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Un punto clave en la perspectiva del diálogo; por Ricardo Penfold

Por Ricardo Penfold | 4 de febrero, 2017
Fotografía de Henry Ray Abrams para AP

New York Stock Exchange. Fotografía de Henry Ray Abrams para AP

Los tres expresidentes que participaron en el proceso de diálogo entre la oposición y el gobierno entregaron a los opositores el documento Acuerdo de convivencia democrática en el que presentaron varios puntos a ser considerados para reactivar las negociaciones. Llamó particularmente la atención el capítulo sobre el endeudamiento:

1. “Revisar por parte de la Asamblea los acuerdos de financiamiento suscritos por el Gobierno Nacional con miras a lograr su aprobación para promover el desarrollo de la economía nacional”.

2. “Explorar la voluntad para que la Asamblea Nacional apruebe el Presupuesto y Ley de Endeudamiento de forma tal que se logre normalizar la gestión financiera y el papel fiscalizador de la Asamblea”.

3. “Una vez restablecida la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo, se podría considerar la posibilidad de un acto jurídico por el que la Asamblea Nacional se compromete a honrar los compromisos financieros de la República”.

Los facilitadores —se asume que a petición del gobierno— le piden a la oposición que la Asamblea Nacional apruebe el endeudamiento y garantice el pago de la deuda. Si bien no es potestad de la Asamblea garantizar el pago de la deuda, la solicitud deja en evidencia que los acreedores del gobierno no se sienten cómodos concediendo nuevos préstamos sin la aprobación del Poder Legislativo. Al gobierno se le agotaron las fuentes de financiamiento y necesitan del Parlamento.

A los actuales precios del petróleo, manteniendo las importaciones a los mismos niveles que en el 2016 y con 10 mil millones de dólares en servicio de bonos de deuda externa, se estima que el gobierno tendrá una brecha de financiamiento externo de cerca de 3.500 millones. Sin préstamos externos el gobierno tendrá que vender activos (no está claro cuántos quedan) y van a estar obligados a contraer las importaciones aún más para servir la deuda externa. El gobierno ha mostrado una impresionante disposición a pagar la deuda (willingness to pay) porque temen que un default conlleve al secuestro de las exportaciones petroleras por parte de los tenedores de bonos en deuda externa. Les aterra que en Venezuela se repita la experiencia Argentina después del default.

Antes de las últimas negociaciones, la oposición tenía un arma poderosa que obligó al gobierno a sentarse en la mesa: la calle. Pero la perdió durante las negociaciones al decidir enfriarla y no mantenerla viva. La consecuencia es evidente: el gobierno evitó el referéndum revocatorio, la popularidad de la oposición se desplomó, no hay salida electoral creíble y la desesperanza arropó al país.

Ahora, el gobierno necesita a la Asamblea para acceder a préstamos internacionales. Esto le otorga a la oposición un instrumento de negociación muy valioso en una nueva ronda que pasaría por ofrecer al régimen la autorización de endeudamiento a cambio de:

1. La liberación de los presos políticos

2. La renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ)

3. Elecciones regionales en el 2017 y presidenciales en el 2018.

Sin un CNE y TSJ renovados no hay garantía de que el gobierno cumpla con lo prometido y podría utilizar nuevamente las instituciones para perpetuarse en el poder. La oposición debe dejar claro que si no se accede a las peticiones constitucionales no habrá autorización de endeudamiento. El diputado José Guerra ha sido contundente en sus declaraciones: sin la autorización de la Asamblea el endeudamiento es ilegal.

El gobierno no estará dispuesto, sin embargo, a ceder la mayoría del TSJ o el CNE (mayoría que no tendría de haberse respetado la Constitución) por miedo a ser víctima de los mismos abusos institucionales con los que han sometido a la oposición y al país. Por tanto, la oposición debería estar dispuesta a ceder, para garantizar la participación del gobierno, un CNE y un TSJ donde ambas partes tengan una representación balanceada y donde se garantice la neutralidad.

Esta parecerá una propuesta ingenua ante un gobierno que ha mostrado estar dispuesto a pagar costos muy elevados para mantenerse en el poder. Habrá también en el oficialismo quienes propondrán no sentarse a negociar, pero esta sería una estrategia con resultados muy inciertos para su gestión. Está claro que les conviene aceptar la propuesta, en virtud de que sin financiamiento externo el colapso económico se agravará, el país entrará en default (a menos que los precios del petróleo aumenten significativamente), los flujos petroleros y el control de PDVSA estarán en riesgo —aumentando la posibilidad de un estallido social—, y el apoyo militar podría llegar a su límite. La negociación les da la oportunidad de mantenerse en el poder hasta las elecciones presidenciales del 2018 y, si logran normalizar la situación económica, hasta de ser reelectos.

Con este arreglo, la Asamblea tendría nuevamente la capacidad de legislar y de empezar a ejercer los debidos controles de un sistema democrático, con un CNE y un TSJ que garanticen imparcialidad. Venezuela sería un país más normal, con funcionamiento electoral y el chavismo conservaría su espacio dentro de la política del país. Con esta propuesta, la oposición le presentaría a Venezuela una salida muy clara que contaría con el apoyo internacional y el de la mayoría del país.

Si el gobierno no la acepta, quedaría en mayor evidencia su carácter autoritario, la población seguiría sufriendo el vértigo y la angustia que produce la caída libre de una economía ya en aprietos.

