Actualidad

El artista del siglo XXI: la creación como una fuerza imprescindible, por Aquiles Báez

Por Aquiles Báez | 29 de Junio, 2013
22

aquiles640

El arte es una de esas manifestaciones a través de las cuales el hombre ha buscado encontrarse con el alma, la filosofía y el conocimiento. En sí mismo, el arte plantea la utilización de las formas estéticas como un vehículo para transmitir las ideas, y eso lo ha convertido en uno de los medios de expresión más contundentes de la Historia.

El legado del artista es su obra. La obra es la esencia del arte y el tesoro del artista, así que tiene que sostenerse mediante la creatividad y, en consecuencia, buscar un estado de conciencia que eleve al artista de la realidad y le permita, al mismo tiempo, transformar su entorno.

El artista tiene que ser la consecuencia de una experiencia de vida. Debe proponer en lugar de disponer de algo servido. A partir de la creatividad, debe generar contenido, ideas, cambios y, sobre todo, estar dispuesto a entregar su alma al arte que practique. Por convicción, un creador tiene que ser disciplinado y estudioso para así generar una propuesta, sea cual sea la corriente artística que tenga. Sólo a partir del estudio puede dominar la forma hasta hacerla suya y así conquistar un espacio en el cual predomine su propia concepción de la estética.

El verdadero artista siempre ha sido un revolucionario, un visionario que desea cambiar su entorno a través de sus acciones creativas. Algunos, como Mozart, son líderes: no sólo el gran músico que sabemos, sino un gran luchador de la independencia del artista. Hasta ese entonces, los artistas en general dependían de cortes, iglesias, principados y señores feudales para poder desarrollar su talento. Por supuesto, esas condiciones limitaban su trabajo a los criterios y la censura de quienes se sentían dueños de las obras sin ser los creadores intelectuales.

En general, los artistas incuestionables han navegado sus propias aguas, construyendo su propio lugar. Charles Chaplin, por ejemplo, aparte del maravilloso legado artístico que nos dejó decidió como uno de los grandes transformadores del cine, creó una unión de artistas del cine para que quienes  laboraban  en la industria tuvieran derechos sobre los trabajos que hacían. Leonardo Da Vinci fue capaz de manejar su propio universo creativo y cambiar la idea que se tenía del artista hasta su época. Federico García Lorca, además de ser el escritor fabuloso que fue, nutría su obra dibujando, componiendo y tocando el piano. Bill Evans, quien pensaba que cada nota le hablaba a su piano, generó un lenguaje personal que transformó el jazz y, en consecuencia, la música del siglo XX.

En todos los períodos históricos, las necesidades del ser humano cambian, así como las estructuras sociales y culturales. Y esta época que vivimos ahora, estos momentos de cambio con tanta información y contrainformación, complican el objetivo de definir quién es un verdadero artista y quién es un arribista de estos tiempos. Es muy difícil determinar quién es auténtico, quién es una parodia, quién es una verdad. Pero no todos los que se creen artistas lo son.

Vivir del arte nunca ha sido fácil. Pero estos son tiempos duros particularmente difíciles para el artista verdadero, ése que propone y trabaja por el crecimiento intelectual y técnico, ése que trata de superarse y no se conforma con ser una copia. El artista debe renovarse constantemente, crear y fortalecer sus ideas. No puede ser cómplice ni de la inmediatez ni de la mediocridad. Y es por eso que el artista en nuestros tiempos debe sobreponerse a la mediocridad y a la banalidad de esta época, para hacer posible un mundo paralelo con un objetivo artístico. El artista real busca la alquimia de la vida, la trascendencia con el espíritu. Su arte no es un objeto material. Su objetivo tiene que ser la verdad intangible que traza el alma, no la materia. No puede ser un fetiche ni un vacío. Tiene que plantear ideas, creación, contenido, y desde este ángulo ser un ente transformador de lo que hace: no debe permitir que le digan qué hacer, porque es transgresor e  irreverente por naturaleza y su prioridad es ser la vanguardia, no la retaguardia.

Sin embargo, podemos hablar de parámetros basados en la ética y los valores, que su arte sea la consecuencia de su propia presencia con el sentido ético como base de su conducta. Igor Stravinsky plantea en su obra Poética Musical que la música “se ha rebajado a las exigencias de un utilitarismo elemental”. Esto es aplicable a todas las artes: los valores se rebajaron a un nivel donde la funcionabilidad está por encima de la calidad, generando universos de fórmulas y no de creación. El artista real no es complaciente ni entretiene: genera su propio contenido y su actividad nace como un acto lúdico que se transforma en ideas y a partir de ideas.

