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Explicar el fracaso; por Héctor Abad Faciolince

Por Héctor Abad Faciolince | 4 de octubre, 2016
Fotografía de AFP

Fotografía de AFP

Es muy fácil ser sabio el día después. Cuando ocurre lo que nadie se esperaba, ni siquiera los expertos, entonces los expertos salen (salimos) a explicarlo, serios como tahúres, y sin vergüenza alguna de no haberlo previsto antes. En un mundo globalizado lo que antes se llamaba, con pomposas palabras hegelianas, “el espíritu de la historia”, hoy lleva un nombre mucho más vulgar: “trending topic”, y lleva un # para indicar el hashtag. El “trending topic” (aquí decimos tendencia) que ganó en el plebiscito colombiano es bien curioso, un sí pero no: #SiALaPazPeroEstaNo. Yes but not. El contradictorio corazón humano entiende estos absurdos de la lógica formal.

Hay sabios que ahora dicen, por ejemplo, que el voto colombiano por el No al acuerdo de paz, se debe a la falta de educación y a la ignorancia de un pueblo que es manipulado por la mentira de los enemigos de la paz. O que votó poca gente por el huracán. Hay en esto algo de verdad. Pero como lo mismo ha ocurrido en la culta Gran Bretaña con el Brexit, en Alemania con el castigo a Merkel por decir cosas sensatas sobre los refugiados, en los países de la primavera árabe con el voto mayoritario por los fanáticos religiosos, en Estados Unidos en vísperas de la elección de Donald Trump, me da la impresión de que la “ignorancia” de los colombianos no es buena explicación. En realidad parecemos un pueblo muy adaptado al mundo contemporáneo, globalizado, y en el mismo “trending topic” de la tierra: la insensatez democrática. Si lo nuestro es ignorancia, forma parte de la misma ignorancia global, del primer mundo que destruye la idea de una Europa unida y en paz, del segundo mundo que elige una y otra vez al mafioso de Putin, y del tercer mundo del Extremo Oriente y el extremo occidente. América Latina, recuérdenlo, es el Extremo Occidente, con un alma tan misteriosa e incomprensible como la del Extremo Oriente. Tan misteriosa como la supuesta cultura del Centro: la europea occidental que hoy persigue el suicidio como solución.

En Colombia, como en el mundo entero, la lucha democrática se juega entre una clase política vieja y cansada (bastante sensata, tan corrupta como siempre y desprestigiada por decenios de feroz crítica nuestra, de los “intelectuales”) contra otra clase política menos sensata, más corrupta que la tradicional, pero cargada de eslóganes y payasadas populistas. El populismo, la demagogia vulgar, ha arrasado en todo el mundo. Berlusconi fue el prólogo, porque en Italia son los magos del “trending topic” y se inventan todo antes. Vinieron Chávez, Putin, Uribe, Ortega. ¿Vendrán Trump y Le Pen? Quizá. Todos son demagogos perfectos, cleptócratas que denuncian a la vieja cleptocracia.

El pueblo prefiere votar por ellos con tal de cambiar. ¿Un salto al vacío? Sí. Es preferible el salto al vacío que el aburrimiento de la sensatez. La sensatez no da votos: produce bostezos. Y a lo que más le temen los votantes es a aburrirse. Un pueblo incapaz de aburrirse con buena música, con libros, con cultura, es un pueblo dispuesto a votar por cualquier disparate con tal de divertirse un rato; con tal de ver derrotados, pálidos y ojerosos a los políticos que, por llevar años en la televisión y en el poder, más detestan. Mejor cambiarlos por otros, aunque sean locos. Es una especie de borrachera, de viaje de drogas, de danza dionisíaca.

Y así nos toca asistir al trend topic de la insensatez mundial. Para ponerle un hashtag apropiado, propongo algunos: #QueGaneElDemagogo, #TodoMenosLaPolítica, #AFavorDelQueEstéEnContra. En fin, alguna cosa así: el espíritu de la historia. Los países que ya lo han ensayado, empiezan a salir, con una resaca horrenda. Venezuela ya no quiere seguir el experimento chavista, y tarde o temprano saldrá de la locura que los ha consumido económica y moralmente. Ya Italia vivió la penitencia de 15 años de Berlusconi y tal vez no quiera regresar a algo parecido con Beppe Grillo. A Gran Bretaña le llegó la resaca del Brexit al día siguiente, pero ya no sabe cómo evitar la pesadilla que la mayoría votó.

