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Casey Stengel, un gran personaje; por Mari Montes

Por Mari Montes | 24 de Junio, 2013

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El beisbol es un deporte rico en personajes interesantes. Unos son inspiradores, otros sólo fueron magníficos jugadores; también los hay adorables, extraños, amargados, divertidos, valientes, detestables, admirables, ejemplares y no tanto. Lo juegan hombres, así que hay peloteros buenos, regulares y malos.

Por ejemplo, nadie puede negar que Ty Cobb fue un jugador de genialidad descomunal pero “mala gente”, como dicen: un hombre racista, antipático, avaro y con un ego que sobrepasaba su inmensa superioridad como jugador, un amor propio exagerado y loco.

Lou Gehrig, en cambio, era extraordinario en el terreno de juego y en el terreno de la vida, un hombre cuya historia parece inventada. En definitiva, un verdadero héroe. Hay otros hombres que parecen de mentira, como Babe Ruth o Ted Williams; tipos que protagonizaron montones de hazañas sólo imaginables en el beisbol.

De Yogi Berra se dice que es “el gran filósofo” y se habla de “Yoguismos” para referirse a sus famosas citas. Creo que Yogi es un sabio y sus verdades, simples, de Perogrullo, son geniales.  El beisbol es también una filosofía, y uno de sus mejores exponentes se llamó Casey Stangel. Stangel, un tipo diferente a los de su época, era cómico. Fue un manager que sabía sacar lo mejor de sus jugadores, a quien le gustaba verlos divertirse. ¿Quién no se divierte ganando?

Casey Stangel se convirtió hace mas de 100 años en el segundo hombre de la era moderna del juego, y conectó cuatro hits en su debut. Desde entonces el mundo del beisbol sabe de su inigualable existencia.

Digamos, para empezar, que Casey Stangel no se llamaba así. Su verdadero nombre era Charles Dillon Stengel. Aunque la mayoría de sus anécdotas son como manager, como jugador activo estuvo en los Dodgers, Phillies, Piratas, Gigantes y Bravos. Antes de dedicarse al juego, Stangel era un dentista en su Kansas City natal. Él mismo decía: ‘”no era muy bueno sacando dientes, pero mi madre adoraba mi trabajo”.

Como jugador, además de su gran debut, se le recuerda por un juego en la Serie Mundial de 1923, en el que dio dos jonrones jugando con los Gigantes. Según cuentan las crónicas de la época, con el primer cuadrangular recorrió las bases brincando de alegría, y además se metió lo dedos en la nariz frente a más de 63 mil fanáticos de los Yankees, cosa que por un tiempo impidió que fuera nombrado piloto de los Bombarderos del Bronx, después de su retiro como jugador activo.

En el Bronx, Casey Stangel ganó 10 títulos de Serie Mundial en 12 campañas. Con los Mets no tuvo tanto éxito: era el nuevo equipo de la ciudad, un equipo que le hizo a decir: “Los Mets me han enseñado maneras de perder que yo no conocía”.

“The Old Professor” murió a los 85 años de edad. Como manager estuvo 25 años: 3 con los Dodgers de Brooklyn, 6 con los Bravos de Boston, 12 con los Yankees y 4 más con los Mets.

Contó con hombres como Yogi Berra, Phil Rizzuto, Joe DiMaggio, Mickey Mantle y Whitey Ford. Tuvo bajo su mando a buena parte de los mejores Yankees de todos los Yankees. Los duendes solían estar de su lado, siempre tan apegados a la alegría de un buen batazo que nadie podía atrapar.

Mi papá, que era más exagerado que un andaluz, decía que Stangel era un manager incomparable, un poco loco y que aquellos Yankees que dirigía eran tan superiores, que Casey se quedaba dormido en el banco y ellos bateaban y bateaban y ganaban solos. Era un cuento de mi papá para ver mi cara de asombro, ya que se divertía comprobando que sus historias de tipos reales eran mejores que las novelas de ficción. En verdad no existe ningún yanquista que no adore a Casey Stangel.

El “Viejo Profesor” dejó muchas frases que reflejan su filosofía del juego de beisbol, sin duda aplicables a la vida:

“La clave para ser un buen manager es mantener a los jugadores que te odian lejos de los que todavía están indecisos”

“Son más los juegos de beisbol que se pierden que los que se ganan”.

Y esta, que resume la vida de un hombre exitoso:

“Hay un tiempo en la vida de todo hombre y yo he tenido muchos”.

Siempre que hurgamos en su historia, encontramos lecciones. Si creemos en su visión del juego y la vida, tenemos que ganar siempre que se pueda.

Mari Montes 

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