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Por qué es tan malo Paulo Coelho, por Héctor Abad Faciolince

Por Héctor Abad Faciolince | 12 de Abril, 2013
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Traducido a 56 idiomas, publicado en 150 países, con más de 54 millones de libros vendidos, a Paulo Coelho hay que reconocerle al menos una virtud: es una mina de oro para sí mismo y para las editoriales. En su libro de mayor éxito, El alquimista (1988), un pastor de ovejas andaluz viaja hasta las pirámides de Egipto en busca de un tesoro. Antes de llegar a su destino se encuentra con el gran mago que posee los dos pilares de la sabiduría alquímica, es decir, sabe destilar el elíxir de la larga vida y ha fabricado un huevo amarillo, la piedra filosofal, con cuya ralladura se puede convertir en oro cualquier otro metal.

En su viaje hacia las tumbas de los faraones el alquimista le ha revelado al muchacho otro secreto: “Cada hombre sobre la faz de la tierra tiene un tesoro que lo está esperando”. Luego le explica que si no todos encontramos este tesoro personal, es porque “los hombres ya no tienen interés en encontrarlo”. Sospecho que muchos desgraciados se consuelan creyendo semejante ingenuidad. Vista descarnadamente, es sólo una simpleza o una pía ilusión. Sin embargo hay algo que tenemos que conceder, y es que sin duda Paulo Coelho encontró su propio tesoro, en cierto sentido su piedra filosofal: la ralladura sosa y rosa y empalagosa de su prosa se convierte —como por arte de magia— en oro editorial, en millones de copias de consumo masivo de mediocridad. Pero ¿cómo lo hace? ¿Y por qué, siendo un escritor tan rudimentario en el uso del lenguaje, tan pobre en el pensamiento y tan elemental en sus recursos estilísticos, consigue tocar la sensibilidad de tanta gente?

No voy a dar la respuesta más obvia e inmediata, la que todos dan: Si Coelho vende por sí solo más libros que todos los demás escritores brasileños juntos, esto se debe precisamente a que sus libros son tontos y elementales. Si fueran libros profundos, complejos literariamente, con ideas serias y bien elaboradas, el público no los compraría porque las masas tienden a ser incultas y a tener muy mal gusto. Claro que en los millones de ejemplares vendidos hay algo de esto. Pero también existen muchísimos libros tan malos como los de Coelho que no tienen ningún éxito y, al contrario, hay unos cuantos libros excelentes y literariamente impecables que se venden por millones. En vez de tranquilizarnos con respuestas facilistas y tautológicas (el vulgo es vulgar, el mercadeo vende), conviene examinar con cuidado los libros de Coelho y no desdeñarlos de entrada con altivo esnobismo. Me he impuesto el ejercicio de leerlos para tratar de descubrir en qué estrategias temáticas y narrativas podría residir su extraordinario éxito editorial.

La primera respuesta que me di, apenas empezando la lectura de algunos de sus libros, fue que quizá Coelho disfrazaba de misterio y asombro las puras tonterías. Oigan esta, por ejemplo: “Era un día caluroso y el vino, por uno de estos misterios insondables, conseguía refrescar un poco su cuerpo”. De verdad, qué misterio insondable que un líquido quite la sed. Después me di cuenta de que sus técnicas narrativas no se agotan en la simple estupidez; son algo más hábiles y algo menos burdas.

Para empezar, los libros de Coelho explotan hábilmente un universal humano: nuestra fascinación por los poderes de adivinación y conocimiento sobrenaturales. Ya Thomas Hobbes en su clásico Leviatán (1651) señalaba la irresistible atracción (y por lo tanto el fácil engaño) que padecemos los seres humanos ante todo tipo de presagios. Es una tradición muy antigua (una socorridísima mina de oro, una piedra filosofal) explotar esta debilidad de nuestra psicología. Copio el resumen que hace Hobbes de estos engaños, el cual es preciso y exhaustivo, y parece a su vez un resumen de las técnicas de seducción esotérica que Coelho utiliza en sus libros:

“Así se hizo creer a los hombres que encontrarían su fortuna en las respuestas ambiguas y absurdas de los sacerdotes de Delfos, Delos, Ammon y otros famosos oráculos, cuyas respuestas se hacían deliberadamente ambiguas para que fueran adecuadas a las dos posibles eventualidades de un asunto (…). A veces en las frases desprovistas de significado de los locos, a quienes se suponía poseídos por un espíritu divino: a esta posesión se la llamaba entusiasmo, y a estos modos de predecir acontecimientos se les denominaba teomancia o profecía. A veces en el aspecto que presentaban las estrellas en su nacimiento, a lo cual se llamaba horoscopia. A veces en sus propias esperanzas y temores, en lo llamado tumomancia o presagio. A veces en las predicciones de los magos, que pretendían conversar con los muertos, a lo cual se llamaba nigromancia, conjuro y hechicería, y no es otra cosa sino impostura y fraude. A veces en el vuelo casual o en la forma de alimentarse las aves, lo que llamaban augurio. A veces en las entrañas de los animales sacrificados, a lo que llamaban aruspicina. A veces en los sueños; a veces en el graznar de los cuervos o el canto de los pájaros. A veces en las líneas de la cara, a lo que se llamaba metoposcopia; o en las líneas de la mano, palmis­teria; o en las palabras casuales, omina. A veces en monstruos o accidentes desusados, como eclipses, cometas, meteoros raros, temblores de tierra, inundaciones, nacimientos prematuros y cosas semejantes, lo que se llamaba portenta y ostenta, porque parecían predecir o presagiar alguna gran calamidad venidera. A veces en el mero azar, como en el acertijo de cara y cruz, en el juego de elegir versos de Homero y Virgilio, y en otros vanos e innumerables conceptos análogos a los citados. Tan fácil es que los hombres crean en cosas a las cuales han dado crédito otros hombres; con donaire y destreza puede sacarse mucho partido de su miedo e ignorancia”.

Veamos de qué manera, “con donaire y destreza”, Paulo Coelho le saca partido a nuestra credulidad, a nuestras debilidades y a nuestra ignorancia. Me limitaré inicialmente a El alquimista, su obra más leída, pero el mismo procedimiento se puede rastrear en otros libros suyos. El pastor de ovejas andaluz, al principio del cuento, tiene un sueño y va donde una adivina para hacérselo interpretar. Qué deleite; la gitana no sólo le interpreta el sueño (“los sueños son el lenguaje de Dios”) sino que también le lee la mano. Los sueños del protagonista son el leitmotiv del libro, y es a través de ellos como poco a poco se acerca a su tesoro en el periplo Andalucía-Pirámides-Andalucía.

Para que un mago cobre prestigio como persona capaz de predecir el futuro, mucho le conviene obrar el prodigio de adivinar el pasado. Éste es el paso siguiente en el libro de Coelho: un adivino escribe sobre la arena los episidios más significativos del pasado del joven protagonista, incluyendo la primera vez que se hizo la paja. Cabe aclarar que esta íntima revelación se expresa con palabras mucho más recatadas: “Leyó cosas que jamás había contado a nadie, como (…) su primera y solitaria experiencia sexual”.

El tono sapiente (de una sapiencia falsa, pero en fin) y el ambiguo lenguaje oracular se van soltando en pequeñas dosis a lo largo del libro. Les copio algunos ejemplos: “Cuando deseas alguna cosa, todo el Universo conspira para que puedas realizarla”; “La vida quiere que tú vivas tu Leyenda Personal”; “Todo es una sola cosa”; “Existe un lenguaje que va más allá de las palabras”; “Dios escribió en el mundo el camino que cada hombre debe seguir: sólo hay que leer lo que Él escribió para ti”; “Cualquier cosa en la faz de la tierra puede contar la historia de todas las cosas”. Pero además de este tipo de enseñanzas baratas, de seducción infalible a pesar de su pésimo gusto intelectual, el uso de la magia tradicional también va apareciendo capítulo tras capítulo. Así, el protagonista, al promediar el libro, “acompaña con los ojos el movimiento de los pájaros”. Mira las aves: “De repente, un gavilán dio una rápida zambullida en el cielo y atacó al otro. Cuando hizo este movimiento, el muchacho tuvo una súbita visión: un ejército, con las espadas desenvainadas, entraba en el oasis”. Es el clásico augurio, aunque bastante tosco, pues en vez de descifrar el acertijo del vuelo de los pájaros, al pastor le basta verlo para tener visiones.

Hay un ingrediente adicional que hace más eficaz el recurso al pensamiento esotérico. Para volverlo doctrinalmente inofensivo, para despojarlo de todo peligro satánico, Coelho lo combina con dosis adecuadas de cristianismo tradicional: citas de la Biblia, cuadros del Sagrado Corazón de Jesús, rezos del Padrenuestro… El público mayoritario no se siente en pecado porque lee herejías, y el narrador, al tiempo que se hace pasar por alguien dotado de poderes paranormales (capaz incluso de telepatía), deja saber que él es también un buen cristiano, a pesar de sus coqueteos con la magia.

Hasta aquí algunos elementos temáticos que ayudan a entender, en parte, el favor de Coelho entre los lectores. Pero además de lo temático, conviene señalar también algunas estrategias narrativas del autor brasileño. Sus técnicas para ir tejiendo la trama son tan elementales que me recordaron de inmediato el estudio clásico sobre las formas canónicas del cuento infantil. Vladimir Propp, uno de los padres de la narratología, publicó en Leningrado su monumental Morfología del cuento infantil (1928). El principal mérito de este gran trabajo consiste en haber hallado, por encima de los argumentos superficiales de cada cuento, una serie de elementos formales repetitivos. Mirados al microscopio, es posible descubrir que en todos los cuentos de hadas los personajes, por distintos que sean, acometen siempre las mismas acciones, se ven envueltos en situaciones o “motivos” análogos. Como señala Propp, “cambian los nombres de los personajes, pero no sus acciones, o funciones, por lo que se puede concluir que el cuento le atribuye operaciones idénticas a personajes distintos”.

