Artes

¡Ésta no es otra canción de amor para Chávez!, por Xochil Schütz

La poeta alemana Xochil Schütz relata, en clave de crónica, su experiencia y participación en el décimo Festival Mundial de Poesía en Caracas. El espíritu de este texto es descrito por Schütz como las "impresiones del país que se autodenomina Socialismo del Siglo XXI".

Por Prodavinci | 14 de septiembre, 2013

Festival-Mundial-de-Poesía

 

El viaje para Caracas dura quince horas. Salgo del avión un sábado por la tarde cansada y pegostosa. Antes de presentarme ante los representantes del 10. Festival Mundial de Poesía que me recogerán en el aeropuerto, quiero refrescarme en el baño, pero no tengo tiempo. No he terminado de recorrer la pasarela del avión cuando veo mi nombre en un letrero sostenido por una joven. Paso, conducida por ella, sin tener que hacer la inmensa cola del control de pasaportes, al área VIP del aeropuerto. Está fuertemente vigilada por dos mujeres uniformadas de mirada mordaz.

La sala de aspecto señorial, amoblada con sofás de cuero, tiene aire acondicionado. En las paredes lucen pinturas, la más grande de todas muestra al presidente Hugo Chávez, fallecido en mazo de 2013.

Junto con otros poetas que también esperaban en el área VIP soy conducida a través de la instalaciones del aeropuerto en dirección a la salida. Mi vista se detiene sobre una gigantesca cola de personas esperando. Es ancha y seguro de por lo menos cien metros de largo. La mujer que nos busca me mira y dice: “Esperamos que te guste Venezuela”.

El viaje para Caracas dura cuarenta minutos. Veo montañas y pronto miles de chozas armadas de ladrillos, que se aferran a sus laderas.

Cuando le digo a la joven colaboradora del festival que debo cambiar algo de dinero, me exhorta a que los cambie con ella, de forma personal. Quiere viajar a Europa dentro de poco. La entiendo; aunque su abrupta exhortación y algo en su tono de voz me hace desconfiar. Que el gobierno ha establecido una tasa de cambio extremadamente baja, que los venezolanos tienen dificultades para acceder a divisas y que por eso se pagan altos precios por moneda extranjera en el mercado negro, eran cosas que había leído antes de emprender el viaje.

Más tarde, la joven me ofrece canjear mis euros por un precio que en realidad está 80% por debajo del precio promedio del mercado negro e incluso muy por debajo del cambio oficial. Me siento engañada. Me cuesta encontrar el valor para decirle a la joven que me está ofreciendo muy poco dinero. Cuando me oye, hace como si estuviera enterándose de que existe un mercado negro y me monta una escena de gran sorpresa. Poco después me ofrece un tipo de cambio un poco más alto que el anterior y me explica que debido a que ella trabaja para el Gobierno no puede pagar precios de mercado negro. Acepto el trato (que aún es desventajoso) porque temo que en los próximos días tendré que lidiar con frecuencia con esta joven y no quiero arruinar completamente el de por sí ya incómodo ambiente. A pesar de eso no me siento muy bien.

Seis semanas antes. La invitación es formal y amigable. La Casa de las Letras de Caracas me invita a participar en el Festival Mundial de Poesía. Me alegra mucho, pues me gusta viajar. El Ministerio de la Cultura estaba dentro de los patrocinantes. En Alemania el Estado también apoya este tipo de eventos. No creo que la situación amerite mayor precaución. Cuando Hugo Chávez aparecía en los medios alemanes, su autopromoción me parecía incómoda. Ahora está muerto y yo un poco curiosa. ¿Logró algo políticamente? ¿Es tal vez Venezuela un ejemplo de que el socialismo sí puede funcionar?

Acepto la invitación al Festival. Me informo regularmente a través del Internet sobre la situación política del país. Poco a poco comienzo a dudar: La economía está evidentemente en el suelo. Los medios de comunicación, se lamenta la prensa internacional, se encuentran controlados; el último canal de televisión independiente está siendo comprado por el Estado. De pronto leo que militares han torturado a manifestantes críticos al gobierno. No me suena a socialismo. Suena a dictadura. Pienso en cancelar mi participación en el Festival.

“Tú no eres Günter Grass”, me dice mi mejor amiga. “Tu ausencia no tendría ningún efecto. Y tal vez esas personas lo que están necesitando es poesía”.

Decido emprender el viaje. Poco después recibo el programa del Festival. En la primera página luce una imagen de Chávez. ¿Y esto qué es? No tengo nada que ver con este señor y nada de ganas de dejarme instrumentalizar.

También me pone a pensar el hecho de que yo —como poeta— debo abrir el festival. Con la actual situación política del país me parece un dudoso honor. Considero la posibilidad de citar las palabras de Rosa de Luxemburgo en la tarima: “La libertad es siempre libertad para el que piensa diferente”.

“Eres invitada”, me dice alguien. “No puedes ofender a los anfitriones”. Además de estar en contacto con los organizadores del Festival Mundial de Poesía, también estoy en contacto con el director de la biblioteca del Instituto Goethe en Caracas. Uno de mis talleres sobre la poesía slam tendrá lugar allí. Le escribo que la situación política del país me parece muy interesante. Me responde invitándome a un almuerzo informal con algunos autores críticos al gobierno. Me alegro mucho y me siento aliviada de no ser instrumentalizada por sólo uno de los lados. Sin embargo sigo teniendo una mala sensación respecto a este festival.

El hotel en el que nos hospedamos queda en el centro de la ciudad. Me dicen que no debo salir sola. Caracas es peligrosa. Se trata del antiguo Hotel Hilton que desde hace años pasó a manos del Gobierno de Chávez. Desde entonces no han limpiado las ventanas, las alfombras están sucias y la ducha de mi habitación no funciona. El servicio de habitación me trae el agua que pedí después de una hora. La siguiente simplemente no me la trae. El agua del chorro no es potable. Tengo sed. Comienzo a comprar agua en la tiendita del hotel, que abre de vez en cuando. En el desayuno evito además comer mantequilla. Está rancia.