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Ricardo Penfold tiene estudios de doctorado y máster en economía Universidad de Pennsylvania. Profesor de Economía, Universidad Central de Venezuela y Universidad Católica Andrés Bello.

Comentarios (7)

Mauro Acosta
4 de febrero, 2017

Totalmente de acuerdo con su recomendación para la perspectiva del dialogo. Lo felicito esta muy claro con lo que está sucediendo en nuestro pais

Cecilio Figueras
4 de febrero, 2017

Me parece un buen planteamiento el del Prof. Penfold y considero que previo a ese preacuerdo, debe el oficialismo cumplir a cabalidad los puntos 1, 2 y 3 de manera clara, íntegra y sin marcha atrás. Además debería la asamblea revisar todos esa documentación y dar sus obseravaciones para corregir cualquiera condición ya aprobada que pudiese complicar, aún mas la situación actual lo cual empeoraría el tiempo de recuperación del país. También es momento de exigir con aprobación de reprentantes de todos los sectores que conforman nuestra sociedad, para darle un caracter mas nacional a ese preacuerdo. Todo es posible si se hace con honestidad, participación de toda la sociedad incluyendo la militar y sea acatada por todas las instituciones del Estado.

Olmar Centeno
4 de febrero, 2017

Creo que es demasiado inseguro el sentarse a dialogar. Pero siempre hay la posibilidad de mandar recaderos y pedir muestras en caso de aceptacion. De lo contrario creo que la MUD fallecerá de muerte natural: hemorragia

Ernesto Garcia Soler
4 de febrero, 2017

Saludos, aprecio que lo desarrollado en el Diálogo ha sido un fracaso ¿Por que? una de las partes a la que se ha denominado oposición cayó en la trampa montada por la otra, el Gobierno, las condiciones no estaban dadas por el desbalance entre los negociadores de ambos bandos, la ventaja la llevaba, por supuesto, el Gobierno, un breve análisis de quienes lo integraban, el referi era el gobierno y los pesos pesados del mismo. La otra parte, la oposición, lo que pude apreciar 4 elementos que fueron al ring debilitados, con el referi en contra. El Mediador, fue lo mas grave para una de las partes (la oposicion), estos mediadores estaban todos, por no decir la mayoría, a favor del Gobierno: Unasur organismo creado por el mismo gobierno, cuatro ex presidentes amigos del Gobierno y la Iglesia la principal, pero estaba neutralizada despuès de la ida de Maduro al Vaticano de manera imprevista y sin ser llamado, hecho ocurrido en la antesala del dialogo. Algunas organizaciones políticas y gran parte de los venezolanos se dieron cuenta del manejo mediático, inclusive hasta se pronunciaron; pero los de la oposición se valentonaron y creyeron que tenían a Dios agarrado por la chiva, que equivocados estaban y los resultados no se dejaron esperar: Triunfò el Gobierno y perdió el pueblo. De inmediato se palpo el trauma, hasta se llegó a decir que los de la MUD fueron unos vendidos y traidores. La frustaciòn fue de tal magnitud que el pobre pueblo todavía no se ha recuperado de tamaña desfachatez. Como consecuencia la Oposición perdió la simpatía y los resultados salieron a flote con las contradicciones y acusaciones entre ellos mismos, hasta tal punto que últimamente le están pidiendo la renuncia al Secretario de la MUD. Considero que estos tres puntos nuevos de propuesta para el pròximo acuerdo deben ser condicionados un un punto netamente soberano y que pertenece al pueblo “Elecciones Generales” con fecha, certeza y garantìa de realización. El resto de puntos en puro blablabla, los cuales favorecen al Gobierno que ostenta el poder.

Rafael Díaz Casanova
4 de febrero, 2017

Creo que se substituyen las obligaciones que tiene todo gobierno, de cumplir y hacer cumplir la Constitución por un documento que remienda dichas violaciones y que de no contemplar uno por uno, los endeudamientos analizados también uno por uno, de manera que no parezca un saco infinito. Nada de licencias al portador!

José Vargas
5 de febrero, 2017

Bajo ningún concepto la Asamblea Nacional debe debe respaldar las negociaciones irresponsables del gobierno y menos por esos tres puntos que el gobierno debe cumplir. Las elecciones no necesitan autorización del gobierno para realizarse es una obligación del C. N. E. La tal renovación del C. N. E. y el T. S. J. Quedamos en lo mismo porque seria un simple cambio de actores. En cuanto a los presos políticos deben soltarlos porque ninguno tiene cargos imputables.

Irma Sánchez de Díaz
5 de febrero, 2017

Ojalá, Dr. Penfold,todo se pudiera hacer como Ud dice en su artículo, pero es evidente que el Gobierno, no quiere,basta solo oirlo decir, que quiere anular a LA ASAMBLEA NACIONAL, órgano electo por el pueblo, con gran mayoría, se ve, que no quiere, sino gobernar ellos solo, dando órdenes a la TSJ y al CNE, y así es imposible,y no pienso que entiendan todo esto,que es lo normal lo que está en la CONSTITUCION, ellos tienen su agenda propia, la dictada por Fidel, y eso es la que siguen,solamente nos quedaria esperar un Milagro, si aún existen, de lo contrario,ellos van con todo,sin anestecia. Quiero lo mejor para mi País, quisiera confiar,en que todas esas cosas que están en su escrito, pudieran llegar a término, y tomaramos el camino a la DEMOCRACIA, que es el mejor sistema de Gobierno, que existe, bien llevado. Es todo.

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