No voy a decir que Coelho leyó a Propp, estudió cuáles son las “funciones” más elementales del relato tradicional descubiertas por el ruso, y con esta receta se dedicó a escribir el oro en polvo de sus novelas. Eso sería muy sofisticado. La cosa es más simple: Coelho usa, intuitivamente y con alguna destreza, las estructuras más primitivas del cuento infantil. Tomen ustedes cualquiera de los libros de Coelho y verán lo fácil que resulta identificar situaciones como las siguientes, señaladas por Propp en su Morfología: “El héroe abandona la casa”; “el héroe es puesto a prueba o interrogado”; “el héroe se pone en contacto con alguien que le dará un don”; “el héroe recibe un objeto mágico”; “el héroe cae en desgracia”; “el héroe se traslada o es llevado al lugar donde está el objeto de su búsqueda”; “el héroe lucha con un antagonista”; “el héroe regresa”; “el antagonista es castigado”; “el héroe se casa y sube al trono (u obtiene grandes riquezas)”.

Es inútil cansarlos con los ejemplos detallados en que las historias de Coelho parecen calcar literalmente estos esquemas elementales. Les puedo asegurar que, al menos en sus primeros libros, el brasileño repite paso a paso las estructuras narrativas reveladas por el gran formalista ruso hace casi un siglo (y éstos sí que son pronósticos: Propp no sólo describió la tradición popular, sino que anticipó las recetas de un gran éxito editorial).

Los libros más recientes de Coelho, por ejemplo el último, Once minutos (2003), son un poco menos rudimentarios que aquellos primeros títulos que lo lanzaron a la fama. En este caso la trama, nutrida por algunos elementos realistas (para esta novela Coelho usó el testimonio de prostitutas existentes), es menos infantil, menos predecible. En todo caso es posible que el inevitable desencanto que viene con los años haya hecho que este último libro de Coelho sea menos ingenuo. Pero el buen gusto estético e intelectual es muy difícil de adquirir, y por lo mismo Once minutos (el cálculo de Coelho de lo que dura un coito), aunque menos esquemático, es un libro incluso más cursi que los anteriores. No quiero afirmar nada que no pueda demostrar con citas textuales. ¿Cuántos ejemplos necesitan para convencerse de la irremediable cursilería de Once minutos? Podría usar un número mágico, de esos que les encantan a los autores de cuentos infantiles, siete, o tres. Para no exagerar, me voy a limitar a tres momentos:

1. La protagonista (prostituta brasileña que trabaja en Suiza, y la sola situación es ya de un sentimentalismo telenovelesco), se encuentra con un pintor joven que la invita a su casa. Ella observa que la casa es grande y está vacía. Entonces concluye: “Debía de tener dinero de verdad. Si estuviese casado no osaría hacer aquello porque siempre había gente mirando. Entonces era rico y soltero”.

2. En el final feliz de la novela este mismo pintor se le aparece a la muchacha con flores: “Ralf llevaba un ramo de rosas, y los ojos llenos de luz que ella había visto el primer día, cuando la pintaba”.

El rico y soltero que en la última página se aparece con un ramo de rosas y se lleva a la muchacha a conocer París es una situación tan perfectamente cursi que, por kitsch, creo que ni Corín Tellado se atrevería a ponerla en una fotonovela. Pero al promediar el libro hay otro momento todavía peor:

3. La prostituta le hace un regalo al pintor del que se empieza a enamorar. Abre el bolso y busca su bolígrafo. Dice: “Tiene un poco de mi sudor, de mi concentración, de mi voluntad, y ahora te lo entrego. (…) Tú tienes mi tesoro: el bolígrafo con el que he escrito algunos de mis sueños”.

Fuera de la ridiculez de la frase, que es única, hay algo todavía más perturbador: al leerla uno se imagina que el autor está copiando aquí su propia vida. Me parece ver la escena; el multimillonario que ha vendido 54 millones de ejemplares con tantas revelaciones de su estro poético, le muestra a una muchacha el objeto mágico (y fálico) con que la va a conquistar. Le dice, pensando ya en el colchón de la suite que los espera: “Te entrego mi tesoro: el bolígrafo con el que he escrito algunos de mis sueños”. Debe tener un bolígrafo para cada día, cada hotel y cada viaje. Y algo más triste: seguramente algunas víctimas, igual que miles de lectores, se dejarán conquistar con semejante frase y semejante halago. Claro que esto último es lo único que no puedo demostrar de todo lo que he dicho sobre Coelho en este artículo. Esta última situación tan sólo la supongo y es sólo una hipótesis sin fundamento, producto de una mente malpensada; todo lo demás lo he tomado directamente de sus libros.

