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¿Cuál es la música que acompaña la vida de nuestros niños?; por Aquiles Báez

Por Aquiles Báez | 27 de enero, 2015
Cuál es la música que acompaña la vida de nuestros niños; por Aquiles Báez 640

Fotografía: Talleres infantiles de cultura popular de la Fundación Bigott

La música para los niños es fundamental. Diferentes estudios psicológicos coinciden en que los niños que escuchan música con contenido (como el jazz, la música clásica o la música folclórica) desarrollan habilidades tanto físicas como intelectuales que tienen que ver con la creatividad y la imaginación.

Además, los infantes que estudian algún instrumento musical, desarrollan habilidades matemáticas como la capacidad de abstracción, y al estar utilizando los dos hemisferios del cerebro se estimulan la  parte creativa y la lógica, pero además se desarrolla al niño a nivel de motricidad.

La música que desarrolla los sentidos y la actividad intelectual es muy contundente, más aún en esas edades tempranas. Me parece fabulosa la manera en la que en muchos de nuestros pueblos de Venezuela los niños se vinculan con sus raíces. Los vemos tocando quitiplás, tambores, cuatro, maracas, bandola… y logran dominar géneros musicales bastante sofisticados.

Pero esta realidad está cambiando: es triste ver cómo las tradiciones que forman parte de nuestra esencia están siendo afectadas y nuestros niños están cambiando la música tradicional infantil, las nanas, los cuentos, los cantos folclóricos y esa creativa ingenuidad por “el perreo” y otras formas “extra-ordinarias” que, para más, también son importadas.

Nuestros niños se están viendo afectados por un entorno cargado de sexualidad y vulgaridad. Es probable que quien lea este post, donde estoy utilizando estos términos y calificativos, piense que soy un beato salido del San José de Tarbes o que soy muy puritano. Pero no: lo que pasa es que estoy hablando del futuro que nuestros hijos representan y sobre eso hay que hablar, como decimos en venezolano, claro y raspao. Porque, pensando con el corazón, me preocupa el futuro de la relación entre los niños venezolanos, la música y el contenido que están escuchando. Y las canciones que acompañan muchas de las fiestas infantiles de hoy en día son aberrantes.

Tengo un hijo pequeño, de año y medio. Entre muchas otras cosas quiero que crezca con una mejor educación, que tenga mejores oportunidades que las que yo tuve, que se críe rodeado de valores éticos en el buen sentido de la palabra, pero la música “mainstream” actual nos rodea de vacío, mediocridad, vulgaridad y chabacanería.

Todo lo que escuchamos en edades tempranas quedan en el inconsciente. Los niños son como esponjas capaces de absorberlo todo. Y uno puede tratar de educarlos de la mejor manera posible, pero si en su entorno hay discursos errados y cargados de antivalores, eso también quedará en sus cabecitas.

Vemos a padres que consideran “una gracia” que sus hijos pequeños hagan el famoso perreo. Vemos que hay escuelas primarias y preescolares donde utilizan música de reguetón para presentarlos en sus bailes (con perreo incluido) de los actos culturales, en los recreos y en las actividades especiales.

Hay progenitores que se enorgullecen porque sus niños varones frecuentemente ven “videos” con canciones poco pudorosas que estimulan la sexualidad. Quienes divulgan esta música para los niños no se dan cuenta de la irresponsabilidad tan grande que están cometiendo.

El inconsciente es una construcción colectiva y esta generación que está creciendo es perjudicada por quienes no se dan cuenta de su influencia en quienes hoy son adolescentes. Es obvio que temas como la responsabilidad del embarazo precoz, el sexo en la preadolescencia y la actitud vaga y vacía de muchos de nuestros jóvenes no se le puede adjudicar a la música con exacerbado contenido sexual de estos tiempos, pero es sin duda “una mala influencia”, como diría mi abuela: es una puerta a la sexualidad temprana, al no-pensamiento.

Siempre ha habido música mediocre e inapropiada, pero al menos en tiempos pasados no estábamos tan expuestos como hoy en día y, sin duda alguna, había una mayor conciencia a nivel de contenido. ¡Todo esto es tan loco que hacen que uno extrañe a Popy!