De los cuatro ascensores del rascacielos funciona normalmente sólo uno. En consecuencia hay que esperar largos e improductivos ratos durante las horas de mayor afluencia. Cuando los huéspedes del hotel nos enteramos de que había un ascensor que sube a partir del segundo piso (mejor que nada), salimos corriendo en competencia para subir por la escalera.

En otra oportunidad me embuto entre el amasijo de gente aprisionada en el ascensor. La gente se molesta. Si el ascensor llega a quedarse parado a mitad de camino, seguro que me linchan.

A veces subo los 15 pisos a pie. Tengo muchas actividades previstas y no siempre tiempo para esperar.

No necesito lujo, pero este hotel no funciona lo suficiente.

Bienvenida oficial. El domingo en la tarde se nos da una bienvenida oficial a los cincuenta invitados al festival en el patio de un museo cercano al hotel. No, en realidad no se nos da la bienvenida. Se nos da un discurso en el que se exaltan los logros del gobierno socialista en el área de la cultura. Luego un segundo discurso, en el cual se exaltan los logros del gobierno socialista en el área de la Cultura. Luego un tercer discurso en el que el director de la Casa de las Letras, institución que nos ha invitado, con una mezcla de fervor y vanidad, expone que fue amigo personal de Chávez y lo grande que es el socialismo.

Durante los siguientes ocho días que estaré en Caracas, escucharé antes y durante cada uno de los eventos las palabras “Chávez”, “Comandante”, “Presidente” y “Patria”. Ya en este primer día su uso excesivo hace que mis oídos no las toleren más. Estoy alterada. Perpleja. ¿Qué es esto?

Es lunes por la tarde. Dentro de poco tendrá lugar la inauguración oficial del Festival en el teatro más grande de Suramérica. Se esperan más de dos mil personas. Me preguntan si quiero decir algunas palabras antes de recitar mi poema. De ser afirmativo, debo decir exactamente qué palabras serán. Respondo que no y me molesto un poco, porque luego del saludo informal que nos hicieron en el teatro, en el que se exaltaron los logros del gobierno en el área cultural del país y se nombró a Chávez al menos diez veces, había pensado de hecho en la posibilidad de decir algo.

Resulta que hay otra presentación antes de la mía: la de Chávez. En una pantalla gigantesca se le ve y se le oye, gesticulando de forma exageradamente sentimental, mientras recita un poema. ¿Este tipo realmente tenía que saber hacer de todo?—pienso. Entonces salgo al escenario. La gigantesca sala está casi vacía. Tal vez unas 300 personas se veían dispersas en ella. De esas 300, a lo largo de la noche, algunas gritan regularmente en coro “Chávez”. Es extraño; tiene un aire de teatro escolar.

Detrás del escenario, para los poetas, hay agua en pequeñas botellas de plástico. Tienen pegada una etiqueta en la que un nombre está impreso en letras gigantes: Chávez. El agua sabe venenosamente a plástico. Tengo sed, pero no me provoca tomarla.

Es martes por la mañana. Junto a mi intérprete voy en un taxi al Instituto Goethe. Allí doy mi primer taller sobre poesía slam. Doce personas, jóvenes en su mayoría, asisten al taller. Hablo sobre la poesía slam, el efecto social y literario que tiene… y que eventualmente no tiene. Escribimos textos acerca de la realidad social, los recitamos al grupo y los discutimos. Todos hablan libremente y ninguno grita “Chávez”. Es sólo luego de que recito mi texto recién redactado, que pregunta si Venezuela se está convirtiendo en una dictadura, que el ambiente cambia: una participante del taller desmiente con ahínco que la libertad de expresión se encuentre limitada en el país. Otros responden con indignación que en la Universidad ya no se puede hablar libremente por miedo a posibles consecuencias. Suena inquietante. No. Suena aterrador.

Dos jóvenes participantes deciden fundar un slam de poesía. Por supuesto es algo que me alegra.

Después del taller tiene lugar el almuerzo informal con el director de la biblioteca del instituto, su compañera de trabajo y dos artistas críticos al gobierno. Ambos artistas boicotean el festival por ser organizado por el Gobierno. Me entero de que la antes independiente Casa de las Letras, de la que recibí la invitación al Festival, fue tomada desde hace tiempo por personas leales al gobierno. Recuerdo entonces al fervoroso-vanidoso amigo de Chávez que nos “saludó” el domingo y ya no me sorprende nada.

La autora crítica al gobierno me dice que con su arte sólo intenta poner orden en el caos que causa en ella la situación política y social.

Me siento en sintonía con las personas en la mesa y no quiero irme. El almuerzo se extiende. Mi intérprete debe recordarme repetidas veces que ya es hora de partir: debemos regresar al hotel y después seguir a una lectura.

Nos despedimos afectuosamente y corremos bajo la lluvia tropical a lo largo de una calle.

xochil4La Limonera. Junto a otros autores un pequeño autobús nos lleva poco después a una lectura en un complejo habitacional en las montañas. El complejo se llama “La Limonera” y al parecer el difunto presidente Chávez ordenó su construcción para familias de bajos recursos que quedaron sin techo debido a catástrofes naturales. A mitad de camino, se sube al autobús un hombre de aspecto atlético y cabello largo. Me aborda llamándome “camarada” y me explica con voz pretenciosa que dentro de poco me encontraré con personas que nunca habían estado en contacto con la cultura. Ahora el socialismo les lleva cultura. Pareciera que estuviese hablando de animales a quienes juntos pudiéramos civilizar. Profundamente conmovido me dice luego que ama a Chávez. Le digo: “Pero parece que no a todo el mundo le pasa lo mismo”. Se molesta y dice fervorosamente: “NOSOTROS lo amamos. NOSOTROS lo amamos.” A más tardar en este momento me doy cuenta que la situación en este país es totalmente diferente a todo lo que he conocido hasta ahora.