***
Texto publicado en El Malpensante (2003)

Héctor Abad Faciolince 

Comentarios (75)

Marlon
12 de Abril, 2013

Por ahí dicen que la crítica es el tributo que pagan los mediocres a los que agregan valor a los demás aquí en esta página se creen administradores de Urantia Saludos y afectos

Jesús Organista
12 de Abril, 2013

“Si Coelho vende por sí solo más libros que todos los demás escritores brasileños juntos, esto se debe precisamente a que sus libros son tontos y elementales. Si fueran libros profundos, complejos literariamente, con ideas serias y bien elaboradas, el público no los compraría porque las masas tienden a ser incultas y a tener muy mal gusto”…

Muchas gracias…por tan noble creencia sobre la estupidez de las masas de la cual soy parte.

Angelina Mazza
12 de Abril, 2013

La verdad me parece una crítica bastante acertada, depende de los gustos de cada quien claro está, pero me identifico bastante con la impresión primaria, y muchas gracias por fundamentarla de tal manera!.

jaime donado
12 de Abril, 2013

Admiro mucho a Don Hector, pero creo que nos insulta con esaa aseveración de que las masas somos incultas, habla del vulgo que tiene mal gusto. Leí recientemente su libro ” El olvido que seremos” y me pareció una bellísima historia de amor. Don Hector es un gran narrador y un hombre inteligente, respeto su opinión sobre el estilo narrativo del Señor Cohelo, pero al margen de todo eso, nos debe una disculpa a las masas que él llama inculta y de muy mal gusto.

Ybelisse Colina
12 de Abril, 2013

¡Carámba, pero a los admiradores del señor Coelho no se les puede tocar ni con el pétalo de una rosa! ¡que pieles tan delicadas tienen! toda obra literaria o artística tiene que soportar la crítica y la que hace Abad Faciolince es excelente.

Xondra
12 de Abril, 2013

Hay gente que evidentemente no comprendió lo que él autor dijo sobre las masas incultas… por cierto, creo que esos comentarios demuestran que el autor está equivocado al darles tanto crédito.

Celeste Bahov
12 de Abril, 2013

Leí hace ya unos cuantos años Brida de Coelho y reconozco que me agradó, sin embargo nunca mas he leído otro a pesar de que me han regalado un par de ellos y no creo que no los haya leido por mi buen gusto o que el primero lo haya hecho con agrado por mi mal gusto, creo que esta mas relacionado con que soy lo que Cortazar llamaba un “lector hembra”, de los mas pasivos quizás. Después de leer esta crítica hecha desde la perspectiva de un “lector macho” muy calificado, me explico porque no me ha llamado la atencion volver a leer otro libro del brasileño. No hay ni porque ofenderse porque a uno le haya gustado o le guste Coelho ni sentirse complacido por haber llegado mas temprano a alguna conclusion similar. Es un punto de vista respetable y punto. En cuanto a si el vulgo tiene o no tiene buen gusto o es ignorante, les aseguro que el exito comercial de Paulo Coelho seria solo una pequeña muestra para llegar a un veredicto y yo soy parte del vulgo, pero no me aparejo.

Jess
12 de Abril, 2013

Entre mis problemas con Cohelo es que su libro “El alquimista” fue el primer libro de mi vida que me decepcionó. Tenía un referente literario muy rico y el hecho es que al cerrar el libro no te importa en absoluto que será del pastor (bien podría morir en el camino de regreso con su amada y poco impactaría. De hecho tal vez lo mejoraría).

Cohelo sirve para producir sensaciones pero no profundas ni duraderas, ni tampoco hace mucho a nivel mental. Sus libros rayan en la autoayuda: Hacen sentir muy bien al lector mientras los lee pero una vez que suelta el libro el sentimiento se disipa rápidamente.

Nadie aguanta un día entero aplicando las moralejas que da. Un buen ejemplo es “Veronika decide morir”: al final de libro la protagonista (una suicida fallida) sale saltando del psiquiátrico diciendo que ahora sí iba a oler las flores y apreciar la vida, ¡luego de una semana de tratamiento!

La gente y la vida es más compleja que eso, solo que nos gusta la versión simplificada que nos dan los manuales de autoayuda y Cohelo porque eso nos hace sentir mejor.

Y por eso Cohelo vende, pero no conmueve.