Hay que tomar en cuenta que todo tiene su momento y su espacio. Imaginen lo siguiente: que alguien le diera bebidas alcohólicas a niños de tres años. Es impensable, ¿no? Como les comentaba, por ser padre voy a muchas fiestas infantiles y en casi todas hay un punto en común: música inadecuada para niños.

Hace como un mes fui a un cumpleaños de un amiguito de mi hijo y quedé sorprendido por las letras de las canciones que estaban sonando. Esos “poemas urbanos” decían cosas como “Serrucho, serrucho, esta noche te doy con mi serrucho” para luego  exclamar: “¡Clava! ¡Clava! ¡Clava!” y después escuché otra que decía: “Te voy a dar por el cú…” mientras que la siguiente canción repetía reiteradas veces: “A ti te va a caer el hacha porque eres una sexy muchacha”, continuando con “¡Machete afilao!”

Mi paciencia en un momento colapsó. Fui donde el chico con audífonos que tenia actitud de DJ y se encargaba de la música. Le pregunté quién decidía cuáles eran las canciones que se oían en esa fiesta y el muchacho me respondió de muy de mala gana: “La dueña de la fiesta”, a lo que  le respondí muy en criollo algo que me salió desde muy adentro:

– ¿Tú crees que yo soy pendejo? Eso es lo que tú oyes y no es apropiado para una fiesta de niños.

El chico volteó la mirada: era como si yo no existiera. Y confieso que me sorprendió ver el vacío en sus ojos, la actitud tan apática y desafiante, así como la sorpresa ante mi pregunta. Estas cosas están sucediendo, aunque parezcan salidas de un cuento de Stephen King, con una cantidad de zombis tratando de controlar la mente de las personas. Y quizás aquel chico que hacía de DJ es uno de esos zombis que se ha transformado en autómata y, sencillamente, pone esa música de manera mecánica, sin pensarlo. Quizás nunca alguien le había reclamado por poner ese tipo de música. Y eso me dejó pensando, haciéndome muchas interrogantes que quiero compartir con ustedes: ¿qué hace una canción con una letra como ésa en una fiesta de niños entre uno y siete añitos?. ¿Qué significa esto a nivel de contenido? ¿Cuál es el desarrollo intelectual que pueden dejar letras como ésas? Si la música tiene que tener un espacio formativo”, ¿dónde está lo didáctico? ¿Dónde está la música?

Medité un poco antes de molestarme realmente: creo que ese muchacho es una consecuencia y un ejemplo de cómo esta música puede afectar a algún individuo. ¿Pero cómo cambiarle la mentalidad a alguien que lo que ha escuchado son géneros musicales mediocres y cuyos referentes son música de un solo acorde y el pum-pum en las frecuencias bajas?

Nos hemos habituado a la contaminación visual y auditiva, sin tomar en cuenta que esto también afecta a nuestros niños, sumándole a eso el excesivo volumen que hace que el niño se acostumbre a altos decibeles. Sin querer ser profeta del desastre, es probable que cuando estos niños lleguen a ser “adultos contemporáneos” habrán perdido una buena parte de su audición. Incluso uno sale con su “pitíco” en el oído y ronco de tener que gritar para poder hablar, así que los padres también debemos estar perdiendo la audición y las cuerdas vocales.

Un niño lo que quiere es jugar, no quedarse sordo. Después de una cierta cantidad de decibeles, el ruido se considera contaminación sónica y genera varios tipos de penalidades. En otros países existen regulaciones del volumen cuando puede ser nocivo para la salud, desde conciertos en vivo, shows musicales en Broadway y fiestas.

Pero si ese chico encargado de poner la música no tiene otras referencias, ¿cómo va a entender que esa música es inapropiada para una celebración llena de niños? Un autómata aturdido por la mediocridad sónica no puede hacerlo. Y lamentablemente he visto a muchos de estos muchachos que andan en automático.

Señores, esto es grave.

Salimos a la calle y en cualquier restaurante exponen en pantallas enormes videos con música a elevados decibeles y un alto contenido sexual, tanto en lo visual como en lo auditivo. Lo más irónico es que estos restaurantes se autodenominan como “Ambiente Familiar”.

Si alguien en sus plenas condiciones y de manera adulta decide ver pornografía, ésa es una responsabilidad personal. Pero ir a un restaurante y que lo que se vea en los televisores sean videos que podrían ser considerados “soft-porn” es algo terrible para nuestros niños, que empiezan a ver la sexualidad enmarcada en una realidad deformada y llena de antivalores, en lugar del hermoso encuentro entre dos personas.