Vivimos en un mundo al revés: los artistas que tienen más preparación reciben menos recursos, menos remuneración, menos exposición y menos visibilidad que  aquellos improvisados manejados a través de herramientas de publicidad. Sin duda, esto es posible porque privan más las estructuras de mercado que la calidad. Y la sociedad es responsable en una buena medida: nos hemos hecho cómplices de la mediocridad.

Existen formas manipuladas que engendran sentimentalismos baratos. Le han inculcado a la gente a apreciar y adorar esos espacios vacíos, así que el trabajo del artista de estos tiempos —tan arduo— muchas veces cae en ese vacío de fondo, donde la prioridad no es la espiritualidad sino el manejo superficial de una forma artística. Una que resulte.

Debemos cambiar este paradigma que apuesta por la apariencia de las cosas. El arte es la esencia de la cultura, así que debe figurar y retomar su papel protagónico, ése que ha perdido ante tanta banalidad.

Son tiempos difíciles. Hay que admirar a los valientes que, a pesar de los contratiempos y superficialidad contemporánea, han decidido ser artistas auténticos: son los héroes del siglo XXI, aunque aparentemente estén en contra de este tiempo. Son quienes marcarán el legado de su tiempo. Y esto genera una necesidad espiritual que, con su cuota de sacrificio, conduce a algo tan gratificante con el alma como la conciencia de ser honesto y consecuente con la fuerza de la creación. Sin duda Dios está de su lado, donde el corazón y la verdad son lo importante.

En este siglo, el artista real tiene sobre sus hombros la responsabilidad de llenar de cultura a un mundo apático y superficial. A quienes creemos en la esencia del arte, no nos queda más que celebrar la inteligencia y escabullirnos por parajes que nos alejen de la incertidumbre.

Hermann Hesse escribió que “para que pueda surgir lo posible, es preciso intentar una y otra vez lo imposible”. Pues bien: el camino está lleno de obstáculos, pero hay que hacer posible lo imposible.

Aquiles Báez 

Comentarios (22)

Jorge Quintero
29 de Junio, 2013

Bien mi amigo, bien. Tu eres uno de esos. Un abrazo Jorge Quintero

Fernando
29 de Junio, 2013

Muy bello artículo. Muchas verdades expresadas con sencillez y precisión. La apatía y el gusto por lo igual, o sea la moda, es lo más contrario al arte en estos tiempos.

Dariela López
29 de Junio, 2013

La verdad (mi verdad)es que en todo en la vida debe ser así, no aceptar la mediocridad en ningún camino que tomemos…

Moises P Ramirez
29 de Junio, 2013

Aquiles, globalmente se pueden lograr nichos que aprecien la calidad en lugar de recetas de moda musical, o de cualquier arte. El problema actualmente en Venezuela es lo cerrado que está el país y las limitaciones para que artistas como tú logren internacionalizarse sin que tengan que convertirse en mascotas del Estado Petrosocialista. Algo similar ocurre en otras áreas. Por ejemplo en materia literaria existen los bestsellers. Normalmente no tienen la calidad que tienen otros libros mucho menos leidos, pero despiertan un interés exagerado en las masas. Son fenomenos tipo Pareto: el 80% de la poblacion vive de una manera tal que consume “chatarra cultural” (o gastronómica también) independientemente del nivel de ingresos, y el resto se da la oportunidad de ser influenciado por arte puro y duro. Si ese 20% restante se obtiene globalmente de muchos países, entonces la retribución a distintos artistas auténticos (como tú los describes) les permitirá una vida decente… Un abrazo!

Juvenal Freites
30 de Junio, 2013

Ser más Vicent Van Gogh o Armando Reveron, que otros extremadamente comerciales y mediáticos, o parciales e ideológicos.

Hector
30 de Junio, 2013

Excelente artículo, la reflexión y consideraciones necesarias a los cuáles estamos viviendo y enfrentándonos en estos tiempos.

Justo Morao
30 de Junio, 2013

Excelente artículo. Brinda mucha inspiración a aquellos que construyen su arte diariamente.

