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Venezuela: los días que vienen; por Luis Vicente León

Por Luis Vicente León | 21 de febrero, 2014

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Hace diez días, una gran protesta estudiantil, absolutamente legal y con objetivos muy concretos contra los problemas que agobian a la sociedad y que tienen en los estudiantes receptores especialmente sensibles, se convirtió en un serendipity de actores, intereses, convulsión social, violencia y cambios relevantes en el escenario político nacional. Y eso que arrancó focalizado en exigir cambios, respeto y soluciones, cruzó la frontera por una violencia provocada por grupos infiltrados, que los estudios periodísticos más serios relacionan directamente con los colectivos armados de apoyo al gobierno.

Ahí se mezclaron la protesta legítima de los estudiantes y el reclamo de una sociedad civil que está agobiada por la crisis y la inacción del gobierno. Sin embargo, esta sociedad opositora está dividida: una parte cree que es clave protestar para presionar cambios en el gobierno y construir una mayoría articulada que le impida avanzar en un modelo autoritario, obligándolo activamente a negociar con la otra mitad del país; y otra parte piensa que es vital protestar de manera dura y radical para cambiar al gobierno, bajo la tesis argumental de que fue elegido fraudulentamente y que, además, su acción se caracteriza por la violación los derechos democráticos y la destrucción de la economía del país. El eslogan de este último grupo es “La Salida”, en una alusión directa a su propuesta de ir a la calle para provocar la salida de Nicolás Maduro del poder, en lo que alguno de sus líderes visibles llaman la “imposibilidad de aguantar hasta el 2019”. Mezcle usted esto con los radicales de los colectivos armados y la policía realenga en ese evento y, ¡boom!, el resultado es violencia y muerte.

La estrategia pensada por el presidente Maduro fue esquivar a quienes realmente son capaces de activar y mantener la gente en la calle: los estudiantes. Prefirió liberar a los estudiantes presos y concentrar la responsabilidad total de los hechos en Leopoldo López, bajo la tesis simplista de que el llamado a la protesta de este líder, en tono de cambiar al gobierno, lo convierte en el responsable de lo que pasó el 12 de febrero. Una tesis que no aguanta cinco minutos en ningún país decente, ¿pero quién dijo que era una tesis jurídica o legal? Es apenas una posición política y un ataque en consecuencia.

Maduro escogió al culpable que debía asumir la responsabilidad, tratando de desviar la atención de la raíz real del problema. Es como si el hecho de que López piense que hay que activar todos los mecanismos de protesta para que Maduro se vaya o renuncie significara que es culpable de que los colectivos chavistas armados disparen contra una marcha y mataran a dos estudiantes, o de la muerte de un miembro de un colectivo quien aparentemente murió en un tiroteo con las fuerzas públicas, una versión no confirmada, como la mayoría de las cosas en la Venezuela de hoy.

La focalización de responsabilidades en López tiene múltiples aristas. Por una parte, intenta hacer ver que todos los que estén protestando en Venezuela sean vistos como golpistas. Que no hay otra razón en ellos que no sea tumbar a Maduro. Que incluso quienes condenan la violencia y protestan para lograr que el gobierno rectifique y atienda lo que evidentemente está fuera de control (la inseguridad, la inflación, la escasez, la desinversión) están en una mega conspiración, neurotizados por perversos laboratorios imperialistas que los conducen a la guerra como robots de película de ficción. Es decir, porque hay algunos radicales, mezclemos todo y desacreditemos a los que no lo son, pero igual critican.

El tema es que la concentración de culpas en Leopoldo también genera un efecto de fortalecimiento de su liderazgo. Es obvio que apresarlo en el medio de un gigantesco acto de marketing político trae como consecuencia que Leopoldo se convierta de inmediato en el símbolo de la lucha opositora y en su líder-martir. Resulta que ahora parece que todo cuanto ha ocurrido durante estos días en el país tiene a este líder (inteligente, carismático y astuto) como centro, foco y motor de la lucha en la calle. No es cierto, pero da igual. Lo que no queda claro es si esto es un efecto secundario, que puede considerarse un error del chavismo, o si más bien era el objetivo primario de esa estrategia.