Además, el contenido que relatan las historias detrás de estos videos son fórmulas patéticas donde esas “mamitas” aparecen como amantes de unos mafiosos o narcotraficantes, pero ellas están enamoradas de los cantantes y sus típicos “chocolaticos” con quienes le “montan cacho” a sus maridos. Impresionante el mensaje, ¿no les parece? Es lo más parecido a una cátedra dictada por Calígula o Nerón. Nos vemos sumergidos en una dictadura visual y auditiva que genera efectos negativos y no nos damos cuenta de eso. Y acá también hay una gran responsabilidad de las autoridades locales, porque este tipo de videos definitivamente no son aptos para todo público.

Vivimos en una realidad compleja. Ser padres implica muchas cosas y no es fácil: hay que tener tenacidad, astucia, sacrificio, pero sobre todo es una gran responsabilidad. Hablando como padre, tengo una gran frustración porque veo un entorno lleno de “malas influencias”. Y es nuestra obligación como padres, tíos, abuelos y seres pensantes hacer algo al respecto. Tenemos un argumento que moralmente es muy contundente: pensar en nuestros hijos, que son el mayor patrimonio que tenemos. Por supuesto que sé muy bien que esto sería luchar contra una gran industria que posee muchos tentáculos, pero cada uno de nosotros puede ayudar a buscar soluciones.

En Venezuela, acá mismo, tenemos música infantil de muchísima calidad. Apenas por nombrar a algunos de los muchos artistas y creadores, piensen y busquen la música de Rosario Anzola, Henry Martínez, Conny Méndez, Edgar Ojeda, Fabby Olano, entre tantos otros que han dejado un repertorio fabuloso que para muchos es prácticamente desconocido.

Discos de música infantil como los de Ilan Chester, María Teresa Chacín, Serenata Guayanesa, Las Ninas, o El Chamario, con poemas de Eugenio Montejo interpretados por con Bartolomé Díaz y Andrés Barrios, tienen que ver con nuestra identidad y son referentes de la música infantil hecha en Venezuela.

Hay quienes  ponen en sus fiestas infantiles discos como estos (o al menos con contenido infantil), pero lamentablemente no son la mayoría. Les pido por sus hijos a quienes son padres. Y a quienes no lo son por sus sobrinos, primos, ahijados o simplemente por la esperanza de tener un mejor futuro, que seamos conscientes y entendamos que hay música que pueda afectar a nuestros niños.

Los niños son la esperanza: no podemos sino darles amor y educación. Debe ser una prioridad, una necesidad. Cada vez que estén en un lugar con niños donde haya música que tenga contenido inapropiado para ellos, ejerzan su derecho a reclamar a la persona responsable. Es nuestro deber y es nuestro compromiso con ellos y con su formación.

Ése puede ser nuestro granito de arena. Tenemos que cuidar el mañana.

Aquiles Báez 

Comentarios (39)

Petrusco
27 de enero, 2015

Me suscribo totalmente a lo que dices en tu post Aquiles.

Los leones sordos (o aturdidos) tienden a menospreciar la importancia de la música en el desarrollo intelectual y emocional del niño…hasta que les crece al lado un autómata indiferente e indolente, como el que describes.

Hace unos años escribí algo parecido en mi blog. Lo titulé: “Reguetón con torta y quesillo”. Acá lo comparto, con tu permiso.

http://petruscosas.blogspot.com/2007/11/reguetn-con-torta-y-quesillo.html

Un gran abrazo

omar rojas
27 de enero, 2015

Su artículo muy interesante,sin duda alguna;sólo me llama la atención que ud. responsabiliza al dj y no a la dueña de casa que permite que él ,que debió ser contratado,ponga esa música. Esa música a que hace referencia ,es hermosa, linda diría ,pero no se difunde.He buscado en las casa de discos esos cd y ni los conocen,mientras yo me pierdo el deleite de esa música.

maritza rios
27 de enero, 2015

excelente articulo aquiles esa es mi lucha por una venezuela mejor , tenemos que sembrar nuestro futuro de ciudadanos con conciencia con buena salud emocional, la musica sensibiliza al ser humano y lo hace mejor persona, tambien lo ilustra como dijera mi padre aprende a diferenciar la buena musica de la mediocre , debemos alimentar el espiritu de los niños llevando un buen mensaje musical.

