Actualidad

Reacciones ante una de las fotografías de Rodrigo Abd, ganador del Pulitzer 2013

Por Prodavinci | 6 de septiembre, 2013

P640

Esta imagen del fotógrafo argentino Rodrigo Abd resultó ganadora del Premio Pulitzer en la edición 2013 por la categoría Noticias de Último Momento. La escena registrada muestra a un adulto enseñándole a un niño cómo disparar un misil. Abd es miembro del equipo de la agencia Associated Press y registró la imagen durante su labor en la guerra de Siria. Abd también cubrió conflictos como la guerra de Afganistán y la revolución en Libia, entre 2010 y 2011. El protagonismo del infante en la imagen ha planteado algunos debates en algunos medios de comunicación, que revisan desde qué es lo que la gráfica registra y qué es lo que denuncia hasta la evolución de la noción del fotoperiodismo. En Prodavinci hemos reunido la opinión de creadores y periodistas con la intención de revisar desde nuestras aristas y aproximaciones el valor de esta imagen controversial. He aquí algunas de las opiniones recogidas.

***

Boris Muñoz, periodista. La imagen está cargada de un sentido común que puede asombrar o irritar a los ojos occidentales y bienpensantes. Pero entraña la realidad de un país que se ha rebelado contra la brutalidad de un régimen. Ese régimen, por cierto, no discrimina entre combatientes y civiles, y carga encima un ominoso historial de niños y mujeres asesinados. Sólo pensemos en el gaseo con armas químicas del pasado 21 de agosto, que muy posiblemente fue ordenado por Bashar al-Assad o alguno de sus lugartenientes. En él murieron más de cuatrocientos niños. ¿No es natural, o por lo menos predecible, que esos niños empuñen un arma de guerra contra el enemigo que los destruye? Sin pretender justificarlo éticamente, porque es un asunto más práctico que ético, ¿no resulta comprensible que se les enseñe a odiar a un enemigo quién no tiene misericordia con ellos y amenaza su supervivencia? Si bien no puedan entender a fondo la monstruosidad que implica matar a otro ser humano, saben que si no actúan serán igualmente destruidos. En ese caso, ¿qué importancia puede tener la inocencia? El gozo que se ve en las caras del hombre y el niño debería preocupar a cualquiera porque refleja que la violencia puede ser enseñada como un juego. Asad debería ver esta foto y darse cuenta de que así gane está perdido. El país que pudo construir ya no existe y jamás su alma tendrá paz.

***

Roberto Mata, fotógrafo. Rodrigo Abd, es un extraordinario fotógrafo de situaciones de conflicto. Sin embargo, al ver esta gráfica y no conocer el contexto en que ha sido realizada, podría parecer una imagen (desde el aspecto estrictamente fotográfico) probablemente sencilla y sin otro contenido que la literalidad de la misma, que ya es bastante. Un padre que no enseña a batear una pelota sino a disparar. En el otro bando, cualquiera que sea, seguramente habrá un padre enseñando a su hijo a protegerse de ese disparo.

Los fotógrafos de conflictos y los fotógrafos de guerra corren unos riesgos de dimensiones inmensurables para un ciudadano común, por una imagen. Algunos lo hacen con la convicción de que van a lograr algún cambio en el mundo al mostrar lo que no todos podemos ver. Otros, resignados por lo acostumbradas que están algunas sociedades al horror, no obtienen ninguna reacción. Han muerto muchos fotógrafos en el ánimo de ser testigos, de documentar. Abd arriesgó su vida para que viéramos lo que él vio y saquemos nuestras propias conclusiones. Ése es su trabajo, no otro.

