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Egipto: el golpe; por Fernando Mires

Por Fernando Mires | 4 de Julio, 2013
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Las imágenes del 3 de Julio en las calles de El Cairo aparecen ante los ojos de cualquier demócrata como repetición de una mala película. Tanques a lo largo de las calles, multitudes que abrazan a los soldados como si fuesen salvadores de la patria, himnos militares y el discurso solemne de un general quien como el nasserista Abdel Fatan al Sisi, con la bandera nacional como trasfondo, anuncia que el que ha tenido lugar no es un golpe de estado, solo un pronunciamiento destinado a preservar la democracia de sus enemigos.

Los militares, también en Egipto, cuando asumen el poder no vienen de la nada ni actúan como resultado de simples conspiraciones. Suelen ser, por el contrario, emisarios de movimientos que por sí solos no se encuentran en condiciones de derribar a un determinado gobierno. Quiero señalar: no siempre hay detrás de cada golpe una minoría pues los militares, como si tuvieran un sexto sentido político, saben muy bien cuando actuar. Es por eso que muchos golpes de estado —no solo en Egipto— han sido acciones no exentas de apoyo popular. Alguna vez hay que decirlo.

Detrás de cada golpe hay casi siempre un mal gobierno, entendiéndose por ello a uno que no ha sabido cumplir o ser consecuente con las promesas que lo llevaron al poder. Ese es sin duda el caso de el de Morsi. Surgido de una auténtica revolución democrática y popular, al gobierno Morsi le fueron encargadas tres tareas: 1) Construir instituciones democráticas; 2) Servir de mediador entre las diversas fracciones que derrocaron a Mubarak; y 3) Impulsar el desarrollo económico de la nación.

Morsi no sólo no cumplió con ninguna de esas tres tareas, además realizó lo contrario. Demolió las instituciones públicas, abolió la antigua constitución civil, concentró los tres poderes en uno, el ejecutivo; entregó grandes cuotas de poder a los “hermanos musulmanes” marginando a las fracciones islámicas democráticas y a los sectores laicos (precisamente las fuerzas más activas en la revolución anti-Mubarak de 2011) y, de acuerdo a planes supuestamente distributivos, depreció la moneda, desató la inflación e hizo depender al país de importaciones, sobre todo alimenticias. Lo dicho no entraña, por cierto, una justificación del golpe, pero la verdad es que el mismo Morsi cerró las salidas a una alternativa diferente.

En cierto sentido el golpe militar no fue sólo en contra de Morsi sino en contra de los “hermanos”, fracción a la cual pertenece Morsi. Pero “los hermanos” islamistas, organización fundada en 1928 por Hassan Banna, no eran recién llegados. Perseguidos brutalmente durante la dictadura de Nasser y tolerados durante la de El Sadat, bajo Mubarak se convirtieron prácticamente en socios del gobierno, siéndoles asignadas funciones administrativas, poder de base en los campos y sectores suburbanos e importante presencia en las universidades. Además, gracias a las remesas que reciben de Arabia Saudita, lograron convertirse en el grupo político más poderoso y homogéneo del país. Así se explica por qué, durante la rebelión de 2011, fueron los últimos en sumarse a las multitudes anti-dictatoriales.

Las hermandades, después de la revolución, llegaron a ser una especie de “soviets” islámicos. De ahí que siguiendo la consigna “todo el poder a los hermanos” intentaron convertir a la multicultural nación en una república islámica. Si el golpe detuvo o simplemente ha postergado la realización de esa alternativa, nadie puede decirlo todavía.

Falsa es en todo caso la divulgada opinión de que los golpistas de 2013 son representantes de un movimiento laico en contra de un movimiento religioso. Por una parte hay que tener en cuenta que grandes contingentes del ejército, sobre todo en la tropa, son fieles islámicos. Por otra, y esa es quizás la única buena noticia que ha traído consigo el golpe de Julio, diversos grupos islámicos no asociados a las “hermandades” pasaron a formar parte, junto al Frente de Salvación Nacional, de la creciente oposición a Morsi. Es el caso, entre otros, del partido religioso NUR (Luz) que cuenta con el 25% de la votación y cuyo líder Ahmed al Tayeb ha aparecido en televisión junto al representante simbólico de los laicos, el premio Nobel Mohamed Al Baradei.