Lo cierto es que la decisión de apresarlo y, además, mantenerlo en prisión luego de su presentación al juez, encendió más al país. Pero ahora con una protesta que tiene visos de lucha, a la que el gobierno finalmente decide reprimir con fiereza: no sólo lanzando infinitas bombas lacrimógenas (al parecer el único bien en Venezuela que no está escaso), sino lanzándole también a los colectivos armados (ahora sí explícitos y activos en la noche) para demostrarles de lo que son capaces “si siguen con la pendejada”.

Del otro lado no era difícil imaginarse lo que pasaría. La protesta se radicalizó, se minimizaron los que apuestan por las rutas convencionales de la democracia y la protesta pacífica y quedan visibles en la calle los opositores más radicales. Y ahora, picados por la brutal represión oficial, muchos se sienten llamados a hacer lo que sea para que se vaya a quien llaman “el tirano”.

El resultado de todo esto ha sido desastroso. Los medios nos mostraron, con lujo de detalles, lo que significan las palabras censura y autocensura (que les invito a profundizar en mi artículo del próximo domingo en El Universal). Pasamos los días sin poder ver imágenes serias de lo que está pasando y sólo se recibe, en cadena nacional, la selección sesgada que el gobierno hace de ellas. Los estudiantes y su potente organización informal para protestar pacíficamente han dado paso a otras personas que prefieren las guarimbas, un retroceso brutal en la lucha opositora, que hoy regresa a quemar cauchos y trancar las vías de su propia gente. Una batalla campal en las urbanizaciones, con unos pocos triquitraquis en los barrios populares, más allá de las leyendas urbanas, construidas en las urbanizaciones, con las que los radicales se autoalimentan las esperanzas de que esto funciona, creando una masificación de la crisis que nos lleve a la ingobernabilidad y produzca su esperado “milagro” de la salida de Maduro.

Yo no creo que esta sea la vía y tampoco veo que esté funcionándoles, pero no me cabe duda de que también Maduro corre un riesgo evidente, con un manejo tan torpe y prepotente de la situación, reprimiendo a la gente y azuzando la batalla. Negándose a un diálogo sincero y a entender que, en el fondo, esta protesta, quizás inadecuada por la derivación de los acontecimientos, tiene en el fondo una raíz real: la incapacidad del gobierno de resolver los problemas de la gente.

Es imposible ocultar el descontento con un modelo controlador e intervencionista, que sólo ha empeorado la economía, dejando un país donde hay que hacer colas gigantes para comprar leche o azúcar. Donde no hay carros, ni baterías ni repuestos. Donde los principales anuncios de las empresas ya no son sus comerciales de nuevos productos e innovaciones, sino su cronograma de cierres de plantas por ausencia de materia prima. Donde la diferencia entre el dólar oficial y el dólar negro se cuenta en miles por ciento. Donde la corrupción y la ineficiencia han sustituido al béisbol como el deporte nacional. Donde salir en la mañana es una ruleta rusa, en la cual la duda no es si te van a robar, secuestrar o matar… sino cuándo y dónde.

Si el presidente Maduro no reconoce internamente que la está embarrando y piensa que todo esto es sólo una conspiración que debe reprimir con sus armas legales (militares) o con las ilegales (unos impresentables colectivos armados a quienes defiende en cadena nacional, mientras ellos aterrorizan a la gente en las marchas para sustituir su trabajo normal de aterrorizar a sus propios vecinos en el barrio), la solución del conflicto está lejos. Y puedo coincidir con él en que no es cierto que su gobierno tambalea, pero el background es tan malo y la pólvora está tan regada que cualquier chispita enciende un candelero.

La mala noticia para los guarimberos y peor para la gente seria en la oposición, que vuelve ahora a convocarse a manifestar en paz y que entiende que no se lucha por la libertad violentando la libertad de los demás, es que si esa desestabilización en algún momento del futuro llega por la vía radical y no por vía electoral, no será ni Leopoldo López ni nadie de su agrado quien lo capitalizará. No sé si tiene razón Capriles cuando dice que el “Maduro, ¡vete ya!” equivale al “Diosdado vente ya”, pero cambie usted el nombre de Diosdado por el quien más pavor le dé y será sencillo saber quién será el ganador del “éxito” de las guarimbas.