Las casas del complejo tienen dos años de construidas. Utilizo el diminuto baño de una de las familias que viven allí, porque se pensó en llevarles cultura a estas personas, pero no en poner un baño a disposición de los autores. La puerta del baño tiene ya un enorme agujero. Y la cerradura de la puerta también está dañada, cosa que compruebo unos momentos después: no puedo abrirla. La amable familia necesita largos minutos y la ayuda de herramientas para poder liberarme. Me siento incómoda y desconcertada. No necesito lujo, pero un Estado que ni siquiera puede fabricar puertas y cerraduras que funcionen me parece débil.

El recital de poesía y la apertura de la actividad se retrasan por la misma razón que la inauguración se retrasó: un político socialista, que estaba en el programa, nos hace esperar para terminar no apareciendo.

Hace frío aquí en las montañas. Nadie nos avisó con antelación y ahora morimos de frío. Entretanto ya se hizo de noche. Nadie nos ofrece algo de comer. Tenemos hambre. También tenemos sed, pero nadie nos ofrece algo de beber. De pronto ya no puedo más y colapso. Necesito recostarme.

El recital comienza tarde, pero comienza. Sin mí, pero los escucho. El director de la Casa de las Letras, presente en el evento, entona himnos de alabanza a Chávez. El numeroso público está entusiasmado. Se escuchan los primeros gritos de “Chávez”. Los poetas venezolanos invitados recitan poemas de alabanza a Chávez. Estoy recostada en el asiento de atrás del autobús que nos trajo aquí. Poco antes de mi turno, me obligo a salir del autobús y a subir al pequeño escenario al aire libre. Un pequeñín tambalea al micrófono y dice que Chávez una vez lo abrazó y que lo ama. La multitud está emocionada. Estoy segura que en cualquier momento en Venezuela Chávez será declarado santo y se convertirá en religión. Tengo la sensación de que nadie me creerá esto en Alemania. Pero en Alemania nadie tiene idea de lo que está pasando aquí.

Ya se hizo de noche. Durante el viaje de regreso al centro de la ciudad, que dura una hora, el socialista de cabello largo que ya había conocido camino a la lectura, reparte clementemente pequeños pedazos de pizza fría y vieja, como si estuviese repartiendo la Sagrada Cena. Siento ganas de reír, pero no puedo. Estoy hambrienta y sobre todo muerta del cansancio.

Miércoles por la tarde. Vamos en taxi a una escuela, en la que daré mi segundo taller. Somos mi intérprete, yo y una mujer hasta ahora desconocida que nos acompaña. Dice trabajar en la Casa de las Letras y tiene un aspecto pedantemente fiel a la línea, tal como me imagino a una funcionaria del Ministerio para la Seguridad del Estado (de la República Democrática Alemana). Me siento incómoda, en el sistema incorrecto y no tengo ganas de conversar. Prefiero ver por la ventana. Al borde de la calle veo repetidamente colas de personas. Que los venezolanos deben hacer cola para comprar papel higiénico, jabón y mantequilla es algo que ya escuché. Que tienen que hacer cola para poder tener un puesto en un autobús era algo que no sabía. Siento compasión, pero al mismo tiempo recuerdo a una venezolana que me dijo que la gente aquí se toma los inconvenientes con humor.

La escuela queda al borde de un barrio. El taxista tiene miedo de atravesarlo. Pasa una hora mientras conseguimos un camino más seguro a nuestro destino. Llegamos demasiado tarde.

Un profesor muy entusiasmado de unos cincuenta años aproximadamente nos espera en la calle. Nos grita permanentemente camino a la escuela como si fuéramos sordos. Entramos a las instalaciones. A causa de su construcción abierta y techos altos, el ambiente es insoportablemente ruidoso. Todo retumba. El profesor tiene que gritar para presentarnos a los estudiantes. La funcionaria socialista que nos acompaña tiene que gritar para alabar al gobierno. Tengo que gritar al recitar mis poemas e intentar conversar con aproximadamente ochenta chicos de trece años.  Es complicado, pero de alguna forma lo logro. Al finalizar el taller, el profesor me acerca una bandeja con pasapalos que los alumnos han preparado para nosotros. Estoy conmovida. Los alumnos son cordiales, quieren autógrafos y tomar fotos de recuerdo con sus teléfonos celulares. Al finalizar, el profesor me entrega solemnemente un montón de hojas metidas en una carpeta pegajosa. “Mis poemas”, me dice. “Puedes publicarlos en Alemania”. Siento que me exige demasiado, al fin y al cabo ni siquiera hablo español.

Otros eventos. Regresamos al hotel y poco después tenemos que seguir a la próxima lectura. Tiene lugar en el patio del Ministerio del Poder Popular para la Educación. Este evento no estaba en el programa del festival que me habían enviado.

Junto a tres autores internacionales hay diez autores venezolanos invitados que alaban a Chávez fervorosamente. El público está entusiasmado. Abandono la tarima antes de tiempo porque simplemente no puedo soportar la propaganda permanente. Me prometo nunca más viajar a una dictadura. Más tarde escucho a una cantante cantar con total entrega una canción de amor para Chávez.

Después de la actividad una mujer del público se acerca a mí. “Obama loco”, dice. Y luego dice: “Merkel loca”. A pesar de que no hablo español, conozco la palabra “loco” y sé lo que significa. La mujer espera que yo por lo menos asienta con la cabeza, expresando que estoy de acuerdo. Cuando en vez de eso digo “No”, me asusto porque siento que me va a atacar físicamente.

Jueves, viernes y sábado se llevan a cabo más recitales. Siempre están invitados, junto a nosotros, los autores internacionales, numerosos autores venezolanos que entonan cantos de alabanza a Chávez y llaman a la lucha de clases. ¿Será que es un intento de impedir que la gente siga dudando del resultado de las elecciones ganadas por el hijo de crianza de Chávez, Nicolás Maduro? ¿O de unirse a la oposición?

