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¿Por qué Venezuela podría recuperarse de la debacle económica más rápido de lo que algunos suponen?; por Leonardo Vera

Por Leonardo Vera | 8 de marzo, 2017
Fotografía de Reuters

Fotografía de Reuters

¿Cuánto tiempo tomará recuperarnos de la debacle económica que en los últimos 4 años nos ha llevado a perder algo más de un cuarta parte de nuestro Producto Interno Bruto por habitante? Ese es el tema que Miguel Ángel Santos y Douglas Barrios han abordado en un atractivo y elegante ensayo publicado en Prodavinci, y que ha provocado elogios, pero también cierta consternación. Santos y Barrios (S&B), dos destacados investigadores venezolanos residentes en la Universidad de Harvard, presentan un conjunto de posibles escenarios fundamentados en dos insumos esenciales: Datos históricos sobre la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) y la aritmética simple del crecimiento exponencial.

Sin reclamar estricta precisión intentaré primero resumir sus más importantes hallazgos para luego advertir algunas flaquezas de su análisis que eventualmente pueden conducirnos a cierto desencanto sobre el porvenir de la economía venezolana. En esencia, lo que queremos destacar, es que quizás la recuperación de la economía venezolana no sea tan elusiva ni tan prolongada como el análisis de S&B pudiera sugerir. Desde luego, tal y como lo señalan S&B, cualquiera que sea el sentido en que entendamos la recuperación, ésta supone un tipo de voluntad política que permita detener la debacle y corregir radicalmente el rumbo por el que vamos.

S&B establecen que aun creciendo ininterrumpidamente a una tasa de 2,3% cada año, a Venezuela le tomaría 25 años retornar a los niveles de ingreso por habitante que exhibió en el año 2012 (dicho y sea de paso, su tercer mejor marca en más de 60 años de historia). Para ellos éste escenario, 25 años, es el “escenario relativamente más probable” en tanto que un crecimiento de la producción de este tipo (de 2,3%) ha sido registrado en Venezuela en al menos 50% de todas las secuencias posibles de diez años entre 1961 y 2015. Mucho más difícil sería volcarse a una meta de alcanzar el ingreso per cápita de 2012 en 10 años. Para ello se requeriría crecer durante ese lapso a tasas anuales de 4,6%, algo que ha ocurrido en sólo 5 de las 54 secuencias de 10 años entre 1961 y 2015.

Si consideramos una característica estructural esencial de la economía venezolana que es la presencia y el peso del sector petrolero, las exigencias parecen recostarse gravemente sobre el sector no petrolero de la economía. S&B señalan que el máximo aumento en la producción petrolera registrado durante los dieciocho años de chavismo en un período de diez años es de apenas 201.000 barriles por día, y ciertamente esa es la realidad o la referencia más cercana que tenemos. Así que en un caso como éste, donde el sector petrolero proporciona un escaso aporte marginal para crecer, para llegar al ingreso per cápita de 2012 en una década, el sector no petrolero de la economía venezolana debería crecer ininterrumpidamente a una tasa anual de 5,4%  y esto ha ocurrido 1 en 27 veces durante el período 1978-2015.

¿Dónde o en qué circunstancias estos números pueden fallar o al menos perder parte de su atractiva orientación? Conviene aquí precisar S&B no están solos en este tipo de ejercicios de cuantificar los ciclos de expansiones y recesiones a nivel mundial o regional. Durante las últimas dos décadas los esfuerzos han sido diversos y significativos. Curiosamente no muy lejos de S&B, Robert Barro (Harvard University) y un equipo de colaboradores han concentrado quizás el más visible de los esfuerzos para tratar de comprender la dinámica y las relaciones económicas y financieras que se forman durante los llamados “desastres económicos”, episodios en los cuales la producción y el consumo colapsan en magnitudes inusuales. Un desastre económico es calificado en la mayor parte de este creciente números de estudios como una situación en la que el PIB se desploma desde el “pico” al “piso” en magnitudes superiores al 15%. Un desastre económico es justamente lo que ha venido padeciendo Venezuela y por eso S&B no dudan en calificar este desplome en la actividad económica como un “episodio de ruina excepcional”.

