Actualidad

Al límite: Breviario de podredumbre, por Luis García Mora

Por Luis García Mora | 1 de septiembre, 2013

Si el sistema en (casi) su totalidad se ha corrompido, si la incontrolable pasión por el dólar se ha tragado hasta al comunista más arrecho, ¿cómo podían creer Maduro y el resto de su grupete gubernamental que iban a convencernos de que están dispuestos a incinerarse en la pira? Que están dispuestos a parar el saqueo. O, lo que es más difícil aún, que están dispuestos a sanear la “Revolución”, cuando de todo el país es sabido que el dólar se ha tragado sin deglutir a su cúpula.

¿A quién (o a quiénes) está dispuesto a quemar el madurismo?

Actualmente se deben estar moliendo los sesos para decidir cuál decisión de audacia política es posible para devolver la Revolución a su cauce. O, en concreto lenguaje político: para evitar que la sepulten en las elecciones locales.

La otra vía luce temeraria e inútil: atacar como con una bomba de racimo (una bomba clúster de ésas que al alcanzar distancia se abre en cientos de submuniciones), únicamente para engañar al país y, si se logra, reducir a la oposición. Y asumir militarmente al país como víctima, y “mediante la manipulación, tratar de confundirlo y desorientarlo valiéndose de la distorsión, la falsificación, el camuflaje y el ocultamiento de evidencia, con el objeto de inducirle a reaccionar en beneficio del que engaña” es una acción que se les puede devolver como un búmeran.

Son más de catorce años induciendo continua y sistemáticamente a la población al engaño, para aterrizar hoy en casi ninguna credibilidad.

Y todo esto es lo que informa el propósito del magnicidio y del golpe. Desorientar. Distraer. Divertir.

Aunque uno termina por preguntarse, como Cioran, si es posible edificar un discurso atareado con base en negarlo todo y en negarse a sí mismo, en desmentir sus prestigios, su fundamento y su alcance, su verosimilitud misma.

Está bien: están preocupados porque no tienen credibilidad. Y con estas afirmaciones truculentas intentan producir varios efectos. Más truculentos aún, porque los blancos del ataque de provocaciones inmediatas (Capriles, Primero Justicia y alguna dirección de la MUD) no les paran porque están firmemente enfocados en el 8-D.

Esos efectos son, primero, distraer a la gente de la magnitud de la crisis con las hilarantes metidas de pata y extravagantes chascarrillos impúdicos de un Presidente, con aquello de la multiplicación de los penes (o panes, o peces) o el pajarito de Chávez en trance, provocando la diversión. La gente habla de las metidas de pata de Maduro y no del desabastecimiento o de morirse de mengua en una hospitalización imposible. Segundo, descalificar y colocar en el terreno no-democrático al liderazgo de mucho más de la mitad del país. Es decir: a la oposición de aquí y de afuera. Tercero, plantear una heroicidad inexistente que los coloque en la tradición de quienes han alcanzado el poder luego de transitar una épica. Y cuarto, incorporar acusaciones a algunos civiles conocidos con órdenes de allanamiento y represión, o con una segunda edición de los “paracachitos”, para golpear la base financiera electoral de la oposición. Porque de cara a una represión económica o institucional, a través del SENIAT, CADIVI, etcétera, ¿quién va a querer aparecer aquí y ahora como financista de “unos golpistas y magnicidas”?

Y, sin embargo, ¡es increíble! Arrastrándose por sobre la trinchera y la trampa, esta oposición venezolana sin Estado que la mantenga prosigue con tesón y en silencio su avance indetenible y hasta heroico.

Y más aún cuando el tempo es horrible, con la psique sacudida por los bajos sentimientos instrumentalizados desde el poder.

La furia agresiva provocada por la ofensa, que cuando no se puede vengar, olvidar o perdonar, se guarda y se enrancia, convirtiéndose en un rencor que, envejecido en barricas, se bebe como odio, impotencia, resentimiento.

Y dicen los teóricos de esta vaina que quien consiga inducir estos sentimientos en una persona o en un grupo está controlando su acción de manera muy poderosa.

Los predicadores del rencor. Que lo disfrazan de amor a la patria.

¡Así que sacudámonos! ¡Sacudamos la psique!

