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Una guía para leer los anuncios del mercado cambiario, por Anabella Abadi y Richard Obuchi

Las políticas cambiarias del gobierno venezolano son, actualmente, el foco de atención de la opinión pública, pues generan declaraciones oficiales desde varias aristas del Ejecutivo Nacional. Este trabajo, realizado por ODH Grupo Consultor, sirve como una guía para comprender qué significan cada uno de estos anuncios y cómo deben interpretarse dentro del análisis del entorno nacional.

Por Prodavinci | 18 de octubre, 2013

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El 8 de octubre de 2013, Maduro denunció los impactos negativos que el “cadivismo” estaba teniendo sobre la economía nacional y afirmó que “a Cadivi hay que aplicarle las tres R con la prontitud y la profundidad debida”. Dos días después, Jorge Arreaza declaró que “el dólar a 6,30 hay que protegerlo, para lo más elemental: alimentación, medicamentos”. Estos mismos mensajes fueron ratificados por Rafael Ramírez el 11 de octubre de 2013, agregando que el Estado venezolano tiene la obligación de administrar las divisas que genera por la actividad petrolera en tanto anunciaba nuevas subastas del Sicad por un monto de cien millones de dólares semanales.

¿Qué podemos inferir de estas declaraciones?

Los montos asignados al Sicad son bajos. Los US$ 900 millones que Sicad subastará en los próximos dos meses equivalen a poco más de una semana importaciones privadas de bienes y servicios no petroleros del primer semestre de 2013. En términos prácticos no es mucho el incremento en la asignación de divisas. Por otra parte, las autoridades suelen informar con tan sólo un par de días de antelación cuáles sectores pueden participar en la subasta, lo cual hace casí imposible contar con este sistema para atender necesidades ordinarias y regulares de importaciones.

El gobierno enfrenta fuertes restricciones para aumentar las asignaciones de divisas. Maduro afirmó que Cadivi distribuye 95% de las divisas usadas en el país. Sin embargo, los montos totales liquidados a través de Cadivi, Aladi, Sucre, Sitme y Sicad entre 2003 y 2012 fueron aproximadamente 60% de las importaciones. Ramírez también afirmó que hasta septiembre Pdvsa le había vendido a BCV y a Fonden US$ 34.290 millones y que para diciembre deberían llegar a US$ US$ 47.312 millones, US$ 232 millones más que en 2012; y, por tanto, “hay suficientes recursos para darle cobertura a todo lo que ha sido nuestro consumo normal durante todo el año de divisas y nuestra proyección de crecimiento”. Lo que estás cifran indican es que el monto de divisas entregado por PDVSA en el 2012, es casi lo mismo que lo entregado en 2013. Dado que las distorsiones se han agravado y la demanda de divisas ha aumentado, es difícil llegar a la conclusión de que se han asignado más divisas que el año pasado o que estás resulten suficientes en las condiciones actuales. Además, las Reservas Internacionales cayeron en US$ 6.497 millones entre diciembre 2012 y agosto 2013 y las reservas operativas han alcanzado mínimos históricos. Esto es evidencia de la escasa capacidad del gobierno para incrementar el flujo de divisas en el corto plazo.

Cadivi sigue, pero se incrementa la fiscalización y controles. El Poder Ejecutivo está planificando la “revisión, rectificación y reimpulso” de Cadivi. Aunque no se precisa la forma que adoptaría el renovado sistema administración de divisas, todo indica que al menos por las próximas semana lo que viene es un sistema que continuará regulando quiénes recibirán las divisas, en qué cantidad y a qué precio. El cambio no es en la esencia –el control directo- sino más bien en el perfeccionamiento del sistema de control (más fiscalización, más supervisión).

Vamos a continuar con un régimen con tipo de cambios múltiples. Las declaraciones de las autoridades económicas sugieren que se mantendrá Cadivi con un tipo de cambio de 6,3 Bs/US$ para bienes como medicamentos y alimentos, lo cual parece implicar que otras  importaciones y erogaciones en divisas (por ejemplo, tarjeta de crédito o remesas) se van a mover a otro sistema con un tipo de cambio más elevado. No queda claro si el segundo sistema va a ser el Sicad repotenciado, una ampliación de Cadivi o algún otro sistema. Tampoco si el segundo tipo de cambio sería relativamente flexible (por ejemplo dentro de alguna banda) o si sería fijo (como el de Cadivi). Suponemos que el gobierno preferiría algún tipo de cambio “controlado” pero que puedan alterar discrecionalmente, quizás sin que en ningún momento se de a conocer oficialmente cuál es este segundo tipo de cambio. En todo caso, el tipo de cambio del segundo sistema seguramente se ubicaría por encima del tipo de cambio Cadivi pero por debajo del tipo de cambio del mercado alternativo con lo cual el gobierno continuaría regulando quién y en qué cantidades accede a estas divisas de manera de restringir la demanda.