¿Pero qué es lo especialmente singular de estos desastres? François Gourio (2008) presenta un conjunto de interesantísimas regularidades para datos de 35 países y un total de 60 desastres. Durante el primer año de la recuperación la tasa de crecimiento es de 11,1%, seis veces mayor a la tasa promedio de crecimiento de esos mismos países durante recuperaciones normales. En los dos primeros años la tasa acumulada es de 20,9%. Pero si la caída acumulada del producto en el episodio de desastre es mayor al 25% (como presumiblemente pinta la debacle venezolana) la tasa de crecimiento en los dos primeros años es aún mayor, 30%. Lo más impresionante es que aunque en promedio los desastres propinan una caída del PIB cercana al 29,8%, en sólo tres años la distancia entre el piso y el pico se reduce a sólo 13,7%.

A estas alturas el lector debe haber advertido el punto que queremos destacar. S&B construyen escenarios de recuperación utilizando datos de fluctuaciones históricas del PIB de Venezuela que no se corresponden a situaciones de desastre económico cuando en realidad la debacle que hoy día embate a Venezuela es justamente un episodio singular de desastre. Desde el punto de vista estadístico la distinción es importante, pues los datos que forman las series históricas de las recesiones y recuperaciones en Venezuela no tienen la misma distribución de probabilidad que los datos de los llamados desastres, en consecuencia, no es del todo correcto hacer inferencia sobre cuál puede ser la magnitud de la recuperación en Venezuela hoy, tomando como referencia las recuperaciones históricas, pues en general estas no sobrevinieron a situaciones de desastre.

Pero no sólo las recuperaciones son más intensas y rápidas después de los desastres, sino además el curso que siguen las tasas anuales de crecimiento durante las recuperaciones no suelen ser uniformes como suponen S&B. Al principio las tasas de crecimiento del producto son inusualmente elevadas y decaen gradualmente. Este aspecto es relevante pues no es lo mismo crecer a tasas de 5% anual por 5 años, que crecer a una tasa promedio de 5% por 5 años con un crecimiento inicial de 11,1%. Las ganancias macroeconómicas de bienestar son mayores en el segundo caso.

Tampoco el análisis de S&B que descompone y aísla para una mejor comprensión del problema al sector petrolero es de mucha ayuda. Hay un acuerdo tácito y muy sólido entre nuestros economistas en la necesidad de apuntalar la recuperación económica en un cambio de régimen. Nos referimos al régimen económico. Pero un cambio de régimen económico supone cambios sustantivos en el entorno macroeconómico, en las condiciones para los negocios, en el marco institucional y en la orientación estratégica de la industria petrolera. Así, suponer que la recuperación se desarrolla en Venezuela en sus primeros 5 o 10 años en el marco de las adversas y restrictivas condiciones que afectan hoy a la industria del petróleo y gas nacional es cuando menos extraño.

Venezuela requiere reconstruir su devastada industria petrolera y hay casos aleccionadores. Tomemos el caso de Irak, que aún siendo un caso relativamente extraordinario no deja de ser relevante. Hasta el año 2008, el sector de hidrocarburos en Irak estaba virtualmente en la ruina y copado por la presencia exclusiva del Estado a través de la Iraqi National Oil Company (INOC). Las sanciones, la guerra, la falta de inversión, y el pésimo manejo de la política energética se tradujo en una significativa merma de la producción. De 3 millones de barriles diarios que Irak producía en el año 1999, la producción comenzó a mostrar enormes altibajos para promediar 2 millones barriles diarios en los siguientes ocho años. Una decisiva modificación de las condiciones y en el régimen que regula la actividad de hidrocarburos ha logrado cambiar el curso de la producción petrolera del país en menos de una década. Irak que en el año 2008 producía 2 millones 250 mil barriles diarios, cerró el año 2016 con una producción de 4 millones 830 mil barriles diarios. Es decir, Irak aumentó su producción de crudo en 2 millones 580 mil barriles diarios en sólo 8 años, a razón de 322.000 barriles por año. Desde luego, los escenarios de precios no son ya los vistos en el último superciclo, la industria petrolera internacional no está en fase de despliegue, y los costos de producción de Venezuela son dos veces mayores a los de producir petróleo crudo en Irak. Todo eso es cierto, pero no es útil suponer que Venezuela va a salir de esta debacle conservando las pésimas condiciones con que regula y maneja su sector de hidrocarburos hoy día. Si bien el desarrollo de una pujante industria de petróleo y gas no será el “salvavidas” para la reconstrucción en Venezuela, si puede constituir una palanca importante para la recuperación.