La única protesta legítima es la pacífica. Y la única vía para calmar la violencia es la negociación. Rechazo las protestas violentas como rechazo la represión y la prepotencia de un gobierno aparentemente sordo, ciego… aunque, lamentablemente, no mudo.

Luis Vicente León 

Comentarios (60)

david dominguez
25 de febrero, 2014

Lo que no acabo de entender es como defender a la ex-jueza afiune que cometió uno de los delitos mas comunes acá en la Venezuela del siglo XX y XXI, venderse por un delincuente de cuello blanco….Cuando el regimen coloca por lo menos a un preso por delito, lo defendemos, le damos la razón de hacer lo que hace. La iolencia después de las marchas es pólvora para nosotros mismos, veremos entonces, como el vecino cansado ira en contra del vecino que le cierra la calle, le hecha humo de caucho quemado, etc. y además, hablar de represión brutal es extremadamente exagerado, el gobierno en ese aspecto no le llega a los talones a ese mismo tipo de ocurrencia al de USA o no recordamos hace años con los que acampaban en plazas de USA como los desalojaron! y eso SI era protesta PACIFICA, entonces vuelvo y repito, que defendemos? Si Leopoldo y sus insurrectos toma el poder que vendrá, una guerra civil es lo mas suave…que hacemos, Luis VL leo artículos buenos tuyos pero este me parece una incitación nuevamente sin claridad de muchas cosas, soy objetivo y veo n guión en el…Saludos.

César Villarruel
25 de febrero, 2014

y como se dialoga con quien no quiere escuchar ? es un dialogo imposible. Somos dos rectas paralelas en nuestros puntos de vista. El que debe invocar el dialogo (quien mientan como Presidente) lo niega y le huye. Lastimosamente solo la fuerza de la calle tal vez lo lleve a escuchar, dialogar y negociar.

Yusvely
25 de febrero, 2014

Hola Luis Vicente, celebro tu reflexion a traves del citado articulo porque pones en evidencia el analisis que debe hacerse sobre la dificil situacion del país. El gobierno asume una postura prepotente y se aleja de la muy necesaria negociación y los opositores severos creen que con cacerolas, creando caos y poniendo a los vecinos a tragar humo sacaran al Presidente de Miraflores, negandole al resto de los vecinos el legitimo derecho al Libre transito, a la salud, a la educacion, al trabajo, entre otras cosas. Creo que la protesta es tambieb un derecho legitimo pero debe hacerse de forma responsable y sin vulnerar los derechos de los otros porque nos convertimos con esto en lo que protestamos y criticamos. Un abrazo y nuevamente gracias por este artículo tan acertado.

Camila
25 de febrero, 2014

Luis Vicente– tu artículo me parece bueno y balanceado. Me gustaría pedirte que lo traduzcas la inglés si puedes para ayudar a difundir tu mensaje. Es un buen punto de educación. Por favor avísame si esto es posible.

kaiser
25 de febrero, 2014

Buen articulo, interesante, responsable a pesar del todo el satanismo que se le ha dado a todo este proceso de protestas y guardias tratando de reprimirlas. los que me intereso es lo de la oposición dividida, porque muchos no se dan cuenta, especialmente en los medio. . ¿sabes lo que le da mas fuerza a tu articulo con una oposición dividida? es los comentarios que aquí, es increíble lo claro que hablaste y que algunos no entienden. lamentablemente esto hace el país tenga mas problema, apartes de los que causa el gobierno los opositores han creado una problemática creciente que esta uniendo al chavismo que se ha encontrado dividido también. Mal augurio!

Cesar Augusto
26 de febrero, 2014

Reconocer los errores, parece que cuesta mucho en la política; me sorprende que a pesar de la legítima necesidad de manifestar en contra de este nefasto gobierno, no aceptemos que La Salida fue un error que puede costarle mucho al país. Además del Marketing Político que tuvo y que aún tiene alrededor de quienes la fomentaron, pudiese más bien dejar muchas desilusiones por expectativas no satisfechas.

Waraira
28 de febrero, 2014

Comparto casi el 100% del contenido del artículo, creo que textos como este ayudan a la comprensión de lo que en mi parecer es la situación del país, agradezco su publicación.

