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La cucaracha, la cucaracha… por Héctor Abad Faciolince

Por Héctor Abad Faciolince | 30 de Abril, 2013

marihuana texto

Recuerdo como si fuera hoy cuando una de mis 15 hermanas llegó a mi casa como loca a las seis de la mañana. Le temblaban las orejas, tenía el pellejo erizado y los ojos rojos de haber llorado toda la noche.

Pensé que el marido la había amenazado con el cuchillo de la carne. Pero no. “Tengo que hablarte de…” y aquí dijo el nombre de uno de mis sobrinos, que pudo ser Cami o Riqui, en fin, algún hipocorístico con i de los que ponen a sus hijos las familias antioqueñas. Resultaba que ella había descubierto que Cami (o Chiqui o Juanchi o todos juntos) estaba fumando mucha marihuana. “¿Eso es todo?”, le pregunté. “¿Y te parece poco?”, gritó. Le dije que era una bobada, que lo dejara fumar tranquilo.

Han pasado 20 años y desde entonces Cami (o Pachi o Dani) no ha dejado de meter marihuana, lo cual no le ha impedido ser Ph.D. en matemáticas, resolver problemas y dar clases en las más prestigiosas universidades; o hacer microcirugías perfectas de los párpados; o ser el mejor jugador colombiano de polo; o manejar plata ajena en los bancos sin robarse ni un peso; o cocinar la mejor cerveza del país, que alguna cosa de esas es la que hace mi sobrino marihuanero.

Resulta que la mitad del problema de la marihuana es el escándalo, el moralismo ridículo de los republicanos gringos y los godos locales. El otro día Klaus Ziegler —gran columnista— comparaba los efectos dañinos de las distintas sustancias recreativas que usamos para alterar nuestra percepción. Resumiendo hallazgos científicos concluía que la marihuana era mucho menos adictiva, menos dañina para terceros y representaba menos daños al consumidor que el alcohol o el tabaco, esas drogas tan aceptadas que hasta las dan en misa y las sirven en los homenajes al procurador. Dirán que el que empieza en marihuana sigue con heroína y acaba atracando en la calle; pues no, así como el que toma vino no sigue con ron, luego con ajenjo y termina tomándose la loción del papá. Lo que puede pasar en casos excepcionales no puede ponerse como regla. Incluso a la larga, la marihuana hace menos daño que el trago.

En las últimas semanas he estado encerrado en un retiro para escritores que hay en las afueras de Florencia, en Italia, al que invitan a escritores de todo el mundo. Uno de mis compañeros de esta temporada es el gran explorador y antropólogo canadiense Wade Davis, que viaja siempre, adonde quiera que vaya, con una provisión de hojas de coca y las va mezclando en su boca con un polvito blanco que lleva en un poporo de la Sierra Nevada y que es simplemente bicarbonato de sodio. A veces me regala, para hacerme caminar más rápido, y me ha recomendado que para liberarme de todas las angustias de la escritura, consuma siempre buenas cantidades de estas hojas apelmazadas en el carrillo, mezcladas con bicarbonato. Sin ellas, asegura, él no habría podido escribir ninguno de sus libros, que han vendido centenares de miles de ejemplares. Davis defiende la legalización de la marihuana.

Todo esto viene a cuento porque esta semana se hará la Marcha Mundial por la Marihuana, que invita a todos los consumidores de cannabis a salir del clóset, a que declaren que ellos son tan normales como los consumidores de vino o de aspirinas. En Bogotá van a marchar por el derecho a consumir libremente cannabis el próximo 4 de mayo y saldrán a las 11 a.m. del Planetario. Aunque su afiche está desenfocado, pues representa a un muchacho medio salvaje, de gafas oscuras de paraco y uñas verdes, y lo que debería haber es un gerente de corbata, o un profesor de física, creo que quienes a veces fumamos marihuana y no por eso somos locos ni cretinos, debemos apoyar a estos muchachos.

Héctor Abad Faciolince 

Comentarios (9)

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30 de Abril, 2013

mas daño que la mariguana es la falta de esta.