Cuando es mi turno en un teatro grande, ante un público bastante numeroso, después de dos horas de “poesía-propaganda”, digo: “Cuando nos amamos, no necesitamos ninguna lucha política”. Más o menos la mitad del público aplaude prudentemente. Los demás hacen un absoluto silencio. Un hombre se enfurece. Mi frase fue decente. Sin embargo, la siento casi peligrosa.

El Gobierno de Chávez comenzó a ofrecer en Caracas un festival gratuito (“la ruta nocturna de los museos”) los fines de semana. Tiene el objetivo de hacer posible a los jóvenes de los barrios el contacto con la cultura, sin costo alguno. Son precisamente este tipo de acciones las que en medio de todo reducen mi incomodidad, me hacen poner en tela de juicio mi creciente rechazo por este Estado. A mí estos festivales me parecen algo bueno. Incluso estoy contenta de presentarme allí.

Por la tarde tengo una entrevista con la televisora cultural más grande del país. Me dicen que debo decir frente a las cámaras lo que significa Chávez para mí. Me rehúso y le explico al empleado de la televisora que la poesía es independiente. Me ven con sorpresa. Una vez más tengo la sensación de estar en un mundo distinto al que conozco.

Aproximadamente tres mil personas, bien dispuestas, asisten en la noche. Están contentos de escuchar, después de la presentación de un grupo musical, poemas en alemán y su traducción. Estoy sorprendida de la increíble recepción que tengo —sin necesidad de exclamar ante el público “Chávez”, “Comandante” o “Presidente”. Los poetas de Francia y Palestina mantienen otra posición: el poeta slam francés es evidentemente fanático de Chávez, la poeta rapera palestina está feliz de que Chávez en algún momento tuvo una posición crítica con respecto a Israel. En general he comprobado que algunos de los autores internacionales sienten entusiasmo o al menos simpatía por Chávez, mientras que otros aún no se han ocupado de informarse sobre la situación política del país.

Como ya antes de emprender este viaje, me gustaría saber si hubo autores que rechazaron la invitación porque no quisieron viajar a este sistema.

Domingo al mediodía. Mi partida se aproxima. La despedida de algunos de los jóvenes colaboradores, quienes nos atendieron en la oficina del festival en el hotel, es cordial, casi familiar. Muchos de ellos fueron francos, comprometidos y bastante encantadores. Me siento irritada una vez más. ¿Es posible que gente tan simpática apoye a una dictadura y que eventualmente la ayude a construir? Ninguno de ellos quiso hablar sobre Chávez sin que yo se lo pidiera. Mi “colaborador favorito”, un verdadero sol, me pide que le recomiende más poetas slam: quiere invitarlos a Venezuela el año que viene, para organizar más talleres y eventos literarios para que la poesía slam sea conocida en el país.

Recuerdo al director de la biblioteca del Instituto Goethe, quien me dijo durante nuestro encuentro el martes, ya en confianza: “Ya escuchaste autores críticos. Pero ve también el otro lado; ellos te invitaron y están muy interesados en el tema de la poesía slam“.

Nos dirigimos en autobús hacia el aeropuerto. Como siempre cuando recorro Caracas, me llaman la atención las innumerables paredes de edificios que tienen grafitis e imágenes que alaban fuertemente a Chávez y a Maduro. La simbología recuerda a la de Corea del Norte, la antigua República Democrática Alemana, la Unión Soviética: los mandatarios se presentan desde una perspectiva que los hace tener un efecto abrumador. Hay que levantar la vista hacia ellos. Estoy feliz de no tener que verlas más. La propaganda es tediosa, parcializada, me altera.

Maduro, quien se aferra al poder, también tiene fama de tedioso. “Ni siquiera le gusta a mi abuela”, me comentó una venezolana. “Y ella fue una verdadera chavista”. Pero en las paredes de los edificios dice: “Chávez dijo que eligieran a Maduro”. Así que. Bueno.

La clase media se desangra bajo la situación política actual, me comentaron convincentemente: trabaja más de lo que es bueno para la salud y de todas maneras el dinero no le alcanza para vivir. Pero la clase baja es inmensa. Y por supuesto prefiere vivir, en vez de en la calle, en uno de los nuevos rascacielos sin ascensor construidos baratamente por el Gobierno. Y si los choferes de metro son presidentes y señoras que limpian influyen de forma decisiva en círculos literarios —y lo pueden hacer en la Venezuela actual, según me informaron de forma muy convincente— estamos frente a una especie de “Sueño Americano” que evidentemente motiva a muchas personas. Irónicamente. Porque se odia a los Estados Unidos.

Tal vez las limosnas y las acciones por los pobres sólo son una forma de tapar el hecho de que el Estado es profundamente corrupto. Esa opinión la escuché muchas veces de venezolanos. No puedo juzgar eso tras apenas unos pocos días en el país.

La joven colaboradora del festival que a mi llegada cambió tan desfavorablemente mi dinero me abraza fuertemente al despedirnos en el aeropuerto y me dice que tenemos que mantenernos en contacto, pase lo que pase. Estoy asombrada. ¿Será que tiene mala conciencia? ¿O tal vez no tiene consciencia de qué es justo y qué no? No lo sé. Más tarde alguien dirá: “Ni lo uno ni lo otro. Está echada a perder. El sistema político la ha deformado tanto que se acostumbró a ser falsa”.

Nosotros los autores no esperamos tanto como los demás viajeros. Pero igual al salir por el aeropuerto tenemos que esperar. Sólo en la cola del control de pasaporte pasamos una hora y media. Cansa. Altera. Otra media hora había pasado cuando revisaron nuestras maletas.

En general: equipaje: Todos tenemos más de lo que teníamos al entrar al país. Nuestros honorarios nos los dieron en efectivo, en moneda local. A causa de las diversas tasas de cambio existentes en el país no se puede cambiar ese dinero en ningún otro país del mundo. Así que no nos quedó otra sino gastar todo el dinero. Por supuesto fue divertido. Pero hubiésemos preferido utilizarlo para pagar nuestro alquiler.