Comparto la opinión ya expresada de que quienes quieren “sacar a Maduro ya” se comportan de la misma manera que quienes critican. Hay que recordar que el resultado de las elecciones fue prácticamente 50%-50% ¿no es posible reconocer que hay una parte importante del país que, por las razones que sean, aun apoya al gobierno aunque estén tirando al país por un barranco? Esos atajos al final son los mismos atropellos pero de signo contrario. Lo que ¡finalmente! estaba planteando la oposición, después de un laaaargo aprendizaje, y LL y MCM bombardearon, era un camino civilizado y con vision de futuro, para una convivencia duradera de TODOS los venezolanos, a través del apoyo por la convicción, no por la imposición. Finalmente, también, el gobierno se había sentado con alcaldes y gobernadores – todos – a resolver el tremendo problema de inseguridad y eso implicaba, por primera vez en 15 años, el reconocimiento de la oposición como interlocutor político valido, ahora también bombardeado, y retrocedimos a las actitudes y lenguaje del 2002, con imperialismo yanqui incluido.

Comentaban que no se saca a una dictadura de forma pacifica, pongo un ejemplo de nuestra América, los países del cono sur, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, todos salieron de las dictaduras de los años 70 y 80, bien violentas y genocidas, y sin ningún medio de comunicación a favor, ni redes sociales ni tecnologías digitales, con pura resistencia y boca a boca, con resultados contundentes en los referenda y elecciones amañadas. Si la diferencia es pequeña se pueden hacer trampas electorales si la diferencia es enorme, no es posible. Hay que convencer a una gran mayoría a votar. Actualmente son de los países mas prósperos del continente porque se tomaron su tiempo para resolver los conflictos en su momento, negociando. La mayoría de los responsables fueron finalmente enjuiciados y presos. Demoró, varios, muchos años y distintos gobiernos, muchos complacientes con los dictadores, pero se logró, hubo justicia, no atropello y se hizo por las vias legales. ¿Mandela no se sentó a negociar con sus ex-carceleros? Egipto, Libia, Siria, (y veremos la hoy de moda Ucrania) todavía están dando tumbos con gobiernos inestables, militares y guerras civiles. Aquí MCM y LL aun no han explicado cual es su estrategia a seguir, mas allá de prender la mecha en un reguero de pólvora. Que oyendo ayer a MCM hablando alegremente de los “enormes logros” del ultimo mes porque “los estudiantes” le habían quitado la careta al régimen y ahora el mundo entero sabia que en Venezuela se violaban los derechos humanos y el gobierno reprimía, me sonó a una estrategia macabra de generar este caos, usando a los jóvenes como carne de cañón, para completar el ultimo eslabón que faltaba y no se logro con Chavez: deslegitimar al gobierno por genocida.

¿Que hacer? No entiendo como ningún partido de la oposición no lleva adelante un movimiento para cumplir la constitución, que seria lo mas revolucionario para hacer en este momento, y a lo que el chavismo no podría decir que no, porque la siguen reivindicando a pesar de que es cuchillo para sus gargantas. Comenzando por la elección de los poderes públicos y CNE como indica la constitución. Eso es construcción de ciudadanía y el inicio de la institucionalización del país, empoderamiento verdadero. Los artículos 204, 205, 279, 296 muestran cuantos caminos hay, incluso de proponer leyes por iniciativa popular. Eso es lo que deberían estar promoviendo los políticos en lugar de estar exponiendo a los ciudadanos a las balas y la violencia.

Laura Pérez
4 de abril, 2014

Sr. Leon, Maduro no la está embarrando, está aplicando medidas dentro del marco del Plan de la Patria para construir el Socialismo del Siglo XXI para seguir ejecutando el Proyecto Nacional Simón Bolívar que chocan con los intereses de las clases que se benefician del metabolismo del capitalismo. La mayoría quiere vivir en Socialismo porque el capitalismo no es vida. Es un sistema de producción y consumo antihumano, depredador de la naturaleza.

Laura Pérez
4 de abril, 2014

Recomiendo lean la fábula del león y el jabalí y saquen sus propias conclusiones:

El león y el jabalí Durante el verano, cuando con el calor aumenta la sed, acudieron a beber a una misma fuente un león y un jabalí.