Pero no son las estadísticas las que producen la recuperación. Es la voluntad de cambio la que define todo nuevo rumbo. La naturaleza de la crisis venezolana así como la calidad y el consenso que pueda lograrse a nivel de las acciones y políticas encaminadas a sentar las bases de la recuperación, también son elementos clave del análisis. En la medida que la superación de la crisis requiere de la liberalización de las fuerzas productivas y de la resolución del estrangulamiento externo y de otros los cuellos de botella productivos internos, el programa de estabilización de la economía tendrá un sesgo expansivo y eso hace el caso venezolano también en cierto sentido especial.

Hay mucho más que puede y debe discutirse sobre la recuperación y la reconstrucción económica de Venezuela. Bajo ningún criterio ésta es una discusión acabada. S&B han destacado un punto muy importante. El problema no es tanto crecer o crecer vigorosamente después de una recesión. El problema es cómo deshacerse de la historia y hacer la recuperación sostenible. Venezuela tuvo 2 ocasiones de crecimiento vigoroso después de agudas caídas en el año 1989 y en el bienio 2002-2003, pero las bases de la recuperación no fueron sostenibles. Si algún mérito Miguel Ángel Santos y Douglas Barrios han tenido es mostrar, en medio de tanta desorientación pública, a qué cosas debemos comenzar a tomarle el pulso sin extraviar la mirada.

Quiero agradecer los útiles comentarios de Miguel Angel Santos y Douglas Barrios a una versión preliminar de éste artículo. En ningún sentido es éste un reflejo de sus opiniones.

Leonardo Vera 

Comentarios (24)

Miguel Hilario Natera
8 de marzo, 2017

Un cordial saludo. Excelente análisis del Prof. Leonardo Vera. Si bien es cierto que el escenario económico actual de Venezuela es complicado, también es cierto que la recuperación es posible. Para los escépticos, ejemplos como el de Ecuador, Perú y Bolivia, países que estuvieron peor que Venezuela y como consecuencia de políticas sostenidas en el tiempo, con el concurso del sector privado, hoy día exhiben mejores números macroeconómicos que los nuestros. Mención aparte, Colombia, que a pesar de un estado de guerra, ha hecho avances en lo económico y social. Nadie ha dicho que es fácil, pero tampoco la recuperación es imposible. Un aspecto en lo social a tener en cuenta es el de la educación, la innovación tecnológica y el respeto a la propiedad intelectual.

Luis Alvarez
9 de marzo, 2017

Muy buen análisis Leonardo, soy Profesor de Agronomía de la Universidad de Los Llanos (UNELLEZ) Guanare y te aseguro que, mediante adecuadas políticas privadas-estadales (después del cambio de este desgobierno) que fomenten la producción de nuestros principales rubros alimenticios (maíz, arroz, azúcar, carne, leche, pollos, huevos, etc), en dos años de producción intensiva, recuperamos la agropecuaria, que en estos momentos esta absolutamente quebrada. DOS AÑOS de PRODUCCIÓN SINCERA, TÉCNICA y HONESTA.

Carlos Sergio
9 de marzo, 2017

Y el período de recuperación, según su análisis es….? S&B establecieron uno, ¿Ud?. Logro entender de ambos análisis dos cosas: S&B hacen un análisis del crecimiento, excluido el sector petrolero, en términos matemáticos pero, en ningún caso, dicen que el sector petrolero no será la palanca de esa expansión. Por otro lado, Ud hace hincapié en argumentos más subjetivos fundamentados en episodios de crecimientos después de debacles económicas. Para los legos, es obvio que ambas consideraciones deberán complementarse: por un lado el consenso para determinar el modelo económico y por otro las referencias estadísticas para fijar las metas creíbles. En todo caso el papel fundamental está en el desarrollo del mercado interno y el crecimiento del poder adquisitivo individual!El sector petrolero necesitará la inversión extranjera y una re-ingeniería financiera de PDVSA. Todas las visiones son bienvenidas!!!!

Leonardo Castellano
9 de marzo, 2017

Venezuela tiene todo el potencial para recuperarse económicamente en un plazo relativamente corto. Pero, cuanto nos llevará salir de esta crisis de valores y principios en la que estamos sumergidos? Lamentablemente, creo que pasará mucho tiempo antes de que lleguemos a un nivel de convivencia al menos “aceptable”

Igor Williams De Castro
9 de marzo, 2017

El análisis es brillante y realizable, muy profesional al igual que el trabajo anterior de Santos y Barrios. Pero hay un componente ACTITUDINAL DEL VENEZOLANO, que escapa al alcance de ambos trabajos y es determnante, me refiero al SOCIALISMO APREHENDIDO DEL VENEZOLANO que tras 18 años no desaparece de su cerebro. El venezolano sigue esperando que El ESTADO TUTELE a la sociedad, dirija la actividad económica y proteja al Ciudadano de las incertidumbres del mercado y el Capitalismo. Esa actitus es igual de intensa en los dirigentes que en los dirigidos en su inmensa mayoria y si “ese chip” no se cambia, “el autobus puede pasar, pero nos quedaremos en la parada”!!!