¿Ha regresado Egipto al punto de partida, a un “mubarikmo” sin Mubarak? Difícil decirlo. Cierto es que gran parte del ejército es todavía pro-Mubarak. No olvidemos tampoco que los militares, cada vez que llegan al poder, lo hacen para quedarse, aunque esta vez tuvieran el recato de nombrar presidente provisorio al máximo Juez de la Corte Suprema, el tranquilo Adli Mansur. Mal aconsejado estarían entonces EE. UU. y los gobiernos europeos si brindaran apoyo automático a los generales egipcios. Un golpe es un golpe y todo golpe es un atentado a la democracia, por muy precaria que hubiera sido, como en Egipto lo era.

No obstante, si Egipto vuelve al punto de partida, no será al mismo punto de partida. Puede que la oposición, a falta de otra alternativa apoye durante un tiempo a los militares. Pero seguramente esa oposición no ha olvidado los días de la gran rebelión en contra de Mubarak. Tendrá por lo tanto que enfrentar en el futuro a dos enemigos: el fanatismo religioso de los “hermanos”, asociados con otras sectas aún más intolerantes, y la tentación dictatorial que se esconde en el corazón de cada general. Para lograrlo sólo hay una alternativa: La unidad. Esa siempre tan difícil unidad.

Si la unidad de la oposición llega a ser posible, puede incluso que el golpe de estado de Julio de 2013 sea visto en retrospectiva como antesala de la segunda gran revolución de los egipcios o, lo que es casi lo mismo: como el segundo capítulo de una misma revolución. Oj-Alá.

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Lea también: ¿Qué está pasando en Egipto?La crisis económica detrás del golpe en Egipto, por Angel Alayón.

Fernando Mires 

Comentarios (2)

Carmen Rosa García
4 de Julio, 2013

He leído sus artículos y estoy encantada con sus disertaciones políticas, decirle que coincidimos podría no ser lo justo con usted porque mi formación en el ámbito internacional no calza los puntos para compararme, sin embargo, en lo político he reflexionado bastante y me gustan sus opiniones. Ayer escribí una nota que le envío a continuación sobre lo que me preocupa de lo que pasa en Egipto y lo relaciono a respuestas que se dan muy alegremente en nuestro país: ¿Manifestaciones masivas triunfan en Egipto? La primavera árabe no se ha dado en dos días, ni es fácil conducir los destinos de un país con certeza si intervienen las fuerzas militares con un golpe de Estado, ya que en las fuerzas armadas también hay tendencias políticas. Quien asuma el poder de “transición”, puede darle un giro a todo, y el sueño de muchos puede quedar abandonado en la calle. Después de la proliferación de las protestas sociales, que aparentan no tener líderes que asuman la participación democrática para la conducción del poder y un programa de gobierno alternativo, cualquier cosa puede pasar. He leído comentarios sobre las demandas en las luchas en Venezuela, y he sentido también la necesidad de terminar con un régimen que nos está agobiando a todos, esperando que “esto pase rápido” y tengamos un gobierno que esté enmarcado en la legitimidad de origen, que responda verdaderamente a los intereses de las mayorías, para encaminarnos por el progreso y la libertad. Pero no nos equivoquemos, hace falta tesón y paciencia para que las luchas se encausen dentro de los principios democráticos. Para esto, debemos transitar organizadamente sin hacer caso a los “cantos de sirena” como llamados a las fuerzas militares a que “hagan algo” o llamados a tomar las calles hasta derrocar al gobierno, la pasión hace falta pero debe ser canalizada acertadamente, combinando las luchas reivindicativas con los objetivos políticos. Lo que está pasando en Egipto por ejemplo, parece mentira, hace un año aproximadamente como respuesta al movimiento de luchas sociales, Mohamed Morsi fue electo democráticamente, se había dejado atrás el 25 de enero de 2011, al Dictador Hosni Mubarak que por 30 años había gobernado al país, maltratando a su gente. También en ese momento los militares tomaron el poder para después llamar a elecciones. ¿Y después, qué le pasó a Mohamed Morsi para no entender? Él, en un año dividió el país y echó por tierra las demandas de su población. Se presentaba una situación peor que antes de su elección, y resurgió la primavera… el reclamo de mejoras mantuvo a la gente en las calles hasta este nuevo golpe militar. ¿Qué pasará de ahora en adelante si los líderes no tienen un plan de gobierno cónsono con las aspiraciones del pueblo?, pronto lo sabremos. Pero yo prefiero lo que estamos haciendo en Venezuela, tenemos un líder reconocido por todos, un programa de gobierno, y la dirección de un movimiento político y cívico, que está en franco crecimiento. Pronto veremos sus frutos, no nos desesperemos. ¡Sigamos adelante! Como dice Capriles. Carmen Rosa García

