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Qué necesita el mundo de los BRICS, por Dani Rodrik

Por Prodavinci | 12 de abril, 2013
brics texto

De izq. a der.: La presidenta de Brasil Dilma Rousseff, el presidente ruso Vladimir Putin, el Primer Ministro hindú Manmohan Singh, el ex presidente chino Hu Jintao y el presidente sudafricano Jacob Zuma

 

CAMBRIDGE – En 2001, Jim O’Neill (jefe de investigaciones en Goldman Sachs) ganó notoriedad al acuñar el término BRIC para referirse a las cuatro economías en desarrollo más grandes del mundo: Brasil, Rusia, India y China. Ya pasó más de una década y sin embargo, lo único que los cuatro parecen tener en común es el hecho de ser los únicos países no integrantes de la OCDE listados entre las 15 economías más grandes del mundo (ajustadas por poder adquisitivo).

Los cuatro tienen estructuras económicas muy diferentes: Rusia y Brasil dependen de las materias primas, India del sector servicios y China de las fabricaciones. Brasil y la India son democracias, mientras que China y Rusia, decididamente, no lo son. Y, como explica Joseph Nye en un artículo de su autoría, Rusia es una superpotencia en decadencia, mientras que China y (en menor medida) los otros dos países están en ascenso.

Sin embargo, en un extraño caso de imaginación convertida en realidad, los BRICS (los cuatro originales con el agregado de Sudáfrica) crearon un grupo aparte, mantienen reuniones periódicas y tienen iniciativas políticas propias. El proyecto más ambicioso que han encarado hasta el momento es la creación de un banco de ayuda al desarrollo.

En la reunión que celebraron en Durban en marzo, los líderes de los cinco países anunciaron que el “nuevo banco de desarrollo” se concentrará en la inversión en infraestructuras en países en desarrollo, algo que en su opinión adolece de “falta de financiación a largo plazo e inversión extranjera directa”, y se comprometieron a hacer un aporte inicial de capital “sustancial y suficiente para que el banco sea un instrumento eficaz de financiación de infraestructuras”. También anunciaron la creación de un fondo de reserva contingente de 100.000 millones de dólares para hacer frente a “presiones de liquidez en el corto plazo”.

Sin duda, que las economías en desarrollo más grandes del mundo mantengan conversaciones regulares y lancen iniciativas comunes es motivo para celebrar. Pero que hayan decidido que su primera área importante de colaboración será la financiación de infraestructuras deja mucho que desear.

Esta decisión representa una idea de desarrollo económico propia de los años cincuenta, idea que se abandonó hace mucho para adoptar otra perspectiva más diversificada, que reconoce una variedad de limitaciones (desde problemas de gobernanza hasta fallas de mercado) que afectan a diferentes países en mayor o menor medida. Podría decirse incluso que en la actualidad, el problema de la economía mundial no es que falte financiación internacional, sino que sobra.

Lo que el mundo necesita de los BRICS no es otro banco de desarrollo, sino más liderazgo en los grandes temas globales de la actualidad. Los países del grupo de los BRICS son hogar de alrededor de la mitad de la población mundial y poseen la mayor parte del potencial económico no explotado del planeta. Si la comunidad internacional no encara sus problemas más graves (desde la necesidad de construir una arquitectura económica internacional sólida hasta la de atacar el cambio climático), los BRICS serán los más perjudicados.

Sin embargo, la actuación de estos países en foros internacionales como el G20 o la Organización Mundial de Comercio hasta ahora fue bastante tímida y poco imaginativa. Cuando realmente sentaron posición fue más que nada para defender intereses nacionales sin proyección global. ¿Es que no tienen nada nuevo que ofrecer?

Hasta ahora, la economía planetaria funcionó de acuerdo con ideas e instituciones nacidas en los países avanzados de Occidente. Estados Unidos dio al mundo la doctrina de multilateralismo liberal con reglas (un régimen cuyos muchos defectos destacan los altos ideales que en general guiaron el funcionamiento del sistema). Europa aportó los valores democráticos, la solidaridad social y (dejando a un lado sus problemas actuales), la hazaña más impresionante del siglo en materia de ingeniería institucional: la Unión Europea.