De regreso en casa sigo preguntándome si verdaderamente acabo de visitar una dictadura. La omnipresente propaganda en Caracas me molestó inmensamente. Así como el hecho de que la política dominó de forma casi absoluta al festival, intentando vender propaganda como arte y así degradar al arte al nivel de propaganda. Pero, ¿eso es suficiente para decir que se trata de una dictadura?

Un oriundo, a quien le pregunté si en Venezuela existía una dictadura, gimió: “Ni nosotros mismos lo sabemos”.

Un autor de Haití con quien conversé opinó: “No puedes aplicar a una democracia latinoamericana la misma escala que a una europea” —¿Y por qué no?

La autora crítica al gobierno que conocí en el almuerzo organizado por el Instituto Goethe dijo: “Venezuela es una dictadura del siglo XXI, se oculta detrás de una máscara de democracia”.

No soy inexperta en el tema de entender sistemas políticos. Pero éste no lo entiendo. La sensación de confusión no quiere disiparse. Mientras más intento entenderlo, más tengo la sensación de que en mi cabeza hay un insecto gigante, que no quiere salir. Tal vez su nombre sea, de hecho, “dictadura”.

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LEA TAMBIÉN LA ENTREVISTA A Xochil Schütz: “La poesía no debería estar al servicio de la política”

Prodavinci 

Comentarios (145)

Marilena Jaramillo
19 de septiembre, 2013

Que extraño que esta “poeta” en medio de tan larrrrgo relato no haya publicado fotos que graficaran su terrible recorrido por las calles de un país que decidió desde 1998 tener PATRIA y darse el único hombre que lo podía hacer para ese momento histórico: CHÁVEZ! Evidentemente esta “poeta” debió saber que la revolución bolivariana se había equivocado al invitarle, ya que este festival es para poetas de IZQUIERDA, es decir poetas que creen en el hombre y en la mujer como sujetos de cambio y no en la mano invisible del mercado… Evidentemente que quienes han leído y opinado sobre este burdo relato son personas de oposición. Ud siendo una poeta de derecha, jamás entenderá cómo llegó aquí! Así es la gente de derecha pasa por el mundo sin que el mundo pase por ella…

William
19 de septiembre, 2013

Aunque estoy muy de acuerdo con cosas que dice, no me parece bastante correcta la forma en la que se expresó sobre el país. Hay comentarios que, simplemente por cortesía, debemos no publicarlos en internet o intentar decirlos de otra forma. Quizá no debió haber criticado el hecho de que muchas personas adoren a Chávez ni mucho menos ciertas cosas relacionadas con la cultura venezolana ya que son cosas que se entienden con la convivencia, no sólo con unos días de estadía. Muchos comentarios influenciados por muchas personas venezolanas. En fin, concordé con muchas críticas que hizo, simplemente no me pareció la mejor manera.

Freddy Flores Ávila
20 de septiembre, 2013

‘este festival es para poetas de IZQUIERDA’

¿Pero por qué tan excluyente, vale, si esta es la revolución de la inclusión?

Lo que la poeta notó sobre ‘Chávez esto, Chávez lo otro’, es comprobable hasta en estos comentarios.

El problema ni siquiera es que tengan un lider, sino el culto al lider. No es algo normal que una sociedad se mueva casi exclusivamente en torno a la figura de un político.

Es por ello que yo creo más en un sistema parlamentarista, no presidencialista. Un político se debe a la sociedad para la que trabaja, no al contrario. Que pase lo que acá está pasando es una deformación del funcionamiento normal y adecuado de las cosas.

Venezuela, ¿qué nuevo dios/demonio te has inventado, para qué?

Alejandra Cariello
20 de septiembre, 2013

Hola!

Leí el relato por completo y les juro que termine bañada en llanto.. Es el reflejo exacto de lo que vivimos y aunque una parte importante de nosotros se niegue a aceptar que estamos en medio de una dictadura disfrazada, en nuestro fuero interno sabemos que lo es que estamos atrapado… Que todo colapso, que no hay ni papel tualec para cubrir una necesidad básica de limpieza personal… Que para compra un pollo debes recorrer 10 supermercados o hacer una cola de 5 horas en mercal a pleno rayo de sol… Que todos los medios “privados” son ahora controlados por el estado… Que la Venezuela de nuestros padres se perdió y que por esa absurda división entre izquierda y derecha ahora resulta que el 50% de mis compatriotas son enemigos míos…. Que triste todo!

maria carnicero
20 de septiembre, 2013

Hay que tener la cara muy dura para decir que lo que la poetisa cuenta no es verdad.

Fernando Blanco
20 de septiembre, 2013

¿Etnocentrismo? ¿eurocentrismo? Por favor. Cuando voy a un pueblo todo lo interpreto y analizo desde mi visión de citadino. Cuando alguien viaja al extranjero y va a un supermercado, lo primero que su conciencia le deja ver son anaqueles repletos de comida. Esta poeta alemana no escribió ningún tratado antropológico para que pueda acusársele de tener una visión eurocéntrica. Simplemente escribió lo que sintió y lo que vio. Y si generó tantas reacciones negativas, por algo será. Algo en nuestra cultura no está bien, y no hace falta ser un extranjero para saberlo. Venezuela está enferma.

Isaac Morales Fernández
21 de septiembre, 2013

http://es.scribd.com/doc/169846017/Ein-liebeslied-fur-Xochil-Schutz-aus-Venezuela. Una canción de amor para Xóchil Schütz desde Venezuela

Freddy Flores Ávila
21 de septiembre, 2013

No coman antes de leer el artículo de Isaac Morales, y preparen el estómago, una bolsa y un caramelito antes de ver tanta mentira y sesgo junto.

