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Boris Muñoz: sobre los resultados del 8-D y el 2014

Por Prodavinci | 9 de Diciembre, 2013
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yolectorborismunoz (1)

1. ¿Cómo interpreta usted los resultados de las elecciones del pasado 8-D?

El resultado es mixto. La oposición avanza y consolida su liderazgo en los principales centros urbanos del país. Las ciudades se expresan en contra del gobierno, salvo aquellas menos desarrolladas o más dependientes económicamente del Estado. El chavismo mantiene su anclaje en el oriente y el sur del país, precisamente donde la subsistencia está sujeta a la mano visible del Estado. La oposición no logró su objetivo principal que era demostrar su superioridad en el voto general. La tesis del plebiscito, por tanto, fracasó. Se supone que por el efecto directo de este fracaso debe ser el eclipsamiento relativo de Henrique Capriles Radonski y la legitimación y consolidación definitiva de Nicolás Maduro. Tomaría esta tesis con grano de sal. Los principales caballos de batalla de Maduro (Miguel Ángel Pérez Pirela, Ernesto Villegas, Winston Vallenilla y Antonio “El Potro” Álvarez) perdieron y esas derrotas son muy caras, pues eran apuestas que apelaban a abrir caminos en la clase media o a retomar importantes bastiones hoy en manos de la oposición. En términos polarizados, el PSUV aventaja a la MUD en apenas 3%, lo que implica un empate técnico con ganancias claras para la MUD frente a las elecciones regionales de 2012. De modo que no hay que exagerar el triunfo relativo de Maduro, aunque la apuesta plebiscitaria no funcionara. Al frente de la oposición, Capriles Radonski puede reclamar conquistas que son mucho más que simbólicas. Por ejemplo, haber ayudado a ganar las unidades geopolíticas que concentran la mayor cantidad de población productiva del país, sino también —aunque esto todavía no pueda oficializarse— a duplicar el número de alcaldías controladas por la oposición.

En última instancia, a pesar del carácter predecible de esta elección, se muestra cierto agotamiento de las estrategias de ambos bloques. La desmovilización le pasa una importante factura a la oposición que trató de vender el plebiscito sin pasar por la representación de los problemas cotidianos de los ciudadanos, algo que le hubiese servido de poderoso argumento. El PSUV logró controlar parte de los inmensos daños que sufrió el 14-A, deteniendo y hasta cierto punto revirtiendo una tendencia francamente negativa. Sin embargo, no hay un crecimiento apreciable. El balance no le da a ninguno de los dos bloques para armar una fiesta, aunque la oposición tenga buenos motivos para celebrar en medio de las reiteradas amenazas de exterminio que le ha planteado el gobierno, el cerco mediático y la orgía de abusos tolerados por el CNE.

Hay un dato: los resultados electorales siguen mostrando una división profunda del país. Lo significativo es que a nivel local hay liderazgos a los cuales no les interesa afiliarse a ninguno de los dos bloques y que, en base al arraigo propio, han logrado ganar sin maquinaria. La abstención también envía un mensaje. Aunque en una democracia los motivados deciden por los apáticos: hay una parte importante de votantes que, incluso en la situación más polarizada, está harta del maniqueísmo que proponen los dos liderazgos principales.

2. ¿Cuáles son los desafíos y oportunidades que estos resultados electorales le ofrecen al gobierno y a la oposición?

El gran desafío que tienen ambos bloques –así como todos los alcaldes– es hacer a los gobiernos locales competitivos, eficientes y ponerlos en sintonía con las necesidades de las comunidades que los eligieron. Es una excelente oportunidad para salir del estéril atolladero de la polarización. La oposición está obligada a replantear sus estrategias nacionales, más allá de lo electoral, puesto que no habrá citas electorales en los dos próximos años. Necesitan darle contenido y credibilidad a lo que ha llamado “la alternativa democrática” y este periodo abre un compás para hacerlo. Esto supone aumentar la organización y la movilización con objetivos específicos, como evitar la implementación del Plan de la Patria.

La organización, la protesta y la resistencia civil pacífica son los prerrequisitos de cualquier planteamiento de fondo. El propósito de la organización y la protesta debería ser presionar al gobierno para abrir el diálogo nacional, obligándolo a desechar las soluciones antidemocráticas. No necesariamente salir del gobierno. En ese sentido, el llamado a una Asamblea Constituyente es palpablemente prematuro y está fuera de sintonía con esta necesidad.