Orlando Burgos Corrales
13 de Abril, 2013

El comentario de Don Héctor, muy respetable. Es el eterno dilema de lo que es válido o no válido.Cada quien, entre los siete mil millones de habitantes humanos actuales del planeta, y los de tantas otras generaciones, tiene su propia perspectiva, sus valores éticos o estéticos. Eso, es sabido. La partecita de “las masas incultas y de mal gusto” es lo complicado, porque resulta que definir masas, definir incultas, y “de mal gusto” es la parte triste de la historia. Yo creo que todos los seres humanos consideramos que nuestros intereses, gustos, ideas, aficiones, y distracciones son de alto valor ético, estético, profundos, complejos y bien elaboradas. Pero lo que a otros les gusta y no es parte de nuestro interés,, afín a nuestro ideario, y parte de nuestra alegría vital corresponde a “las masas incultas y de mal gusto”. ¡Asi somos los humanos de sensibles y humildes!

danny
13 de Abril, 2013

Comparto la opinión del autor del arti artículo. Solo debo agregar que, aunque Don Hector suena bastante pretencioso, Coelho lo es en demasía. Hace un par de meses dio unas declaraciones atacando la calidad literaria de Joyce, y osaba hablar mal de Ulises.

Nelly
13 de Abril, 2013

Me encanto este articulo!!! Al igual que Celeste Bahov..yo me lei un (UNO!), pero no me quedo entusiasmo por su obra, que no lei mas libros de el.

Isa
13 de Abril, 2013

Bien que se “comen” los libros de Coelho y ahora Coelho es malo. Plop!

Beatriz Salinas
13 de Abril, 2013

no soy asidua a leer libros de auto ayuda, pero leí once minutos porque me comentaron que era la primera novela de Coelho, y como tal la leí. A gran parte de las personas nos gusta creer que nuestra vida se arreglará por arte de magia, tenemos lo que se llama pensamiento mágico, y creo que es por eso que sus libros son éxitos de venta.

Leda
13 de Abril, 2013

Nunca leí un libro de Coelho, o al menos no recuerdo. Pero leí sobre alquimia, y esa sí señala esta estructura en los primeros libros de Coelho que dices. La alquimia representaría el viaje que hace el niño para convertirse en hombre.

Adela M
13 de Abril, 2013

Una vez intenté leer algún libro de cohello, pero no lograba pasar de las primeras páginas… No me atrapaba la lectura. Me decía, cónchale y tanta, tantísima gente que veo que lee y comenta la maravilla de los libros de cohello, y yo no logro leerlo. Lo he intentado varias veces y con los mismos resultados. Edita y reedita libros, siempre como protagonista en la vidriera de las librerías… Debe ser que soy muy bruta, o que solo me gusta un género de literatura? pensaba yo…Porque hasta las novelas de Corin Tellado, me atraparon cuando era muy niña!Me leia esas novelitas de un tiro cada noche antes de dormir. Dios gracias! pero está artículo vino a salvar mi vida y mi dignidad como lectora! Gracias Héctor, eres lo máximo!

Justo
13 de Abril, 2013

Por fin encuentro alguien con mi misma opinión sobre Coelho…

Yuly
13 de Abril, 2013

Ciertamente la estructura lingüística de los libros de coelho es muy básica, precisamente por esto es que sus textos estan fuera del canon literario, no obstante tambien es verdad que sus ejemplares poseen mucha fantasía, por lo cual sus historias se hacen atractivas para niños, jovenes y/o personas sin ninguna base literaria. En otras palabras, para las personas que apenas estan adentrandose al mundo de la lectura se le recomienda este tipo de libros puesto que es facil de comprender. Por otro lado hay que reconocer que la secuencia de sus novela de vez en cuando se tornan aburridas como Bridas, muy fantasiosa y Aburrida,(Este último comentario es subjetivo). En fin lo que hace paulo coelho NO ES LITERATURA.

ana giusti
13 de Abril, 2013

Yo no se si pertenezco a la “masa ignorante” que menciona Abad, pero don Paulo me aburrió mas que Corin Tellado en mis tiempo de adolescente.

Custer
13 de Abril, 2013

Los adagios parecen ser los bloques de construcción de lo insustancial, seguramente por eso gustan tanto a los lectores de Coelho. En reivindicación de la crítica, Juan Nuño en un pequeño ensayo define que crítico es quien comienza por distinguir para terminar por escoger. Remata este escrito con una cita a Shönberg: “Si es arte, no es para las masas y si es para las masas no es arte”. Lo que más que un adagio resulta una generalización de la cual el artículo del señor Héctor Abad Faciolince sería un caso particular. Por eso más allá de divagaciones sobre aristocracia o populismo, gracias por tan objetiva crítica pese al detalle especulativo final.

Lea Toledo Carvajal
13 de Abril, 2013

Con solo leer las “citas” de la obra del señor Paulo Coelho, había sido suficiente para desanimarme a comprar sus libros. Excelente crítica, contundente, documentada y certera.

Lea Toledo Carvajal
13 de Abril, 2013

Excelente crítica, contundente, documentada y certera.

Natalia
13 de Abril, 2013

Parece que muchos no leyeron la frase con la que inicia el párrafo controvertido “No voy a dar la respuesta más obvia e inmediata, la que todos dan” con lo que se manifiesta que esa no es la posición del autor, pero que ha sido expresada por otros y a lo que se suma “Pero también existen muchísimos libros tan malos como los de Coelho que no tienen ningún éxito y, al contrario, hay unos cuantos libros excelentes y literariamente impecables que se venden por millones”, dando más razones para no estar de acuerdo con ese tipo de argumentos que manifiestan que las “masas tienden a ser incultas y a tener muy mal gusto”.