Hugo J. Pérez
27 de enero, 2015

Absolutamente cierto todo lo que dices querido Aquiles. Como padre de un niño de 11 años, te entiendo perfectamente. Un paliativo -para protegernos del exagerado, innecesario, abusivo y dañino volumen, tanto en fiestas infantiles, como en muchos otros espacios donde tambien nos agreden de igual manera,- es usar tapones para los oidos. En las farmacias todavía se consiguen. Yo nunca salgo sin ellos.

Amanda Quijano
27 de enero, 2015

Muy de acuerdo Aquiles, pero te falto mencionar la excelente música infantil de Juana La Iguana de la cual fuiste parte desde sus inicios. Una excelente recopilación de la tradición musical hispanoamericana infantil. Ahora está disponible en youtube. Aprende a cantar con Juana la Iguana , es la frase que las madres pueden escribir en el buscador de youtube y tendrán mas de 140 canciones infantiles que pueden enseñar y disfrutar con sus hijos pequeños. Los tiempos cambian y las personas se ven expuestas a cosas a veces muy inadecuadas, pero definitivamente en la educación del los niños, somos los padres, madres y maestro(a)s quienes tenemos la responsabilidad de hacerlo bien.

Irma Sànchez de Dìaz
27 de enero, 2015

Estoy de acuerdo con Ud. AQUILES, ya mis hijos crecieron e hicieron su vida, no tengo nietos aùn, en la època en que crecieron estaban las payasitas ni fu ni fa, popi y las canciones eran para niños, el telefonito, el Ratoncito Miguel y otras. RESPECTO a esta fiesta me parece grotesca, pero opino que los dueños de la fiesta los padres de la criatura, son los responsables, el niño no fue el escogiò esa mùsica, ya sabe pròximo cumpleaños de ese niño es mejor no ir, para no experimentar eso que pas ahi, y a lo mejor hasta se fue. El mundo està corrrompido y es tarea de los padres, enseñarle a sus hijos que aùn hay cosas buenas . Es todo

Madre agradecida
27 de enero, 2015

Por fin alguien que me entiende y puede ser mi voz. En mi entorno no se le presta atención a la música que escuchan los niños, pero luego quieren que sean adolescentes cultos y admirados por “la sociedad”. No lo vemos, no vemos cómo afecta a nuestros niños la música, o los programas de televisión, o lo que ven en las redes sociales o en los juegos de video. Hagámonos cargo de nuestros niños, asumamos la responsabilidad completa.

Maribel Hernández
27 de enero, 2015

Absolutamente de acuerdo contigo Aquiles, y muy acertado, oportuno y necesario tu escrito. No pudo haberse dicho de mejor manera, es triste la falta de valores éticos y culturales en los que están creciendo nuestros niños, adolescentes y jóvenes, llenos de frivolidad e individualismo.

Esteban Guerra
27 de enero, 2015

Totalmente de acuerdo.

alix
28 de enero, 2015

Sr. Báez, su preocupación fue la mía, antes de la llegada de los años del 2000, cuando vivía en mi país, su país…(como la canción de María Teresa) cuando comenzaron los bailes de perritos, y demás vulgaridades variadas. Tengo que decirle que no siempre la música importada hace daño, gracias a eso yo escuchaba de niña toda la música importada en inglés, y hoy día es la columna sonora de todos mis recuerdos, de infancia y de adolescencia. Y digo que son alicientes, y hoy día sufro el luto de sus intérpretes que por viejitos y enfermos nos saludan porque han partido para no volver. Recuerdo que para las fiestas de mis sobrinos por los años 90′ desempolvé los viejos LP de Enrique y Ana, los de Popy, srrenata guayanesa con su pulga y piojo; y para que movieran el esqueleto les ponía a Hugo Blanco, a los melódicos y Billos, ya me tildaban de anticuada, porque no tenía el del “meneito, meneito ¡ay,ay!” Comprendo lo que dice, y ahora ha cambiado mi preocupación, enseño el idioma en el extranjero, y cuando enseñas con canciones, y detallas una hermosa canción de Silvio, de Mercedes, de Serrat, de Gloria, me dicen que son feas y aburridas, que mejor hagamos: ‘soñar contigo, joder contigo y de noches locas”…y yo insisto que canciones sin texto no uso, prefiero un corte de venas con los viejos y amados boleros del recuerdo. Así que plenamente de acuerdo y apoyo la campaña admirable de su artículo.