Por el lado del gobierno, Maduro ha planteado, en el ámbito local, expandir la creación de los gobiernos paralelos a la usanza de las instancias representadas por Jacqueline Farías y Elías Jaua. Estos paragobiernos son un castigo insólito y repudiable contra quienes han elegido legítimamente a sus gobernantes. Ése es un camino que debe ser abandonado de inmediato, porque sólo significa la destrucción de las capacidades y los alcances de la gestión local democrática. Es difícil que lo haga, porque la troika gobernante necesita hacerle sentir a la alianza cívico-militar que la sustenta que no tolerará ninguna amenaza que la ponga en peligro. Pero si el gobierno lee los resultados con cuidado debería anotar y prestarle oídos al recado de las ciudades: si el chavismo quiere reiventarse –si es que le da la gana, digo– tiene que cambiar dramáticamente su discurso antiurbano y anticlase media.

Las ciudades son los crisoles de la clase media y seguirán representando por mucho tiempo las aspiraciones de una vida mejor que el interior rural cada vez ofrece menos. Porque, pese a lo destrozadas que están las urbes venezolanas, la ciudades concentran el trabajo, los estilos de vida, el entretenimiento, la innovación, el desarrollo personal a través de la educación, las posibilidades de progreso y de realización y las sensaciones de modernidad. De ahí que la pobreza en las ciudades siga todavía representando una oportunidad, una promesa de mejora y superación personal. La oposición, al menos discursivamente, parece estar interpretando mejor esta pulsión. Pero no hay duda de que hay también ahí una oportunidad para el gobierno.

3. Luego de estos resultados, ¿qué espera, desde el punto de vista político, del 2014?

De acuerdo con todos los análisis de los gurúes, santeros, babalaos y asesores del gobierno y la oposición, 2014 será un año de grandes complicaciones económicas. El gobierno tiene muy pocas barajas con que jugar. Baraja #1: comenzar abrir el espacio de coexistencia para poder corregir la economía contando con el apoyo de la oposición (un proceso que de todos modos es muy difícil de construir). Baraja #2: profundizar la radicalización para implementar el Plan de la Patria por la vía de los poderes especiales adquiridos por Maduro, algo que llevaría a mayor conflicto y represión. Baraja #3: Mantener el statu quo maniobrando un ajuste económico gradual.

Los escenarios 1 y 3 cuentan con muy poco margen de realización. El escenario 2 es el más probable, de acuerdo con la lógica de la acumulación de poder que el gobierno ha venido desarrollando en todo 2013.

Para mantener el control de la sociedad venezolana, el gobierno plantea dar un nuevo gran salto hacia el Estado socialista implementando el Plan de la Patria. De triunfar, esta propuesta sólo traerá en un corto y mediano plazo más penurias generales, dependencia del Estado y estancamiento al país. Debo aclarar que esto no se debe necesariamente al adjetivo socialista, pues esta acepción es una antigualla trasnochada proveniente de experimentos probadamente fallidos de economía planificada, en estados totalitarios como Cuba y la Unión Soviética, que muy poco tiene que ver con una noción dinámica y democrática de socialismo. Frente a este nefasto segundo escenario, la oposición debe organizar una resistencia civil y pacífica para obligar al gobierno a descartar este objetivo y realinear la dinámica política en un rumbo constructivo.

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Prodavinci 

Comentarios (2)

amuz
10 de Diciembre, 2013

HOla Boris. ALgunas de tus afirmaciones en este interesante articulo de opinión, no resisten un análisis cuantitativo en detalle. Por ejemplo “La oposición gano en las ciudades de mayor población, las ciudades se expresan en contra del gobierno”. Esto es categóricamente falso; el chavizmo gano en 20 de las 30 ciudades de mayor población del país, por supuesto urbanas.

Es cierto que el populismo asistencialista, impacta mucho mas en las zonas rurales, donde ademas hay un mayor numero de pequeñas alcaldias; pero desestimar la base social del chavizmo a aquello que mencionas:”sujeto a la mano invisible del estado”, no se alinea con los resultados de esta consulta local.

Los resultados de esta consulta, de esta escaramuza electoral son tales que ninguna de las fuerzas enfrentadas, ni avanza ni retrocede; en fin hay razones de celebración y razones para tragar grueso en ambos bandos.

El chavizmo no crece, pero no se deslava, la oposición no termina de ser una fuerza mayoritaria clara; es mas en esta contienda, una contienda local, saco menos votos que el chavizmo..pero nuevamente cerquita.

Estamos en un momento de dos años donde – al fin – no habrá elecciones. Veremos el reacomodo del gobierno y sus necesarias medidas para racionalizar la economía y el reacomodo posible del liderazgo opositor…

Saludos ALfredo Muñoz

Reinaldo Calcaño
10 de Diciembre, 2013

Dinámica y democrática del socialismo? El socialismo como doctrina económica, (y por ende, política) sea cual sea, conduce, poco a poco, al autodestrucción de la sociedad. Lo hemos dicho hasta la saciedad los liberales, pero nadie oye. Es que la derecha (de centro) tiene muy mal cartel, pero acierta en la distribución de la riqueza y el bienestar que la”izquierda”. Claro, no es popular; pero funciona.

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