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No-violencia: Martin Luther King Jr. y los derechos civiles

Por Prodavinci | 2 de Mayo, 2013
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“El objetivo es crear una situación de crisis generalizada que abra inevitablemente la puerta a las negociaciones”. Así pudo resumir Martin Luther King Jr. su testamento de acción sociopolítica: encarar pacíficamente un contexto en el cual, a pesar de los elementos en contra, la movilización pueda desestabilizar el panorama hasta llegar al punto de ebullición, pero sin permitirle estallar gracias al liderazgo y a las convicciones compartidas. Ésta era una de las diferencias principales entre la no-violencia abogada por King y la violencia proactiva de su contemporáneo Malcolm X. Mientras que el último no dudaba en acudir a la defensa propia para lograr sus cometidos, King, un pastor bautista y fundador de la Southern Christian Leadership Conference, llevó los principios de Gandhi de no-cooperación hasta cada rincón del sur estadounidense.

Las batallas de King comenzaron contra la segregación racial en autobuses, escuelas e instituciones públicas. Cuando Rosa Parks se negó a cederle su puesto a un blanco, como indicaba la ley, en diciembre de 1955, King organizó un boicot al sistema de autobuses de la ciudad de Montgomery que duró más de un año y que terminó en el veredicto de la Corte Suprema de eliminar la separación racial en los buses públicos.

Fue el primer éxito notable de King, quien continuó ejerciendo estrategias no-violentas en Albany, Birmingham, Chicago y Washington. Su modus operandi consistía en organizar los entes afroamericanos regionales en huelgas o paros civiles que presionaran a las autoridades locales, que debían responder a las solicitudes hechas por King y la comunidad negra. El éxito de esta estrategia fue diverso: mientras que el paro comercial y los arrestos masivos en Birmingham llamaron la atención del presidente Kennedy y eliminaron toda prohibición segregacionista en el pueblo, sus esfuerzos tras un año de movilización civil en Albany fueron un fracaso. Sin embargo, la reputación de King subió considerablemente y fue establecido como el rostro del movimiento por los derechos civiles.

Múltiples grupos radicales como el Ku Klux Klan atentaron contra la vida de King y de los manifestantes en muchos rallys a favor del Civil Rights Act, lo cual elevó a nivel nacional el perfil de King y su apuesta pacífica. La cúspide mediática vendría el 28 de agosto de 1963, con la marcha hacia Washington que reunió a más de 250.000 personas frente al Capitolio, donde King emitió su más recordado discurso: “I Have a Dream”. El año siguiente el movimiento recolectó recompensas aún mayores, con la firma del Acta de los Derechos Civiles por el presidente Johnson y la entrega del Premio Nobel de la Paz a Martin Luther King.

En el agitado clima de los años sesenta, King continuó luchando por una vida más justa y caritativa para los afroamericanos y los desvalidos en general, ampliando su discurso a los pobres de América y combatiendo a la impopular guerra de Vietnam. En una década plagada de mártires estadounidenses, el asesinato de King a manos de James Earl Ray, un segregacionista blanco, clausuró una etapa —probablemente la más importante— en la histórica campaña afroamericana por la libertad y la calidad de vida.

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Prodavinci 

Comentarios (1)

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2 de Mayo, 2013

un verdadero lider del mundo! todos mis respetos e inspiracion para quienes sigan su camino. Martin Luther King Junior. un heroe verdadero. incorruptible, fuerte y luchador.

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