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Al límite: Dormir abrazado a la bomba; por Luis García Mora

Por Luis García Mora | 9 de marzo, 2014

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Demasiado reto para un liderazgo insuficiente y decreciente como el del presidente Maduro, o el del Gobierno, ante la envergadura y las consecuencias de un ajuste económico como el que a trompicones se adelanta, en medio de la actual crisis de legitimidad y gobernabilidad.

Demasiado.

Sobre todo por la ausencia de un plan consensuado.

Para una coyuntura como la actual, el alcance de su liderazgo es demasiado limitado. Sólo alcanza a la mitad o menos del electorado y del país. Y así es muy difícil confrontar el abismo que se nos abre debajo de los pies.

Para los más expertos economistas dentro y fuera del país, incluso para Felipe Pérez Martí, el ex ministro de Cordiplan de Hugo Chávez (de 2002 a 2003) y doctor en Economía de la Universidad de Chicago, el país se encuentra ante el inicio de una megainflación desbocada con una situación de insostenibilidad fiscal clarísima. Según él, está presupuestado que el Banco Central de Venezuela emita en dinero sin respaldo el equivalente a 90 mil millones de dólares, “una cifra estrambóticamente alta. Y se frenó la oferta de divisas, dando pie a un proceso que considero el inicio de una hiperinflación”.

No en vano la vertiginosidad de las cifras está sacudiendo al país como un trompo, con un Gobierno al que lo único que se le ocurre es reprimir. Y por este camino tendrá que pisar a fondo. El país no está preparado para el ajuste. Y el somnífero revolucionario propagandístico no será suficiente para apagar la protesta.

Un liderazgo, un Gobierno que no entiende y no habla y se refugia infantilmente en el panfleto y se encoge en posición fetal en su ignorancia económica.

La insostenibilidad fiscal es clarísima.

Y el ajuste obliga a la represión. La sobrevaluación ha representado una debacle productiva. Un descalabro del aparato industrial y agrícola. “Hay un problema grave de volatilidad”. Hay que centralizar las reservas y eliminar el Fonden. Hay que generar condiciones institucionales. Han descalabrado la economía.

Y a la dirección del Gobierno parece no preocuparle el abastecimiento y mucho menos la inflación, por lo que ni los anaqueles se llenan ni los precios frenan su escalada. Con un dato fáctico: como dice el investigador Luis Pedro España, el llamado económico al diálogo va a terminar fatalmente en acuerdos, porque “la estatización de la economía y el intento de usar las divisas del petróleo como instrumentos para la desaparición del sector privado han fracasado”.

Es decir: este Gobierno es un gobierno fallido.

El país –económica y anímicamente— se paralizó.

Y Maduro busca desesperadamente en el mismo quirófano de La Habana donde con sus métodos no pudieron salvar a Hugo Chávez, para con brigadas de choque disimular la terapia de shock. Y exacerba el conflicto social sin institucionalidad que le responda a la calle. Para muestra un botón: el alcance de la protesta ha sido tal que la Guardia Nacional estaría desbordada en términos físicos. Y tienen un mes en esto. Al parecer, hasta han graduado una promoción de emergencia, para poder ampliar el núcleo del funcionariado que se aboca a la tarea represiva.

¿Qué hacer?

Por ahora en un acto de masas, y a contrapelo de la convocatoria de su supuesta “Conferencia de Paz”, el Presidente convoca igualmente a sus paramilitares y “colectivos” armados a que enfrenten las barricadas en las calles. Sin medir (o sin importar) sus consecuencias sangrientas.

Como en Los Ruices, donde como comentaba un desmoralizado paisano, “la desinstitucionalización progresiva en Venezuela ha traído el manejo del garrote, la barbarie”.

Cierto: cuando desmontas a la Guardia Nacional Bolivariana y atiendes la emergencia pública por la vía del paramilitarismo, entra en acción el salvajismo de los Tonton Macoute de Duvalier, o Noriega o de Zimbabue. Como resultado, la captura y degradación de las instituciones para garantizar el poder a toda costa. Y rodeas, y reprimes, y matas. ¿Es el camino?

En cierta forma, de continuar por ahí, Maduro y su estado mayor se estarían internando en ese laberinto violento que conduce al regreso de ese “estado de la naturaleza” hobbesiano del miedo anterior a toda organización social, en el que una “guerra de todos contra todos” se utilizaba para garantizar la supervivencia.

