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Algunas de las últimas reflexiones de Antonio Cova [1938-2013]

Antonio Cova, docente, sociólogo y politólogo venezolano, falleció este miércoles 15 de mayo a sus 74 años. Profesor en casas de estudio como la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar, la Universidad Católica Andrés Bello y el Instituto de Estudios Superiores de Administración, siempre planteó su perspectiva desde la dimensión de la palabra. Por eso en Prodavinci hemos querido recordar a este agudo y constante analista de la actualidad nacional leyendo algunas de sus reflexiones recientes sobre el presente que compartimos.

Por Prodavinci | 15 de Mayo, 2013
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“¿Y en qué es lo que creemos? Pues, aunque Ud. no lo crea, en lo que vemos, sentimos y padecemos. Vaya y dese una vueltica por el país y llegará a la misma conclusión. Sobre todo, dese un paseíto por automercados, abastos y las bodegas que aún quedan. Allí está la verdadera Venezuela, y sus verdugos”

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“Lo escaso, cuando asoma la nariz, es incomprable y todo mundo comienza a comportarse extrañamente, porque piensan que pueden sacar mejor provecho de lo que guardan con celo. Y primero que nadie los funcionarios, a quienes su oficio y experiencia les convierten en los peores predadores de la comarca”

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“Esas torpezas, que podrían pasar desapercibidas cuando un reciente alud de votos te respalda (allí está el PP español para probarlo), son arsénico puro cuando de vaina no te rasparon. Lo más dramático: Maduro y la camarilla que, por ahora, lo sostiene, ni perciben esa crítica distinción”

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“Al final ambos intentos, el de Gramsci y el de Lukács, no pasaron de ser habilidosos esfuerzos para “encajar” un partido de revolucionarios profesionales en una lucha que, por incumbirle, debería llevar a cabo el proletariado solo y con sus propias armas. A lo que se supondría sería un más o menos largo período de dictadura del proletariado lo reemplazó más bien una dictadura “sobre” el proletariado, como admirablemente la llamó Karl Korsch. Para todos los efectos, la historia registraría que nunca dejó de ser una cruel y total dictadura de la cúpula (muy podrida) de un partido, sobre una sociedad homogeneizada a la brava, como en la URSS y China Comunista”

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“Tardaríamos cuatro décadas en tener en el poder a un partido sin clase que lo sostenga o lo respalde (para ello le bastan una minoría militar y los motorizados chaquetas negras); y viceversa: una clase que se siente incómoda y rechazada por ese partido. Tenemos pues, según Lenin, “una lanza sin punta” que corre pa’ fuera, y “una punta que se quedó sola”, víctima de la herrumbre”

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“También descubrimos que el miedo no sólo se adquiere, sino que también… ¡puede perderse! Y lo hemos comprobado en carne propia. Con asombro vemos cómo, sin percatarnos de ello, murió a manos de la rabia sorda”

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“Venezuela está hoy sin comida, sin medicamentos y sin repuestos para todos los aparatos necesarios, mientras los precios de vivienda, electrodomésticos y vehículos se disparan enloquecidos. ¿Cree el oficialismo que estas malvadas siamesas les permitirán gobernar? ¿En qué país, en qué época?

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Y mientras, el tiempo corre, los problemas empeoran y las soluciones se “invisibilizan”. El país ya no es aquel que Chávez lograba controlar, o por lo menos donde se permitía el lujo de postergar cualquier solución. Por cierto, ¿se han dado cuenta de lo difícil que ahora resulta entonar socarronamente el estribillo “no hay un 11 sin su 13″, desde que vivimos el asombroso 14 de abril?”

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Extractos de su columna en El Universal

Prodavinci 

Comentarios (5)

Graciela Evarista Garcia
15 de Mayo, 2013

Gracias, por publicar estas reflexiones.Te extrañare Profesor Cova . D.E.P.

