Cultura

¿Hombres y animales con los mismos derechos?

Por Prodavinci | 12 de Abril, 2013

animal-rights[1] textoFragmento de un artículo de Inés Hayes, publicado en la Revista Ñ

“Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia. El hombre, como especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar a los otros animales o de explotarlos, violando ese derecho”. La cita contundente figura en la Declaración Universal de los derechos de los animales aprobada por la ONU y la Unesco a mediados de los años 70. En la actualidad, la preocupación por el cuidado de los animales y de la vida no humana ha trascendido los límites de los grupos ambientalistas, vegetarianos y protectores de animales para ampliarse a toda la sociedad: hoy el tema aparece en las redes sociales, escuelas y hasta en organizaciones sindicales, sociales y territoriales. Es una reacción frente al maltrato que sufren mascotas y animales salvajes en todo el mundo, que en algunos casos incluye tortura y muerte violenta. Del mismo modo, la caza y el tráfico ilegal de especies animales de todo el mundo ya no están libradas al deseo y ambición individual sino que son considerados delitos. Los cazadores tienen menos espacios para sus prácticas prehistóricas.

Ya Pitágoras (580-500 aC.) pensaba que tanto el hombre como los animales tenían alma. El filósofo y matemático griego basaba su teoría en que el alma de los animales, conformada de fuego y aire, era inmortal y que podía reencarnarse en un ser humano o en otro animal. Pero quizás el dato más revelador sea que este pensador de la Antigüedad era vegetariano y compraba animales en el mercado para luego liberarlos.

La discusión acerca de los derechos de los seres vivos ha llegado incluso a tomar estado jurídico: en las recientes reformas constitucionales de países como Venezuela, Ecuador y Bolivia se legisla sobre el derecho de la naturaleza. “La Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos”, dice el artículo 71 del Capítulo 7º de la Constitución ecuatoriana. En ese sentido, el Estado está obligado a aplicar medidas de precaución y restricción para las actividades que puedan conducir a la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o la alteración permanente de los ciclos naturales y las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades tendrán derecho a beneficiarse del ambiente y de las riquezas naturales que les permitan el buen vivir, otro concepto clave en estas reformas que reglamentan el equilibrio entre la producción, el ecosistema y la vida humana. Por eso, en la misma Constitución se dictamina: “Los servicios ambientales no serán susceptibles de apropiación; su producción, prestación, uso y aprovechamiento serán regulados por el Estado”.

También en Alemania, desde agosto de 2001, se incorporó a la Ley Fundamental (Cuerpo Jurídico de la Nación) un artículo que defiende el derecho de los animales como una tarea del Estado. En España, este tema está regulado por el Real Decreto que establece las normas básicas para la protección de los animales utilizados en experimentaciones científicas.

Según el filósofo Esteban Ierardo, la argumentación del hombre como predestinado desde la creación a ejercer su soberanía sobre el resto del mundo animal comenzó a desmoronarse gradualmente por el impacto cultural del darwinismo que devuelve al hombre al ámbito de las leyes naturales que comparte con los animales. Este pensamiento fundamental de Darwin se vio plasmado en su obra El origen de las especies de 1859. Catorce años más tarde, el joven Friedrich Nietzsche escribió el ensayo La verdad y la mentira desde el punto de vista extramoral en el que ironizaba sobre la arrogancia humana que pretendía la sabiduría total y que olvidaba que era un animal sólo diferente de los otros por poseer conocimiento. “El ser humano puede buscar el ser de la vida pero no conocer ninguna verdad última sobre la realidad. Por lo que hombre y animal son regidos por los instintos. Y la razón, en la filosofía nietzscheana, es sólo un instinto particular que domina a otros en ese campo de combate de instintos que es el cuerpo humano”, explica Ierardo.

Si bien el debate sobre el estatus jurídico de los animales comenzó a expandirse en las últimas décadas del siglo XX, la publicación del libro Liberación animal del filósofo australiano Peter Singer en 1975 fue clave. La conclusión a la que llegó Singer luego de graduarse de la Universidad de Oxford y analizar el pensamiento y el comportamiento de algunos compañeros suyos vegetarianos fue que no existe justificación moral para no considerar el sufrimiento de otro ser vivo, sea humano o animal. El principio de igualdad acuñado por este filósofo se basaba en que el padecimiento de los animales debía ser equiparado al de los humanos.

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Puede leer el texto completo aquí.

Prodavinci 

Comentarios (1)

Mario González Lares
12 de Abril, 2013

La primera condena judicial por maltrato infantil en Estados Unidos, se logra por la aplicación de una ley contra el maltrato animal, ya que para 1874, no existian leyes para proteger a los niños maltratados pero si a los animales. Los abogados argumentaron que la niña Mary Ellen Wilson, pertenecia al reino animal y era objeto de protección por dicha ley, logrando la condena de sus padrastos que la maltrataban. Es un caso interesante de leer, ocurrio en New York en abril de 1874.

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