Arcángel
28 de enero, 2015

por fin, yo he estado años esperando un articulo como este, y me alegra que venga de un excelente músico. Bravo Aquiles.

marta
28 de enero, 2015

¿De quién es esa foto tan hermosa? No aparece el crédito del fotógrafo

Atenea
28 de enero, 2015

Muy interesante tu artículo, expresa el sentir y la preocupaciòn de muchos padres. Yo soy venezolana, radicada en Argentina desde hace ocho años. Aunque acà, como en todos los lugares, hay cosas malas, pero en el àrea de lo infantil yo veo que se respeta màs a la infancia.

Trabajo en algunos barrios marginados de Buenos Aires (villas) y veo que ni allì, ocurre este problema tan grave como en Venezuela.

Lo que nos come es la apatìa y la falta de educación en todos los sectores, dejar pasar todo, eso nos mata como sociedad.

De verdad que es lamentable que los grandes expongan a los nenes a contenidos tan inapropiados, aunque no solo pasa con la mùsica. Los adultos dejan que los niños vean programas de tv que no son acordes a su edad.

No es puritanismo, simplemente deberíamos respetar màs la infancia, como la ètapa noble de formaciòn que es.

Tabaire Díaz
28 de enero, 2015

Mi querido Aquiles, comparto totalmente tu preocupación. ¿Y si hacemos un proyecto escolar de apreciación musical? El asunto es educación, educación y de nuevo, educación. Experiencias similares, pero con otros objetivos han resultado exitosas. Cheo Carvajal, tiene un proyecto de educación peatonal/tránsito y me comentó lo maravilloso que ha significado la educación “a la inversa” cuando el niño re-educa al padre, Ejp.: niños que creían “legal” estacionar motos en las aceras y comenzaron a “regañar” a sus padres…el cambio hay que gestarlo, me anoto en ese proyecto.

Rosa Borrego
28 de enero, 2015

Un placer saludarlo. Totalmente de acuerdo con la referencia que hace a la música que ahora parece ser que es a lo que estamos obligado a escuchar. Por ser docente lucho en contra de esto que no dice nada y menos enseña. Encuentro colegas que alegan que es lo que se escucha porque si colocan canciones infantiles los niños se aburren. Entonces imaginese a quien educar primero.

Antonio R
28 de enero, 2015

Un cordial saludo Sr. Aquiles. Comparto su visión y opinión. Fui criado con música apropiada a cada fase de mi niñez y le agradezco enormemente a mi padre. Hoy por hoy son pocos los exponentes nacionales infantiles actuales que conozco, pero sin duda los clásicos como Serenata Guayanesa, el tío Simón, la esplendida María Teresa Chacín que tiene una joya de disco llamado “Canta cuentos” con el que gano en 2012 un grammy latino. También por allí están Hugo Liscano y Javier Galue quienes tienen una gran cantidad de discos… La verdad es que deberíamos fomentar mas en nuestros chamos el amor y la identificación musical nacional. Y para las fiestas, ya que estamos en la era de la tecnología, no esta de mas llevarse un pendrive, su celular o un ipod con esta música y compartirla con el DJ o dueñ@s de fiesta infantil… Por cierto si son mas tecnológicos aún.. podrían tener como un as bajo la manga los cables de audio por si acaso.. plug 3.5mm a plug 3.5mm y/o de plug 3.5mm a RCA, también manejar las bondades de la conexión bluetooth… Con ello no habrá equipo de sonido donde no puedan poner a sonar esa música!

