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Al límite // Con el país en diálisis; por Luis García Mora

Por Luis García Mora | 21 de febrero, 2016

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De tal índole es la montaña rusa de la gestión oficialista, que uno no sabe si se está en una película de Groucho Marx, o en verdad se trata del gobierno de Nicolás Maduro.

El lunes, después de descabezar a su genio de la economía nombrado unos días antes como la gran mente gris, ministro, vicepresidente o qué sé yo, de algo que dio en llamar “Economía Productiva”, dentro por supuesto de la “gran estrategia económica” del socialismo del siglo XXI -¡Ay, Groucho!-, como por arte de magia se sacó del bolsillo dos o tres medidas de ajuste al vuelo, aunque de consecuencias inimaginables.

Inimaginables para él, que juega a la ruleta rusa. Inimaginables para nosotros, las piezas de su juguete diabólico.

Los depositarios de su venganza.

Porque de esto debe tratarse.

Para luego de cuatro o cinco horas continuas de digresiones, naderías, paparruchas y olvidables circunloquios, pareciera decirnos:

“¿A quién le va a usted a creer, a mí o a sus propios ojos?”.

¿Tendrá un efecto bola de nieve todo lo que este hombre piensa o hace?

Uno no sabe, pero desde el punto de vista histórico de su ejecutoria, de sus propias acciones y permanencia en el poder, son de un récord extravagante.

Y no se trata sólo de la eyección de Luis Salas, no, lo que más nos preocupa es esta especie de personalidad jazzística, de improvisación sin trompeta la melodía que nos mata.

Salas, el mega ministro de la economía, desconocía la inflación.

Y a la dama Emma Ortega, a quien ocupó del desopilante ministerio de agricultura urbana, no la dejó ni sembrar siquiera su primer cebollín en el balcón, antes de que comprendiéramos de qué se trataba eso de adquirir en tiempo breve nuestra propia y personal autonomía alimentaria, sólo poniéndonos alerta,  y “si un gringo se presenta y tenemos un palo, palo hay que darle, pero si tenemos un lapicero hay que puyarle los ojos, pisarle los callos y espicharle las bolas”, pues “no somos ningún pueblo agüevoniado”.

Encima de un camión.

Decía el periodista argentino Rodolfo Terragno, que el problema venezolano no era un problema político, sino un problema psiquiátrico, y este gobierno lo confirma.

Ya es una herencia.

Con sus records Guinness de extravagancias.

Como contener el aliento voluntariamente para morir. O aguantar la mayor fuerza G recibida voluntariamente, o sobrevivir a la caída de un rayo.

O como el de Maduro de mantener más pelotas de tenis en una sola mano.

Mayor que el de Alí Rodríguez del 2002 de despedir –luego del paro petrolero– a todos los integrantes de la nómina ejecutiva y gerencial de PDVSA que se sumaron a la huelga. Más de 20 mil personas.

Un barrido total.

Hoy, de vaina PDVSA respira.

O el de febrero de 2011, también de Chávez, de pasar después de doce años de su primera toma de solo 9 ministerios a 27 carteras ejecutivas, o el de mi admirado Francisco Usón, de durar 38 días en el cargo de ministro de las Finanzas en sustitución del incombustible Nelson Merentes, y sus particulares anhelos.

O el otro récord del inolvidable, de solicitar desde abril de 2013 la renuncia masiva de sus ministros al menos 4 veces.

Tardando ese enero 29 días en designar nuevos ministros, tardanzas de suspenso a lo Alfred Hitchcock que también cifran records.

Como el escaso tiempo en que ha tenido 5 ministros de Salud que no han dado pie con bola.

O el de enero de 2014 de Nikolái de iniciar una “renovación” de su tren ejecutivo con 7 nuevos titulares, ratificando a 5  junto a 4 enroques. Como el niño a quien regalan un mecano y lo arma y desarma, locuaz, pues para entonces ya contaba con 39 ministros, y una ausencia de liderazgo pertinaz.

Trascendente.

Crucial.

Ya para entonces sus consejos de ministros se realizan en auditorios ad hoc como el Teresa Carreño, a falta de un Carnegie Hall.

Pero nada. En septiembre de ese mismo año, continuando con el juego, “reestructura” su gabinete y crea y le suma, sí, media docena de vicepresidencias.

