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Venezuela en el ojo de la comunidad internacional: ¿Qué puede pasar?; por Mariano de Alba

Por Mariano de Alba | 1 de marzo, 2017
Salón de los héroes, en la sede de la Organización de Estados Americanos en Washington

Salón de los héroes, en la sede de la Organización de Estados Americanos en Washington

Luego del transcurso de los dos primeros meses del año, ha surgido la percepción de que el mundo finalmente ha centrado su atención sobre Venezuela y se dispone a tomar acciones trascendentales. Efectivamente, la preocupación internacional está en alza, pero el papel que puede jugar la región es limitado. Mientras no exista una estrategia para concretar la posibilidad de que se realice un evento electoral, cualquier presión internacional podría resultar estéril.

La creciente atención internacional

2017 inició con renovadas solicitudes por parte de México, la Unión Europea y Colombia para mantener el diálogo entre gobierno y oposición. No obstante, las primeras ocho semanas del año ya han debilitado la percepción de que a través del esfuerzo promovido por UNASUR y El Vaticano se pueda avanzar en la resolución de la crisis.

Esta impresión inicial que comparte un buen número de países es consecuencia del deterioro de la crisis y la declaratoria opositora del pasado 25 de enero de que el diálogo es “un capítulo cerrado que no se volverá a abrir”. Asimismo, la oposición se ha mostrado activa en el ámbito internacional, viajando a países como Perú, Brasil, Colombia y Estados Unidos.

Sin embargo, la confirmación de la atención internacional llega gracias a las acciones del nuevo gobierno de Estados Unidos, el cual ha dado luz verde a la imposición de sanciones a altos funcionarios del gobierno venezolano. En distintas conversaciones con otros líderes de la región, Donald Trump ha calificado la crisis venezolana como un hecho que genera “enorme preocupación”, una posición que ha sido confirmada por varios jefes de Estado latinoamericanos.

El progresivo cambio de signo político en América Latina y el temor de que se desate una migración masiva de venezolanos a diversos países, ha logrado que países como Argentina, Brasil y Perú consideren que la situación venezolana es “insostenible” y se comience a conversar la posibilidad de ejercer seriamente presión internacional a través de esfuerzos multilaterales como la aplicación de la Carta Democrática Interamericana.

Mientras, el gobierno de Nicolás Maduro refuerza su discurso sobre una supuesta “conspiración imperial”, al mismo tiempo trata de reforzar la cooperación con países como China, buscando una estabilidad económica que le permita mejorar la popularidad de su gobierno.

 ¿Concluyó el diálogo entre el gobierno y la oposición?

A pesar de lo anterior, en la comunidad internacional persiste la duda sobre si el diálogo entre el gobierno y la oposición realmente concluyó, lo que muchos gobiernos ven como un requisito necesario para avanzar en la aplicación de medidas como la aplicación de la Carta Democrática. El gobierno venezolano continúa manifestando estar dispuesto a reimpulsar los esfuerzos. Pero más importante aún: El Vaticano pareciera seguir teniendo esperanzas de concretar algún avance, reforzado esto luego de la reciente reunión del 21 de febrero entre el Nuncio Apostólico Aldo Giordano y Maduro.

La preferencia de la región continúa siendo que estos esfuerzos den algún tipo de resultado, aunque ya haya menos expectativa que al término de 2016. Incluso el gobierno de España, muy crítico de la situación venezolana, se muestra cauteloso. El 23 de febrero, el canciller español manifestaba que el presidente Rajoy le había pedido que “apoyara la mediación de Zapatero en Venezuela”, al mismo tiempo que declaraba que “mientras haya esperanzas, vamos a seguir apoyándole. Últimamente hay indicios de que a lo mejor sí”.

De tal manera que todo indica que va a ser necesario que El Vaticano envíe una señal clara a la comunidad internacional de que el esfuerzo por concretar un diálogo fracasó. De lo contrario, la posibilidad de que la región logre llegar a un acuerdo para tomar medidas continuará siendo baja.

 La posible aplicación de la Carta Democrática

Existe un esfuerzo por parte de varios países de la OEA de darle un reimpulso a la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, lo cual no se concretó luego de una controversial sesión de su Consejo Permanente en junio de 2016.

El secretario general Almagro ha declarado que trabaja en una actualización del informe que presentó en mayo de 2016 para reflejar cómo se ha deteriorado la situación en Venezuela desde entonces. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos pareciera estar haciendo esfuerzos para convencer a los demás países, pero parece difícil que avance en este campo mientras mantenga relaciones delicadas con México.

A pesar de los esfuerzos de Almagro, al final no es él quien tiene la facultad de aplicar la Carta. Esa es una prerrogativa que corresponde a una mayoría de los países de la OEA reunidos en su Consejo Permanente. Al día de hoy, no está claro si al menos 18 países apoyarían votar a favor de declarar que en Venezuela existe una “alteración del orden constitucional que afecta gravemente su orden democrático”.

En junio de 2016, 20 países votaron a favor de que Almagro pudiese dar lectura a su informe ante el Consejo. Pero es muy distinto votar para darle el derecho de palabra a Almagro que votar para aplicar la Carta. Por ejemplo, el presidente de Uruguay, cuyo gobierno en aquella oportunidad votó a favor, declaró el 8 de febrero que en “Venezuela los tres poderes están funcionando”. Otros países que apoyaron la moción como Barbados, Jamaica y Suriname, en otras oportunidades han votado a favor de los intereses del gobierno de Venezuela, por lo que la existencia de esos 18 votos continúa siendo una incertidumbre.