Raisa Urribarri
28 de enero, 2015

…por no hablar de los dueños de la fiesta, de los que contrataron al DJ para la fiesta del chamito :/

Sandra Delgado
28 de enero, 2015

Coincido contigo Raisa. Hace unos días estuve en una celebración del día del educador, quedé impactada cuando vi a profesoras y profesoras “perreando”; además porque les pareció tonta mi preocupación. Somos tan responsables como los padres

Jorge Ayala
28 de enero, 2015

Tristemente cierto. Yo incluso llevaría la actitud y mirada del DJ mas allá. Cuando un niño, o un adolescente armado dispara y mata, tienen la misma actitud “apática y desafiante”. No hay valores, no hay familia, no hay educación y no hay moral. Pero no es nuevo. ¿Recuerdan los Sábados Sensacionales y Feria de la Alegría? Bikinis, pechos y traseros al aire. Elección de Mini miss Venezuela. El gran Renny Ottolina lo escribió en la revista Resumen por los años 70. La TV mediocre era el reflejo de una sociedad mediocre, sin valores. No se equivocó. Creo que la música del perreo y la actitud de muchos padres felices porque sus párvulos son padrotes a los 6 años, es muy triste, pero es el resultado de todo lo sembrado en medios de comunicación, liceos, familias y espacios, donde se valora la mediocridad y mala calidad de contenidos. Haga usted por ejemplo, una encuesta de cuantas personas escuchan el excelente programa Los Pasos Perdidos, donde se transmite cultura y buena música. Le garantizo que no llega al 0.1% de la población, incluso ni patrocinadores tienen. Ahí hay un buen ejemplo de lo poco que nos interesa la cultura y educar.

Aquiles Báez
28 de enero, 2015

Hola a todos los panelistas de este foro abierto sobre la música que deben apreciar nuestros niños. Mucho que comentar, empezando que los niños son lo primero y tenemos que seguir creando espacios para su educación, formación y crecimiento inspirado en la ética y los valores trascendentales del ser humano. Por supuesto es fundamental agradecer a las personas que me han escrito por las diferentes plataformas digitales, así como quienes me han llamado por teléfono o enviado un mensaje de texto. Esta es una inquietud colectiva que afecta a nuestros niños. Quiero aclarar que ésta es una critica a toda la cadena que incide en el repertorio terrible que se escucha hoy día en nuestras fiestas infantiles. Acá hay tanta responsabilidad de los dueños de la fiestas, como de quienes deciden que musica poner a sonar en dichos espacios, así como de los quienes se quedan callados ante estos exabruptos musicales y literarios y no dicen nada. También quisiera agradecer a la gente de Prodavinci de abrirme este espacio para que expresara sin ninguna censura lo que pienso en muchos aspectos que pueden considerarse polémicos dentro del mundo musical, pero según mi criterio necesarios. Una vez mas, muchas gracias por el espacio.

Manuel Oraa
29 de enero, 2015

Excelente articulo,ojalá llegara a todos los padres. Forme a mis hijas con esa concepción sobre la música,ahora colaboraré en la formación de mis nietos porque estoy de acuerdo con usted Aquiles, la música y las respectivas letras tienen una gran influencia en la formación de la persona.

Lorena
29 de enero, 2015

Mas cierto todo lo que dice este artículo.Lla música qué oímos de niños se queda grabada en nuestra mente para siempre, Padres, profesores , medios de comunicación contribuyan a que esos cerebritos se llenen de música hermosa, así será el futuro adulto ,de bien

Maria Eugenia Vasquez
29 de enero, 2015

Excelente articulo Sr. Aquiles, totalmente de acuerdo,estoy formando a mi hija y le hago saber que esa musica no es apta para los niños, que distorsionan cualquier mensaje que quiera dejar. Igual los colegios deben contribuir en este trabajo, no permitiendo presentar actos con este tipo d emusica.

Zobeida Ortega
30 de enero, 2015

Querido Aquiles, tu preocupación solidaria por tu nueva experiencia de paternidad, seguro nos traerá grandes propuestas musicales de esperanza, y de vuelta a esos regalos de nuestra música de raiz tradicional y por su puesto de los compositores más contemporáneos, cuyas letras y músicas son de contenidos y mensajes que enriquecen el alma.

San Juan de la Cruz expresó: “El oido es el sentido más espiritual de todos”, por ello hay que cuidar lo que por allí transita. Se te agradece este artículo, y estoy segura que ideas para contribuir con más y mejor música para niños, vendrán muy pronto para los eventos para niños y por los niños. Zobeida Ortega

Alfredo Graffe H.
30 de enero, 2015

Totalmente deacuerdo con tus dichos Aquiles, por fin alguien plantea el gran reto que significa ser padre hoy dia, sobre todo tener que enfrentar la irresponsabilidad de otros padres que con su actitud convalidan esas deformaciones a las que te refieres.Sin embargo, mi pequeña experiencia me indica que lo mejor por hacer es dar a nuestros hijos mayor y mejor calidad de tiempo, sembrar y cultivar FAMILIARIDAD y VALORES, pero todo esto sostenido en el tiempo con la firme conviccion de que estamos en el camino correcto. Ese es el camino.