Carlos Herrera
13 de Abril, 2013

Yo compré hace como unos 10 años un par de libros de Coelho. Solamente he leído el 1ro. de éstos, y ya no recuerdo ni la trama. El 2do. lo tengo durmiendo “el sueño de los justos”… ¿Mago? ¿Alquimista?… Estas palabras combinadas con polvo de la piedra filosofal nos arroja la palabra Charlatán (al menos ese fue el resultado que obtuve cuando herví todo esto en una olla de presión)…

Miguel
13 de Abril, 2013

Disculpen; pero me pareció que Faciolince no es el creador del asunto de las MASAS INCULTAS; ni asume el argumento, pues claramente escribió: “No voy a dar la respuesta más obvia e inmediata, la que todos dan…” y, por mi lado, si acaso me he asomado a algunas crónicas reproducidas por revistas dominicales, de cuyos contenidos no logro recordar nada… lo que fastidia no es su escritura; sino su estilo personal de “sobrao” que asume, como si vender millones de libros (que tiene mérito) lo hiciera superior, ahí si, a las masas incultas que somos.

Inés
13 de Abril, 2013

Bueno el análisis. Pero la interpretación psiconalítica final me parece más cursi que todo Coelho junto.

Mitchele Vidal
13 de Abril, 2013

Jesús Organista, extraes, precisamente, la negativa de Abad Faciolince a dar la rspuesta más generalizada, la que citas. Olvidas que él escribe: “No voy a dar la respuesta más obvia e inmediata, la que todos dan:…”

Daniel
13 de Abril, 2013

“Me he impuesto el ejercicio de leerlos para tratar de descubrir en qué estrategias temáticas y narrativas podría residir su extraordinario éxito editorial”

Hermano, mejor te metías de voluntario a limpiar los reactores de Fukushima y te intoxicabas menos…

guillermo lopez
13 de Abril, 2013

Buenas noches amigo Hector que concepto mas voluble. dejeselas ortegabe y gaset> Que nosotros nos ocupamos de Coelho. Como debe ser…

Elizabeth Sánchez
13 de Abril, 2013

Saludos Don Abad! Es un gusto volver a encontrarme con su escritura: hace ya tiempo leí Basura y me encantó! Yo también creo que “las masas tienden a ser incultas y a tener muy mal gusto”; si alguien se siente ofendido, sus razones tendrá. P.D.: Pro Da Vinci: estos mensajes les llegan a los autores de los artículos? Ojalá!

Marcos
13 de Abril, 2013

No soy fan de Coelho pero presumir que es “malo” porque escribe obras simples y que los que lo compran son estúpidos es bastante fuerte y arrogante no? No provoca ni leer lo que tenga que decir acerca de Harry Potter, Agatha Christie o Isabel Allende. Algunas veces, algunos lectores, queremos disfrutar de una historia simple.

Carolina
13 de Abril, 2013

En mi opinión está bien fundamentado el artículo y coincido en que tampoco me gusta Coelho. Lei El Alquimista y quedé con un deseo irresistible de lanzarlo al fuego. Lo siento por los fanáticos pero Coelho está en la misma categoria de Arjona, no hay términos medios con ellos, los amas o los odias.

Isabel Perez
13 de Abril, 2013

He leido las obras del Hector Abad y tambien algunas de Coelho y lo que no termino de entender es el motivo que pudo tener el primero para dedicarse en tiempo y escritura a ejecutarse como critico de la escritura del segundo. Que bueno que sea el publico quien deseche o apruebe un texto, porque para ellos fue escrito. Definitivamente cada lectordebe ser el mejor critico de cualquier libro y me suena triste que un colega lo haga sobre el trabajo de otro . Al fin de cuentas, creo que el Sr Coelho tiene detractores por montones tan o mas de la talla del Dr Abad.

José Baig
13 de Abril, 2013

Pues a mi me gustó El Alquimista. Y hasta lo usé de “bolígrafo” alguna vez en lides amorosas. Pero después dejó de gustarme Coelho y lo metí en la misma gaveta de cosas aborrecibles, como Arjona o Maná. Hoy gracias a don Héctor, finalmente entendí por qué me gusto aquel libro y por qué dejó de gustarme el brasileño.

Antonio
13 de Abril, 2013

Apenas he leído algo de lo que aparece en el suplemento dominical de un conocido diario. Coelho, maneja muy bién la necesidad de mucha gente (las masas sin espíritu crítico), de creer en algo, si es esotérico y sin explicación lógica,mejor. Para muchos es libro o autor de cabecera. Se trata de la necesidad imperiosa de creer. Por cierto, pienso que si existe una tipología de personas que leen al brasilero.La enjundiosa critica que hace Abad, para mí , es genial. Se trata del manejo de las creencias del gran público,lo cual, tiene un efecto casi mágico, sobre todo para producir ganancias, aunque no se tengan meritos literarios. Contra la sagacidad de Coelho,la perspicacia bien informada de quien no necesita “crecer” de la mano de manipuladores de oficio.

