Economía y negocios

¿Por qué han triunfado las ciudades?

Por Prodavinci | 5 de Julio, 2013
2

ciudad textoFragmento de un artículo de Arturo Moreno publicado en Suma Cultural.

Edward Glaeser, profesor de Economía en Harvard, es un estudioso de la economía de las ciudades y de sus diversos problemas y escribe habitualmente sobre este tema en su conocido blog del The New York Times Economix. En El triunfo de las ciudades, nos ofrece una valiosa información sobre las ventajas de las grandes urbes y hace un análisis concienzudo y riguroso sobre las estrategias de algunas ciudades exitosas que pueden servir como ejemplo para el desarrollo de las que perfilan su proyecto estratégico.

Aunque estemos en un mundo globalizado e interconectado, a través de la telefonía móvil, de Internet y de otros artilugios de las tecnologías de la información, esto no significa que para las personas sea subsidiario o meramente instrumental el lugar donde quieran vivir o trabajar. Es quizás una de las decisiones más importantes. Si fuera indiferente la localización, en la hipótesis de un mundo plano por la tecnología de la movilidad, no estaríamos asistiendo a la concentración urbana que se está produciendo en torno a las grandes ciudades y que tiene como resultado que en el 2011 más de la mitad de la población vive en ciudades y que se prevea que para el 2050 lo haga alrededor del 70% de la humanidad.

Cada mes, en los países en desarrollo, acceden cinco millones de personas a las ciudades. La tendencia a la concentración en algunos países desarrollados como EEUU es clamorosa: 243 millones de estadounidenses se concentran en el 3% urbano del país.

En el libro de Glaeser no hay un catálogo sistemático y numerativo sobre los problemas esenciales de las ciudades, ya que no responden a categorías uniformes, pero emerge a lo largo del libro una argumentación cifrada y razonada que nos permite hilvanar una interpretación fiable.

Los avances tecnológicos están marcando la eficiencia de los procesos productivos, pero las ideas estarán ahí siempre como factor diferencial, no sustituible, fuente última de creación de riqueza. Glaeser nos explica en su libro que, desde la época clásica hasta nuestros días, las ciudades han sido centros de producción de conocimiento, de transmisión de saberes. La densidad urbana, consustancial a las mismas, constituye un elemento central para la difusión de conocimiento. Las ideas aumentan su potencia comunicativa en las relaciones interpersonales y en este intercambio permanente a veces se producen prodigios de creatividad humana.

La Atenas de Pericles supo atraer a las mentes más brillantes de Asia Menor, que estaba devastada por las guerras. El mundo urbano de Roma y su imperio nos legó una cultura de gran riqueza, la observancia del derecho y avances técnicos muy significativos. Los califatos islámicos, a través de sus puertos, crearon una red comercial que facilitó el intercambio de bienes e ideas entre puntos geográficos muy lejanos, etc.

Es notorio que, históricamente, las ciudades que han triunfado, consiguieron, entre otras características, un determinado grado de especialización, una amplia diversidad de pequeñas empresas, la convivencia de distintos profesionales liberales, una interacción creativa y competitiva entre diferentes industrias, instituciones educativas prestigiosas y la apertura al exterior. Las ciudades aceleran la innovación, vinculando entre sí a personas capaces, más aún en los países en desarrollo, donde tienen todavía un papel más importante al ser puntos de comunicación entre mercados y culturas.

Las ciudades, prósperas siempre, desprenden una abundancia de energía humana, con una permanente atracción de personas cualificadas, que en la vibración humana inherente a las ciudades impulsa la colaboración de unos con otros. Sin capital humano, no hay ciudad próspera. Es innegable la capacidad urbana para concentrar talento y fomentar la brillantez cooperativa. La densidad urbana permite el comercio, la formación de mercados al mismo tiempo que facilitan la movilidad social. Son portadoras de cambios.

***

Puede leer el texto completo aquí.

Prodavinci 

Comentarios (2)

andres
5 de Julio, 2013

interesante articulo,, pero y la otra cara de la moneda?? las ciudades generan una serie de problematicas en todos los planos que en muchas ocaciones hacen dudar de su capacidad de sustentabilidad… seria bueno escuchar opiniones a este respecto.

Robustiano
17 de Septiembre, 2013

La contraparte de no tener ciudades, o buscar tener ciudades más pequeñas si bien suena como más razonable, tiene como contraparte el aumento de uso de recursos al necesitar más vías de transporte, más líneas de transmisión eléctica, acueductos y vertederos (por citar algunos servicios) ya que se tendría que redistribuir esa población, dado que la misma no desaparece. Lo interesante es tratar de encontrar “un tamaño” que maximice el uso de recursos, minimice el impacto hacia la naturaleza y provea un razonable buen nivel de vida… tarea difícil… y más difícil convencer a la gente que la mantenga así!

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.