Le encantan las vicepresidencias, y los poderosos “motores”. De esos de 750 y 2000 cilindradas que se le colocan a la revolución en la cola, para que vuele.

Por los aires. Dispersa.

Incoherente.

Cambios estructurales del mecano presidencial que implican fusión de piezas ministeriales, creación de otras nuevas, designaciones y destituciones apropiadas, al instante, alucinantes, joviales, de varios ministros, e invención de nuevas áreas en ese organigrama borgiano que ha constituido en los últimos 20 años esta ejecución demencial, en la que de manera constante se hace cualquier cosa sin tenerla prevista o preparada y se improvisa y se ejecuta con nosotros como si fuéramos todos conejos o ratones de un laboratorio político y social.

Con las que no se corre ningún riesgo.

En fin, si lo aguantamos todo.

Sin reaccionar.

Ni chistar.

Pues somos lo que al fin y al cabo somos, desde esa óptica y desde cualquier otra, demostrado (cifras de la ONU), eso: unos inmensos bolsas.

Salidas y entradas de ministros dentro de una multiplicación centelleante. Como el Aleph de Borges.

Para observarlo, ya sabes, ¿en decúbito dorsal?

Esa de abril de 2013 fue la primera de 4 solicitudes de renuncia masiva, ya sumergidos por completo y al vuelo de la locomotora de esta crisis.

La última, la del 8 de diciembre pasado, tras el alud comicial que lo sepultó en esta deslegitimación popular.

Una aritmética de terror.

(De paso, esta entomología matemática no es nuestra sino de mi desconcertante Alfredo Meza): en 33 meses de gestión este aprendiz de brujo que nos heredaron ha realizado de manera desconcertante 66 movimientos en el gabinete, y en el último del 9 de enero de 2016, 16 rotaciones.

Cómo imagina usted que le funciona la cabeza a este hombre que, en esta última solicitud de renuncia masiva ministerial y en el nombramiento de los nuevos titulares, rompió su record de agosto y septiembre de 2014 cuando aquel denominado “sacudón”, en que transcurrieron 12 días para volver a reducir a su equipo de 31 a a 28 ministros.

¿Cómo ha hecho para reconocer entre tanto trajín las caras a unos y de otros?

No se sabe.

Lo cierto es que el desvarío tiene sus momentos inquietantes en otras zonas.

Por ejemplo, el 8 de diciembre nos informa con rostro adusto, que los militares volverán a sus cuarteles. 8 oficiales activos, sin embargo, le pasan lisos y hasta son ratificados en sus cargos para incorporar 3 más en situación de retiro.

Y encima, ya imaginamos con la cabeza en alguna parte, repentinamente crea o le crean en Gaceta una compañía anónima militar de industrias mineras, petrolíferas y de gas (CAMIMPEG) para realizar actividades que nada tienen que ver con el sector militar. Empresa que, como nos explica ese ojo de águila jurídico, José Ignacio Hernández, sagaz cronopio, hasta tanto no se le asigne el derecho a realizar esas actividades, se está quieta, pero, una vez que ese derecho sea asignado, ¿cuándo?, podrá realizar –sí, mi amigo– actividades similares a las conducidas por PDVSA.

Y sus empresas filiales.

Incluso, como advierte José Ignacio, “podría el Gobierno decidir (¿Maduro?) qué actividades actualmente a cargo de PDVSA pueden ser asumidas por la flamante empresa pública militar.

Con lo que se retuerce aún más el desvarío.

Y la duda que envenena el futuro inmediato.

Una mezcla de desacierto y ajedrez enigmático, en el que por un lado se intenta evitar el desbordamiento –desde algunos sectores de los dos bandos–, sobre todo desde el conservadurismo pragmático. Y por el otro lado, desde la oposición, el ex candidato presidencial Capriles Radonski se lanza a recorrer al país con la decisión de liderar la movilización social, política, nacional, indetenible e inmediata, para acortarle el mandato a Maduro.

Mientras en la oposición como un todo, a pesar de la agitación de algunos mecanismos constitucionales al aire, hasta ahora no se observa ningún movimiento práctico.

No únicamente el Gobierno, la oposición luce inmovilizada.

Y en el fondo, sus líderes no terminan de sentirse seguros. O esa es la impresión que nos da, cada día con una vaina distinta –el RR, la enmienda, y hasta una ANC- sin un mecanismo definitivo.

