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Lea esta carta de más de cien ganadores del Premio Nobel a favor de los organismos genéticamente modificados

El jueves 30 de junio más de cien ganadores del Premio Nobel firmaron una carta abierta que insta a Greenpeace y a otras organizaciones ambientales a detener sus campañas en contra de los "organismos genéticamente modificados" (OGM). A continuación, los lectores de Prodavinci podrán leer una traducción al castellano del documento.

Por Prodavinci | 1 de julio, 2016

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A los líderes de Greenpeace, las Naciones Unidas y los gobiernos del Mundo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ha destacado que la producción global de alimento, forrajes y fibra tendrá que ser aproximadamente duplicada para el año 2050 para cumplir con la demanda de la creciente población mundial. Las organizaciones que se oponen al cultivo moderno de plantas, bajo el liderazgo de Greenpeace, han negado repetidamente estos hechos y se han opuesto a innovaciones de biotecnología en la agricultura. Han malentendido sus riesgos, beneficios y consecuencias y han apoyado la destrucción criminal de pruebas de campo y proyectos de investigación.

Urgimos a Greenpeace y a sus seguidores a volver a evaluar la experiencia de granjeros y consumidores en todo el mundo con cultivos y alimentos mejorados a través de la biotecnología, a reconocer los hallazgos de cuerpos científicos acreditados y agencias reguladoras, y abandonar su campaña en contra de los llamados “OGM” en general y el Golden Rice en particular.

Agencias científicas y reguladoras alrededor del mundo han encontrado en varias ocasiones, y de manera consistente, que cultivos y alimentos mejorados a través de la biotecnología son tan seguros como aquellos que derivan de cualquier otro método de producción, si no más seguros. Nunca ha habido un caso confirmado de un resultado de salud negativo para humanos ni animales producido por su consumo. Su impacto ambiental ha demostrado ser menos dañino para el ambiente y beneficioso para la biodiversidad global.

Greenpeace ha encabezado la oposición en contra de Golden Rice, la cual tuvo el potencial de reducir y eliminar muchas muertes y enfermedades causadas por la deficiencia de la vitamina A (VAD, por sus siglas en inglés), la cual tuvo un gran impacto en los países más pobres de África y del Sureste asiático.

La Organización Mundial de la Salud estima que 250 millones de personas sufren de VAD, incluyendo el 40% de los niños menores de cinco años en los países en vías de desarrollo. Basados en las estadísticas de UNICEF, desde uno hasta dos millones de muertes prevenibles ocurren cada año por causa de la VAD, debido a que daña el sistema inmune, poniendo a los bebés y a los niños en un gran riesgo.

HACEMOS UN LLAMADO A GREENPEACE para que cese y desista específicamente en su campaña en contra de Golden Rice y de las cosechas y alimentos mejorados genéticamente por medio de la biotecnología en general.

HACEMOS UN LLAMADO A LOS GOBIERNOS DEL MUNDO para rechazar específicamente la campaña de Greenpeace en contra de Golden Rice y de las cosechas y alimentos mejorados a través de la biotecnología en general; y a hacer todo dentro de su alcance para oponerse a las acciones de Greenpeace y acelerar el acceso de granjeros a todas las herramientas de la biología moderna, especialmente semillas mejoradas por medio de la biotecnología. La oposición basada en emoción y dogmas contradichos por la data debe ser detenida.

¿Cuánta gente pobre del mundo debe morir antes de considerar esto un crimen en contra de la humanidad?

Sinceramente,

Haga click acá para ver la lista de firmantes de la carta dirigida a Greenpeace.

Prodavinci 

Comentarios (7)

Diógenes Decambrí.
1 de julio, 2016

Hasta los años 70 del siglo pasado, y en especial entre los pueblos más atrasados del planeta, a las embarazadas les daban la opción de sentarse en una de dos sillas, en cada una de las cuales habían escondido una cuchara y un cuchillo. Sentarse al azar en una de las dos, indicaba el sexo de la criatura por nacer, hembra para la cuchara, varón para el cuchillo. Desde finales de los 70 hemos tenido la opción del examen de Ecosonido, que ha mejorado gradualmente y hoy produce imágenes en tres dimensiones, que no sólo permiten ver el área genital del feto -y saber su sexo-, sino otros rasgos que muestran su normalidad o cualquier defecto que deba ser corregido, sea luego del nacimiento o incluso antes, con intervenciones intrauterinas (por ejemplo, para colocar una válvula en fetos con inicio de Hidrocefalia, para impedir que siga creciendo la caja craneal). ¿Se debe aplaudir a quienes rechazan el Ecosonograma y persisten en lo del cuchillo y la cuchara? ¿Nos negamos a avanzar?

Alejandro Guillen
1 de julio, 2016

Los cultivos geneticamente mejorados tiene miles de años entre nosotros, empezando con el trigo, esto ayudo a aumentar el rendimiento por hectárea y variedades resistente al clima. Este aspecto es de tomar en cuenta y la necesidad cada día más creciente de aumentar la producción de alimentos.