Nidia Pernalete
16 de Mayo, 2013

que lamentable perdida la del profesor cova … aun esta fresca en mi memoria la extraordinaria conferencia que dicto a sumate titulada espectadores o protagonistas de una transicion? la cual pude ver completa en youtube hace apenas unos dias … sin desperdicio … valen la pena las dos horas … paz a su alma …

Soledad Morillo Belloso
16 de Mayo, 2013

Al profe con cariño / Soledad Morillo Belloso

A él no le gustaría que estas fueran unas tristes líneas para despedirlo. Así que, aun a riesgo de sonar irrespetuosa, escribiré lo que a él le gustaría escuchar allá en esa nube donde se sentó a ver para abajo.

Decir que fue un estupendo profesor significaría quedarme muy corta. Porque una clase con él era una maravillosa aventura por el saber y el entendimiento. Un enciclopedista, era capaz de disertar sobre cualquier tema, regar sus palabras con cuatro o cinco anécdotas y soltar frases que quienes fuimos sus alumnos corríamos a copiar para evitar que se nos perdieran en la maraña de conocimientos.

Pero su sapiencia no era su única cualidad. Hay que añadir tres: 1. Un glorioso sentido del humor rociado del más sutil e inteligente sarcasmo; 2. Una disposición total a escuchar las preguntas que le hicieran, por muy tontas que fueran o descabelladas que sonaran; 3. Una franqueza y una altura moral que quedaba al descubierto incluso en los momentos más comprometedores.

Tuvo cientos de alumnos. Yo me di el lujo de ser una de ellos en varias asignaturas, la última vez cuando estudiaba en el IESA. Todos los que pasamos por sus clases salíamos encantados y deseando que llegara en breve el momento de encontrarlo de nuevo. Antonio Cova era un hombre sin desperdicio. Si verlo en televisión, escucharlo en la radio o leerlo en las páginas de opinión era un regalo para el intelecto, tenerlo en vivo y en directo en un aula o compartiendo una tertulia era, como alguna vez le dije, una experiencia sociológica inolvidable, un placer inmerecido.

Antonio me regaló muchas reflexiones. Y muchos ataques de risa. El entendía como pocos el alma del venezolano. Nuestros modos nunca le eran ajenos. Nuestras angustias las diseccionaba y diagnosticaba. Nuestros sueños encontraban en él nutritivo aliciente.

Era de esos cuyas insolencias estaban más que justificadas. Las soltaba a granel sin perder un ápice de caballerosidad y elegancia. Nos queríamos un montón. Chateábamos todo el tiempo. Y siempre estaba dispuesto para la consulta. Desde que nos conocimos hace un montón de años me llamó “Chiquitica”.

No pudo cumplir su deseo: meterse desnudo en la fuente de la plaza Venezuela cuando cayera este gobierno por votos. Logramos los votos pero seguimos peleando para que nos los reconozcan.

Le fascinaba la música. Adoraba el Bolero de Ravel. Decía que era una magnífica demostración de que la repetición, cuando bien hecha, no es un defecto sino una virtud. “Menos en política”, decía él, “porque ahí sí aburre”.

Copio a seguir su último tuit: “Los cambios pueden tener lugar despacio, pero lo importante es que tengan lugar (Para los desesperados… entre quienes me cuento)”

Allá en la esquina entre dos nubes, allí está el, escuchando el Bolero y diciendo: “¡qué vaina tan buena!”.

Chao, profe. Te quise mucho. Y te seguiré queriendo.

Víctor Celestino
17 de Mayo, 2013

Conocí poco, relativamente, al prof. Cova, tal vez porque caminábamos senderos paralelos, pero en un mismo sentido y hacia un mismo objetivo: ver un cambio de estructura en la conducción del país. Sus agudos comentarios, salpicados de un cierto hilar muy fino de humor o ironía que, en muchas ocasiones llegaron entrelazarse, nos ponía sobre el tapete las verdades que se siembran día a día. Quedan pocas personas públicas que hagan del comentario, un punto de reflexión más allá de lo que se dice. Hoy todo es un resolver lo que pide el momento sin detenerse a ver si lo que decimos o hacemos, dejan dudas que nos motive. Él fue uno de esos pocos.

Ingrid Benitez
19 de Mayo, 2013

EN LOS DÍAS QUE EL PROFESOR COVA HABLABA EN RADIO CARACAS RADIO, YO CAMBIABA TODA MI AGENDA. O SEA, NO ME LO PELABA

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