En este caso la supervivencia social. Política. Pues la económica ya se implantó. Y repetimos, a contrapelo de la llamada “Conferencia de Paz”.

El despilfarro de energía política es demencial. Maduro le cae a patadas a la actual circunstancia. ¿Por qué?

En medio de todas sus contradicciones, de su inmensa confusión, se atrevió a llamar a su convocatoria “Conferencia de Paz”, que no estaba mal, aunque fuera sólo para ofrecer un mínimo punto de apoyo político a su inmoral defensa en la OEA.

Me dicen que esta iniciativa (“como una comisión de enlace entre el Gobierno y la sociedad, y dentro de ella la oposición”) arrancó desde hace tres semanas. Y las primeras reuniones las convocó el embajador en Suiza, Jorge Valero, mano derecha de José Vicente para estos menesteres diplomáticos (trabajó con él en 2003 cuando la OEA intervino aquí en aquel otro intento de diálogo a través de César Gaviria, su entonces Secretario General), y se produjo una primera reunión con los empresarios.

Después hubo otra con sindicalistas y luego otra con algunos políticos, como el inefable Eduardo Fernández y Leopoldo Puchi entre otros, sin la MUD. La MUD dijo que no concurriría, por lo que el Gobierno escogió a dedo a quien se pudo para montar esta enigmática comisión, que se planteaba dentro de este cuasi bélico escenario coyuntural.

Algo así como caramelo y cañón.

El Gobierno en un principio, y pensando en los próximos seis meses, me dicen, consideró que el principal problema era y sólo es el económico. Que repercutiría sobre el social y soslayaría el político, que hasta ahora al parecer no consideraban tan explosivo.

Pero explotó.

Se estaba debatiendo alguna oferta. Digamos, “si los representantes de la insurgencia se tranquilizan y le bajan dos, el Gobierno podría rectificar en algunas áreas, digamos, en la mejora de las medidas económicas. En lo político se podría producir una apertura en la Asamblea, en torno a la presidencia de algunas comisiones, en los debates, en el orden del día”.

Con consideraciones críticas de importancia, “una vez que Maduro ganó el 8-D pudo aplicar esa política para disminuir o quitarle presión a lo que tenía que venir, pero… Habría sido más inteligente que Cabello hubiera desactivado el control total de la Asamblea. Está también la salida de los presos, Simonovis en particular, el regreso de los exiliados, disminuir el grado de irritación y aliviar el problema del dólar. Y las acciones violentas hubieran tenido menos soporte social”.

Es decir, unos argumentos, razones y reflexiones, completamente distintos a la convocatoria a las llamas del infierno para la calle. Y en esto, la MUD y Capriles, en su enfoque estratégico, acertado o no, actúan bien al dejar en claro que, primero, los protagonistas de la protesta son los estudiantes. Y luego, si quieres solucionar esta crisis tienes que sentarte con ellos, y sentarlos a todos, y armar como ellos piden una comisión para investigar los crímenes. Y, luego, si esto se hace, sería entonces cuando habría que pensar en la realización de un diálogo político. Eso sí, con una agenda, y unas reglas democráticas esenciales. Que sería la etapa siguiente. Algo para lo cual aún no se han dado las condiciones.

Un primer paso que Maduro incomprensiblemente no sólo no ha considerado, sino que con lo de la candelita –tratando de igualarse a Chávez– lo ha pateado.

Con lo que –digamos– la parte sensata del país que sobrevive aún, se debe de estar preguntando si hay alguna luz al final de este túnel mental (el de Maduro). Para “amarrarse al mástil”, como dice Pérez Martí, y llamar al acuerdo nacional que tiene que haber para evitar males impredecibles.

¿Está todo perdido para Maduro?

¿Para el país?

 *

Cráteres

- ¿Por qué Maduro tiró el discurso de la candelita? ¿Se embriagó emocionalmente con el espíritu adolescente que lo habita, porque consideró que tenía resuelto todo con la fulana “Conferencia de Paz”, o porque no le funcionó en la parte política?

- ¿Por qué provocas una confrontación más grande? Con la presencia de Raúl Castro aquí uno imagina que, si tiene dos dedos de frente, ni él la deseaba, y constituyó un elemento de provocación que avivó la protesta, en particular las barricadas. ¿Por qué calculas que llevas las de ganar? ¿Por todo el poder acumulado por tu régimen o porque este clima de 20 muertos en tres semanas hace que se coloque en segundo plano el tema donde tu gobierno es más débil: la crisis económica y social, cuya agudización es previsible en el futuro inmediato, sobre todo en materia de escasez?