Vivimos un breviario de podredumbre.

***

Cráteres

– Cosas jodidas: 1) Que le investiguen a cualquiera sus finanzas personales y 2) Que le expongan al público sus comunicaciones privadas distorsionadas. Con esto tienen a mucha gente contra la pared. A cualquiera, por muy inocente que sea, un Mega-Estado envanecido y sin límites puede quebrarle las dos piernas. 

– Se habla de un inminente escarnio en las alturas del Poder. De una acción sorprendente para “recuperar” una credibilidad que ni un grúa levanta ya a estas alturas. Lo que haría cruenta, nos dicen, la guerra interna, desatada por la ausencia de liderazgo aglutinador del Comandante Supremo.   

– Cada vez es más notoria la figuración internacional de los llamados “bolichicos”: el ala joven de una boliburguesía que ya impacta con sus extravagancias los ambientes más superfluos del jet-set internacional, mientras el país se desgrana de mengua. Nada sirve. Nada funciona. Nada se consigue.

– “Seca la lengua del perro, ¿no?”

Luis García Mora 

Comentarios (3)

Don Anónimo
1 de septiembre, 2013

Hola

Lo más bravo es que ya no sé pa’qué lado mirar. Muchos escritores se van por la vereda izquierda o por la derecha; por el medio solo algunos, entendida por la vía de la objetividad y que por ella nos digan que estamos metidos en un infierno de los mil demonios.

Infiero que de los trabajadores en hospitales, están los malos (que guilladamente se llevan los insumos y los reales) y los buenos que, dicen ellos, trabajan abnegadamente por el pueblo. ¿Pero cuál es la realidad?, si cuando se presenta la desoportunidad de ir a un hospital, es mejor quedarse en casa porque por lo menos hay cama y cariño.

Ese maldito dólar acabó con lo poco que quedaba, y nos han hecho creer que malos son los que se llevan un buen bojote de verdes, mientras que los dos mil quinienteros son unos santos. Muchos salen en cambotes, a países vecinos, se satisafacen con algo de pan y refresco, luego raspan sus tarjetas en sitios de panas y regresan con sus verdes a Venezuela. Gastan en pasajes y dólares bs 21000 aproximadamete y con los 1500 dólares (raspados) obtienen bs 50000 y les queda un buen vuelto.De ese dólar, generalizado en quien tiene una tarjeta de crédito, nadie habla, porque para eso somos panas. El de abajo que no tiene derecho a tarjeta, porque de vaina el dinero le alcanza para el diario sustento, por supuesto, internamente se alza contra estos bolichicos, porque los boligrandes no se pasean por los barrios del pueblo, ya que para ellos hay otros sitios (jet-set lo llaman). Uno maldice a esta revolución cuando va a comparar un pasaje es casi imposible, por donde se meta, y por fin cuando consigue cupo y se monta en un avión paradójicamente va al 50% de capacidad ¡Hasta el más revolucionario se molesta! claro, también hay quinienteros que con los 500 verdes que reciben, de adelanto para el viaje, se quedan sin viajar, pagan el pasaje (bs. 6000) y con lo que venden (500 verdes) pagan eso y mucho más. Son miles y cuando la justicia (por más pequeña que sea) llegue dirán que los rojo rojitos son malucos.

Solamente es una cuestión de competencia unos con más fuerza, otros con menos quieren acabar con el pais.

Da nota señalar los defectos de otros, los nuestros ni de vaina. Mientras tanto los de abajo preparándose para dar otro pepinazo el 8D, se llevarán la mayoría de las alcaldías, mientras la oposición llegará al climax gritando fraude, fraude.

No le echen las culpa únicamente al rojo en este megasancocho hay pepinos, verdes, amarillos y cuidado si chiripas.

Onetto Ram
3 de septiembre, 2013

Tratar de explicarnos este asunto de “los mil demonios”, como dice el señor Anónimo, desde una visión de los buenos de arriba o los malos de abajo no creo que nos lleve a una visión cabal del problema de la dolarización de la vida del venezolano. Verlo de esa manera es como decir que las calles en Venezuela están rotas porque los carros las rompen.