Maria Sanchez Leon.
9 de marzo, 2017

Claro que sí, Venezuela es un país bendecido y privilegiado, tenemos infinidad de recursos en minerales, acuíferos y pare usted de contar, lo que sucede es que todos los beneficios que nuestra generosa tierra ofrece, se lo reparten entre los que gobiernan, así jamás nos recuperaremos, pero una vez instaurado otro gobierno se tendrán que deshacer muchos tratos con países extraños (ejemplo:Irán y similares)y se tendrá que dejar la regaladera, deben ser traídos de vuelta los capitales que tienen los enchufados en todos los bancos del mundo, eso ayudará también. Lo que sí veo más difícil es la recuperación en el sentido social, gracias al lenguaje gubernamental, los jóvenes en un promedio de 25 años, solo conocen este sistema de gobierno, ellos no recuerdan lo que se hacía en la 4ta,sólo lo que ellos le han querido inculcar, en ese sentido nos tardaremos más en recuperarnos, y los profesionales de 1ra.que se han ido buscando una mejor calidad de vida, volverán, amén, así será.

CARLOS JOSE SARMIENTO SOSA
9 de marzo, 2017

Muy interesante y esperanzador el estudio pero no veo que tome en cuenta el factor humano, es decir, la debacle moral de un pueblo al que se le ha enseñado que el hurto “famélico” no es delito, ni se toma en cuenta la fuga de cerebros al exterior.

Mónica Ortega
9 de marzo, 2017

Muy buenos ambos artículos. Particularmente entiendo muy poco de economía, y me surgen varias inquietudes, ¿cómo fue que Irak logró su alza petrolera? ¿qué factores intervinieron? ¿En Venezuela es posible un escenario parecido? ¿Se sigue apostando por la recuperación económica a través del petróleo? Estoy de acuerdo con Leonardo Castillo e Igor, es muy difícil vislumbrar una mejora cuando la crisis esencial es de ética, de valores y conciencia ciudadana.

oscar
9 de marzo, 2017

que bueno que analisis que palabras…pero….no será mas facil y rapido repatriar cada uno de los dolares y”bolivares”…que durante este proceso revolucionario y antes los 40 años de ad y copei y agregado…quitarselos y meterlospresos a los que puedan echarle garra y salvar mas rapido al colectivo de mas de 30 millones de nobles venezolanos…

Luis Enrique Pérez Ramírez
9 de marzo, 2017

Saludos, comparto el análisis presentado. Urge impulsar una profunda educación y reforzamiento de la ética y la moral en todo nivel y en todo sentido, para eliminar de raíz el cancro que ha dañado terriblemente a nuestra sociedad. No olvidemos tambien que para salir de la crisis, hay que pasar por la crisis. Saludos.

leopoldazo
10 de marzo, 2017

Todo ese planteamiento suena muy bonito en teoría, pero les faltaron muchos detalles a considerar tales como: Que harán con el millón de nuevos empleados públicos ” misiones ” demás que en la actualidad ocupan cargos burocráticos y, sin contar con los ya actuales de vieja data; los van a botar, a parte que a muchos de ellos vienen arrastrando deudas en salario nominal y tiket de alimentación y, sin contar con los jubilados de dicha administración incluidas las omologaciones generales ???.

Las deudas internas y externas tanto públicas como privadas que hay desde vieja data, sin contar con los intereses de mora; como se hará en estos casos, eso tampoco lo dice el artículo ?????.

Como se hará con todos los proyectos y contratos multimillonarios en ” Dólares ” que se hicieron a medio construir a nivel nacional incluida la mayoría de sus infraestructura que con el paso del tiempo se han ido deteriorando ????

En donde van a meter a todas esas personas que trabajan para las misiones que pasan del millón ???