Habrá devaluación. Arreaza afirmó explícitamente que se protegerá la tasa de 6,3 BsF/US$ para alimentos y medicinas. Sin embargo, recordemos que en octubre de 2012 Giordani afirmó que el tipo de cambio se mantendría en 4,3 BsF/US$ en 2013, para luego ser ajustado a 6,3 BsF/US$ en febrero de 2013. Por otra parte, el 13 de octubre de 2013 Giordani declaró que “la mercancía más barata en este momento es el dólar”, lo que indica que el propio Gobierno Central reconoce lo sobrevalorado que se encuentra el BsF frente al dólar (Correo del Orinoco, 15/10/2013). Si bien quizás el dólar a 6,3 BsF/US$ se mantenga para algunas importaciones, un desplazamiento de importaciones a un segundo sistema implica necesariamente que el tipo de cambio promedio ponderado va a aumentar en el futuro.

Menos dólares para el sector privado. El gobierno enfrenta fuertes restricciones para incrementar la oferta de divisas y existe una clara tendencia de aumento en las importaciones públicas. El año pasado la mitad de las importaciones totales fueron importaciones del sector público. Es de esperar que en ausencia de medidas sustantivas para incrementar las divisas disponibles para importaciones, el sector privado enfrentará un tipo de cambio promedio más elevado y menores cantidades de divisas disponibles.

¿Habrá mercado alternativo?. Hay fuertes debates sobre si la tan esperada reforma de la Ley de Ilícitos Cambiarios podría llegar a reactivar el mercado permuta, que se encuentra paralizado desde mayo de 2010. Por ahora, el Ministro Ramírez niega la posibilidad de que esto ocurra (El Nacional, 15/10/2013). En todo caso, dado lo expresado por las autoridades económicas, si se aprueba un mercado “alternativo”, es posible que sea un tercer mecanismo que se agregue a los descritos previamente.

¿Qué podemos esperar?

La línea discursiva del Poder Ejecutivo es clara: vienen ajustes en el sistema cambiario. Sin embargo, resulta evidente que el Gobierno Nacional enfrenta una grave disyuntiva. Si quisieran mantener un tipo de cambio bajo, tendría que darse un gran aumento de la oferta de divisas, lo que parece poco factible dada la caída que están experimentando las Reservas Internacionales y los niveles de producción petrolera. Si decidieran mantener la actual oferta de divisas y corregir las distorsiones de precios y asignativa, tendrían que aumentar sustantivamente en el corto plazo la tasa de cambio. Además, tendrían que garantizar la actual disponibilidad de dólares en un contexto de creciente deuda pública y convenios petroleros poco favorables a Venezuela.

Las inferencias presentadas previamente se basan en las declaraciones e interpretación de las intenciones de las autoridades económicas. No obstante, las autoridades económicas no se han caracterizado por su consistencia por lo cual es posible que cambien de opinión y las reformas del mercado cambiario se muevan en otra dirección. Sin embargo, lo que resulta evidente es que mientras el Gobierno Central contnúe postergando las decisiones sobre los ajustes en el sistema cambiario, las distorsiones y problemas seguirán aumentando.

Una última cuestión: ¿El Gobierno está dispuesto a tomar las medidas necesarias para equilibrar el mercado cambiario, incluso si chocan con los principios “socialistas”? Las declaraciones recientes sugieren una respuesta negativa. En lugar de avanzar en reformas sustantivas, el Gobierno parece indicar, con declaraciones timidas que poco esclarecen, que los ajustes en el sistema de cambiario no van a alterar su esencia: un sistema basado en la asignación burocrática de divisas, con fuertes controles y con un precio que no guarda relación con la oferta y la demanda ni con las expectativas de los agentes económicos.

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Anabella Abadi es Economista egresada de la UCAB donde ejerce como docente. Especialista en Gobierno y Gestión Pública Territoriales por la Pontificia Universidad Javeriana y Analista de la Unidad de Investigación y Análisis de ODH Grupo Consultor.

Richard Obuchi es Economista y Máster en Políticas Públicas por la Universidad de Chicago. Candidato a PhD  en Administración  de  Empresas por la Tulane University. Es profesor del Centro de Políticas Públicas del IESA y socio consultor de ODH Grupo Consultor.

Prodavinci 

Comentarios (3)

Hernani
19 de octubre, 2013

Total: “El que tenga ojos y pueda.. Que lea” Está clarito, ni una cosa ni la otra sino todo lo contrario es lo que el gobierno hará por nunca jamás. Jejeje 🙂

Marisela Ascanio
20 de octubre, 2013

No sabia que Giordani aceptaba públicamente que el dólar es una mercancia y no un medio o herramienta para intercambiar mercancia. Justamente es la consecuencia de este sistema distorsionado. El precio del dolar Sicad de la semana pasada fue Bs.11,25

Sonia Laborde
21 de octubre, 2013

Lo que yo planteo es la suerte de los pensionados y Jubilados que residen en el exterior y que cada 6 meses reciben sus dineros.Cada vez que hay (todos los años) que devaluar los pensionados y jubilados perciben menos dinero. Cada vez que aumenta se compran menos dólares y nadie, en CADIVI piensa en nosotros, no tenemos voz, no se nos da un dólar especial que proteja nuestras jubilaciones y pensiones. Tengo 70 años cada vez recibo menos dinero. ¿Hay alguien que pueda hacer algo o mandar estas palabras mías a alguien que pueda ayudarnos.??? Por favor trasmitan esto- Sonia

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