Actualidad

Entrevista a Douglass North [1920-2015], Premio Nobel de Economía; por Francisco Monaldi

Por Francisco J. Monaldi | 25 de noviembre, 2015

Entrevista a Douglass North, premio nobel de economía; por Francisco Monaldi

El 23 de noviembre de 2015 falleció Douglass North, economista e historiador, quien ganó el Premio Nobel de Economía junto a Robert Fogel en 1993 por su trabajo en la aplicación de matemáticas modernas en el estudio de la historia económica y por el desarrolo de conceptos claves de la economía institucional. North vino a Venezuela en 1995 y en 1998 fue entrevistado por Francisco Monaldi Marturet sobre temas relacionados con la economía venezolana del momento, texto que compartimos a continuación.

Meses después de su visita a Venezuela en 1995 el gobierno de Caldera implementó un cambio sustancial en su política económica. Justamente se aplicaron las medidas macroeconómicas que Ud. consideraba pre-condición para una reforma estructural. También se implementaron dos importantes cambios estructurales: la reforma al régimen de prestaciones sociales y la privatización de Sidor. ¿Qué opina de lo que se ha hecho y qué faltaría por hacer?
Las reformas que se han realizado son positivas, pero en una situación como la de Venezuela se necesitan cambios mucho más profundos. Se debe cambiar sustancialmente el marco institucional, de forma que los incentivos apunten a que la gente sea productiva y creativa. En tu país es particularmente importante incrementar el ingreso de los grupos más desfavorecidos como parte de ese proceso de reforma estructural. Creo que no habrá estabilidad en Latinoamérica hasta que, no sólo la población en general mejore su nivel de vida, sino que se beneficien los más pobres y se reduzcan las enormes disparidades de ingreso entre ricos y pobres.

¿Qué propuestas hizo Ud. al gobierno venezolano en ese sentido?
Al Presidente Caldera le propuse fundamentalmente tres puntos: Primero, cambiar la estructura de los mercados para garantizar más efectivamente los derechos de propiedad y generar incentivos hacia la actividad productiva. En segundo lugar, la necesidad de reformar el sistema judicial de modo que permita hacer cumplir los contratos a bajo costo. Estas dos reformas están íntimamente relacionadas y no se puede lograr una sin la otra. Afortunadamente sabemos cómo estructurar mercados eficientemente, tanto en general como en el caso de mercados específicos. El más difícil de estructurar es el mercado financiero, como lo demuestran los casos de Venezuela, Indonesia y muchos otros. Todavía no tenemos totalmente claro cómo estructurar mercados financieros estables.

En tercer lugar, es necesario incrementar el ingreso de los más pobres, lo que implica rehacer el sistema educativo. En particular hay que centrar la atención en pre-escolar y primaria para proveer a la gente de las destrezas y conocimientos necesarios para incrementar su productividad, de modo que puedan elevar su ingreso. Hay que hacer el sistema educativo más eficiente a través de la competencia, no sólo entre instituciones públicas locales sino también con instituciones privadas. Un esquema de vouchers educativos sería una excelente opción. Para garantizar la calidad es necesario establecer estándares de modo que sólo las instituciones que cumplan con ellos sean certificadas. Por supuesto esos estándares tienen que elevar el nivel muy por encima del actual y esto obviamente va a crear conflictos con los gremios. Hay que reorientar recursos a educación básica para ayudar a los pobres y hacer que la educación superior sea paga para aquellos con suficientes recursos.

Estas son las estrategias básicas y para ello es necesario un plan de largo plazo, adaptado a las normas e idiosincrasia de Venezuela. Esto es lo que propuse al Presidente Caldera y sus ministros, y de hecho acordamos que se conformarían tres grupos para desarrollar planes específicos en cada una de las tres áreas y luego proceder a implementarlos. Realmente solo se ha dado seguimiento a la reforma judicial porque el Banco Mundial ha estado involucrado.

Me opongo decididamente a las reformas superficiales que solo incluyen liberalización de precios. Tales medidas tienen efecto temporal, y las distorsiones vuelven a aparecer si no se profundizan las reformas. Por ello es que no me entusiasma el programa de apoyo del FMI, que no ataca los fundamentos.

Este año nuevamente la caída de los precios del petróleo ha hecho necesario otro ajuste macroeconómico. ¿Estamos condenados a sufrir estos shocks externos y tener que empezar de nuevo cada vez?
Aunque como bien sabes macroeconomía no es mi área, creo que es muy importante establecer un fondo de estabilización macroeconómica para suavizar los efectos de la fluctuación de los precios del petróleo, de modo que el gobierno no se vea dominado por los shocks de precios. Claramente el mercado petrolero mantendrá su inestabilidad. Existen extraordinarias oportunidades de expansión de la producción en las ex-repúblicas soviéticas, si es que por fin logran poner su casa en orden. En el futuro la oferta y la demanda fluctuarán radicalmente y con ellas el ingreso de Venezuela, por lo que es fundamental contar con mecanismos de estabilización.

