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¿Por qué la gente cree cosas extrañas?; por Jeremy Dean

Por Jeremy Dean | 29 de Junio, 2013

Las personas creen todo tipo de cosas extrañas, incluyendo…

… no, en realidad, por una muy buena razón psicológica no voy a repetir nada de eso aquí.

Digamos que algunas personas creen en cosas raras y lo dejamos hasta ahí. Resulta que una de las fascinantes razones por las que las personas aceptan ideas extrañas es que siguen siendo repetidas, aunque sea sólo para desacreditarlas.

Así que ¿de dónde viene toda esta información errónea, por qué la gente la cree y cómo puede contrarrestarlo la gente bien pensante?

(Lo siguiente está basado en un excelente artículo del Profesor Stephan Lewandowsky y sus colegas).

De donde viene la desinformación

1. Rumores y ficciones

La gente ama las historias sensacionalistas. Les gusta regar cuentos que hacen al oyente muy feliz, disgustado o temeroso: cualquier cosa que provoque una fuerte respuesta emocional.

Las historias neutrales, que son probablemente ciertas, pero mucho más aburridas, reciben poca atención.

Más extraño y sorprendente es que la gente ha demostrado creer en cosas que han leído en novelas, aunque claramente han sido totalmente inventadas.

Esto es cierto incluso cuando:

-Son obvios trabajos de ficción,
-Se le dice al lector que la ficción contiene información equívoca,
-Los hechos reales son relativamente bien conocidos.

Esto puede deberse en parte a que las defensas de las personas tienden a ser más bajas cuando están consumiendo bienes de entretenimiento popular.

2. Políticos

Todos podemos ser conscientes de que los políticos dicen cualquier cosa para ser elegidos, pero ¿podemos darnos cuenta de la diferencia entre la verdad y las mentiras que han dicho?

Hay estudios que han comprobado que, de hecho, a las personas les resulta muy difícil distinguir la diferencia. Parece que saber que los políticos mienten no es un obstáculo para que la gente crea esas mentiras.

3. Los medios

Los orígenes habituales de la desinformación en los medios de comunicación radican en la simplificación y la necesidad de proporcionar un balance.

La necesidad de balancear en sí es muy interesante, porque los propios problemas no son siempre “equilibrados”. Por ejemplo, más del 95% de los científicos del clima están de acuerdo en que la Tierra se está calentando debido a emisiones de gases de efecto invernadero, pero no llegarías a esa conclusión de la gran cantidad de debates mediáticos sobre el tema, que son afectados por la necesidad percibida de proporcionar siempre un punto de vista “equilibrado”.

4. Internet

Hay un montón de cosas buenas que decir acerca de la Internet, pero sigue siendo una fuente de cantidades fantásticas de información errónea. Aquí un hecho alarmante:

“Un estudio de los primeros 50 sitios Web que coincidían con los términos de búsqueda “dietas para perder peso”, reveló que sólo 3 daban consejos dietéticos sanos”.

Además, las personas tienden a buscar información que confirme sus puntos de vista. Y este es un ejercicio que se ha vuelto mucho más fácil ahora que Internet ofrece una amplia gama de puntos de vista. Sin importar lo que crea la gente, siempre podrán encontrar otras personas que crean lo mismo y los respalde.

Por qué la gente cree en información falsa

Está claro que las mentiras y la desinformación andan flotando por doquier. Pero si todos sabemos que los políticos, los medios de comunicación e Internet a veces mienten, entonces ¿cómo es que algunas personas terminan siendo creyentes de dicha información?

El problema es que la forma en que las personas creen (o no) en algo es fundamentalmente extraña. Pocos se molestan realmente en comprobar los hechos por sí mismos; la mayoría utiliza estos atajos mentales:

- ¿Se siente bien? En otras palabras ¿se acopla la nueva información con lo que ya creo? Por ejemplo, es más probable que un republicano acepte mentiras acerca del lugar de nacimiento del presidente Obama porque la mentira es conveniente.
- ¿Tiene sentido? Las cosas que son más fáciles de entender son más fáciles de creer. La mente repele cosas complicadas, defendiéndose al decir: “Oh, es probablemente mentira” (ver mi artículo anterior: 8 Studies Demonstrating the Power of Simplicity).
- ¿Es creíble la fuente? La gente que luce como autoridad, como aquellos que están en posiciones de poder, tienen más probabilidades de ser creíbles. Por ejemplo, los médicos pueden generar caos dando malos consejos en público porque la gente tiende a creer en ellos.
- ¿Quién más lo cree? La gente prefiere ir con el rebaño. Desgraciadamente, las personas también tienen un sesgo inherente a pensar que la mayoría de la gente está de acuerdo con ellos, aunque, en realidad, no lo estén (vea: Why We All Stink as Intuitive Psychologists: The False Consensus Effect).

Pero esto sigue sin explicar por qué la gente continúa creyendo todo tipo de cosas raras, incluso después de que se les ha demostrado que es falso. Resulta que incluso cuando la falsa información ha sido completamente retirada y los implicados admiten que todo es mentira, la desinformación es difícil de matar.

