Economía y negocios

El consumismo y la guerra económica; por Ángel Alayón

Por Angel Alayón | 25 de noviembre, 2013

ARTICULO_El_consumismo_la_guerra_economica_y_sus_consecuencias_por_Angel_Alayon_640

El Presidente Nicolás Maduro, junto a otros voceros, ha hecho un llamado al país a “bajarle dos al consumismo”. Estas declaraciones se ofrecen luego de que el gobierno ha encabezado la mayor operación de marketing en la historia reciente de la humanidad. En cadena nacional se anuncian en cuáles tiendas los precios de los productos bajarán. En un país donde los precios han crecido más de 1.400 por ciento en catorce años, una promoción como ésta parece demasiado buena para ser verdad, aunque con mayor exactitud deberíamos decir, demasiado buena para durar. Y los consumidores han salido de sus casas a aprovechar los “precios justos”, cumpliendo con el mandato de dejar los anaqueles vacíos. Ahora le toca al Gobierno enfrentar las consecuencias negativas de su propio éxito.

***

Colin Campbell hablaba de la “revolución consumista”, como nos recuerda Zygmunt Bauman en Vida de Consumo (2007), como una revolución que ocurre “con el paso del consumo al ‘consumismo’, cuando el consumo se torna particularmente importante por no decir central en la vida de la mayoría de las personas, el propósito mismo de su existencia, un momento en que nuestra capacidad de querer, de desear, y de anhelar, y en especial nuestra capacidad de experimentar esas emociones repetidamente, es el fundamento de toda la economía de las relaciones humanas”. Y ante una definición como ésta, es inevitable pensar que una de las consecuencias de la “guerra económica” ha sido convertir el consumo en la motivación primordial de una buena parte de los venezolanos. En las últimas semanas, los venezolanos se definen a sí mismos en el acto de consumir, de hacer colas, de esperar con optimismo confiados en la promesa del gobierno, de desesperarse en nombre del futuro, de preguntar qué hay, qué no hay o si habrá.

La noción de consumismo, una noción sociológica, también se asocia con el consumo de bienes no-esenciales. Difícil argumentar que un televisor de 50 pulgadas de alta definición sea un bien básico. Pero con estos bienes comenzó esta batalla que ha continuado con los automóviles, motos y repuestos, productos emblemáticos de las llamadas sociedades capitalistas, individualistas y propensas al gasto superfluo, según algunos. Digo esto para contrastar con la situación de los sectores de alimentos y medicinas en Venezuela, ambos agobiados por controles de precios que sólo han servido para desestimular la producción e incrementar la escasez relativa de bienes realmente necesarios.

Los sectores más pobres del país le dedican a alimentos y medicinas más del 70% de sus ingresos. El éxito de la política económica no puede medirse por el número de venezolanos que han obtenido un televisor más barato, mientras el Banco Central de Venezuela reporta un nivel de escasez en productos básicos de más de 20%, cuatro veces por encima del nivel que se considera normal. No conozco a nadie que haya sido acusado de ser consumista cuando  se trata de la canasta alimentaria.

Las condiciones económicas y la “ofensiva contra la guerra económica” nos han acercado a lo que Bauman llama el “ahorismo”, un elemento consustancial al consumismo. Los venezolanos tenemos el presente sobrerrepresentado. La incertidumbre nos motiva a desenfundar la cartera en defensa propia. Hay una expectativa de finitud que ahoga y nos apresura. En el ya mencionado libro Vida de Consumo, Bauman dice que:

“es precisamente por eso que la vida del ‘ahorista’ tiende a ser una vida ‘acelerada’. La oportunidad que pueda entrañar cada punto se irá junto con él a la tumba: para cada oportunidad en particular no existe “una segunda vez” (…). La procrastinación es la asesina serial de las oportunidades. Para quien espera atrapar una oportunidad al vuelo, toda velocidad es poca. Cualquier duda está desaconsejada ya que el castigo es duro. Como la ignorancia de qué es qué seguramente persistirá hasta que el momento ya haya agotado toda su potencia, sólo una velocidad sin frenos podría —sólo podría— equilibrar un poco de esa profusión de falsos amaneceres y falsos comienzos”

En el “ahorismo” no puede haber ahorro y menos aún cuando las tasas de interés que ofrecen los bancos para remunerar el ahorro son negativas en términos reales. Es decir, ni siquiera compensan el crecimiento de la inflación. Ahorrar es sacrificar consumo presente por un mayor consumo futuro. En Venezuela ahorrar significa que en el futuro podrás consumir menos en lugar de más.