Discutieron sobre quien debería sería el primero en beber, y de la discusión pasaron a una feroz lucha a muerte.

Pero, en un momento de descanso, vieron una nube de aves rapaces en espera de algún vencido para devorarlo.

Entonces, recapacitando, se dijeron:

— ¡ Más vale que seamos amigos y no pasto de los buitres y cuervos !

Las luchas inútiles sólo sirven para enriquecer y alimentar a sus espectadores.

Angel V Formica
26 de abril, 2014

Señores, No se cómo decirlo en pocas palabras, El análisis de LVL, acertadísimo, y si Ud. lee las respuestas, muchas de estas parecen escritas por una solo persona, lo que demuestra cohesión e identidad de ideas en la gente que se opone a este destare.

Pero nadie parece darse cuenta de las respuestas que hace tiempo vienen dando unos cuantos mucho más claros acerca de la realidad que vivimos.

Es imposible negociar con un gobierno que no respeta la ley y al que le importa muy poco las normas y/o valores que rigen a la sociedad y se niega a comprometerse con el respeto, la verdad, la equidad, la justicia y el respeto a los DDHH.

Hoy en día Venezuela se asemeja a una olla de presión, con la válvula de alivio tapada y el agua en ebullición. Y lo que mantiene esa amenaza de violencia es un estado tomado por asalto y descompuesto por la megalomanía de un hombre ya muerto, las ambiciones de unos y la ignorancia de otros quienes militan en el PSUV y sus seguidores, así como la necesidad de sus partidarios en puestos claves que fundamentadamente sienten que no pueden dejar el poder sin arriesgar sus bienes y su vida.

En Venezuela solo quedan dos caminos:

El primero: La sumisión al poder, (el que con solo crear más leyes restrictivas terminaría de cercenar todas las libertades), eso evitaría la confrontación y eso es lo que hacen en gran medida nuestros políticos tradicionales por falta de visión y exceso de cálculo. Pero eso no evitará la ruina del país, la depauperación de la economía y la degradación (aún mas) de la vida del venezolano, además de la absoluta ruina moral de la sociedad así como de sus instituciones a muy corto plazo. Ninguna de las palabras y ejecutorias del gobierno va en sentido opuesto a este planteamiento. Quienes nos trajeron a esto, no van a cambiar y así nos lo dice la realidad de todos los días. Y el que sueñe con elecciones en este entorno de limbo legal es un iluso o un vendido.

El segundo: Mantener la presión sobre el gobierno y apoyar irrestrictamente la protesta de la gente que exige de manera justa el cese de tanto daño innecesario con difusión a todo el mundo, hasta que se obligue al régimen a devolver el sentido democrático en las instituciones que permita una expresión y participación libre de los nuevos liderazgos que hoy están naciendo y la garantía de respeto a la ley y las normas tanto electorales como de todo tipo. Es lo único que va a lograr desatar y dar rumbo al deseo y la necesidad de los venezolanos de unificarse y recuperar el país. Si esto se logra, no será fácil la recuperación, requiere que todos tengan la misma visión. Trae mucha confrontación y consecuencias, además hace falta un líder unificador. Pero Venezuela lo merece es un país rico todavía en recursos materiales y gente de bien muy preparada.

Pero todos sabemos que eso no se hace en una mesa de negociación solamente, el que así lo vea creo que ha leído demasiadas comiquitas.

Por ejemplo en Sudáfrica Mandela estuvo años recorriendo su país promoviendo la desobediencia civil, incluidas las acciones violentas (y según ellos es un ejemplo para los líderes de este régimen). Después estuvo preso 27 años y salió gracias a la presión internacional y llego al poder luego de eso. Fue coherente con lo que dijo. No se aferró al sillón. Se retiró cuando llegó el momento siguió luchando por causas nobles. Eso sí es dejar un legado.

La libertad y los derechos civiles y humanos no se negocian, son derechos… se exigen…

Este es el último tren de unas cuantas generaciones, hay que dejar el guabineo y tomar posiciones serias y firmes.

Señores créanlo, se los dice un hombre viejo, no sabio, solo viejo que ya vio bastantes errores y sabe que siempre hay un precio para ellos.

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