Eva
14 de Abril, 2013

He leído algunas obras de Coelho, y me han dejado con una sensación de aburrimiento, y pensaba que era porque Coelho es más un comunica dor, que un escritor, pero cuando siguió escribiendo ya no lo soporté más, la verdad es que quien más libros vende no es el mejor, y no creo que porque el autor del artículo diga que los lectores son poco exigentes eso sea un insulto. Hay libros que salen con una edición muy restringida porque no son comerciales, que bien valen una lectura profunda. Coelho, es simplemente comercial.

Fernando
14 de Abril, 2013

La literatura de Coelho es entretenimiento simple, allá aquellos que lo toman en serio.

Pedro Velasco Astudillo
14 de Abril, 2013

Un “EXTRAORDINARIO” artículo sobre la “exitosa y BEST SELLER” OBRA de COELHO… No importa NADA el concienzudo ANÁLISIS que sobre ella – con suficiente verdad y MOFA intelectual– ha sido escrito; frente a lo que VALE la “PROMOCIÓN” comercial “de balde”, para el “afortunado”, millonario por muy comprado, y “mediocrático” autor brasilero; que – con INTENCIÓN o sin ella – el renombrado autor del artículo le ha hecho…El “marketing” moderno usa como “carnada”, para atrapar INCAUTOS y venderles lo que se pueda, cualquier manera de EXALTAR o MALCRITICAR “ladina e inteligentemente”, lo que sale al mercado…Suponiendo – con mucho de acierto – que el COMÚN de la “GENTECLIENTE” que tiene cómo hacerlo y compra lo “que más se vende”, no tiene – según su conducta poco racional y”consumidora” lo demuestra- más de DOS DEDOS…de FRENTE !!! FELICITACIONES ! al distinguido y apreciado articulista.

Gloria Hoffmann
14 de Abril, 2013

Adela, Angelina,Leda y otras mas, gracias y tambien gracias al autor del articulo.

Marcos
14 de Abril, 2013

Si es por “manipular” necesidades y creencias de una “masa” pues la misma crítica se la pueden hacer a los autores de la Biblia, e incluso a Homero. Mi punto es: los libros de Paulho Coelho son historias simples con un contexto místico y generalmente reflejan la evolución de un personaje principal. No están mal escritas, sólo es que no se complican mucho más allá de una adversidad en la historia personal del protagonista y usan universales para decorar esa historia. Si esa es la base para juzgar a un escritor como “malo” entonces más vale que dejemos de leer una muy grande parte de los libros antes de fundirnos en una “masa estúpida” de lectores.

Lucho
14 de Abril, 2013

Lo felicito por el artículo, detallado y paciente. Se erige casi más como una crítica que como un intento de comprensión de Coelho (a quien casi todos aquí en Venezuela dicen Coelo, pero en fin). Encuentro que algunas de las cosas que usted señala son verdaderamente la clave de mucho de lo que hay en ese autor, aunque me entristece ver que usted las descalifica, sin tratar de ir más allá o darle un beneficio de la duda (o de la propia incapacidad, que también es bueno en ciencia y conocimiento: si algo no me suena bien, el problema puede ser ese algo… pero también puedo ser yo). Por ejemplo, cuando alude a uno de sus primeros ejemplos en el autor, “Era un día caluroso y el vino, por uno de estos misterios insondables, conseguía refrescar un poco su cuerpo”. Creo que no soy un lector aislado en pensar y sentir que esa es una experiencia universal, no menos válida que la de Neruda cuando escribe: “Era de noche y sin embargo llovía”, que causó tanta crítica, insulto y risa en muchos de los detractores del poeta, pero hoy esos detractores ya no hablan, y el poeta lo sigue haciendo… De modo que a veces hay que dudar de que lo que consideramos banal, absurdo o traído de las mechas, sea eso que pensamos. Dice usted: “De verdad, qué misterio insondable que un líquido quite la sed.” Y la verdad es que es una experiencia universal: si podemos SENTIR, tener la sensación, en un momento especial, de que el contenido de una copa de vino refresca nuestro cuerpo, ya eso será algo para recordar toda la vida. Porque el hecho es que bebemos líquidos y comemos comidas, y rara vez las recordamos o dejan de ser ese acto rutinario, impensado, de ingerir. Yo al menos, y no creo ser una excepción en eso, recuerdo muy pocas SENSACIONES de comidas deliciosas o de líquidos que verdaderamente me refrescaron, no creo que llegaría a diez, en toda mi vida. Fueron momentos especiales, pero Coelho no va a decir algo como “fueron momentos especiales”, sino que lo va a decir a su manera, pero no me parece tan manida o plástica o imaginativa como para merecer tal desdén. Porque luego dice usted: “Después me di cuenta de que sus técnicas narrativas no se agotan en la simple estupidez; son algo más hábiles y algo menos burdas.” Es decir, como diagnóstico que no había más nada allí -y quizá no vio, no pudo ver más nada- pues ya dictaminó y lapidó. Respeto su escritura de usted, pero si usted fuera médico en un consultorio y yo estuviera en la sala de espera, me iría a otra clínica…

