se sabe que pensaban hacer con la nevera que estaban sacando, si era saqueo o que solo querian ayudar al dueño.

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