Hay algo de trágico cuando un economista tiene que recomendarle a la gente que para proteger su dinero debe comprar algo, debe consumir ya, debe ser “ahorista” en lugar de “ahorrista”, debe correr hacia una tienda en lugar de convertirse en inversionista. Pero ésas son las condiciones económicas de Venezuela, consecuencia de políticas económicas bajo la dirección del Gobierno Nacional.

El hombre nuevo responde a los incentivos tanto como el viejo. Quizás no se trate de bajarle dos al consumismo, sino de bajarle todo al populismo-electoral.

***

La utilización del consumismo como concepto desde el poder encierra peligros que deben advertirse. Alguien puede estar tentado a definir lo que debe consumirse. Alguien puede verse tentado a decidir por los ciudadanos en nombre de su propio bien. Alguien puede pensar que el problema está en la gente y no en el sistema.

El consumismo como concepto puede ser utilizado como una herramienta para coartar las libertades ciudadanas, si el poder considera que el consumidor está tomando decisiones incorrectas que atentan contra su propio bienestar. Será más conveniente para nuestro país que cambien las políticas económicas y se creen las condiciones adecuadas para el ahorro y la inversión, antes que el Estado pretenda imponer qué debemos comprar, bajo cuáles circunstancias y en cuántas cantidades.

Lo paradójico es que la preocupación en torno al consumismo de autores como Zygmunt Bauman y Gilles Lipovetsky tiene su origen, justamente, en la sociedad de abundancia y no en una sociedad de escasez.

Angel Alayón es economista. Puedes leer más textos de Angel en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @angelalayon

Comentarios (9)

Santiago José Guevara García
25 de noviembre, 2013

El “populismo-electoral” es solo la superficie del radicalismo político. Mientras se manipula la ignorancia de muchos, se acaba con el músculo del sistema social, q es su sistema económico. Ojalá fuera solo populismo electoral. Quedaría la fuerza de la base económica. Y todo lo anterior no es en realidad un problema de que “cambien las políticas económicas”, lo cual también es la superficie de la acción económica. El asunto se sitúa en el centro mismo del proyecto político que destruye y entrega Venezuela.

César Yegres G.
25 de noviembre, 2013

Y pensar que hay investigadores como Barry Schwartz que critican la “sobreabundancia” en las presentaciones de productos y servicios de las naciones desarrolladas, calificándola como una “tiranía”. Dicen que es una pérdida de tiempo y energía para los consumidores tener que escoger entre tanta variedad de mercancía, en vez de dedicarse a asuntos de mayor importancia.

César Yegres G.
25 de noviembre, 2013

Por otra parte, el párrafo 8 del artículo resume muchas cosas, habrá que resaltarlo y releerlo varias veces… Cuando un país crea condiciones que llevan a la gente a consumir hoy todo lo posible, en lugar de ahorrar e invertir, se está comprometiendo el futuro. En cuestión de días, quizás después de las elecciones pero antes de Navidad, los aguinaldos se evaporarán, así como la mercancía en los anaqueles. Creo que nadie sabe con exactitud lo que vendrá después. La historia económica da algunas pistas, pero a la mayoría parece no importarle mientras tengan dinero para gastar.

montenegro
25 de noviembre, 2013

“muy demasiado” comedido, Sr. Alayón, dicho sea con todo respeto. Y eso de “Sera mas conveniente…” va dirigido a los lectores, a los que no tenemos manera de hacer esos cambios? Los que podrían hacer los cambios no lo leen, Sr. Alayon, están muy ocupados.