- El perspicaz y agudo ex guerrillero salvadoreño Joaquín Villalobos, se preguntaba esta semana si es en realidad posible que a corto plazo se derrumbe el gobierno chavista y pueda ocurrir en Venezuela lo que acaba de ocurrir en Ucrania. Para él toda protesta rompe la normalidad de quienes participan y de quienes no participan, y esto vuelve imposible mantener de forma indefinidas a miles de personas movilizadas permanentemente. “La lucha de calle tiene por ello un período de ascenso y otro de descenso que ocurre por agotamiento natural. Una protesta social solo puede sostenerse de forma prolongada si hay un motivo de gran potencia que sea retroalimentado por una represión tan brutal como la de Ucrania. La crisis económica y la inseguridad son factores potentes para motivar una protesta social normal, pero no para tumbar un Gobierno”. Sin embargo, aquí y guardando todas las enormes diferencias entre los dos países y sus crisis, la espiral de violencia se incrementa desde el poder, y la bomba social y económica hace tic-tac.

- “No puede ser que Ramírez pretenda desinstitucionalizar aún más el BCV. Toda la demora en la puesta en vigencia de la Ley de Ilícitos Cambiarios y del nuevo convenio operativo para que por fin podamos tener divisas que alimenten al sector productivo se deba a que Ramírez pretenda por razones de poder manejar también la política cambiaria del país. Hasta el viernes había una lucha entre el Ministerio de las Finanzas, el BCV y PDVSA para la definición del convenio cambiario. Y desde noviembre ha habido una discusión eterna porque las contradicciones en el Gobierno son grandes y no sólo ideológicas, son de poder y el poder es la plata”…

Luis García Mora 

Comentarios (6)

Luis mendoza
9 de marzo, 2014

Extraordinario trabajo periodistico,que resume los aspectos importantes de la Nacional.

Efren Velazquez
9 de marzo, 2014

Muy buen análisis, esta visto que tenemos talento propio, para identificar cuales son los problemas y cuales las posibles alternativas a seguir, pero lamentablemente, ninguno se encuentra en los puestos de desicion, cada vez mas estoy convencido que el presidente Maduro es el resultado patético de nuestra propia tragedia

jason criollo
9 de marzo, 2014

CamaradO, compañero, tovarich, ciudadano(chavo-africano), usted revuelve el cuchillo en la herida. Su visión es que las hienas y los chacales se están devorando la presa del Tesoro Nacional. ¿Recuerda lo que le sucedió a Casandra, princesa troyana?

javier turizo
9 de marzo, 2014

Definitivamente, este gobierno esta hundido en el pantano. Debemos aclara que el BCV solo emite bolívares y no dolares. Del 2012/2013 la oferta monetaria creció un 60% ya hasta el 14/02/2014 la relación liquidez/reservas internacionales era 9,8 veces y un incremento de la Base Monetaria solo traería un inflación galopante que destruiría aun más el poder adquisitivo de los venezolanos. Debemos recordar que desde el 2010 PDVSA ha pagado los impuesto al fisco con pagare quien los ha descontado en el BCV por un monto de 407.827 millones de bolívares (USD 64.734 millones) violando el articulo 320 de la constitución, esto es, validando políticas deficitarias. Es ridículo decir “Ahora PDVSA es del Pueblo” cuando ni siquiera paga los impuesto. Estamos ante una eminente crisis económica y financiera de magnitudes espantosas. Solo la salida constitucional la Activación de articulo 350 podría salvarnos…

Freddy Siso
9 de marzo, 2014

Aseguro que con Maduro, Venezuela se juega un destino incierto. El problema es que los factores de poder chavista, están demasiado engolosinados con los dólares-bolívares y para nada les importa lo que pase en el país. Creen que serán intocables. ¿Será cierto?

Ruben Arnaldo
31 de mayo, 2014

Estimado García Mora. El único plan archi conocido de l gobierno es la destrucción del país. si estamos camino al socialismo, no me quiero imaginar cuando estemos plenamente en él. Este gobierno ha hecho lo imposible par que el que pueda, se vaya del país y al dsiidente que se queda, la solución es echarle gas del bueno, caerle a palos y meterlos en la carcel. Como analistas amateur, siempre he esperado lo peor en esa línea y siempre he acertado. Habrá peores servicios públicos, mas controles, mas corrupción, mas escasez, mas inflación y mas represión. Eso es un plan del gobierno.

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