¿Qué haremos en Colombia? Estamos como estaría Estados Unidos al día siguiente del triunfo de Trump: atónitos, desconsolados y sin saber qué va a ocurrir. Pero quizá las cosas sean más sencillas. No tan hegelianas (el pomposo “espíritu de la historia”) sino más bien nietzscheanas: humanas, demasiado humanas. Todo sigue siendo una feria de vanidades. Si Uribe estuviera en el Gobierno, habría firmado la misma paz con las FARC, aunque quizá sin nada escrito y con una dosis muy pero muy baja de verdad. A Uribe lo que menos le interesa es la verdad, pues en la verdad podrían salir muy salpicados él y sus amigos más íntimos. Pero en el fondo el acuerdo sería parecido. Para que ganara el No, ha dicho muchas mentiras que ni él mismo se cree: que el comunismo se tomará el poder, que ya viene el lobo del castrochavismo, que está en contra de la impunidad de los terroristas. Qué va, no es eso. Santos y Uribe quieren lo mismo: ser ellos, cada uno, los protagonistas del acuerdo, y que el protagonista no sea su adversario político. Es un asunto humano, demasiado humano, de pura vanidad. La paz sí, pero si la firmo yo.

Cambiar el Acuerdo de Paz, que es lo que el pueblo ha decidido al votar mayoritariamente por el No, es posible jurídicamente, pero muy difícil políticamente. El Presidente Santos tendría que darle a Uribe uno o dos puestos en la mesa de negociación de La Habana. Los delegados de Uribe tendrían que obtener algo de las FARC (digamos dos años de cárcel), y todo esto a cambio de lo que tanto Uribe como las FARC quieren: una asamblea constituyente. Con una nueva constitución pactada con las FARC, Uribe podría nuevamente aspirar a ser presidente (lo que está prohibido en la constitución actual), y las FARC podrían ser un nuevo gran partido de la izquierda populista (estilo Ortega y Chávez). Así, todos contentos. Pero obviamente Santos no querrá que Uribe le quite el protagonismo. Así que no sabemos nada, y viviremos en un pantanero confuso hasta que haya elecciones y tengamos un nuevo presidente.

El 2 de octubre se acabó el periodo de Santos, el presidente que hizo el esfuerzo más serio por la paz y alcanzó a firmarla, para verla caer ocho días después. Gobernará por ley y por inercia hasta el 7 de agosto de 2018. Y el proceso de paz seguirá en un limbo de incertidumbre jurídica y real. Pero eso no importa, Colombia es el país en el que todo es provisional, todo es por el momento, mientras tanto. Un país hiperactivo y sobreexcitado, experto en drogas estimulantes: cafeína, cocaína, nicotina, alcohol. No es que los encuestadores fracasaran al pronosticar el triunfo del Sí: lo que pasa es que la gente contestó mentiras: les daba vergüenza votar por el No, pero votaron. Así como les da vergüenza decir que votarán por Trump, pero votarán. Los que votamos por el Sí, soñábamos con “una paz estable y duradera”. La mayoría, el No, votó por una incertidumbre estable y duradera. Al fin y al cabo ese es el verdadero “trending topic” de Colombia, ahora y siempre: #UnaIncertidumbreEstableYDuradera. Como estará el mundo entero cuando amanezca el 9 de noviembre del 2016 y haya ganado Trump. Yo ya sé lo que se siente: miedo, tristeza y desesperación.

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Este texto fue publicado originalmente en el diario El Espectador y El País.