***

Gala Garrido, fotógrafa y promotora cultural. Me parece que hay más violencia en la mirada del padre que en el hecho del niño con el arma. En esta imagen no hay terror, pero sí lo hay en la reacción que provoca. El padre parece un modelo publicitario y sus ojos llenos de ternura y orgullo son eso: aterradores. Son los ojos de los primeros pasos, de cuanto te sueltan la bicicleta por primera vez… quizás eso es lo que le da cierta irrealidad a la composición. No por el niño con el arma (aquí en Venezuela eso es una imagen cotidiana), sino por la manera en la que se asemeja a una puesta en escena cínica. En ocasiones el fotoperiodismo puede dar la impresión de que va cazando miserias y después recibe premios, pero este tipo de trabajos son los que nos informan a los ausentes qué es lo que está pasando realmente en otros territorios.

***

Gabriel Osorio, fotógrafo. En uno de los periódicos que publicó esta fotografía colocaron como leyenda “Un adulto enseña a un niño a tirar un cohete”, pero mi traductor interior sólo se pregunta hasta dónde hemos llegado. Esta imagen habla de lo absurdo del ser humano y de la época que estamos viviendo. No es una fotografía conmovedora, como las que estamos acostumbrados a ver cuando se habla de las guerras. Es una imagen fuerte, con un contenido de violencia más que obvio, pero que no muestra sangre, daños materiales ni las expresiones de dolor que los fotoperiodistas buscan –a pesar de todo lo que esto implica– cuando ocurre una tragedia. No es lo que ya estamos acostumbrados a ver. Ésta es una imagen cotidiana. Dura. Más documental que noticiosa. Habla de la guerra más como un fenómeno, no como un hecho puntual ni como una coyuntura. No habla del conflicto de Siria, sino de la insensatez de la guerra y, a la vez, de la complejidad de la condición humana.

***

Beto Gutiérrez, fotógrafo y artista plástico. Ésta es una imagen hermosa de una realidad terrible. La fotografía tiene esa capacidad de hermosear lo fatal y de horrorizar lo hermoso. Esta fotografía parece la publicidad de un juguete para navidad o del día del niño. Definitivamente estos galardones de alguna manera toman las noticias de moda y preparan visualmente al gran público para un posible desenlace fatal de la historia. La doble muerte en un solo click.

***

Gabriela Gamboa, artista visual e intérprete. La bestia ya se soltó y nunca más podremos encerrarla de nuevo. Es una imagen contundente y ése es el poder que tiene. Quienes trabajamos con la imagen conocemos su poder pero también su ambigüedad. Las connotaciones éticas y filosóficas de divulgar la imagen de un niño con un arma de fuego mortal, mientras el adulto que lo acompaña se ríe, son tan profundas que no alcanza el espacio para debatirlo. Pero sí debemos preguntarnos para qué las divulgamos y, más aún, por qué las premiamos. ¿Realmente es efectiva esta denuncia? ¿Ayuda en algo la situación? Y, sobre todo, ¿quién protege a esos niños ahora?

***

Efrén Hernández Arias, fotógrafo. Es el retrato de un legado. Un niño enorgullece a los adultos. Se prepara para ser tan bueno como las generaciones previas. Se divierte, toma el arma con confianza y no sabe, no tiene por qué, lo que hace. Es una imagen articulada, sencilla, franca. La geometría y la realidad de Siria confluyen en la cotidianidad de un cuadro. Rodrigo sí sabía lo que hacía.

***

Oscar Marcano, escritor. La imagen refiere al desquicio de los límites. ¿Qué pasa cuando, enfermo de poder, el gobernante no discrimina y se convierte en carnicero de su propio pueblo? ¿Qué pasa cuando ese monstruo arrebata la vida al niño que debe arrojar los juguetes pues es imperativo combatirle? Pasa en este planeta. Pasa en nuestra especie. Con nuestros huesos y nuestra sangre. La injusticia es humana, decía Brecht, pero más humana es la lucha contra la injusticia.

***

Prodavinci 

Comentarios (19)

KBULLA
6 de septiembre, 2013

Estoy de acuerdo con el argumento de Boris Muñoz. En una guerra desigual, toda mano es necesaria en el bando más débil.