¿Qué cambios cree necesarios en el marco institucional del sector petrolero?
La reestructuración del marco institucional del sector petrolero debe tener dos objetivos básicos. El primero es incrementar el ingreso que obtienen del petróleo y áreas conexas. Para ello hay que reestructurar a PDVSA y la manera como maneja sus activos, tanto los que están en sus manos como los que entrega a contratistas, de modo que el ingreso petrolero de largo plazo se incremente, y ya se está avanzando en esa dirección. El segundo objetivo es lograr que el ingreso petrolero sirva para que la economía, la sociedad y los individuos en Venezuela incrementen su nivel de bienestar. Claramente eso no se ha hecho en el pasado de manera adecuada. Una porción importante del ingreso petrolero debe ir directamente a mejorar el nivel de vida de la gente, y en particular debe dirigirse a mejorar el nivel de capital humano y destrezas de los venezolanos para que mejore su situación de largo plazo. Esto complementa la propuesta sobre educación de que antes hablábamos. Hay que buscarle la vuelta a transformar el ingreso petrolero en mejor educación. Como hacerlo: diseñando algún mecanismo para que parte de los activos de PDVSA y parte del ingreso petrolero vayan más directamente a la gente y a mejorar su nivel de educación. Al mismo tiempo es fundamental garantizar que PDVSA como organización pueda mantener y mejorar su eficiencia, que es relativamente buena comparada con otros sectores en Venezuela. Probablemente esto implicará una mezcla de privatización parcial, control por parte del Estado y apertura al capital extranjero, enmarcadas en una estrategia para desarrollar plenamente el potencial del sector. Noruega ofrece un interesante ejemplo a estudiar, tanto en cuanto al desarrollo del sector, como en la diversificación de sus activos mediante un fondo de inversión no petrolera.

Como Ud. sabe, algunos proponen la privatización de PDVSA y otros sugieren que parte de las acciones sean distribuidas a los venezolanos. ¿Cuál es su visión?
Creo que sería bueno que los venezolanos pudieran percibir más directamente los beneficios del activo más grande que poseen: el petróleo. Yo estoy a favor de que se distribuyan acciones a los venezolanos, pero la forma como se haga es muy importante. Un monto limitado de acciones y activos debería ser entregado al público en general para ser invertido o transado del modo que le parezca. Pero definitivamente, creo que la mayoría de las acciones que se distribuyan al público deben ser dirigidas de forma que eleven su nivel de destrezas y conocimientos. Mi propuesta es que 70%-80% de lo que se distribuya sólo sea redimible en función del incremento del nivel de capital humano de los individuos que lo reciben. Debe estructurarse de modo que haya grandes incentivos para proveer más y mejor educación. Esta es la manera de elevar el nivel de ingreso de los pobres de forma duradera. Requiere una cuidadosa planificación, pero es perfectamente posible.

¿Cómo compararía esta propuesta con la privatización masiva en la República Checa, de la cual Ud. fue asesor?
En la República Checa lo básico se hizo bien. Cada individuo pagó algo simbólico -unos $30 dólares- por los vouchers que podían cambiar luego por acciones. Tanto la distribución de los vouchers como su incorporación a fondos de inversión privado, resultaron medidas positivas. En lo que fracasaron fue en el siguiente paso, al dejar que los fondos de inversión privados fueran absorbidos por una banca ineficiente que no obligó a las empresas a reestructurarse para ser productivas. Pero ese problema no es importante en Venezuela. En la República Checa partían de una base de empresas deficitarias (provenientes de la era comunista) que requerían de una total reestructuración. En Venezuela el reto es poner rápida y eficazmente acciones en manos de los ciudadanos y proveer grandes incentivos para que este activo se use de forma productiva y no vaya a ser gastado en bienes de consumo, disipándose improductivamente. Sería negativo que resultara simplemente en un incremento del consumo. Sin duda alguna, la mayor parte debe servir para elevar la productividad de largo plazo. Con una estrategia adecuada esto es posible.

¿No cree Ud. que al cobrar algo por las acciones se termine excluyendo a los más pobres?
Cobrar, aun un precio bajo, puede efectivamente terminar excluyendo a los más desfavorecidos. De modo que sería cauteloso con la idea de cobrar algo porque es precisamente a los marginados a quienes más hay que ayudar. Por ello quizá lo prudente es distribuirlas gratuitamente. En la República Checa la distribución del ingreso era mejor, por lo que el caso es diferente.

¿Qué opina de la posibilidad de colocar las acciones a ser distribuidas, en cuentas de fondos de pensiones para cada venezolano?
Ésa es una buena posibilidad. Claramente, incrementar el nivel de las pensiones y el ahorro productivo sería muy positivo. De modo que un porción podría ir a fondos de pensiones o de inversión. En algunos lugares (p.ej. Bolivia) se ha experimentado con esto y creo que es una buena idea.