El esfuerzo por concretar un número contundente de votos que demuestre el malestar de la región hacia lo que sucede en el país no depende únicamente del secretario general Almagro. Supone un esfuerzo de otros gobiernos de la región y la misma oposición venezolana para poder convencer a países claves como Barbados, Costa Rica, Jamaica, República Dominicana, Santa Lucía, Suriname, Trinidad y Tobago o Uruguay.

La aplicación de la Carta Democrática: el día después

Si efectivamente la OEA llegara a aplicar la Carta Democrática, hay que tener en cuenta las consecuencias realistas de este hecho. En principio, se concretaría un reconocimiento de una mayoría de los países de la región de que existe una grave crisis en Venezuela que ha afectado gravemente su orden democrático. Es decir, una declaratoria formal de la inexistencia de democracia en Venezuela.

Además de esto, el Consejo Permanente podría adoptar medidas adicionales siendo lo más probable en principio la realización de gestiones diplomáticas “para promover la normalización de la institucionalidad democrática”. No obstante, al final del día el éxito de dichas gestiones diplomáticas dependería en buena medida del consentimiento del gobierno venezolano para participar, pues la OEA no tiene la facultad de obligar a un Estado miembro a que haga algo.

Eventualmente, podría llegarse a un escenario donde los países se planteen suspender a Venezuela. Pero esto no es lo más probable porque representantes de algunos países coinciden en que aislar a Venezuela no es lo más conveniente. De hecho, la aplicación de la Carta podría, por sí sola, aislar al gobierno, quién lleva tiempo tratando de deslegitimar a la OEA.

Por otro lado, el Secretario de Asuntos Jurídicos de la OEA, Jean Michel Arrighi, ha manifestado que la medida de suspensión consagrada en el Artículo 21 de la Carta únicamente procede cuando un Estado “no tiene un gobierno legítimamente electo”, apuntando que la medida está reservada para casos de golpes de Estado. Aunque la palabra final la tienen los Estados, es de suponer que una mayoría podría darle deferencia a la opinión del Secretario de Asuntos Jurídicos.

 La inexistencia de soluciones mágicas

Más allá de la necesaria atención internacional sobre la crisis, es importante aclarar que no existen las soluciones mágicas o milagrosas para la situación que vive el país. Lo que sucede en Venezuela está siendo seguido de cerca por un gran número de países y eso, por sí solo, ya es un hecho de gran importancia.

La región busca que se concrete un entendimiento entre venezolanos que permita una salida pacífica y ayude a fraguar acuerdos mínimos para atenuar las graves consecuencias que ha generado la crisis. Eso es algo que el gobierno parece no entender. La oposición, por su parte, debe estar consciente que tal y como ha dicho Almagro, “seguirá habiendo presión internacional, pero tomará tiempo que la oposición recupere la confianza de los ciudadanos”.

Sin que un sector del gobierno recupere la sindéresis y la oposición logre definir una estrategia para presionar internamente a que se realicen elecciones, será muy difícil que cualquier presión internacional llegue a buen puerto.

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Mariano de Alba 

Comentarios (3)

Leopoldo
1 de marzo, 2017

Yo soy bastante escéptico con este asunto, aunque quisiera que se aplicara la Carta Democrática. Estamos frente a una corriente marxista leninista de gobernantes y colaboracionistas (a niveles medios y bajos de la militancia del PSUV) que antes parecían payasos repitiendo frases retrógradas, en medio de una fiesta de bonanza petrolera, pero ahora el escenario es diferente. El objetivo es mantenerse en el poder y lograr la hegemonía a toda costa; no importa si con democracia o sin ella. Debe verse con más cuidado esos discursos oficilistas cargados de nacionalismos radicales, pues han violado tantas leyes y se han convertido en delicuentes vox populi, que no les resulta eso de simplemente dejar el poder por unas “tontas” elecciones… Saben que no pasarán muchas semanas para que varios estén con procesos judiciales en marcha. Si el chavismo no deja el poder en el cortísimo plazo, el mundo verá el surgimiento de una nueva dictadura proveedora de petróleo en cómodas cuotas…

Irma Sánchez de Díaz
2 de marzo, 2017

Yo pienso que si el Gobierno de los United States,se mete de lleno y francamente, y demuestra su solidaridad, a lo mejor podemos conseguir que se aplique la CARTA DEMOCRATICA, que creo, sea si, ya que Almagro le metió el pecho nuevamente a problema, que lo habia dejado de lado, confiemos que todo sea, para bien de Venezuela y los Venezolanos, todos deseamos salir de esta pesadilla, la que nunca nos pasó por la mente tenerla, fuerón las circunstancias, y las malas cabezas de los que votarón por Chavez,ahi empezó esto,y ha continuado peor, con estos gobernantes,corruptos y mal hablados.

Eduardo
6 de marzo, 2017

Que Venezuela se encuentre en el ojo del huracán no quiere decir que la misma comunidad haga algún pronunciamiento, por el contrario es un lamentarse para no hacer nada.

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