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Colombia Por que la sociedad esta tan dividida 640X60

cuanto se equivocaron las encuestadoras en el plebiscito de Colombia-1

Héctor Abad Faciolince 

Comentarios (11)

Pedro Celis
4 de octubre, 2016

Hector Abad Faciolince fue puesto en el tapete del Si por Mario Vargas Llosa. Hoy respira por la herida con el triunfo del Asi-No. Los encuestadores son malasos en Colombia, y si la gente contesto mentiras, tal vez fue por vergüenza de ser los pocos que votarían por el No. Fueron abrumados por la propaganda groseramente manipulada del Si. Una interesante lección que los colombianos dieron al mundo es que no votan a ganador como hacemos una y otra vez los venezolanos. Definitivamente no son llevados por la ignorancia. Lamentablemente el autor no entendió lo que paso en Colombia. Se requiere de humildad, bajarle dos a la prepotencia de saberse con la verdad en la mano. Darse cuenta que la paz no puede llegar a través de la exclusión. Se requiere primero tolerancia, inclusión, para entonces poder lograr una paz duradera…

Enrique Esteban Niño Pineda
4 de octubre, 2016

Excelente su artículo. Como soy venezolano y totalmente ignorante del tema, sólo puedo desear que ojalá el tratado de paz que al final se firmará supere al negado y quizás deje a más gente satisfecha, porque es imposible después de un conflicto tan largo y doloroso y con tantas víctimas, hasta venezolanas,que todo el mundo sea feliz cuando el tratado definitivo se firme. Los recuerdo amargos son la huella perenne de todas las guerras.

Eduardo
4 de octubre, 2016

Es evidente que el autor era partidario del SI, pero no se detiene a pensar en por qué gano el NO, sería lo correcto que se discuta un nuevo plan de paz que ataque los puntos débiles del anterior documento rechazado. Por ejemplo pienso que sería buena idea darle a Uribe un lugar en la discusión y evidentemente que los miembros de las FARC, por lo menos algunos de ellos paguen por sus delitos que los cometieron y sean claros que los tipos no son una especie de paladines ni nada parecido. Estoy usando sus mismas palabras las del autor.

JORASEMA
4 de octubre, 2016

Sr. Hector Abad Faciolince,

Soy Venezolano y confieso es la primera vez que comento un articulo no referido a mi país.

El 04/02/1992, un grupo de militares ejecutó un intento de golpe de Estado en Venezuela contra el entonces Presidente Constitucional CAP. La intentona golpista no logró sus objetivos y los rebeldes se rindieron. Entre los oficiales sublevados que comandaron esta maniobra se encontraban el teniente coronel del ejército: Hugo Chávez, quien posteriormente con la ayuda ingenua de medios de comunicación, intelectuales, empresarios, comunidad internacional y políticos con ansias de protagonismo, logró burlar la Justicia a cambio de la Paz en nuestro país. Este evento transformó radicalmente la vida política venezolana. Todavía estamos sufriendo la consecuencias. Quienes atentaron en contra de nuestra ¨imperfecta democracia¨, no creen en su perfeccionamiento. Sólo la usan para alcanzar sus fines. El sabio pueblo Colombiano, afortunadamente los vio venir y por eso voto NO.

Cris-Sebian
5 de octubre, 2016

Las FARC son bien cara e tablas!.Eso es muy cheveré que despues de décadas de asesinatos, terrorismo, secuestros, y conexiones con el narcotráfico (para financiar la “causa” se apoyaban en las dos ultimas) venir con un plebiscito, protagonizado por Santos y Uribe querer poner borron y cuenta nueva a su expediente. Y para colmo, estas joyas en el futuro se conviertan en partido político para aspirar una presidencia. Yo felicito al pueblo colombiano, gracias a Dios aplicaron el refran “si vez la barba de tu vecino arder pon las tuyas en remojo”.

Aida Lamus Valero
5 de octubre, 2016

Todos los colombianos desean la PAZ, el problema es la cesión de una Nación sin que se hubiese considerado otro valor fundamental como lo es LA JUSTICIA. Se concedió mucho curules en el Congreso, sin que previamente se consolidasen compromisos. El pueblo percibió impunidad frente a delitos de lesa humanidad, en otras palabras quieren la paz pero no a cualquier precio. Por otra parte la arrogancia de los partidarios del acuerdo, silenciaron la voz de quienes opinaban diferente. Como consecuencia hoy existe incertidumbre, ojalá la sensatez sea invitada a la mesa de una nueva negociación.