Mercedes
30 de enero, 2015

Excelente! Suscribo totalmente! Y lo mas terrible es que una cuestión extendida a casi todos los territorios de nuestra sociedad actual, esa hipersexualizacion de todo… Como hacer para evitar la influencia de esos contenidos en nuestros niños? ¡¡¡Hay que fajarse en casa!!! Gracias por escribirlo. Mercedes (mamá de un chamo de 4 años)

Jesús Perera Anzola
30 de enero, 2015

No estoy solo en el mundo!!!!. Antes de tener a mis dos niñas pequeñas comencé esta cruzada, desde canales de Tv hasta los avisos “calientes” en los clasificados de los periódicos y aunque como usted maestro yo tampoco soy un santo pero me causa más que indignación visceral que los vídeos matutinos de HTV o las promociones de las novelas o las radios no tengan regulación por parte de, en el caso venezolano, CONATEL. Soy un defensor de la infancia con toda la ingenuidad, alegría, carreras y ropa sucia que la misma conlleva y creo que nuestros hijos son lo que nosotros como padres hagamos de ellos Sólo tengo 33 años pero crecí escuchando las canciones de Rosario Anzola, privilegio aparte es mi tia, y mis hijas están creciendo escuchándola también. Me alegra que la cruzada sea más grande. Abrazos desde Barquisimeto, Venezuela

elizabeth perez
30 de enero, 2015

Excelente articulo.La educación comienza en la casa y pienso que la falla fue de la dueña de la casa que no debio permitir ese tipò de musica para los niños , a quien parece le gustaba mas la apariencia de tener un DJ . Perdida de valores que es lo que estamos viendo.

Alejandro
30 de enero, 2015

Genial maestro!!!!! creo que este artículo se debería publicar en cada escuela e institución educativa del país. Definitivamente necesitamos pensadores que reflexionen para que el camino de la educación y de la moral bien entendida, se expresen. Muchas gracias, siempre pendiente de sus artículos que sorprenden al lector.

Rosario Anzola
30 de enero, 2015

Queridísimo Aquiles: gracias a ti mis canciones han podido llegar a los niños. Para mí es un orgullo tu participación y dirección en ellos. Suscribo cada una de las palabras de tu extraordinario artículo. Nos queda mucho por hacer. Te invito!

Adrian Toro
30 de enero, 2015

Hola Aquiles, interesante tu artículo.

¡Que importante es llenarle la vida a nuestros niños con música folclórica y los sonidos de nuestra tierra! A la vez preocupante que los hijos de quienes estén dentro de Venezuela estén expuestos a estos hechos que relatas y los hijos de quienes estén fuera de Venezuela corran el riesgo de perder su identidad por falta de contacto con nuestra musical.

Buscando poner de primero en la mente de los niños nuestra cultura y nuestros valores, he estado impulsando un proyecto para darle a los niños de los venezolanos que estamos fuera la oportunidad de familiarizarse con esas canciones infantiles que todos aprendimos. Puedes verlo acá http://kck.st/1DagY0x . También espero familiarizarlos con el sonido de nuestros instrumentos nacionales. El proyecto se llama Baby Cuatro.

¡Felicitaciones por este artículo y por traer este importante tema a la mesa!

Cafecontorta
31 de enero, 2015

Es una lástima que quienes debieran leer este brillante artículo (los típicos Yuleisis y Yonaikelsons) que les haría caer en cuenta del error que cometen, muy probablemente no lo harán. No les interesa leer más allá de los números de la lotería o algún resultado deportivo… y en todo caso nada más allá de las 200 palabras

JUAN MÁRQUEZ VAN STENIS
2 de febrero, 2015

Gracias Aquiles. A este escrito hay que divulgarlo. No he leído los otros ni sabía que escribías. Le doy las gracias a mi gran amigo Juan José Herrera por enviármelo. De ahora en adelante te seguiré. Atte, Juan Márquez van Stenis

Ricardo A Antequera H
2 de febrero, 2015

Muchísimas gracias Aquiles (perdón por el tuteo pero tengo 43 años, así que no creo estemos tan lejos en edad).