Francisco J. Monaldi  es Profesor-Investigador del Instituto Baker para las Políticas Públicas de la Universidad de Rice en Houston y Director Fundador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA en Caracas

Comentarios (2)

Pedro R Garcia
26 de noviembre, 2015

Oportuna la reedición de esta pedagógica y refrescante entrevista de Francisco Monaldi Marturet al economista e historiador, Douglass North, Premio Nobel de Economía junto a Robert Fogel en 1993. Debe quedar claro que nadie tiene la capacidad absoluta para cambiar todo un entramado social y sus contrahechuras históricas, o para impedir sus cambios en forma terminante. Las transformaciones, los avances en la calidad de vida, las mutaciones son procesos complejos, largos, muy arduos. Cada quien aporta su grano de arena al respecto. Quienes hoy atrincherados detrás de la urgencia de una crisis deben ubicarse en que la misma tiene raíces mas allá del 98, el estudio detrás de la pobreza, (UCAB, presentado en 2004), y su última entrega ha sido tema de diferentes comentarios entre otras cosas nos da un dato importante, es esta región del mundo, la distribución del ingreso es el mas desigual, pero se registra otro componente significativo y es el que las elites estratos “A” reportan frente a esta realidad, similar creencia que los sectores mas empobrecidos estratos “E”. Venezuela ha retrocedido hasta el nivel de ingreso similar al que tenia en el periodo inmediatamente anterior a 1960, ese proceso yeva al menos 30 años tratando de reencontrar el rumbo de el desarrollo perdido, lo que comenzó como una crisis económica en 1979, fue derivada por la acumulación del deterioro del ingreso en un caos social, que ha escalado en un conflicto político de estabilidad y gobernabilidad, de una gravedad tal que, algunos teóricos lo asocian con la anarquía. Vivimos las precondiciones que los especialistas le asignan a cualquier sociedad en crisis susceptible de un estallido violento, por eso resulta inconsciente la predica minimalista y desteñida de estar coreando simplicidades, diciéndonos que las dificultades son esencialmente financieras, todos los estudios serios que los hay, muestran que en Venezuela, los resultados de los ingresos petroleros han sido históricamente sorprendentemente injustos e inequitativos (Esa es una historia que comienza en 1931. Alberto Adriani, nuestro primer economista, hizo un análisis entonces de lo que había pasado con el boom petrolero inicial venezolano (1920-1930). Él señalaba: “Todo se nos ha ido en telas, sedas y viajes a París”. Cito: “El carácter parasitario de estos sectores tiene, en nuestro concepto, una explicación fácil. Se trata, en su mayor parte, de gente enriquecida al amparo del presupuesto; o de quienes recibieron jugosas parcelas de hidrocarburos, en los días de la rebatiña de concesiones. Y gente que no forjó sus capitales en la siempre arriesgada vida de los negocios, que no los “sudó. Rómulo Betancourt en su Columna “Tendencias parasitarias del capital nacional” I, 24-7-1937, Diario Ahora. Esto responde en buena parte la pregunta que se hace Arturo Sosa Abascal, en el marco de su investigación y análisis del pensamiento político democrático contemporáneo, que publicó en 1992, Intitulado, La segunda Independencia de Venezuela, compilación de los 714 artículos de la columna “Economía y Finanzas “escrita por Rómulo Betancourt en el diario Ahora. Donde señalo esta expresión ¿Por qué esta importante formulación del pensamiento político de Rómulo Betancourt ha permanecido en la penumbra por tantos años? Esa distribución inequitativa impacto a la gran mayoría de la población, generándose graves distorsiones socio-económicas, tales como: El Estado endeudado por encima de la capacidad de producción nacional; devaluación e inflación crónicas y astronómicas desde, por lo menos, 1990; cuantiosos capitales venezolanos fuera del país que operan como centrífuga económica y alimento continuo de la inflación; más de la mitad de la población en zonas marginales o de barrios; impuestos al consumo cuantitativamente injustos y regresivos; grave falta de inversión nacional e internacional; acumulación de capital individual y concentración de la riqueza; un dualismo social acentuado. .

Para cerrar sus reflexiones cito a San Agustín, (Inter faeces et urinam nascimur) “Nacemos entre heces y orina”. Un estremecimiento como una víbora de hielo en la espalda debería recorrernos al pensar que un tercio de nuestros contemporáneos nunca sale de la porquería en que vino a este valle de lagrimas. La próxima década va a ser testigo con especial énfasis en el país, de una renovada presión sobre el Estado y sus capacidades, de origen tanto ideológico como financiero, con la consolidación fiscal como caballo de Troya del nuevo conservadurismo en Latinoamérica, frente al fracaso de los “populismos de izquierda”, ya han comenzado con fiereza a asomar sus fauces.

Jose R Pirela
29 de noviembre, 2015

Pasar de la pobreza a la productividad del trabajo es un proceso espontáneo individual a largo plazo que se decanta en el tiempo. Ni “socialistas ni conservadores” lo pueden modelar con políticas públicas. Solo con incentivos a la educación sostenidas a largo plazo se pueden esperar resultados consolidados y multiplicadores.

Pero hasta que los venezolanos no aceptemos que la función del Gobierno no es troquelar la sociedad, ni dueño de la economía, no tendremos una sociedad Libre del monopolio petrolero. Hasta que no entendamos que el Estado no debe ser dueño de ningún recurso productivo nunca seremos una sociedad con productividad propia.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.