Pero estas viejas potencias no tienen ni la legitimidad ni el poder para seguir sosteniendo el orden global a medida que nos adentremos en el futuro. Al mismo tiempo, las nuevas potencias ascendentes todavía no han manifestado qué valores articularán y promoverán. Es preciso que estos países elaboren su visión de una nueva economía global y trasciendan el mero quejarse por las asimetrías de su estructura de poder. Pero lamentablemente, aún no está claro si realmente tienen intención de elevarse por encima de sus intereses inmediatos para encarar los problemas comunes a toda la humanidad.

Por sus propias experiencias en materia de desarrollo, países como China, India y Brasil se oponen al fundamentalismo de mercado y son naturalmente partidarios de la diversidad institucional y de la experimentación pragmática. Estos países podrían aprovechar sus experiencias como punto de partida para una nueva narrativa global que dé más importancia a la economía real que a las finanzas, a la diversidad de políticas más que a la armonización, a dejar margen para la política nacional más que a la restricción externa y a la inclusión social más que al elitismo tecnocrático.

Para ello, deben dejar de actuar como suplicantes y empezar a actuar como auténticos líderes; y comprender al hacerlo que otros países (incluidos los avanzados) también se enfrentan con desafíos que a veces los obligan a priorizar sus propias economías a la hora de definir políticas. Además, los BRICS deben esforzarse por mantener en pie los principios fundadores que tanto sirvieron a la economía global (y a ellos mismos) durante los últimos 60 años: multilateralismo y no discriminación.

Pero en definitiva, lo que también se necesita de los BRICS es que den el ejemplo. Las políticas de derechos humanos y la represión del disenso político en China y Rusia son incompatibles con el liderazgo internacional. Si estos regímenes autoritarios pretenden tener alguna clase de predicamento moral fuera de sus fronteras, primero deben reformarse fronteras adentro.

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Prodavinci 

Comentarios (3)

Alfredo Ascanio
13 de abril, 2013

PRONTO los BRIC serán, con CAPRILES, los BRICV, pues esperamos que este Lider Joven pueda obtener entre 9 y 10 millones de Votos para que el 14 de abril en la noche pueda ganar la Presidencia con el 53% del total de votos.

Carlos Quijada
18 de abril, 2013

Los BRICS tienen en común (principalmente China, Brasil y Rusia) que tratan de repetir y justificar moralmente los errores del desarrollo de las viejas potencias. Y por supuesto competir con ellas. El objetivo de este banco nuevo es principalmente articular y legitimar la injerencia económica en países emergente más pequeños que quieran intercambiar recursos (que serán usados con una eficiencia, transparencia y eficacia dudosa. Si el FMI, BID o el BM nunca lo lograron que novedades introduciría esta nueva institución) Los países pequeños proveerán mercados vírgenes y monopolizables para empresas influyentes de esas proto-democracias gracias a los contactos a alto nivel.

Orlando Romero
19 de abril, 2013

Tuve opotunidad de disfrutar de un documental sobre las BRIC(aun no habia sido agregada Surafrica)del periodista argentino Jorge Lanata, (creo que aun se puede disfrutar online en la pagina de Infinito),que recomiendo ampliamente a los lectores de PRODAVINCI…pude ver la declaracion de un Ministro de Economia de India que me impacto por su inusitada honestidad y profunda humildad,virtudes muy àjenas para cualquier funcionario publico del Orbe; al preguntarle porque aun en las calles de India habia tanta miseria, cuando los indicadores Socioeconomicos mostraban que al menos 200.000.000,00 millones de habitantes habia salido de la pobreza, el funcionario indico:”es cierto,hemos tenido un enorme exito sin embargo la dimesion del problema(la probreza…) es tan grande que aun ese extraordinario exito ha sido insuficiente…”.

Aprovecho para recomendarles la serie de este periodista “26 personas para salvar el mundo” una serie de entrevistas a personalidades mundiales que aportan soluciones para las distintas problematicas que aquejan a nuestro planeta….considero que esta serie es una bocanada de aire freco,oxigenante para nuestra mente y un merecido balsamo para el espiritu….

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