Artes

La obra fotográfica de Joaquín Cortés, interpretada por Juan Carlos Palenzuela

El texto que acá compartimos con los lectores de Prodavinci es apenas una parte del abordaje que hace el respetado crítico Juan Carlos Palenzuela a la obra fotográfica de Joaquín Cortés. Aparece en un libro recientemente editado por la editorial La Cueva titulado Joaquín Cortés que contó con la curaduría de los fotógrafos venezolanos Carlos Ayesta Ch. y Gabriel Osorio. Si desea ver una selección de 20 fotografías de este trabajo, haga click acá.

Por Material cedido a Prodavinci | 26 de febrero, 2016
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Haga click sobre la imagen para ver la fotogalería “20 fotografías: una selección de la obra de Joaquín Cortés”

Primera nota. Breve. Catálogo de mano

Es la calle donde transcurre el fragmento más significativo de la fotografía de Joaquín Cortés. La calle como un espacio abierto, siempre sorpresivo y variable. Allí su obra se establece desde los parámetros del documentalismo social pero el sentido compositivo será depurado, concentrándose en pocos elementos para ahondar en la soledad del hombre citadino y contemporáneo.

Esta exposición tiene carácter retrospectivo, pues se registra el trabajo de Cortés desde los años sesenta hasta la actualidad. En el conjunto total de su fotografía se reconocen lugares muy transitados con pocos individuos, en situaciones extremas que giran en torno a la miseria humana. Esto sucede por igual en Caracas o Nueva York.

El punto reside en definir el instante en que el contraste social se hace más que evidente, con brutales perfiles y en medio de lo cual irrumpe el sosiego.

Al tomar personajes de la calle, en medio de la soledad o de sus propias soledades, en reiterados marcos de tensión, el artista parecería indicar que no hay ninguna gloria entre sus sujetos, entre los transeúntes. Incluso los mejor vestidos, señal de algún esplendor, son ruines individuos en el escenario de la conducta humana.

20 fotografías una selección de la obra de Joaquín Cortés [Fotogalería] 320Joaquín Cortés podría referir con este conjunto de fotos que condensa su vida como fotógrafo, que el arte es una exploración. Él lo hace a través del comportamiento humano, su incomunicación, sus abatimientos o ensimismamientos, tal como apreciamos en esa señora sentada en un banco en algún lugar del otoño londinense de 1970, ella sola con su circunstancia, y allí, las hojas en el piso son metáforas del paso de la vida, así como una hoja en el banco, a su lado, es su única compañía. Así sucede una y otra vez, a tiempo que la figura principal de la escena es quebrada por otros protagonistas que desde un segundo plano reclaman un rol no menos preferente. En la foto del joven que medita en público, en plena calle, en Nueva York en 1971, lo interesante también es el rostro de los que aparecen atrás, incrédulos, pero igualmente incluidos en el cuadro compositivo para escepticismo de un espiritualismo exhibicionista.

La fotografía de Joaquín Cortés es una metáfora abierta de lo humano. La fotografía como documento de la ilusión humana. Un hombre duerme en el piso, al lado de una vitrina iluminada en la que hay tres maniquíes desnudos. Tres bellas mujeres de fantasía, como los sueños. Y sin embargo, lo real está en que fuera de la vitrina, al lado de ese pobre ser, hay una cuarta modelo, un torso, sin brazos, ni cabeza, que cuida su sueño. Esta foto es extraordinaria y está llena de símbolos. El hombre está acostado, vestido y descalzo. Su zapato está frente al torso de fantasía desnudo.

Cierto modo de vivir se acompaña de perros. El mejor amigo, como suele llamársele, custodia a los solitarios en ese repertorio de fotografía, muy cerca de sus dueños, atentos, en metamorfosis de personalidad. Si se está cabizbajo o se lee con atención la prensa, el perro mantiene una posición similar. Tres niños caminan por la calle en compañía de sus falderos (Caracas, 1967). Si el individuo aparece en una pose libre, el perro defeca en plena avenida (Roma, 1974). El eje compositivo de esta imagen está entre tres sujetos (el tercero, un anciano, lejos, al fondo) y es el espacio donde alguien camina casi de manera circense, que se ve alterado y dominado por un perro que evacua.

Material cedido a Prodavinci 

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