Jesús rondon
21 de septiembre, 2013

No se que critican los seguidores del gobierno no hace falta ser aleman chino o peruano para darse cuenta que todo el país está en ruina no solo Caracas que es lo mejor sito si viene a pto la cruz muere de un infarto todo esta roto las calles economía la seguridad y ojo no soy aleman soy un venezolano oriental de 39 años

Rafael
21 de septiembre, 2013

Sumamente vergonzosa la experiencia vivida. Y pensar que cada día que pasa hacemos menos por buscar solución a la situación.

Natalia
21 de septiembre, 2013

Leer esto me asustó, porque la perspectiva de un “outsider”, esa visión de alguien ajeno a todos los acontecimientos que han ocurrido y ocurren en nuestro país, me abrió los ojos y me quito toda esperanza de ver a mi país y mi vida en él como algo que podría mejorar, y los comentarios de todos los simpatizantes del gobierno me lo recalcaron… La gran mayoría de los Venezolanos estamos ciegos, tenemos miedo, ó somos unos conformistas olímpicos. Tomar con “humor” la colas? gritar ¡Pero tenemos Patria! cada vez que los servicios públicos nos son interrumpidos, cuando vemos como todo a nuestro alrededor se vuelve gris y la desidia se apodera de nuestras calles, hacer la vista gorda ante todo esto o simplemente “calarserla”, y no hacer nada, manifestar luchar por los derechos que a nuestra ciudadanía corresponde, en verdad me quita las esperanzas. La historia de la política venezolana esta entintada de corrupción, es un país donde donde no se sabe vivir diferente, simplemente el venezolano promedio lo soporta y sobrelleva. No vamos a cambiar, somos así, al igual como el petroleo, la arepa y las miss Venezuela son iconos de nuestra Patria, también lo son la corrupción de nuestros gobernantes, lo sinverguenza del ciudadano que se cuela como viveza venezolana, y el “calarserla con húmor”.

Espero estar equivocada, y que el hecho que comparto con muchos jóvenes venezolanos de haber nacido en la época de la revolución informática, donde el internet es la única fuente de “libertad” y me permite obtener conocimientos y un pensamiento crítico, sea de beneficio para que estas nuevas generaciones abran sus ojos, y les nazca de lo más profundo echar pa’fuera la ignorancia (como la canción de Desorden Público)y obrar más que opinar, porque lo que se necesita es abolir esta forma corrupta de hacer política, desde Gómez estamos así. Seamos proactivos, es mi llamado. Hagamos el cambio, no critiquemos más, actuemos y seamos el reflejo de nuestros anhelos para este país, cuanto no me gustaría decir patria con orgullo algún día.

-Por cierto, todos los comentarios y las opiniones de Marcos, WOw muy atinados, respetuosos y sinceros- Que buen debate!

Nelson Morillo
22 de septiembre, 2013

Leí el pasquin (Escrito con fines de propaganda política), hasta que comienza el siguiente texto: “… Se trata del antiguo Hotel Hilton que desde hace años pasó a manos del Gobierno de Chávez. Desde entonces no han limpiado las ventanas, las alfombras están sucias y la ducha de mi habitación no funciona…”. Habrá que ser muy candidos para no ver el sesgo.

maria elena
22 de septiembre, 2013

Pena ajena, que una persona extranjera venga a nuestro pais, invitada por el gobierno y haga todas estas criticas, que son la verda absoluta. Aquellas personas que no quieran reconocerlo tienen el cerebro chiquitco. Y corrio con suerte que no la robaran. Por que la inseguriDad es el pan nuestro de cada dia. Y que raro que no escribio sobre los niños en la calle, que el difunto se murio con el nombre y no se lo quito, como debio hacerlo, por que cada dia hay mas en la calle, solo pararse en un semaforo para que se acerquen a tu vehiculo a limpiar los vidrios por unos centavos.

Julioprado
22 de septiembre, 2013

De una cosa estoy completamente seguro y es que a esta poeta no la vuelven a invitar a Venezuela; aunque, a decir verdad, creo que aun cuando le ofrezcan todas las facilidades y le paguen una buena suma por su presencia en otro evento, ella declinará la oferta y definitivamente no irá.

JORGE
22 de septiembre, 2013

Lo que más me llamó la atención de este articulo fue el comentario sobre los policías torturando a los manifestantes jóvenes. Es de Risas

Mirco Ferri
23 de septiembre, 2013

Caramba, leo a muchas personas con el amor propio herido por las impresiones de la poeta extranjera. Me pregunto si las mismas heridas las sienten cuando ven que le estamos vendiendo el país a los chinos, o cuando las directrices del gobierno se toman desde Cuba.

Pablo
23 de septiembre, 2013

Aunque no falte el descalificador (como Freddy) y hasta sean mayoría los que en este foro hayan aprobado las palabras de la escritora alemana, nadie ha dado los datos que logren rebatir lo que ha argumentado Isaac Morales. Tampoco lo que yo señalaba de alguna explicación coherente de por qué sistemáticamente Chavez ganó en las urnas una y otra vez (aunque no ganara la del plebiscito por la constitución) durante su mandato. ¿Cómo es posible que la ONU lo señale como un país en claro crecimiento con gran redistribución con altos indicadores en educación, vivienda, salud para las mayorías que no alcanza casi nadie en el continente? Eso se llama en lenguaje común desarrollo y el problema es quizá que ya no llega a las manos donde históricamente llegaba. La mayoría de las opiniones del foro son infundadas, sin datos que la argumenten y por tanto suenan mucho más queja ideológica de quienes les está tocando sufrir lo que los sectores populares han sufrido históricamente. Sin asumir que parte de los problemas son provocados también por sectores como ellos que boicotean calculadamente el normal funcionamiento (acaparamiento, problemas de distribución, etc.). Y no confundamos problemas agudas como la corrupción o la violencia son históricos de Venezuela alimentados por gobiernos que no gobernaron para su gente sino para la oligarquía y para el capital extranjero que ha saqueado el país. De hecho ciertos retrocesos han sufrido estos problemas grancias a un gobierno que al menos se ha planteado superarlo por mucho que aún quede mucho por hacer y no se debe descuidar. Fui ingenuo en creer que Shutz tenía una visión colonial y eurocéntrica de no saber entender otras realidades. Los datos de este foro me convencen de que ella venía claramente a hacer oposición, llena de prejuicios y por tanto solo iba a escribir contra el proceso de transformación que pese a toda la oposición (internacional, del capital, los medios, la derecha, etc.) no han logrado derrumbar por los sólidos cimientos que tiene en el apoyo de las mayorías.