Pienso que desde el extranjero se habla mucho y poco se hace al respecto en la práctica y, no podemos irnos de un caso especifico a lo general sino de lo general a lo practico, todos los países que se nombran con ejemplos en dicho articulo son totalmente diferentes que Venezuela en todo aspecto y, eso incluye, idiosincrasia, cultura, número de habitantes por países, clima, religión y, lo más importante de todo ” la constitución y las leyes que hay en cada país “

Oswaldo Superlano
10 de marzo, 2017

Lo esencial es el espacio para la discusion y los aportes que a bien dar tanto el analisis de S&B como del Prof Vera, pudiese abrir un espacio para la reflexion y la toma de decisiones que en un eventual nuevo gobierno y quienes tengan la responsabilidad de conducir los destinos de venezuela entiendan y comprenda donde estamos parados actualmente. Por lo demas el aporte de Prodavinci esta alli y quien sabe si los ideologos y politicos lo entenderan asi

Morella Aranda Guzmán
10 de marzo, 2017

Los economistas continúan con propuestas utilizando modelos aislados y descontextualizados de la realidad sociocultural, moral y política, modelos matemáticos de variables económicas que no son aplicables en la realidad donde entran en interacción las demás variables…..

Jorge
10 de marzo, 2017

Análisis interesante, el de Vera y el de Santos & Barrios, pero hay integrar al análisis y la posible recuperación obstáculos como el colapso ético (corrupción), la delincuencia desbordada, la fuga de recurso humano, la profunda destrucción del aparato productivo a lo largo de no pocos años, la destrucción de las instituciones… No va a ser fácil.

jose
10 de marzo, 2017

Es muy cierto lo que dice la señora mas arriba, concuerdo con su opinión. En este país tenemos mucho talento humano y profesional capaz de resolver todas las dificultades , solo hay que darle la confianza y frenar la creciente fuga de cerebros del país. Pero la crisis a nivel moral que se ha implantado en estos últimos años es muy fuerte y tomará mucho tiempo para sembrar de nuevo una conciencia en la mayoría de los habitantes, Esto es un problema complejo que parte de la conciencia de cada uno y de las ganas que le pongamo de salir adelante.

Nelson Carta
10 de marzo, 2017

Excelente análisis. La posibilidad de crecimiento por arriba del 5,5% anual es muy real con una fuerte política de privatización que empiece por PDVSA, Empresas de Guayana, sector eléctrico, telecomunicaciones, banca y seguros. Disciplina fiscal e independencia del BCV también son necesarios. Re dimensionar el Estado para hacerlo más pequeño y eficiente. El problema de la inseguridad es estructural y un claro desestimulo a la inversión extranjera. Otro aspecto que incidirá negativamente en la recuperación económica es la fuga de talento joven.

Gabriel
10 de marzo, 2017

El artículo es interesante porque considera… un poco más de factor humano que en el de S&B, pero no todo el factor humano. Ya algunos comentarios han discernido sobre la esfera social y la política, pero aquí se habla de Economía, y también en la esfera económica hay mucho qué considerar: empresas que existen en nuestro mercado producto de la corrupción socialista, la influencia que pueden ejercer jerarcas políticos en ese mercado, la posibilidad de una suerte de Juicios de Nuremberg como se llevaron a cabo en Alemania al final del régimen nazi que limpie por completo a la economía venezolana de esos elementos o la opción de una salida negociada que no lo hará, por su naturaleza negociada de ‘respetar’ ciertos bienes malhabidos a esos jerarcas políticos. El país fue destruido, sea culpa de los venezolanos o sea ajeno a ellos, fue destruido, cuidado con esos optimismos desbordados, también pueden leer sobre dinámicas de transiciones tras la Primavera Árabe y quedar perplejos.

Manuel sosa
11 de marzo, 2017

Yo en mi ignorancia desde un comienzo ya creo que si sigue pensando solo en el petróleo como motor de la economía vamos mal, como se haga un cambio radical y eso comenzando por la educación en el colegio y la educación familiar ya vamos mal pero digo yo la minería, la siderúrgica pero de manufactura no de sacar aluminio hacer un bloque y venderlo digo de fabricar, el café, el cacao, esta gebte que hacer esos análisis no ven los videos de la naturaleza que tiene Venezuela si se adecuará el. País para el turismo dicho sea de paso el empleo que crearía eso porque ahí si comparto la comparación hecha en el artículo cuando hablan de Irak el país hay que hacerlo nuevo, carretera, hospitales, colegios muchos y buenos con buenos profesores a la altura, enseñar el consumo eficiente del combustible, de la energía (pagar por ella) bueno señores puedo pasar todo te día poniéndoles las cosas q se pueden hacer desde maracaibo hasta Olaya medina y santa Elena pero como sigamos con el cuento del Petróleo yo realmente no creo q se mejore si quieren hablar de PIB muy bien que suba el PIB pero el PIB no indica Indica nuestra Cultura, nuestro civismo y mucho menos baja la pobreza China, Estados Unidos y la India tiene PIB alto y bueno no hace falta q diga cuantos pobres hay en esos Países… Saludos