Aunque hay quien ve corrupción, yo veo a quien supongo que es el padre, supuestamente enseñando a disparar un cohete. No es un mercenario, o un guerrillero de la FARC que está entrenando a un niño robado de sus padres. Es un padre, repito, que está viviendo una situación de guerra desigual y que intuye, que es necesario que su vástago se vaya familiarizando con las armas que en un momento determinado va a ser (o pudiera ser) necesario que participe, no solo por su razón, por su patria, etc., sino hasta para intentar defender la integridad y supervivencia de los suyos, incluyendo, sus hermanos, hermanas, madres y demás familiares. No creo que el padre esté dispuesto a que el hijo vaya al frente de batalla simplemente porque ya sabe manejar un lanza cohetes, pero de llegarse a una situación adversa, es mejor que el muchacho esté preparado.

Nos golpea la brutalidad de la imagen, pero pocos son los que reparan que en la Cuba actual (la Cuba de Fidel & Co) el servicio militar se presta a la edad de dieciséis (16) años y por un largo período de tres (03) años. No he visto a ningún intelectual, político o fuerza viva (de izquierda o derecha) de cualquier país del “civilizado occidente” rasgándose las vestiduras por lo que yo califico como un exabrupto gubernamental para con unos niños.

No nos gusta lo que vemos, pero la realidad histórica es que en todo conflicto armado, los pre-adolescentes han terminado participando en los mismos. En Israel, debido a la desigualdad numérica frente a los países hostiles que lo rodean, la mujer no sólo cumple el servicio militar, sino que participa en todos las acciones bélicas que ha desarrollado o enfrentado país.

Cecilia
7 de septiembre, 2013

La foto conlleva una carga que toca profundamente la sensibilidad de aquellos que todavía nos consideramos personas, ilustra el desprecio que algunas culturas muestran al valor más preciado que tiene el ser humano como es la vida,el traer al mundo niños (que no niñas) para hacerlos mártires en aras a regímenes oprobiosos, que demandan su sacrificio para ellos continuar con su sed nunca saciada de poder y sangre…el adulto de la foto refleja en su cara el orgullo de ver que su infante discípulo aprende rápidamente a manejar un arma mortal, aunque su pequeña cabecita no procese el por qué tiene que formarse para matar al prójimo, es vez de jugar, pintar…muy difícil lograr paz cuando la violencia se ha instalado como una forma de vida, una forma de ser, si conocemos algo de la historia de estos pueblos, se percibe que ya es algo genético esta conducta.

Edgar Vergara Rojas
7 de septiembre, 2013

Que si esta imagen la utilice FOX NEWS, CNN y NBC y otros mercados de la mente, o por el contrario, el de la resentida contra marcha, seria valida en ambos casos, según el escrito comprado acompañando la foto. Que si dudemos de que el gobierno de U.S. ha plantado esta guerra para sus expansivos propósitos geopolíticos como ya lo ha demostrado en Irak y Afganistan y en cientos de ciudades en su red mundial de bases militares es otra cosa. Ni el niño ni el padre, y quizás un abuelo detrás, viven en Harlem ni en el Bronx… Dividirnos no es natural, es un acontecer.

vivian lucy
7 de septiembre, 2013

La imagen va más allá del click, nos deja una marca a fuego en el alma. Debatir si éticamente el fotógrafo debió mostrarla al mundo o no, no viene al caso. El mensaje esta allí para que traguemos duro y entender que así está el mundo. Estoy segura que el fotógrafo no celebra con Champán su galardón, simplemente hizo lo que tenía que hacer, mostrarnos el mundo en el que estamos viviendo.

Prodavinci
7 de septiembre, 2013

Recordamos que no publicamos comentarios que contengan ofensas a terceros. Todo se puede discutir, con argumentos, sin ofensas personales.

Román Romano
7 de septiembre, 2013

Una imagen de un alto en una guerra, que no importa donde, pero que parece justificar el comportamiento del otro bando, sea quién sea éste.