Liliana
30 de Junio, 2013

Me quedo con las palabras de Hesse, mi queridísimo Aquiles. Me quedo contigo, siempre. Un beso grande.

Edgar
30 de Junio, 2013

Un buen llamado a los artistas a despertar. Excelente !.

Jorge Acosta
30 de Junio, 2013

Excelente y adelante!!!

Ernesto
30 de Junio, 2013

Gran artículo , Aquiles gracias siempre por hacer a este planeta mejor con tus semillas vitales y hermosas

Aquiles Baez
30 de Junio, 2013

Muchas gracias a todos los que que me han mandado mensajes, han enviado y comentado este articulo. Hay mucho que hablar sobre la verdad del arte y papel del verdadero artista. Vivimos rodeados de vacíos que pretenden ser espacios, por eso tenemos que luchar por la verdad de las cosas y la verdad de lo que somos. Una vez mas gracias por creer que se puede llegar a esa utopia imposible. Abrazos

Juan Alonso Molina
1 de Julio, 2013

Escucho en tus palabras los ecos de las de muchos artistas con quienes me topé en el pasado. Es una preocupación antigua, hoy más urgida de atención que nunca antes por el poder creciente de quienes han encontrado en la banalidad y en la ausencia de espíritu crítico una fórmula para sostener sus privilegios a costa del empobrecimiento del espíritu colectivo. Te agradezco la puesta en el tapete de este tema crucial. Recibe mi abrazo.

Zene Rodríguez
1 de Julio, 2013

Excelente artículo Aquíles. El tema de los valores éticos y morales son primordiales. Creo que aveces se pierde el foco tanto de la visión del artista como de quienes lo consideran así. La educación es un papel fundamental en este tema. Mis respetos y admiración siempre.

Guisella Lara
1 de Julio, 2013

Gracias… Es una voz muy importante para continuar en este camino, una de las luchas de este siglo es que el arte sea reconocido como un trabajo y no como cualquiera, sino como un trabajo digno. Iremos hasta donde los sueños nos lleven, pero si nos salimos de la mediocridad… Mil gracias por esas importantes reflexiones.

Alejandro
2 de Julio, 2013

Excelente maestro, sin desperdicio. Como siempre nos deja reflexionando desde una perspectiva diferente a lo que pensaba. Muchas graicas

jesus matheus
4 de Julio, 2013

La “tremenda y aventurada” utopia poética: la obra féliz, suma de arte, verdad y virtud, la gran felicidad.

Anita
4 de Julio, 2013

A mi modo de ver, este articulo es lectura obligada para todo mundo; artistas (y quienes quieren serlo), publico, productores, medios de comunicación. A veces siento que en términos de calidad musical y artística en general, vivimos en el mundo al revés, pero me gusta pensar que podemos volver a apreciar lo verdaderamente bueno, lo verdaderamente creativo y honesto. Gracias por esta excelente y necesaria reflexión.

Irene
4 de Julio, 2013

¡¡Excelente!! Entre esos artistas emancipadores y emprendedores lo cuento a usted también. Gracias por la buena música, y ahora por la buena lectura.

Aquiles Baez
5 de Julio, 2013

Quiero agradecer de nuevo este espacio de reflexión que me han dado en Prodavinci. También quiero agradecer el cariño de todos los que me han escrito tanto en Twitter, Facebook y hasta en emails personales desde distintas latitudes y eso es lo impresionante del mundo virtual, te pueden leer donde sea. Los espacios reflexivos son fundamentales y es bueno saber que hay un bloque de pensamiento en contra de la mediocridad y la banalización de las cosas. El arte ha sido una herramienta de las ideas y tiene que continuar siéndolo. Gracias una vez mas.

Isaac Abraham López
28 de Julio, 2013

Gracias por estas reflexiones con la cuales coincido, estimado Aquiles. Tiempo de caretas, incoherencias y mediocridad. Tiempo sin exigencias, de palabrerio hueco. Coincide tu planteamiento con la postura de una artista que nos une: Soledad Bravo. De quien también escribiste una hermosa nota. Con afecto para ti y para la profesora Ana María.Un abrazo amigo.

Arnau Morató Cros
23 de Enero, 2014

Es de agradecer encontrar gente con pensamientos similares a uno mismo en esta época tan vacía.

Ánimo y sigue adelante compañero, aquí se encuentra otro soñador y aprendiz de artista ansioso por romper los moldes débiles pero asentados de esta pútrida sociedad.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.