Artes

Hans Fischerkoesen: El “Disney” de Hitler (+Video)

Por Prodavinci | 18 de Mayo, 2013
0

El Disney de Hitler txto

Fragmento de un artículo de Rosalía Sánchez publicado en El Mundo.

Hitler reía como un niño viendo las películas de Walt Disney y, cuando Goebbels ya no pudo permitirse importar cintas de Estados Unidos por motivos políticos, dio órdenes a todos los estudios de cine alemanes capaces de producir animación para que inundasen de dibujos los cines germanos y nutriesen de nuevos títulos la videoteca del líder nazi. Fue así como fichó a un dibujante que se había hecho un nombre en el mundillo de la publicidad y que terminaría siendo el preferido del Füher.

Hans Fischerkoesen llegó a ser apodado el “Disney nazi”, aunque su biógrafo, William Moritz, y su hijo, Hans M. mantienen que Fischerkoesen fue un hombre apolítico y de principios pacifistas que, sutilmente y con ironía, criticó agudamente el régimen que tanto alababa sus películas.

Nacido en 1896 en la localidad sajona de Bad Kosen, sufrió de niño un grave asma que lo mantuvo largas temporadas postrado en la cama. Así surgió la afición por el dibujo. No se libró de ir al frente en la Primera Guerra Mundial y a la vuelta de la guerra abordó un ambicioso proyecto, el estreno de la primera película alemana completamente de animación, El agujero en el oeste que tuvo lugar en 1919 y con la que, según su biógrafo, protestaba amargamente contra quienes se beneficiaban de los sacrificios de la población durante aquella dura postguerra. Hoy nadie sabe a ciencia cierta cómo era aquella película porque no se conserva ninguna copia, pero gustó lo suficiente como para que a Fischerkoesen le surgiesen contratos publicitarios a partir de 1921 como el anuncio de zapatos Bummel-Petrus, en los que comenzó a desarrollar sus dibujos frescos, llenos de vida y energía, con los que competía felizmente con cualquier otro tipo de formato cinematográfico debido a su bajo presupuesto de producción.

A su apellido de nacimiento, Fischer, añadió el nombre de su pueblo natal para formar su nombre artístico. Con él, ya antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, había firmado más de mil trabajos.

Cuando llegó el edicto de Goebbels, puso a su equipo a trabar en tres proyectos: Verwitterte Melodie (Melodía Gastada por el Tiempo, 1942), Der Schneemann (El Muñeco de Nieve, 1943) y Das dumme Gänslein (La Gansa Tonta, 1944), preñados de un mensaje subversivo que al parecer pasó desapercibido a las autoridades nazis de propaganda. “El jazz estaba prohibido por entonces porque los nazis lo catalogaron con un tipo de arte degenerado. Era considerado una tipo de música afro-judía y no se permitía su difusión, pero en Verwitterte Melodie el argumento cuenta que una abeja que descubre un fonógrafo abandonado en el bosque y utiliza su aguijón a modo de aguja para hacer sonar los discos de jazz, lo que desencadena un alegre y desenfadado baile de criaturas animales de dos en dos, en parejas mestizas y con coreografías degeneradas difíciles de censurar por la dulzura de los dibujos”, relata ahora su hijo.

El cine de Hans Fischerkoesen se presenta a los ojos actuales como plagado de chistes y dobles sentido con los que ridiculiza a los nazis, como el argumento de Das Dumme Gänslein, un ánade inconformista que se niega a formar parte del grupo marchando en fila con sus hermanos, en velada referencia al “paso de la oca” y que, aunque al principio se enamora de un astuto zorro, termina espantándolo cuando descubre que tortura y aprisiona a los animalillos del bosque.

Vídeo de Melodia gastada por el tiempo, de Hans Fischerkoesen (1942):

Imagen de previsualización de YouTube

***

Lea el artículo completo aquí.

Prodavinci 

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.