Roberto Dante
4 de Julio, 2013

En El Ayer, ¿Se Encontraba El Hoy En Egipto?

roberto dante Lanús, Argentina -

“El pueblo, unido / Jamás será vencido” ¿Recuerdan la consigna? (Resuena algo sesentista. Por lo del “mayo” francés y los movimientos Revolucionarios en el Tercer Mundo). Aunque ya pasaron más de 40 años se reactualiza en cada lucha popular, con sus matices, como el “namutu, namutu wa yahi el-watan”. Traducción: “moriremos, moriremos, para que viva la patria”. Cantado por los tunecinos mientras Ben Alí huía hacia Arabia Saudita.

Los pueblos Gritan y Mueren. Gritan y Mueren. Generación tras generación en sus luchas contra las minorías en el poder que los oprimen. ¿Es desesperanzador? No tanto. Nadie dijo que el camino hacia la igualdad de derechos sería sencillo. “No hay senderos rectos. Son, más bien, sinuosos”. El meollo es LA OPCIÖN.

Hay un “Historia Oficial”, la de las minorías poderosas siervas de los “ismos” de turno. Y la Otra: la que los pueblos construyen, laboriosa y contradictoriamente, para lograr la libertad y mantener su identidad (En la multiplicidad cultural está la riqueza).

Así llegamos a los Medios de Comunicación:

Voz “unánime” la de los Multimedios Corporativos. Para ellos “Túnez era la Suiza Africana”, “El paraíso para el Gran Turismo Internacional”. NADA decían sobre los 23 años de dictadura represiva (¡Vamos! Como si existiera alguna que no lo es) en Túnez. ¡Y Explotó la bomba! El 17 de diciembre de 2011 Mohamed Bouazizi se inmoló. Los Medios “miraron para otro lado” hasta, hasta…que Facebooks, Twitter y Blogs Alternativos difundieron el “horror” por todo el mundo. ¿Los Grandes Medios? Se acordaron de Al Jazeera. La citaban. ¡Sí! Y afirmaban que: “Ben Ali debe hacer las reformas necesarias”. Pero, si hasta Francia le soltó la mano al tirano. “Ben Alí debe renunciar como lo pide el pueblo” comunicaban, sin ponerse colorados. Y continuó el “efecto dominó”.

Ardieron fuegos en Jordania, Yemen, Arabia Saudita, Siria. Y, finalmente, Egipto (¿Finalmente?) ve como se derrumba la dictadura de Mubarak – de paso, recordemos, su “Traición” hacia el pueblo Palestino- .Cito: “El líder del partido opositor Wafd, El Sayed el Badawy, reclamó ayer que es momento de formar “un gobierno provisional” y de celebrar “elecciones legislativas de acuerdo con una nueva ley electoral”. (“Al borde del Abismo”, página 12).

Mientras, se divulgaba: “El presidente Barack Obama intentó lo imposible ante la crisis egipcia: cautivar a la población furiosa con un régimen autoritario de tres décadas y, al mismo tiempo, asegurar a un aliado clave que Estados Unidos lo respalda.” (Elnuevoherald – 29.1.11 – temprano).

“El presidente Hosni Mubarak prometió una mejor democracia y mayores oportunidades económicas. Hablé con él tras su discurso y le dije que tiene la responsabilidad de darle significado a esas palabras, de tomar decisiones concretas y medidas que cumplan esa promesa”. (Elnuevoherald – 29. 1. 11 – más tarde).

¡Cuidado! No olvidemos actualizar la memoria. Junto a los pueblos, siempre. ¡No al gatopardismo!

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