Diógenes Infante
30 de Abril, 2013

Suena muy bonito e inofensivo, pero yo en mi juventud vi a un grupo de mis amigos de infancia caer en la marihuana y perderse en ella. no estudiaron nada, algunos murieron en accidentes tontos bajo sus efectos, incluso sé de una joven que a los 15 años terminó siendo prostituida por su novio a quien llamábamos “El Rata” algunos años mayor que ella y consumidor empedernido. Cuando digo prostituida digo vendiendo sexo en la calle para comprar marihuana. También es cierto que algunos (¡Algunos!)echaron pa’lante a pesar de la marihuana y muchos años después con estudios y postgrados son excelentes profesionales (y fumones), ¡Pero fueron los menos!.

Pedro Velasco Astudillo
30 de Abril, 2013

Tanto como en “BUENA” la “Mary Juana” mexicana. para estimular el pensamiento y “avivar el seso y el sexo”… tal como lo pretende hacer creer el texto, también podría serlo la COCA en hojas que mastican los “altiplaneros”, para aliviar el cansancio del trabajo ; y tramontar, sin acusar”hipoxia”, las alturas más fatigantes, los “parameros” que arrean – por las montañas nevadas bolivianas- largas filas de Llamas bolivianas de carga “anchilarga”…Sabemos que la “cannabis sativa” es adictiva!, bien lo sabemos los médicos y los farmacéuticos; pero como droga “recreativa” de uso “cuasi” obligado en festines y saraos, tiene un buen MERCADO bien pagado, y por eso la DEFIENDEN Tirios y Troyanos…No así la hoja de coca, que no adicciona. ni hace daño; pero como sólo es un “estimulante” cardiorespiratorio que usan desde antaño, los desafortunados que enfrentan a diario -en los páramos- un trabajo duro y arriesgado; no encuentra un DEFENSOR , entre los tantos de otras DROGAS “HEROICAS” , que llevan a vivir en la calle o en los psiquiátricos, a millares de adultos y de muchachos !… Los miembros del equipo de SALUD PÚBLICA, alertamos frente a la PROPAGANDA “disimulada” y mediática, que se hace a los deletéreos y antisociales PSICOESTIMULANTES ! * SALUD …para la humanidad !!! *

Pedro Velasco Astudillo
30 de Abril, 2013

Fe de errata. Donde aparece escrito: “Tanto como en buena”, debe leerse: “TANTO COMO ES BUENA” !

Sonia Laborde
1 de Mayo, 2013

En cuanto al artículo de la mariguana opino que es interesante leerlo, da buenos ejemplos de personas que saben manejar la mariguana adecuadamente así como esas personas, se demuestra ubicándolos e informándose, que son personas que manejan su vida, adecuadamente. Pero cada vida es un mundo no es la mariguana el problema de si terminaron mal o bien, es la vida de cada quien, como son sus antecedentes, que influencias han recibido durante su vida, cuales han sido sus traumas, si alguien en la vida les guió bien o mal, si supieron o pudieron superar los problemas de la vida. La verdad no la tiene nadie si no el que la vive o vivió. Cada caso sirve para tomarlo en cuenta pero no explica todo lo que le sucede a los demás-El artículo me hace pensar que las personas serias, bien formadas, tranquilas, seguras, ubicadas, que saben cual es su elemento,bien orientadas, positivas, o sea sin grandes problemas para afrontar la vida pueden fumar mariguana o tomar alguito de algo para seguir adelante cuando están algo agotadas nada más. eso concluyo.

Héctor Torres
1 de Mayo, 2013

No es lo que consumes. Es que cualquier sustancia que te haga perder el control que tienes sobre tus emociones, permite que aflore lo que llevas dentro. Hay tipos que llegan a la casa borrachos repartiendo palos. ¿Es el alcohol? No, el alcohol libera los demonios internos. William Burroughs, en Yonqui, dice que los fumones son tan atípicos como consumidores, que hasta se invitan unos a otros, lo que no hacen los consumidores de drogas realmente adictivas.

enrique costa
1 de Mayo, 2013

Y siguen intentando darle viso de romanticismo, es una adicción y, hasta donde yo sé, ninguna adicción es buena. A la larga puede degenerar en algo mas perjudicial.

enrique costa
1 de Mayo, 2013

También digo que, cada uno haga de su c…. un pito, siempre y cuando no moleste, induzca u obligue a otro a algo que no quiera.

Procurador Laredo
8 de Agosto, 2013

He leido La cucaracha, la cucaracha… por Héctor Abad Faciolince « Prodavinci con mucho interes y me ha parecido util ademas de facil de leer. No dejeis de cuidar este blog es muy bueno.

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