Mar Griss
23 de septiembre, 2013

Comandante Chávez te amaremos por siempre!

Viva el Chavismo!

Chávez, te la debemos!!

PATRIA SOCIALISTA O MUERTE!!!

VENCEREMOS SIEMPRE

Freddy Flores Ávila
23 de septiembre, 2013

Disculpe si le pareció insultante mi comentario, es que a mí me pareció mucho más insultante la cantidad de mentiras que se dicen en la carta del señor Morales.

La verdad es que son demasiadas cosas que tendría que ir citanto para desmentir, muchos más juicios de valor emitidos, falsas suposiciones con respecto a la postura de la poeta y un montón de afirmaciones sin fundamento y sin referencia a nada que lo respalde, y tengo bastante trabajo pendiente para ponerme a hacer una tesis tan extensa.

Apenas pondré tres ejemplos de un océano de descaradas falsedades:

“Venezuela tiene los sueldos más altos de Latinoamérica” Falso, el salario mínimo más alto lo tiene Argentina, que equivaldría, al dólar oficial a unos 22.680 BsF (por supuesto, contando que allá también existe control cambiario y por ende, mercado negro, pero ni siquiera tomemos eso en cuenta, para ser más ‘oficial’).

“Aquí los únicos canales de televisión controlados por el Estado son precisamente VTV porque es el del Estado (todo país tiene un canal de televisión del estado), y ANTV”. Mentira. Uno más (para no extenderme): Avila TV, y nadie venga con que Ávila no es del estado sino del pueblo, porque son pagados con dinero público. desmontado.

“No va a ser santo ni religión” (Sobre Chávez) Tiene razón, no ‘VA’ a ser, sino que ya es, mira pa’cá http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/politica/fotos-inauguran-capilla-santo-hugo-chavez-en-el-23.aspx

Myriam Brunner
24 de septiembre, 2013

¡Qué barbaridad! Evidentemente esta Señora no conoce nada de nada de lo que es un país como el nuestro. Le echa la culpa a este gobierno de una cantidad de cosas que forman parte de… ¿la idiosincrasia? También me deja perpleja cómo se cree de buenas a primeras todo lo que le dicen los opositores al gobierno y le molesta todo lo que dicen los simpatizantes de este. En fin, una señora nada racional, imparcial ni objetiva. Por más poetisa, algo de racionalidad alemana debería tener. Quisiera su e-mail para escribirle personalmente en alemán… sin intermediarios. Una ni-ni.

Julio Guerrero
25 de septiembre, 2013

Quisiera leer la opinión de un griego sobre la Alemania actual y su gobierno…

Carolina Tomas
26 de septiembre, 2013

Esta señora presenció en tan pocos días, todos los males que estamos viviendo actualmente los venezolanos por esta mala revolución.

Maria Herrero
26 de septiembre, 2013

Hola,

Una amigo aleman le gustaria leer esta cronica, pero no sabe espaniol, me podrian dar el link al texto original?

Tambien me gustaria saber quien hizo la traduccion.

Gracias

peter
26 de septiembre, 2013

Con puntos y comas donde van, esta dama de la poesía describió el drama que se vive en Venezuela. Dicho sea de paso, bastante vergonzoso. Vaya patria que nos gastamos!!!

M
29 de septiembre, 2013

Caramba Myriam, estás ubicadita amiga; claro! tu postura vale y la del resto no. Dictadura, gorda, dictadura!!!.

M
29 de septiembre, 2013

Sabes, hoy temprano leí esta crónica y desde entonces me he sentido bastante mal. No he estado de acuerdo con el régimen nunca, siempre me he negado a acostumbrarme a esto, pero veo que poco a poco, también he sido cocinada a fuego lento.

La poetisa es una extranjera que vino “en neutro” respecto a la situación política del país, incluso con buenas intenciones … y mira tú la reflexión que nos deja sobre este sistema!, visto por primera vez.

Me siento bastante mal, no sé si habría sido mejor para mi salud no leer esto.

En fin.

Mariana
29 de septiembre, 2013

http://es.scribd.com/doc/169846017/Ein-liebeslied-fur-Xochil-Schutz-aus-Venezuela LA MEJOR RESPUESTA PARA Xóchil y PARA TODOS USTEDES!

gardenia
29 de septiembre, 2013

La mayoría de comentarios opinan la pena que sientes de nuestro país…pero de que se extrañan, cual es la rareza,ojala vengan muchos poetas y no poetas extranjeros y comprueben el atraso y sumisión en que nos encontramos los venezolanos…

Alejandro
3 de octubre, 2013

Marcos, muchas gracias por tus comentarios y quedaron claros varios puntos.

Alejandro
3 de octubre, 2013

Todos los comentarios en contra de la poetisa no toman en cuenta el robo sufrido por el poeta español cuando llego a Maiquetía para asistir al mismo evento, parece que muchos de las personas que escriben en este foro son de izquierda y confunden la doctrina izquierdista con el comunismo que quieren implantar en nuestra querida Venezuela, por favor abran los ojos.

Faitha Nahmens
3 de octubre, 2013

Cuando dice que en Alemania no conocen esto entiendo que es que no se conoce la realidad que vivimos, no que no conozcan por definición o por experiencia propia lo que es una dictadura o lo que es totalitarismo. Lo de las chozas aferradas no me ofende, son los ranchos, nos debe ofender que haya tanto malvivir con una historia petrolera tan larga. Y sobre todo con el barril a 100 en los últimos años (y el presupuesto calculado con el precio del barril a 50, por cierto) Relata lo que vio, que no es nada que no hayamos visto. Tenemos que luchar y rescato la frase: si nos amamos no necesitamos lucha política. Hay que ser estrictos con la falta de ética y generosos con el sueño de progreso.