Voluntad Popular afincado en su lógica necesidad parlamentaria de empujar una ley de amnistía –la prisión de Leopoldo hace saltar cualquier lógica–.

Un Nuevo Tiempo evaluando en un limbo político, porque en el fondo y más allá de pedir revisar lo de la constituyente, lo que lo toca y detiene es la exasperante espera por el desenlace del acuerdo de Manuel Rosales (eso los tiene callados, parados) con el Gobierno, para que lo saquen de la cárcel.

Es el sismo de los tiempos de cambio.

Que (en las profundidades y en la superficie) está sacudiendo las capas geológicas del actual status quo.

El Gobierno tira este adefesio de medidas y no hay reacción práctica ninguna.

La calle sigue estando prohibida.

Al menos para los pacíficos. No para los locos.

Por lo que nadie canaliza una reacción popular pacífica que canalice tanta energía social y política (in crescendo) acantonada. Mientras, repito, este conservadurismo pragmático se insiste a sí mismo, como un mantra, quizás para autoconvencerse, de que no, la calle no quiere calle.

Lo que le lleva a uno a admitir que sí, la oposición también se sorprendió con el cambio.

Y anda dando tumbos para interpretarlo y darle cauce.

Es el estatismo político.

Mientras esto, como dice un amigo, marcha hacia su desgaste político, que puede conducirnos a un choque de trenes, sí, pero de un voltio.

Con ambos bandos corroyéndose de lado y lado.

Patinando sobre el piso, y claro, con la certeza de que al final gana la oposición, pues el chavismo no tiene fuelle, ni apoyo popular, y Nicolás es sólo declarativo, y cuando habla es como aquel león de la tira cómica que cuando abre la boca le faltan dientes.

Y castigan al pueblo porque no votó por él.

Muchas agendas.

Y el país en diálisis.

Mientras el Presidente juega con su mecano.

Imaginamos que harto del juguete.

Luis García Mora 

Comentarios (11)

Diógenes Decambrí.-
21 de febrero, 2016

La insólita e insostenible creación de CAMIMPEG demuestra que un desesperado Maduro considera que su más conveniente salvavidas en las actuales circunstancias, a falta de pueblo y dadas las peleas internas del PSUV (algunos bandos apoyan que renuncie), lo conforman esos militares, a quienes mantiene en el gabinete-ubre y para quienes tiene la osadía de inventarles ese Lego petrolero, de modo que ellos también den rienda suelta a su afán lúdico y anacrónicamente “rentista”.

lincoln martinez
21 de febrero, 2016

El Derecho a la salud (Art. 83 CBV) se concibe como parte del Derecho a la vida. La garantía de este derecho es que el Estado se compromete a garantizar el acceso a los servicios de salud en virtud del bien estar colectivo y elevar la calidad de vida, asegurando además el cumplimiento de las leyes venezolanas y tratados internacionales en la preservación de la salud de los ciudadanos. El no cumplimiento se considera crimen de lesa humanidad: personas y niños muriendo en los hospitales por falta de medicamentos escasez originada por falta de pagar a las empresas, se ha invertido dinero en motivos banales: formula F-1. Negligencia e incapacidad notoria en la administración del erario nacional

lincoln martinez
21 de febrero, 2016

Violación flagrante al Art. 12 CBV con decretar en Gaceta la creación de la empresa CAMIMPEG.paralela a PDVSA sin determinar los aportes del capital, según voceros no hay dinero para pago del bono alimenticio y medicinas a los pensionados decretado por la Asamblea Nacional?

Olinto Méndez
21 de febrero, 2016

La semana pasada al concluir mi artículo “El síndrome de La Vida es Bella”, hice un ejercicio de imaginación sobre lo que será Venezuela en más o menos dos años, o sea, cuando Maduro esté más cerca de la expiración natural de su mandato. Después de anunciadas las medidas económicas (inflacionarias) tomadas ese día 17, mas me convenzo que lamentablemente la velocidad de empobrecimiento de los venezolanos -relación ingresos/costos- acentuada ahora con dichas medidas, nos asoma a una Venezuela surrealista donde sólo tendrán capacidad de pago para determinados gustos y necesidades la oligarquía, la boli-burguesía, los enchufados del gobierno y los militares corruptos y narcos.