Jesús Castillo
11 de marzo, 2017

Tanto este análisis como el anterior de Santos & Barrios, son excelentes desde el punto de vista académico, pero ambos adolecen del mismo defecto en mi opinión. Para lograr esas tasas de crecimiento se requiere un nutrido grupo de recursos humanos muy bien formados y Venezuela carece de ello; especialmente ahora, que la mayoría de los jóvenes bien formados están emigrando y se han establecido en otros países con buenas perspectivas de futuro (seguridad, bienestar, etc.); por lo que dudo que esos jóvenes y sus familias regresen. Por ello y teniendo en cuenta los hábitos de vida de la inmensa mayoría de los que no han emigrado (facilismo, corrupción, etc.), aunado al factor edad y la escasa formación de los que no marcharon, creo que Venezuela no se recuperará económicamente en menos de 30 años, porque es necesario reeducar a toda una generación para cambiar las malformaciones y vicios que inculcó el chavismo en estos 18 años. Este último grupo será un obstáculo para recuperar al país.

Christian Krisch
11 de marzo, 2017

Laento no estar de acuerdo con el analisis, este proceso politico que ha sumido al pais no se va recuperar solo con variables economicas: gran parte de la estructura social esta disgregada y enredada en manejo de poderes politico- militares; es decir, cada actor, en sociedades organizadas, tiene un papel determinado que se espera que cumpla: el militar vela por la seguridad y el orden, el comerciante compra y vende, etc. Las estructuras de produccion y distribucion estan invadidas por el mismo desajuste, y todos, en mayor o menor medida, han de improvisar dia a dia, perdiendo tiempo mientras lidian con ese enredo de influencias; arreglar una estructura social para que vuelva ser funcional requiere un periodo de tiempo dificilmente predecible; este analisis economico usa basicamente el mismo argumento del gobierno: que con dinero se va a solucionar los problemas

Jesus
11 de marzo, 2017

Somo el Mejor País del Mundo y Rico en todo. Tenemos todas las condiciones para Salir Adelante y ser una Gran Potencia.

Miguel Sábat Díaz
11 de marzo, 2017

Me gusta el enfoque tan preciso y didáctico. Sin embargo el actual paradigma a discutir en el país es como va a sobrevivir una Venezuela post- petrolera. Ya el crudo está en plena decadencia por el enorme avance de las Tecnologías alternativas y este país no ha hecho otra cosa en los últimos 100 años más que vender crudo, que hará ahora que despilfarrò la última ola de precios altos? Con millones de empleados innecesarios? Endeudada, arruinada, con una estampida de talentos e inversionistas. De ninguna manera será fácil y habrá que ver cómo quedamos de saqueados al momento del cambio de régimen …

Roberto Pedro Rodríguez
14 de marzo, 2017

Mi gran duda es cuánta paciencia va a tener el pueblo luego del cambio. Las fuerzas populistas tienen un arraigo enorme e inmediatamente comenzarán a socavar la estructura creada, que al inicio será débil. Además de los análisis macroeconómicos, la recuperación dependerá de que el nuevo modelo se mantenga por un tiempo largo. Si no, se podrá volver a caer en el espejismo populista. Esto también ha pasado en otros países, con variantes.

Oswaldo Feo
14 de marzo, 2017

el enfoque técnico económico a mi juicio, debe ser tomado unica y exclusivamente como marco de referencia. Yo creo que el principal problema tanto de Venezuela como de casi todos los países en desarrollo es la proliferación de la pobreza. La monoproducción, sea esta el petróleo en Venezuela, las carnes y cereales de Argentina en los 1930s, el guano de Peru entre 1840 y 1870, el café de Colombia en los 1930s, conforman sólo un enclave y no generan trabajo suficiente para la población. La población crece proporcionalmente a la población misma y este fenómeno, dadas las masas pobres de nuestros países se vuelve como una enfermedad incurable. No hay planes sencillos ni centrales que pongan freno a la proliferación de la pobreza. El reto por ende, es mucho, muchísimo más complejo y dificeil, que recuperar la productividad de la industria petrolera.

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