Tulio
7 de octubre, 2013

Es verdadera mente penoso por lo que paso Xochil Schütz , lo que si deja claro que todo esta politizado bojo un solo régimen, así mismo agradezco el tiempo que se tomo par relatar su vivencia, espero que se haga ente multiplicador de lo que vivimos en nuestro país ya que el mundo esta engañado por un gran campaña publicitaria !! Vivimos en una dictadura del siglo XXI disfrazada de Democracia !!

maria gonzalez
7 de octubre, 2013

Siempre lo pensé y lo sostengo: el Socialismo del Siglo XXI no es más que pura charlatanería. Un país no puede progresar sin meritocracia. Sin instituciones que respeten la Constitución. Pongo el ejemplo de una casa en la cual los padres den el mal ejemplo. Nada bueno se puede esperar de los hijos. Así está el país: caos total. Dentro de todo siento un gran alivio de que alguien se haya atrevido a describir sin gríngolas la Venezuela que visitó. La que vivimos todos los días los ciudadanos de a pie. La realidad que el régimen no quiere ver y castiga a quien lo exprese. Con suerte la Srta. XOCHIL es alemana, no vive en Vzla, por lo tanto no la podrán poner presa ni acusar de desestabilizadora. Bien por ella!!

Abner Chamate
11 de octubre, 2013

Yo soy venezolano y siento una gran pena frente al mundo, la historia y la conciencia humana que esta despierta y lúcida en muchas partes. El fracaso del chavismo es un estigma casi tan doloroso como el que los alemanes deben haber sentido al final de la segunda guerra mundial. El fanatismo y la locura están desatados en Venezuela.

Abner Chamate
11 de octubre, 2013

El fanatismo y la locura (o el interés del enchufado) pretenden justificar las fallas y radicalismos a cualquier precio, especialmente a costa de los mas necesitados y mas humildes. Envés de criticar al que observa la realidad y la transcribe crudamente, háganse la pregunta de las mil lochas: ESTO ES LO CORRECTO EN UN PAÍS CON TANTA RIQUEZA? Que importa si la escritora es socialdemócrata como Gunther Grass, cinicos y mentirosos de oficio del gobierno y mantenidos sin escrúpulos.

Quimera
15 de octubre, 2013

M, es mejor leer. Nos han cocido a fuego lento tan perfectamente… Las lágrimas llegan a mis ojos y no tengo fuerzas para contenerlas. No tengo fuerzas para unir dos pensamientos coherentes. Sólo se me revuelve en el alma una emoción tan repugnante: desesperanza. Esta tierra dejó de honrar a sus ancestros, nos cocinaron a fuego lento. Nos quedan las colas, la injusticia, el agua con sabor a plástico.

Isaac Morales Fernández
16 de octubre, 2013

http://martinher85.wordpress.com/2013/08/16/chavez-salvo-nuestra-economia-reserva-federal-de-ee-uu-impide-a-alemania-repatriar-su-oro/ Opositores, no sigan llorando. Capriles nunca les dará ni un pañuelito… Esta es la verdad alemana, EEUU les robó su oro, ¿por qué no van y se lo dicen a Xóchil ya que la quieren tanto y se preocupan por ella?

Laura
17 de octubre, 2013

Que triste y vergonzosa la imagen que se tuvo que llevar la Sra. Schutz de nuestro país pero como podía llevarse otra si esa es la verdadera? Es indignante que los lectores se hagan ciegos e inmunes a su principal critica: La propagada política es asfixiante. No hace falta ser de la oposición para aceptar esa realidad. Causa sin sabores esa continua violación verbal y visual de Chavez. Concuerdo al 100% con que la política y la poesía (Y cualquier otro campo) deberían ir separadas. Que falta de respeto hace el gobierno a nuestro intelecto y conciencia en todos los sentidos.

Vanessa
17 de octubre, 2013

Me alegra que todavía exista gente con pantalones que pueda llamar las cosas por su nombre en formas decente por supuesto porque no es bueno herir susceptibilidades, pero acertadas. triste la impresión que se llevó pero es más triste todavía que estemos permitiéndonos experimentar esta realidad en un país tan maravilloso como el nuestro!

Luis
19 de octubre, 2013

Hay que ser meridianamente estúpido para hablar de poesía de “izquierda” y poesía de “derecha”. Cerebros que están limpiecitos de la lavada que les echaron.

COMANDO
20 de octubre, 2013

Sencillamente lo que siento es una gran pena con las personas que nos visitan ya llegara el momento de corregir todo esto y poder invitarla nuevamente al país para que nos ayude, porque sabemos que la tarea no ha sido nada facil

jg aldana
10 de noviembre, 2013

Cuando la duda nace ante la democracia, es porque ya está naciendo la dictadura.

Keka
13 de noviembre, 2013

Nada más objetivo que la opinión de alguien que ve las cosas como simplemente son y aún le cabe la duda de no saber como llamar lo que vio, muchos, muchísimos aún ni lo saben o quizás ni quieran saberlo, quizá algún rincón de su conciencia si! pero el peso de afrontar la realidad y también su participación en esto! les niega la posibilidad de encararlo, carga muy pensada que tarde o más temprano se deberá asumir con o sin culpa ..

Roberto Bertozzi
18 de enero, 2014

Me recuerda el cuento del sapo que es hechado a una holla de agua a la cual lentamente se le sube la temperatura… Irremediablemente morira sin darse cuenta.

walter lanni
9 de febrero, 2014

Despues de leer la cronica de la poetisa alemana no pude evitar vomitar de la rabia, impotencia, disgusto, rechazo y miedo que este regimen causa….

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