Jorge Flores Riofrio
1 de julio, 2016

La campaña de Greenpace, realmente no denuncia los avances científicos en la agricultura, sino las practicas antidemocráticas, ilegales y dañinas, de la corporación Estadounidense Monsanto, la cual mantiene un monopolio a nivel mundial sobre el rubro agrícola. Esto ha sido denunciado por diferentes científicos y activistas, que han demostrado como muchos de sus productos, son dañinos para el organismo humano, así como han revelado, el poder tras bastidores, que ejerce esta multinacional, sobre gobiernos de diferentes países, para que las legislaciones alimentarias, beneficien sus intereses monopolistas. A mi me parece infame está carta, es otra muestra más, de la hipocresía de muchos de los premiados, que al participar en este pedido, colaboran en los beneficios de una empresa, que actúa en beneficio exclusivamente de su capital y no de la humanidad.

Ariana Maissi
2 de julio, 2016

Estimado Jorge: quisiera corregir alguna de sus acusaciones. En primer lugar, Monsanto no tiene el monopolio ni la propiedad intelectual de las semillas genéticamente modificadas, existen más de 150 compañías en el mismo mercado, siendo Monsanto la sexta más poderosa (acá sí puedo estar equivocada, ya que sólo conozco el ingreso de Monsanto hasta el año 2013). No hay que confundir Monsanto química (adueñada por Pfizer) con Monsanto agraria, compañías encabezadas por individuos y un código ético completamente diferentes. Monsanto sí cobra por la adquisición de semillas luego de cada temporada y sus precios suelen ser más elevados, pero esto es únicamente porque los granjeros se benefician más de sus siembras. Sin embargo, Monsanto y demás compañías donan semillas a países en vías de desarrollo, así que me pregunto qué deben hacer estas compañías para que las apoye. Además, la carta hace referencia a la ciencia detrás de los OGM, y no a la comercialización, que también puede defenderse.

orlando sosa
2 de julio, 2016

Cuando llegaron al mercado y a los campos los primeros tractores, cosechadoras, etc, algunas de esas “máquinas infernales” fueron atacadas a palos y quemadas porque eran un engendro del diablo, con lo que los imperialistas iban a plagar de miseria a nosotros los pobrecitos latinos pues “desplazaban la mano de obra que era el sustento de nuestras familias”. Con los primeros híbridos se dijo que era un negocio del imperio que con ese engendro que podría ser dañino en lugar de usar las semillas naturales, tal como viene en la naturaleza, pues si no a la larga todos tendríamos cáncer. en el estómago, en el hígado, etc etc , pero…”como al imperio maligno del norte no les importa sino sus ganancias”, pues acabaron con nuestros conucos, lo que segun Chávez, era la mejor forma de producir. Eso lo dijo también Luisa Estela Morales, cuando era presidente de la Corte Suprema de Justicia: que debemos volver al conuco. Lo hizo para agradar a Chávez, quien se relamió complacido. Cuando el huracán Fi Fi en Honduras, el imperio donó alimentos y entre ellos maiz amarillo, lo que ofendió a algunos porque debería ser maíz blanco y no amarillo, pues “el maíz amarillo es para los animales” y podría dar cáncer. Es interminable la lista de estupideces, y ahora le toca a la empresa “imperialista” MONSANTO y a los transgénicos. “El imperio, el imperio, que quiere acabar con nosotros!!”. Lo que realmente está acabando con nosotros son esas estupideces. Sin transgénicos, sin híbridos, sin el amarillo del betacaroteno, sin tractores y cosechadoras, el mundo caería en una hambruna, como está ahora Venezuela. Monsanto no tiene el monopolio ni esta el mundo cerrado para que nosotros, afanosos consumidores de caraotas negras, no inventemos nuestra caraota negra transgénica, con rendimientos dos o tres veces superiores, y acabar con esta plaga maligna de los “anti-imperios” fanáticos y tarados.

Felix Moronta
3 de julio, 2016

Me maravillo con los comentarios que anteceden al mio. Sólo quiero añadir docenas de instituciones públicas han desarrollado transgénicos, o están en camino de hacerlo. Resistencia a patógenos, a herbicidas, alimentos mejorados nutricionalmente (lechugas ricas en ácido fólico, o cereales con omega3, o trigo sin gluten), cultivos que resisten sequía y salinidad (preparándonos para el cambio climático) o plantas que producen medicinas (como elnsuero antiébola del año ñasado)… son algunas cosas que la ciencia ha logrado. No dudo de la dependencia de la humanidad de la mejora genética de nuestros alimentos. Lamentablemente Venezuela ha prohibido, incluso penaliza con cárcel, la investigación con transgénicos. Ni Cuba ha hecho algo así, sino todo lo contkrario: científicos cubanos desarrollaron maíz transgénico para sus agricultores.

Casimiro Gutierrez
4 de julio, 2016

Yo me pregunto si alguno de estos Srs premios Nobel sugirio,recomendo,o menciono de alguna manera el control demografico. Yo no soy quien para decir que eso alimentos GMO son malos,se habla de hambrunas,deficiencias vitaminicas,pero nadie dice que la poblacion humana crece y crece desmesuradamente.Todos necesitamos alimento,energia,viviendas(que para construirlas,a veces,se usan tierras cultivables).No hay que ser premio Nobel para darse cuenta del desequilibrio.Llegara el momento que el planeta no pueda mas.

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