Emma Luis
5 de octubre, 2016

Es importante reconocer que los colombianos quieren paz, pero que el acuerdo propuesto no era satisfactorio para la mitad de ellos. Creo que el problema fundamental fue que se les pasó la mano otorgando privilegios para la participación política a personas (no se refiere a grupos) que en opinión de muchos, son peligrosas para su país. Es el caso de garantizar un número de diputados y la posibilidad de que el dinero mal habido por la guerrilla se use para llegar al poder, según estuve leyendo en los medios. Dios quiera que lleguen a un acuerdo que beneficie al pueblo colombiano. En Venezuela el hecho electoral colombiano tiene consecuencias, no solo por el trasfondo político sino por la forma. Luego de la experiencia colombiana, el CNE venezolano insistiendo en que necesita semanas y meses para ejecutar procesos que el vecino realiza en horas, luce inferior, atrasado, alejado la gloria de contar con el mejor sistema electoral del mundo.

Diógenes Decambrí.
5 de octubre, 2016

No es justo calificar de vergonzosa la intención de votar NO, opacada oficialmente, ni equiparar el resultado del Plebiscito con el hipotético triunfo en EEUU de Trump. Él no tiene preparación para el cargo al que aspira, su Currículum oculta lo que le descalifica. Pero -en caso de ganar, lo que creo no sucederá- no podría doblegar la rígida estructura establecida desde 1776 que mantiene y protege a la Democracia estadounidense. Tuvieron un presidente inepto, Bush hijo, no pudo hacer mucho daño, el propio sistema lo impide. La mayoría de los colombianos no rechaza la PAZ, rechaza el aberrado “acuerdo” que impone (desde la prepotente pregunta) condiciones inaceptables, impunidad y privilegios para quienes cometen crímenes de lesa humanidad, sin garantías de respeto por la legalidad vigente o que cesarán los crímenes (facciones de las FARC no lo apoyan, Timochenko y sus ángeles negociadores escondieron parte de las armas y el dinero). Muchos del SÍ también desconfían de ese Chantaje.

ivan martinez
6 de octubre, 2016

Es interesante como la gente piensa que si allá paso así , aqui va ha pasar igual. No creen el libre albedrío de la gente y mucho menos en el de los pueblos, claro eso si cuando les conviene. No se dan cuenta que si bien hay muchos países capitalistas y algunos estan muy bien, la mayoría están sumidos en la miseria. Igualmente con los socialistas pero olvidan que Rusia llego a ser potencia mundial bajo el comunismo mas retrogrado y que China esta llegando a ser la primera potencia mundial del mundo bajo otro comunismo posiblemente también retrogrado. Lo cierto es que el mundo evoluciona sino todavía estaríamos viviendo en las cavernas, o bajos sistemas de esclavitud física con cadenas, o bajo monarquías y reinados, o feudalismos. EL capitalismo es la ultima evolución estable, pero como a todo en este mundo le esta llegando su fin. Incluso los países mas capitalistas del mundo presentan vestigios claros de Socialismo dadas las luchas que los trabajadores del mundo han logrado.

KBULLA
7 de octubre, 2016

Para mí lo que pasó fue algo mucho más simple.

Al pueblo colombiano le molestó que se le preguntara por algo que ya había sido negociado y firmado. Lo lógico era que se le peguntase primero si estaba de acuerdo en que se aceptara (y firmara) lo que se había acordado en el proceso de negociación.

Eso de hacer todo un acto circense megalómano con la participación de los principales líderes mundiales, para después venir a preguntarle a uno si estaba de acuerdo con lo que ya era prácticamente ley, no es algo serio.

Roberto Quijada
7 de octubre, 2016

Y si, todo es y esto es un producto de una muy elaborada, Planificación, según el contexto, Global. Sres. prodavinci y sr. Héctor Abad Faciolince. Es muy, mas que poco probable, que esto sea un producto, prefabricado, por las fuerzas y los hilos del N.O.M. Global, gobierno global “Globalización” y, sus agentes legales, globalización y gobernanza. para un balance perfecto de todo, o casi todo. Saludos.com

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