Por citar solo dos o tres rubros en los que las clases media –empobrecida- y baja quedarán excluidos, veamos: ver en http://tiempodememorias.blogspot.com/2016/02/venezolanos-arriban-al-mar-de-la.html

Enzo D’Amario
21 de febrero, 2016

Un gobierno políticamente romántico: laberíntico y en ruinas, donde los venezolanos nos sentimos atormentados, sólos y perdidos.

celeni paris
22 de febrero, 2016

Excelente análisis! y si haciendo una buena interpretación del mismo podemos concluir que sí tomamos en cuenta todas las acotaciones referidas a nicolás, pomos decir que está desquiciado, perdió la cordura o de verdad piensa que está jugando! pienso que la actuación de nicolás en la presidencia da pie para que sea destituido por orate, por no saber lo que está haciendo con toda una nación, nos está llevando por un desfiladero y no hay nadie que tenga el suficiente liderazgo para guiarnos!!!!Capriles ya no nos causa ninguna sensación, él perdió la oportunidad cuando no defendió su triunfo!!!!ahora por mucha calle que camine, no causa ni el más mínimo respeto de nuestra parte!! Así que nos sentimos más solos que la una, estamos aún en shock!!!!!

José E. Espinoza Dávila
22 de febrero, 2016

¿Qué querés que te diga Luis García M.? Lo dijiste todo. Preparémonos para salir de este mal momento-

hector escalona
22 de febrero, 2016

Si chavez invento el ministerio de la alegria, este maduro el de la tristeza. solo venden proclamas, solo aire le dan a las masas…

virgilio Alvarez
22 de febrero, 2016

……y que se puede esperar de un hombre que habla con los pajaritos? Lo triste es que no reaccionamos y el manicomio sigue mandando.

CEFÁS ROCAFIRME
23 de febrero, 2016

CEFÁS ROCAFIRME 21 de febrero, 2016 ANÁLISIS MÁS EXACTO de la SITUACIÖN POLÍTICA NACIONAL “por ahora” NO HAY !!! Ocurre que la OPOSICIÓN ni los GOBIERNEROS sirven para un “KARATO de HAJO”, para decirlo en LUNFARDO…Los VOTANTES HASTIADOS y DESESPERADOS, que sufragamos por “el CAMBIO”, aún lo estamos ESPERANDO! y el tiempo va pasando… mientras los DIPUTADOS- de “ÉSTE BANDO”- pierden el tiempo discutiendo los ACUERDOS PRIORITARIOS de sus GRUPOS o Partidos POLÍTICOS (que les fueron previamente ASIGNADOS y REMUNERADOS ? ), y que NO SON los que el pueblo llano y medio, está ESPERANDO, ya hace un BUEN RATO…Parece que la INANEIDAD en la ACTUACIÖN de CALIDAD y NECESARIA, de la REPRESENTACIÖN OPOSITORA y MAYORITARIA, fuese PREMEDITADA, por OCULTAS RAZONES… mientras PALACIO prepara sus “ARMAS”, para DESARMARLA o MANIATARLA, a la opuesta y “peroradora” BANCADA…Se olvidan que hay CARENCIAS, MISERIA, DESCONTENTO y HAMBRE “en la CALLE”…que el PUEBLO LLANO y la “MEDIA CLASE” ARRUINADA y DESESPERADA, se están cansando, y puede ocurrir – de pronto- un DESCALABRANTE “INSUCESO” inesperado … porque la INSOPORTABLE SITUACIÖN ECONÓMICA, ALIMENTARIA, MEDICAMENTOSA y de la SALUD PÚBLICA en GENERAL, que padece la COMUNIDAD NACIONAL, se le está yendo de las manos, a los TEÓRICOS del RESABIO parlamentario, jurídico y politiquero,… y van a encontrarse de FRENTE y de REPENTE, con el PUEBLO “ARRECHUCHADO” y VIOLENTO -liberado de cualquier BARATO e INEFICAZ LIDERAZGO- que se hará, por PROPIA MANO, la JUSTICIA que le está siendo ESCAMOTEADA, por TYRIOS y TROYANOS !… Ya los medios comunicacionales han denunciado, la existencia de SAQUEOS populares a MERCADOS públicos, en algunas ciudades…Puede ser que se esté “INCUBANDO” ALGO tan FUNESTO e INDESEADO, como un segundo “CARACAZO” !… Quiera DIOS que estemos EQUIVOCADOS !!!

francisco torrealba
25 de febrero, 2016

Ecxelente articulo

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