Hay todo tipo de razones, pero una se basa en cómo funciona la memoria: tendemos a encontrar mucho más fácil recordar la esencia de las cosas en lugar de los detalles exactos. Por lo general, esto es útil porque significa que podemos aprender cosas específicas, digamos, que la carne cocinada hace que sea más fácil de digerir, y generalizarlo al hecho de que la cocción hace que muchos alimentos sean más apetecibles.

El lado negativo de esto es que es fácil para la gente recordar lo esencial de alguna pieza de información errónea (la luna está hecha de queso), pero se olvidan de que lo escucharon de una fuente totalmente desconfiable (un niño travieso).

8 maneras de contraatacar la desinformación

La pregunta es, ¿es posible acabar con la desinformación? Lewandowsky y sus coautores dicen que sí, pero es difícil y necesitas ayuda de estas 8 técnicas psicológicas:

1. Más que la verdad

Cambiar la manera de pensar de las personas no se trata sólo de decirles que están equivocados; si sólo fuese así. Para convencerse las personas necesitan oír una explicación alternativa que explique por qué algo sucedió, no sólo que la desinformación es errónea. Idealmente, también debería escuchar sobre las motivaciones de la mentira.

2. Corto y dulce

Esta explicación alternativa, sin embargo, no debería ser demasiado complicada. Cuanto más corto sea, mejor funcionará. Dale demasiado a la gente y se apagan: unos pocos hechos destacados bastarán.

3. No repitas el mito

Trata de evitar la repetición del mito. Recuerda que para la gente es más fácil recordar la esencia de las cosas. Si sigues repitiendo el mito, te estás disparando en el pie.

4. Aquí viene la información falsa…

Sin embargo, vas a tener que repetir el mito una vez, para que la gente sepa de lo que estás hablando. Así que diles de antemano que dirás a continuación una información engañosa.

5. Hechos, hechos, hechos

Luego, tras el mito, sigue repitiendo los hechos. Cada repetición acumula la fuerza de la réplica en las mentes de las personas. El poder de la repetición de influir en las personas es claro, véase en: The Illusion of Truth.

6. Ataca la fuente

¿Cuál es la fuente de la desinformación? ¿Y qué saben ellos? ¡Nada! Alentar a la gente a ser un poco más escéptica puede ayudar.

Uno de los retos es que la gente tiende a creer a los que dicen cosas que encajan con su visión del mundo. Por eso es importante …

7. Afirmar la visión de mundo

Tienes que mantener a la audiencia de tu lado, incluso si le estás diciendo cosas que no quiere oír. Puedes hacer esto enmarcando las cosas dentro de la visión de mundo de la audiencia. Por ejemplo, podrías decirle a un birther[1]:” Hey, a ninguno de los dos nos gusta Obama o su política, pero lo cierto es que nació en Hawái”.

Decirle a la gente lo que no quiere escuchar es un acto de equilibrio. Tienes que ir lo suficientemente lejos para establecer tu punto, pero no tan lejos como para desanimarlos.

8. Afirma identidades

Otra forma de evitar la resistencia natural de las personas a los hechos que encuentran desagradables es conseguir que afirmen su identidad. Por lo que indirectamente podrías hacer que la gente piense en cosas que son importantes para ellos, como su familia, amigos e ideales.

Las investigaciones sugieren que esto ayuda a las personas a lidiar con contradicciones entre sus creencias y la nueva información que está en conflicto con ella.

La basura pega

Por supuesto, todas estas técnicas ya son utilizadas por formadores de opinión y personas influyentes, y por eso es tan importante saber acerca de dichas técnicas. Lewandowsky y sus colegas concluyen que:

“Corregir la información falsa es cognitivamente indistinguible de desinformar a la gente para que cambien sus preexistentes creencias correctas. De ello se desprende que es importante para el público en general tener un conocimiento básico de los efectos de la desinformación … La conciencia generalizada de que las personas pueden “decir basura” porque saben que “pegará” con el público… contribuirá a una población bien informada “.


[1] Un teórico de la conspiración que cree que Barack Obama no es elegible para la presidencia de los Estados Unidos, basándose de cualquier número de reclamos relacionados a su lugar de nacimiento, certificado de nacimiento, cumpleaños favorito y otras alegaciones. (Nota del traductor. Fuente: Urban Dictionary y birthers.org)

Jeremy Dean  es sicólogo y autor y editor del blog Psyblog.

Comentarios (2)

carlos
30 de Junio, 2013

Me reí mucho con este artículo. Tengo un comentario sobre el punto 1. Los Rumores. El Rumor que mas tiene éxito es aquél que apela a los sentimientos, a la compasión, por que es más dificil olvidarlo (cuando la gente tiene un sentimiento guarda los recuerdos). Es quizá por eso que las cadenas que mandan por Blackberry Messenger sean taaaan melodramáticas. Jajaja. Muy buen artículo!

Rómulo A.Guédez
1 de Julio, 2013

Quizá otra razón sea que la gente le gusta sentirse engañada para tener un argumento, por supuesto falso, para engañar y burlarse de otros.Tambien muchos utilizan informaciones, a sabienda de que son falsas, para mantener cierto dominio sobre sus vecinos. Las razones son muchas y se prodría escribir un tratado sobre el particular.

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