Actualidad

Dylan: el ganador y los perdedores; por Gisela Kozak Rovero

Por Gisela Kozak Rovero | 15 de octubre, 2016
Fotografía de EFE

Fotografía de EFE

Lo primero que hay que decir sobre el Premio Nobel de Literatura otorgado al cantautor estadounidense Bob Dylan es que ha causado menos escándalo entre escritores, críticos y profesores de literatura que en sus numerosos admiradores y detractores; éstos, por lo general, admiten su calidad musical pero no entienden que fuese premiado por la academia sueca. En los debates académicos y entre escritores se acepta hace muchísimos años que lo que llamamos literatura, un arte verbal de milenaria trayectoria, es una noción histórica, siempre cambiante, y que, por lo tanto, no hay sociedad, academia o experto que pueda con seguridad decirnos qué es literario y que no lo es. Las peleas de comentaristas y tuiteros con los “académicos” han sido boxeo de sombra entonces, una pelea con nadie. La literatura no es un canon religioso, como los cuatro evangelios cristianos, es más bien un gran conjunto de escrituras sometidas al escrutinio de lectores, escritores y expertos. En el caso de Dylan su éxito musical sin duda se ha basado en la calidad de sus letras, podría decirse que es un poeta que canta, como los de la antigua Grecia o los trovadores medievales. En su trayectoria, coinciden quienes han analizado su obra en artículos y hasta tesis doctorales, hay una indudable influencia de la llamada generación “beatnik” estadounidense, con poetas como Allen Ginsberg a la cabeza y narradores como Jack Kerouac, y se le considera heredero del gran trovador de los Estados Unidos, Walt Whitman. Incluso, llamaba a su guitarra Rimbaud, en honor al poeta maldito francés del siglo XIX.

Quizás la pregunta correcta no es si la Academia sueca se abre a los nuevos tiempos, en tanto la conexión de lo popular con la llamada alta cultura fue protagónica en el siglo XX. Ya no hablamos de “nuevos tiempos” respecto a este tema. Pareciera que la pregunta correcta es si el acto de leer literatura como la conexión con un libro que nos llevará a otros libros de múltiples épocas y culturas es lo que retrocede ante el ímpetu de la oralidad propiciada por la cultura de masas. Como admiradora de escritores como Vince Gilligan, el libretista de Breaking Bad, me imagino que tarde o temprano un guionista de cine y televisión será Nobel de Literatura. También, si lo ganó Dylan debieron ganárselo Juan Gabriel y Simón Díaz, Chico Buarque pasa a ser candidato y deberíamos dar la pelea por Juan Luis Guerra y Ruben Blades.

Pero yo tengo derecho a decir que preferiría que le dieran el Nobel a otro tipo de escritor.

Me explico:

Dylan tiene un lugar que nadie se lo quita; tal vez quienes están perdiendo su lugar son Jorge Luis Borges, Marcel Proust, Teresa de la Parra, César Vallejo y Virginia Woolf, por no hablar de Shakespeare, Sor Juana Inés de la Cruz, Esquilo y las hermanas Bronte. Los comentadores, generalmente ya de mediana edad, que creen que la academia o los escritores “aburridos” se oponen a Dylan, emulan rebeldías de hace cincuenta años y realmente cree que Dylan es una suerte de Tristán Tzara que escandaliza a telarañosos académicos y señoras burguesas. No es verdad, Dylan es parte del canon norteamericano y del buen decir de la intelectualidad del partido demócrata. Es el vencedor en la contiendas del arte literario del siglo XXI, no Rafael Cadenas o Amos Oz. Y no porque Dylan sea mejor que ellos sino porque es más potable para el gran público auditivo y visual que declina las dificultades que significan los rebeldes de la literatura como Rimbaud, Proust, Joyce o Teresa de la Parra.

Pero yo, sin despreciar la literatura oída (espero que todos los fanáticos de Dylan al menos entiendan inglés), seguiré leyendo a quienes perdieron el Nobel 2016: Amos Oz, Joyce Carol Oates, Philip Roth.

Y después de ver otra vez la saga cinematográfica completa de Los juegos del hambre, bailar a Carlos Vives, cantar a Juan Gabriel y a Dylan, y extrañar Juego de tronos, leeré solitariamente el primer tomo de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. Este tipo de escritor es el perdedor frente a Dylan y suelo sentir debilidad por los perdedores geniales.

♦♦♦

Bob Dylan

EL NOBEL DE DYLAN Y LA QUERELLA DE TROVADORES Y POETASportada

es la musica literatura

Gisela Kozak Rovero 

Comentarios (11)

@manuhel
15 de octubre, 2016

Interesante perspectiva.

Totalmente de acuerdo de principio a (sobretodo) el final.

mercedes da silva
15 de octubre, 2016

PROF. KOZAC,estoy totalmente de acuerdo con su articulo.

Eduardo
15 de octubre, 2016

No veo porque el escándalo Dylan es un poeta musical en estad puro y eso es literatura, que se lo puedan dar a otros es posible no pocos Nobels han sido polémicos aunque pienso que están justificados por ejemplo Winston Churchill lo obtuvo por su libro o mejor dicho libros “Historia del Pueblo Ingles una obra monumental, no por sus cartas o memorias sino por este texto escrito en un ingles exselente

Ignacio Arias
15 de octubre, 2016

Y no es ni necesario que sean tan geniales los perdedores para sentir debilidad por ellos… en cualquier caso, bien por Dylan.

Juan Alonso Molina
15 de octubre, 2016

Me interpretó.

Pablo Contreras
15 de octubre, 2016

Una vez mas se confirma y corrobora: la buena literatura no es popular, pero de lo popular si puede engendrarse una buena literatura, sobrevivirán los clásicos y los románticos como siempre.

Vytautas Subacius
16 de octubre, 2016

Es la opinión más clara que he leído sobre sobre el Premio Nobel de Literatura.GRACIAS.

Pedro Santeliz
16 de octubre, 2016

Definitivamente la controversia generada por este Novel nos sacudió a todos, pero lo escrito por Gisela (disculpen el tuteo) recoge un sentimiento mayoritario de los que somos bibliófilos y nos sentimos confundidos ante este galardón. Excelente artículo.

Encarna
16 de octubre, 2016

Excelente análisis. Yo estaría totalmente de acuerdo si le hubieran conferido un Emmy honorífico a BD 🙂

Neiza
17 de octubre, 2016

knock, knock, knock…Yo lo pensé y uD lo escribió, creo que existen otros galardones que le pueden ir perfecto a Dylan. Mientras eso ocurre yo sigo con Murakami de la cama al morral, de Caracas a Rubio y debiéndole tiempo a muchos geniales de ayer y hoy!

Hector
25 de octubre, 2016

Yo creo que tienes razon en que los Nobel rompieron su esquema de eleccion en esta categoria. Habran considerado alguna variable que le diera mas importancia al trabajo de zimmerman?.

A mi lo que me da risa es que Dylan ni comento al respecto, aunque quiza si se aparezca a la gala. Tambien me parecio interesante la combinacion de generos “Carlos Vives y ¡juan gabriel!” para pasar a folk. A juan gabriel te lo entiendo pero a Vives……

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.