Angel Rivero
7 de septiembre, 2013

No es por casualidad que en los ejercitos el grupo de vanguardia se llama “infanteria”, pasivos o activos siempre fueron los niños la carne de cañon de todas las guerras. Y siempre para los comunistas la participación “gringa” será la intervención, que el gobierno venezolano envíe diesel que mueve los tanques rusos que masacran el pueblo sirio, eso es solidaridad.

Carlos Herrera
7 de septiembre, 2013

Una imagen impactante que invita a reflexionar sobre la pérdida de la inocencia que se presenta en algunas regiones del planeta. Aquí en México también estamos llegando a extremos similares con una “declaración de guerra al narcotráfico” por parte de la misma gente que está involucrada en el negocio…

Marisela Ascanio
7 de septiembre, 2013

Veo tres generaciones en la foto y un mismo destino… la violencia les acompaña, los adultos complacidos. Que horror

David datica
8 de septiembre, 2013

Quizá este hombre enseña al niño con la esperanza (peregrina mientras este herodes posmodernista permanezca)de que otros niños puedan volar cometas en cielos sin venenos.

Susana Soto
8 de septiembre, 2013

A las personas a las que les toca vivir en lugares en guerra y entre armas, y que envían y reciben sus proyectiles no debe agradarles esa rutina, pero es la que tienen. Lamentablemente, eso conforma sus vidas y de eso depende en mucho su supervivencia. El fotógrafo Abd ha captado esa realidad y no creo que esté transmitiendo o haya pensado en transmitir un antivalor sino en expresar una realidad terrible que sencillamente existe, donde los niños entran en en el juego no precisamente yendo tranquilos al colegio ni teniendo actividades normales de esparcimiento, sino siendo alcanzados – o alcanzando a otros – con esos, digamos, juguetes. Juguetes de guerra de verdad verdad. Nadie desea que eso suceda, pero sucede. Existe. Para ellos no es que es malo o es bueno. Es así.

@manuhel
8 de septiembre, 2013

Yo veo a un señor y un niño que sirven de modelo a una foto que se va a tomar. Una simulación del lanzamiento de un misil.

Nadie parece preocupado por la detonación, ni protegiéndose de los supuestos enemigos. Todos están expuestos e incluso quien toma la foto se encuentra en el ángulo de alcance del misil, ya que este al momento de ser lanzado por el niño puede salir a cualquier lado, suponiendo que el niño no podrá contener el culetazo de la contra-fuerza.

Yvonne Reyes C
8 de septiembre, 2013

Que vemos? La imagen o lo que suponemos que significa?… Como imagen fotografica es impecable, como contenido moral… ya cada uno opinara dependiendo del lado que ocupe… El hombre no aprende, vamos por toda la vida tratando de interpretar… cuantos tratamos de comprender?…

David
9 de septiembre, 2013

Yo veo un montaje, un padre “haciendo” que enseña a su hijo a disparar. A claras luces no es real que este enseñándolo, al menos no en ese preciso instante. En ese sentido me parece una foto que no merece para nada un Pulitzer de “Noticias en último momento”.

En cuanto al significado de la imagen o lo que quiso hacernos entender el fotografo, supongo que me decanto por la imagen de 3 generaciones que otro comentario notó, toda era de guerras, en las que los que llegan son enseñados a ser como los que se van, aunque nunca haya valido la pena la guerra…

Por último, no menos que patéticas las reflexiones absolutamente parcializadas de algunos “fotografos”, que quieren imponer su criterio u opinión sobre lo que ocurre en Siria a través de una foto que no dice de qué bando son las personas que aparecen. Igual de absurdo sería venir a decir que la foto es una muestra de la locura rebelde en SIria, etc…

Fanny
9 de septiembre, 2013

UN MONTAJE??????… Vaya eso es rayar ya en el mas alto grado de exceptisimo, de todos es conocido que muchos son los niños que especificamente en el MEDIO ORIENTE, se les prepara para la guerra… QUISIERA SABER PORQUE NO SE LES ENSEÑA Y SE LES PREPARA PARA LA PAZ?

