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Al límite: se juega un juego muy sutil; por Luis García Mora

Por Luis García Mora | 5 de Mayo, 2013
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Demasiados elementos sobre la mesa. El provocador golpe de estado a la Asamblea. La purga en la administración del estado y el mundo militar. El ahora sí progresivo y concreto vaciamiento institucional, por la obligación de los poderes públicos chavistas de acatar a ciegas cualquier decisión del Ejecutivo. El reforzamiento de la inteligencia y contrainteligencia para hacerle frente no al resultado impugnado de unas elecciones decididas por la mínima, sino a un vasto complot nacional e internacional. Un liderazgo opositor exigido a jugar el juego que le imponen las circunstancias, precisamente cuando quizás por primera vez en 14 años la oposición puede afirmar que es mayoría.

Todo esto impacta. Y, claro, desestabiliza mental y moralmente a Maduro, al PSUV, y al resto de un régimen que, como puede, intenta montarse sobre esta feroz crisis y cabalgarla.

Solos. ¡Es increíble! Solos. Cuando nadie con dedos de frente imaginaría que algo tan tremendamente complejo como esta crisis de Estado, de conducción política, esta situación de peligro nacional, pueda acometerse sin la participación de todos los mejores recursos humanos y técnicos disponibles.

Solos. Los mismos quince o veinte que han estado rotándose en el aparato estatal para hacerlo sin lograrlo.

Su propia gente se queda atónita viéndoles maniobrar en ese océano de imposibilidad.

Entrampados ideológica y mezquinamente en su propio sectarismo estéril. Y mortal, al menos para el país.

¿Qué hacer?, gritan. ¿Por dónde empezar?

Y Lenin no responde.

Por ahora, y sólo para poder ganarle tiempo en la cubierta a la sala de máquinas inundada, se recurre como siempre se ha hecho a lo meramente propagandístico.

A lo visual, lo retórico, de choque. Que sacuda al país y lo haga olvidarse de los culpables del callejón sin salida en que lo han metido.

Que galvanice a sus bases deprimidas y arrechas. A quienes hay que devolver el olvidado espíritu de cuerpo.

Que Maduro diga que lo quieren raspar, sí, como a Chávez antes, o a Fidel, porque al resto de los presidentes del mundo no se les ocurre esa necedad para tapar su incapacidad gubernamental. Se van. Y ya. Pero aquí no, aquí el poder no se mueve. Es como en Cuba o Corea del Norte.

No. Aquí hay que desactivar otro complot.

Qué vaina, amigos. No hay manera de salirse de este hueco. Que ahora es paranoico. Imaginario.

Imagina usted en medio de esta inflación galopante y el desabastecimiento y la contracción del aparato productivo y el desempleo y la inseguridad y la criminalidad desatada, la denuncia de fraude electoral presidencial y el abuso aplastante de las cadenas televisivas para ver a Maduro diariamente y la compra de Globovisión y la llamada de atención a Televén para que se defina sobre si está con Dios o con el Diablo que es como ponerle un cuchillo al cuello. Encima de esto que nos preocupemos porque a Maduro lo pueden matar.

Bueno, si de desequilibrio psicológico colectivo se trata, Venezuela no sale del diván.

Todo es una hipérbole. Un Apocalipsis. Desde el Gobierno. Siempre desde el Gobierno.

Y lo peor es que no es un juego. Es grave la crisis institucional. Lo reconocen los sectores del chavismo y de la oposición.

Y no es sólo lo electoral, que en sí mismo es tremendo, sino que según la opinión general, y hasta hemisférica, vivimos, se vive un fraude que no se quiere abordar. Y que institucionalmente se hubiera resuelto con una verdadera auditoría como lo establece la ley.

Pero enfrentarlo con una ¡teoría conspirativa!

Claro, a lo que se teme y se quiere picar adelante con el complot y la puesta en Estado en alerta, es a unas movilizaciones nacionales como aquellas del legendario 2002. Y con razón: sabe la dirección chavista que el conflicto latente y no latente tiene estructura económica, política, y, por supuesto, social.

Pero lo peor a la vista de todos es que ¡la oposición no hace nada que les pueda intimidar tanto!

Es una oposición a lo Gandhi.

En la Asamblea por ejemplo se les entró a trompadas en serio rompiéndoles la cara y hasta hiriéndolos gravemente como a Américo De Grazia que lo tiraron por unas escaleras y casi lo matan, y a Julio Borges, al que lo están convirtiendo en una especie de Mickey Rourke de tantos mamporros que le dan funcionarios y guardaespaldas rojos cada vez que les viene en gana, a Nora Bracho, y a María Corina Machado a quien quisieran exterminar.

Y que nos hace reclamar indignados que los venezolanos no somos así. Esa matonería. Ese odio. Odio puro, desde algún sector del chavismo facho contra una oposición que decidió ser Gandhi.

¡Qué vergüenza, hermano! Y hasta cierto punto, ¡qué cobardía! Nada que ver con los camaradas de otra época.

Todo para obligarles por la vía del acoso violento a que se vayan, a que abandonen la Asamblea, y así poder ratificar o no luego a los nuevos poderes sin negociar los votos. Algo un pelo absurdo y ciertamente idiota: ¿a quién se le ocurriría?

Ayer alguien muy metido en el mundo de Cabello y Cía., afirmaba tajante que el martes desarman esa locura. Retroceden. Ojalá. Porque lo otro es más difícil de desarmar: la tesis del golpe. Maduro repite diariamente por cadenas de radio televisión que hay un plan para desestabilizar a Venezuela, y sacarle.