Tengo 2 hijas de 5 y 6 años, y peleo tanto para que la música sea parte del libro de sus vida, como para que escuchen aquella que sea apropiada y cónsona con su momento de la vida. Sin embargo, duele que uno siempre sea el “loco” (igual que cuando se habla de piratería), porque lo “cool” es que los niñitos son “pilas” y “están en todas”.

Que Lara y Constanza se sepan todo el soundtrack de Frozen me vale, pero mientras también escuchen “La pulga y el piojo” (disco que por cierto es un milagro encontrar y todo padre debiera en su colección), o cualquier .

Gracias por poner los puntos sobre la íes. Tu audiencia seguro está con quienes piensan como tú. el reto es “cazar” a los zombies” , y que el género “infantil” lo ocupen quienes deben, y no solamente las “Violetta” del momento.

Blas Delascio Espinoza
3 de febrero, 2015

Aquiles, un abrazo respetuoso y mis sinceras felicitaciones por tus reflexiones y razonamientos, que comparto a plenitud como otros aquí lo han expresado, que no tienen más destino que tratar de sensibilizarnos para mejor enfrentar la indiferencia, la intolerancia y la indolencia que se apodera diariamente de todos nosotros, a veces sin tener conciencia de ello. Siempre hay tiempo de abrir surcos para la semilla de la solidaridad, del servicio y de la concordia para alcanzar la mejor calidad de vida que todo ciudadano merece, y sobre todo para el futuro de ese ejército que representa la niñez y la juventud del presente, como lo fuimos muchos de nosotros. El arte es un medio, y ahí la música, como bien lo dices y lo haces: felicitaciones. Todas las expresiones musicales y artísticas podrán encontrar espacio en el mismo surco. Aprovecho para saludar a Ricardo Antequera, a quien no conozco, pero si mucho, desde aulas escolares en Barquisimeto, a su muy apreciado padre Ricardo,q.e.p.d.

Martha Elena González
3 de febrero, 2015

Mis hijas escuchan música clásica desde mis barriguitas: con la mayor usé violines barrocos, con la menor usé piano, y ambas desarrollaron cualidades musicales entre otras cosas hermosas… Con respecto de la exposición de contenidos sexuales explícitos a muy temprana edad, ya está demostrado que hace daño al subconsciente del niño con diversas consecuencias en su vida adulta. Esto es llamado “erotización temprana” a través de la fotografía, la música, o la lectura: http://www.elmundo.es/supl…/salud/2007/702/1174086011.html

Alejandro
19 de febrero, 2015

Exelente reflexión y ojalá la repartieran en las escuelas.

KamX
16 de julio, 2015

Muy interesante (Y muy cierto) lo que plantea Aquiles Báez en este artículo, pero sin embargo… Las cosas han cambiado tanto y los niños de hoy nacen con un “chip” en la cabeza y es muy difícil hacer algo que se “adapte” a sus “gustos” (En una fiesta infantil actual ponen a sonar un tema de Popy [Yo lo detesto] y los niños chillan espantados)…

En la actualidad, todo lo que que se considere “infantil” o es “hipersexualizado” e “hiperviolento” o es demasiado “ñoño”…

Shalom
30 de octubre, 2016

Estoy muy de acuerdo con tu contenido, soy padre de gemelas y por mucho que en el hogar trate de inculcar valores reales no se puede luchar con el entorno, te hablo de los medios radiales, escritos y televisivos, ahora aunado con el internet esta generación está creciendo como autómatas como decimos en mi pueblo A donde va Vicente adonde va toda la gente, por muchos que hagamos no se podrá lograr eso está escrito en la biblia que esta generación será mala sin sentimientos, sin amor al prójimo eso se nota porque desde temprano satanás los está preparando para lo que viene después que es peor de lo que actualmente estamos viviendo, ya no seremos parte de ese ambiente porque los años no pasan por gusto, los que sufrirán las consecuencias son los hijos de nuestros hijos, vivirán el terror en vivo porque esto ya está dado. Solo nos queda orar, y que Dios los proteja siempre.

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