SON ESTOS LOS CIUDADANOS DEL FUTURO? LLAMAR ESTO UN MONTAJE… ES UN POCO CINICO, y si esto es asi, son imagenes subliminales que van directamente al subconciente de la mente. seria una accion canallesca y vil

Román Romano
9 de septiembre, 2013

¿Qués más impactante esta imagen o la de los niños de la escuela en “La Piedrita” con fusiles M15 listos para ir a la guerra? Lo que pasa es que estas últimas no venden, eso no vende.

Gregorio Marrero
10 de septiembre, 2013

El acercamiento a la fotografía es absolutamente subjetivo y genera reacciones diferentes según quien la observa. Cuando se trata de “reacciones” tan valida es la de un experto como la de cualquier otra persona, aunque me parecen mas autenticas las de personas comunes que quizás sepan poco de fotografía. El fotoperiodista no busca sangre ni violencia, simplemente se tropieza con ella al estar en zonas de conflicto y como genero, el fotoperiodismo no es solo conflictos y sangre. Que nos golpeen duro sus imágenes como para agitarnos emocionalmente e intelectualmente, es otra cosa. Me parece errado intentar traducir o interpretar la historia Siria y su cultura a travez de la nuestra y nuestros propios conflictos que, gracias a dios, distan aun mucho de vernos inmersos en una guerra civil como la de Siria. Soy colega de Rodrigo, incluso trabajamos juntos aquí en Venezuela durante aquellos años particularmente conflictivos en la política venezolana (2006 a 2008) y puedo darle fe, a quien comenta sobre la posibilidad de un montaje, que Rodrigo es absolutamente ético en su trabajo y la agencia donde trabaja, me consta, tiene ética y esta comprometida con ella, no infringen lo ético por querer ganar un Pulitzer, simplemente hacen su trabajo bien y los premios vienen solos. Rodrigo es de los fotógrafos que cuando hace una fotografía no esta pensando en lo mas mínimo en la reacción de los demás, solo responde a sus propias emociones y reacciona haciendo fotos. Lo que desencadena luego esas fotos en el observador es mas problema del observador que del fotógrafo, aunque, ha sucedido, si lo que desencadena en ciertos espectadores es sumamente sensible para alguien en particular, terminara convirtiéndose en un problema para el fotógrafo que en algunos casos paga con la vida. Respeto todas la opiniones pero creo que Rodrigo merecio ese premio y otros no por una fotografia sino por todo un trabajo de vida que finalmente lo llevo a obtenerlo. @gregmarrero

kiangsi
11 de septiembre, 2013

estoy de acuerdo con la opinión de Sr. Roberto Mata, el fotógrafo se encarga de documentar un acontecimiento, el espectador sacará sus propias conclusiones

Edgard J. González.-
13 de septiembre, 2014

1. Casualmente hoy por la mañana vi a una señora joven que llevaba a su hija de unos SEIS años, a una “Academia de Modelaje”. La niña vestía ropa de adolescente y zapatos con tacones. En ambos casos, la foto del padre enseñando al niño a sostener un lanzamisiles, y la dama que viste a su hija con la ropa que no le corresponde, veo CORRUPCIÓN. Al niño le corrompen para que asuma actitudes de adulto agresor, a la niña la corrompen para que asuma actitudes de mujer que ofrece su cuerpo, en ambos casos lo prematuro es lo inapropiado e inaceptable. 2. No se debe cuestionar al fotógrafo, es matar al mensajero, en lugar de reconocer e interpretar el mensaje. 3. Comparto el comentario de Ángel Rivero: Hay hipocresía en quienes repudian a Pinochet mientras rinden culto a Fidel o a su títere y émulo, Chávez.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.