“Para asesinarme”.

Y para evitarlo imaginamos que meterían presos a Capriles y al resto de la dirección de la MUD.

Delicado el camino. Para Maduro, digo.

Montado sobre ese presupuesto político de que lo van a tumbar, ajusta los correajes de seguridad. Colocan a Rodriguez Torres en Relaciones Interiores. Es quien cita a Rivero, su compañero de promoción, a su despacho y lo deja detenido. Como al cineasta norteamericano Timothy Hallet Tracy acusado de tratar de desestabilizar el país provocando una guerra civil.

Sí, un poco truculento, pero así va. “Desde los meses de octubre, noviembre, diciembre del año pasado el SEBIN inició operaciones para detectar una operación que llamamos nosotros Conexión Abril”, declaró Rodríguez, “porque los indicios que íbamos recabando indicaban que íbamos a llegar al día de las elecciones en plena normalidad pero que a partir de los resultados emitidos por el CNE iba a ver un desconocimiento por parte del candidato de la derecha”, dijo Rodríguez.

Sí (y es el comentario en las redes), siete meses antes de la protesta de Abril el Gobierno sabía que Chávez iba a morir en marzo, Maduro sería candidato, el CNE lo declararía vencedor, y Capriles perdería y desconocería los resultados.

No, no es fácil comprender todo esto.

Conexiones, interconexiones y la red de la supuesta conspiración contra Maduro, y el golpe militar.

Se espesa más y más el ambiente, hasta impedir que claramente se pueda discernir algo. Oscureces. Y tratas de confundir los orígenes de eso que crece más y más y que llaman ingobernabilidad. No por razones económico sociales de una crisis mayúscula de gestión, económica, política, social. No: por razones conspirativas. Más, o junto a la usual intranquilidad en el mundo castrense por los inminentes ascensos militares.

En los que Maduro deberá demostrar de qué está hecho su supuesto control militar. Esa alquimia en la que antes dicen Diosdado sugería y Chávez decidía. ¿Quién decidirá hoy? Se trata de promociones cercanas a Cabello.

Hay preocupación internacional.

Demasiados elementos sobre la mesa.

Y a pesar de lo tosco, zafio y terco del estilo de hacer los movimientos, cuidado. Se juega un juego muy sutil.

Cráteres

- Un sistema político monopartido, está destinado a controlar la comunicación política. Globovisión, Televén, Venevisión, son plantas piezas del juego. No son simplemente una forma de organizar a las personas, sino también –y más profundamente, como decía hace tiempo Alvin Toffler– una forma particular de organizar, canalizar y controlar el conocimiento. Tarde. El país dio la vuelta como una panqueca. Es otro. ¿Implantar un socialismo de Estado? El socialismo real (o irreal) colisionó aquí y hoy con el futuro. Y no es sino otra resaca más del mentado atraso nacional. Chávez antes y Maduro hoy, se entramparon en un modelo monopartido totalmente fuera de la realidad, que no ha llevado ni la riqueza ni la igualdad ni la libertad ni la paz a la base social. Es muy difícil. No es suficiente ordenar, mandar o, poseído por el simple miedo al otro, insultar como un energúmeno desde un balcón. No, no es fácil gobernar.

- En la MUD: “El nivel de confrontación lo pone el Gobierno. Nos lleva a dónde el Gobierno quiera”…

- La decisión de la MUD de no abandonar la Asamblea a pesar de la amenaza violenta ante la discusión del nombramiento de los nuevos poderes, de no llegar a algún acuerdo crearía una crisis institucional de grandes proporciones ante unos poderes acéfalos.

- El problema para maduro y compañía al tratar de defender una institucionalidad tan maltrecha es que no es cierto que sea todo un pueblo el que está detrás.

- Las pruebas indiscutibles demuestran que no se trata de una conspiración mundial para acabar con él, sino de que las empresas de propiedad estatal (heredadas, invadidas, nacionalizadas, expropiadas) maltratan a sus trabajadores, contaminan el aire que respiramos y abusan de la gente. Y su fracaso y desintegración no son el resultado de un complot sino de convertirse en pozos sin fondo de ineficiencia, ignorancia y corrupción.

- “El espectáculo que ofrecen algunos elementos subversivos, que ayer eran antimilitaristas y hoy exaltan la institución que querían hundir, resulta infinitamente grotesco”. Mussolini, octubre 1914.

Luis García Mora 

Comentarios (2)

Juan Romero
5 de Mayo, 2013

Las instituciones en mora no quedarán acéfalas. Continuarán siendo presididas por sus actuales representantes hasta tanto sean nombradas por la asamblea nacional sus nuevas autoridades. Es decir: los tres rectores vencidos seguirán ahí hasta que sean nombrados sus nuevos sustitutos. Si diputados gobierneros y caprilistas no se ponen de acuerdo, no habrá nuevos poderes. Ergo, ceteris paribus.

kenzo05
6 de Mayo, 2013

La vision del gobierno retrograda desde todo punto de vista, es solo el reflejo de una sociedad conformada por una mayoria que durante muchos años fue obviada y hoy reclama su espacio, Maduro y su corte es simplemente una demostracion de ello. La diferencia entre Chavez y el sr maduro es que el primero aprendio a ser un animal politico mientras el sr maduro sigue el lineamiento que le establecen desde la habana los hermanitos castro,sin ningun asomo de personalidad

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