Se me hace difícil pensar en la malicia del muchacho de la parroquia que decide vender su cupo de 500 en dólares cuando recuerdo los 217 millones de dólares que Venezuela le compró en armas a España solo en el 2012, o las evidencias fotográficas que han circulado abiertamente de funcionarios públicos o sus familiares derrochando la vida bohemia en un concierto de un artista famoso en el exterior, cosa que no es asunto mío pero que sí lo es de la ética pública. Esta mañana veía en los avisos clasificados que alguien alquila un apartamento en el este de Caracas por 90 mil bolívares mensuales pero también el de una casita de dos habitaciones que venden en un barriecito por 890 mil bolívares. En la tarde fui a un supermercado del estado y una señora que cargaba con varios paquetes de servilletas me dijo “me las llevo porque van a desaparecer y después el buhonero de la esquina me las vende a 50”. Concluyo entonces que así como el mal estado de las calles y carreteras se debe a la incompetencia de los gobernantes, el mal estado del valor de nuestra moneda y la depauperación de la economía nacional ¡en todos sus ámbitos! se deben a las fallas de origen que trae implícito el modelo que nos pretenden vender como la maravilla del siglo XXI.

Don Anónimo
3 de septiembre, 2013

En este de dólares todo se maneja con números, lo que pasa que éstos no siempre están disponibles. Si asumimos que al año salen un millón a turistear, entonces simplemente cada año se asignan 2.500 millones de dólares que no es una pelusita.Pero como de todo hay en la viña del señor, voy aponer otro ejemplo: Las universidades del exterior han visto en estudiantes venezolanos un gran filón, le dan todas las facilidades para que tomen materias a granel, requisito sine qua non, para obtener dólares CADIVI, y para evitar los chanchullos ésta paga directamente a la Universidad los estudios del muchacho. A los días, este buen muchacho retira todas menos una materias y la Universidad le devuelve los reales cobrando su buena comisión a la vez que extiende un espléndida constancia de estudios, y todo el mundo feliz, excepto los que no tienen ni pasaporte, ni visa, ni tarjeta de crédito y menos real y ésto no lo infiero, son declaraciones del Director de CADIVI.

Bajo ningún concepto se trata de eximir a los boligrandes, señalando los errores de los bolichicos, sino de entender que hay un problema grave que arropa a mucha gente de la sociedad pero seudoseparar insinuando que los de la oposición son buenos por que los rojitos son malos, no es más que un eufemismo. Ojo y tomé el ejemplo de los dólares porque es fácil entenderlo, si me pongo a hablar de los bachaqueros, buhoneros,incluidos, sería para rato.

Tengo un amigo venido de otro país, que en sus inicios fue chavista “patria o muerte” hasta cuando atracaron su casa y amarraron su gente. Tenía un negocio próspero que le daba para bien vivir y más. Ante tanta inseguridad regresó a su país de origen, pero no pudo vender su casa venezolana porque vendiéndola en un excelente precio en bolívares, y luego de dividir entre 36 (precio del prohibido) le daría para comprar en su país de origen un “piazo e rancho”. Tuvo que dejar a toda su familia lejos para regresar a cuidar su casa que alguien, soberano o no, se la puede invadir. La última vez que lo ví me dijo que no sabía para qué lado ir: Chavismo, caprilismo o qué.

El nuevo modelo para todos, permitió aflorar nuestras miserias, mientras los de la Unidad se pelean cuchillo en boca, por ejemplo en el Zulia, nosotros que trabajamos duro coayuvando vemos con tristeza que el país se nos va de las manos, mientras los de la oposición no quieren ver las cosas buenas de los rojos y éstos a su vez no quieren ver las cosas buenas de los amarillos, mientras los azules (ni-ni, para completar nuestros colores) no sabemos para dónde tomar.

Vivo a muchas fronteras, pero aunque pareciera paradójico, rezo pidiéndole a Dios que mi Venezuela recupere por lo menos parte de su grandeza, porque con esa parte podemos ser grandes. Dios me los cuide, me retiro de este tema. Compartir con mis paisanos debería darme alegrías pero no siempre ocurre. Sigo filosofando sentado en este duro banco, cual viejo, de verdad porque estoy cargado de años, del libro “El coronel no tiene quien le escriba” esperando llegue la carta con remesita incluída.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.