Marisela
26 de noviembre, 2013

A buen entendedor, pocas palabras. Sencillamente brillante!

jesus Alfonso
26 de noviembre, 2013

Para mi, promover el consumismo ahora, en el momento menos indicado es un error que lo pagaran con creces..significa mas estancamiento en el proceso de reflotar la economia.; y de la forma como lo estan aplicando ..por imposicion….obligando al consumidor a consumir lo innecesario y al que suministra el objeto de consumo vaciar sus inventarios…es producir en el corto plazo escacez…a pesar de quien impuso el consumo obligado abastesca los inventarios estos no seran abastecidos en su totalidad…comenzara de nuevo un proceso inflacionario muy dificil de detener, porque ya no hay confianza…..y…el Consumismo…es obligado a detenerse…

Evelio Garcia
26 de noviembre, 2013

Consumir bajo la premisa del ahorismo, esta claro, implica abundancia y hasta arrogancia. Consumismo en escacez es quizas un poco de indolencia; quien la propone es indolente e indecente…veremos que hacer con los de 50′ cuando la necesidad apremie. La vaselina hará falta, podra consrguirse?

Román Romano
27 de noviembre, 2013

Ayer me contaba un amigo que acudió al Centro Comercial Tolón y visitó una tienda deportiva con la intención de adquirir unos zapatillas deportivas, ya que estaba avisado de que en ella se estaba aplicando la política de “precio justo”. Vaya sorpresa, el precio justo consistía en una rebaja del 20% sobre el precio marcado. El caso es que los precios de tales productos no eran menores de Bs. 4.700, y que éstos en USA no son en ningún caso mayores de 80$ a precio de mayorista y 120$ al precio al menor. Estamos seguros que tales bienes fueron adquiridos a precio de divisas preferencial. Seguramente detrás de estas fachadas existen dolientes importantes. También me hizo saber, que uno de los empleados le comentó, que no solo la administración del CC cobra un alto canón de arrendamiento por metro cuadrado, sino que se queda con el 15% de la venta bruta y que , según él, es casi imposible rebajar más allá los precios aunque reconoce que las ganancia aun son extraordinarias ya que este CC está dirigido solo a la clase más pudiente y exclusiva de la población. Hay que tener presente el frenazo que ha sufrido nuestra economía que según el BCV pasó de más de 5% en su crecimiento el año pasado a algo más del 1% para el año 2013. Otro discurso es para mi la verdadera razón del ejecutivo de este plan calculado. Considero que es frenar al crecimiento del del valor del paralelo en el corto plazo. Los encargados de la planificación económica solo se le pudo ocurrir que llevar al mínimo su demanda. Con tal finalidad lo mejor que se le pudieron inventar fue matar al mensajero, entiéndase al comerciante que no recibe los beneficios de CADIVI. Tenían razón, el frenazo fue extremadamente brusco que no solo logró detener la carrera inflacionaria que ejercía el billete verde sino que lo hizo retroceder. Pero a que costo, los comerciantes ya comienzan a ser una clase en extinción y con ello la existencia y disponibilidad de los bienes de consumo diario. Un símbolo es la falta de leche liquida y en polvo, papel toilette, carnes, harinas, etc, etc. Viendo hacia tras podemos ver que tal situación ya se vio en la postguerra de la Alemania de principio de del siglo XX. En la Cuba revolucionaria de Fidel Castro y en la la China de Mao Zedong. Ahora lo único que queda por delante es ver a que sombrero apelaran a consecuencia del vencimiento de los Bonos financiero de la república y de aquellos de PDVSA. Amanecerá y veremos.

angelo
28 de noviembre, 2013

tremendo pote de humo ya lo venian planificando desde hace tiempo ahora fue que se acordsaron de los altos precios el desbarajuste de los precios esto lo van apagar mas tempano que nunca el squeo premeditado no hay dinero para pagar CADIVI pero si tiene para importar ellos los porductos electrodomesticos que casualidad ahora fue que se dieron cuenta qie le dolar negro esta 60.3bs x$$$$ que tal LAS PIRAÑAS DEL BCV que han hechos negocios con los bonos acabaron el pais hace rato ya el difunto estaba viviendo la debacle

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.