Un par de últimas notas. Una cosa que me asombra de Coelho, y por ello aludo nuevamente a lo de la experiencia universal, referido al universo humano, claro, es que sus obras logran pasar barreras culturales que ya querrían muchos pasar un poquito. Por ejemplo, en Irán es un de los autores más leídos, así como en medio oriente. Puede deberse quizá a esa afinidad y tendencia a tratar sobre esos temas sobrenaturales que a su juicio de usted no valen lo que quizá valen. Pero es el asunto que sí, es leído allá, y en la India y Japón y otras latitudes, en grandes números. Eso lo encuentro admirable, y nunca he visto que se destaque, y debería hacerse. No es nada para pasar la página que un autor como Coelho (que ha ido, creo, ya dos veces a Irán), un autor nuestro, sudamericano, logre pasar esas barreras culturales con triunfos de multitudes que lo leen y lo admiran. No es el único, claro. El antes mencionado Neruda también ha sido traducido y muy leído en árabe, por ejemplo, pero mucho menos que Coelho. La segunda nota es para decirle que leí un libro de Coelho hace veintiún años, y lo leí en tres días. Yo mismo me asombré del asunto. Quizá porque tardo meses en leer hasta un texto de pocas docenas de páginas, sea sobre el Marqués de Sade o sobre (o de) Heidegger, debe ser porque son cosas de trabajo, no de disfrute (aunque disfruto mi trabajo bastante, más que un ascensorista). Con esto le digo que ni tengo libros de Coelho, ni he leído más que ese que leí, y lo que he leído en prensa, en fragmentos (de los cuales,también leo fragmentos de esos fragmentos), por si acaso algún prejuicio lleva a decir que soy un lector fanático de ese autor. Si lo respeto, y creo que la academia de la lengua portuguesa en Brasil no se equivocó en concederle su membrecía. Un honor mutuo.

Daniel
14 de Abril, 2013

Este artículo pareciera ser escrito por uno de esos Sofistas que Sócrates tanto criticaba.

«En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta». Dice un principio de Guillermo de Ockham, que se podría aplicar a muchas cosas más allá de la economía, y que a veces muchos escritores, como este señor, se les olvida cuando se sientan a plasmar sus ideas.

¿Por qué complicarse tanto con palabras que ya no son tan conocidas del vocabulario para transmitir un mensaje? Además, todo escritor que publica un libro pretende que su mensaje llegue a las masas, y un vocabulario sencillo es el camino para eso.

No soy fan de Coelho, sin embargo leí el Alquimista y mi conclusión es que es un libro muy fantasioso, pero que deja un buen mensaje, mucha gente que ha leído ese libro ha tenido la posibilidad de reflexionar, conocerse a si misma, por lo tanto no es malo hacerlo sencillo para que más gente pueda acceder. Otros libros como once minutos están redactados de esa manera cursi, porque están dirigidos a un grupo etario en específico, a mujeres jóvenes.creo que este autor es como un hombre que critica una película de niñas

ricardo
14 de Abril, 2013

lo que nadie dice es que este cuento es una copia exacta de un cuento de las mil y unas noches.. por favor.. busquen !!

REYNA LANDAETA
14 de Abril, 2013

Hola, tiene razon, es impresionante,como este señor,lee,la biblia,el coran ect, y extrae lo que le interesa, bueno tiene su publico, yo no lo critico me critico yo por haber leido uno de sus libros, que cosa tan mala,DIOS,y en cuanto al su ultimo libro que no he leido ni lo pienso leer, pero tomando como referencia lo que usted cuenta ese vio la pelicula MUJER BONITA CON JULIA ROBERT,ese es el mensaje

ingridescarlet
14 de Abril, 2013

Creo que no solamente las masas incultas son irremediablemente atraídas por lo esoterico. El hombre cree más en lo que no ve que en lo que ve. Demostrar que algo que no se ve existe o no existe es imposible y el Sr. Coelho lo sabe y ha sacado mucho porvecho de eso.

Alberto
14 de Abril, 2013

Tanto texto y tanto tiempo dedicado a una autor “cursi y simple” ¿Envidia por los millones de libros vendidos, Sr. Abad? ¿Necesidad de demostrar que Ud. es un intelectual de verdad, de esos que han leído a los clásicos y escriben libros serios? ¿Necesidad de ponerse por encima de Coelho y, por lo tanto, de los millones que lo leen? Sr. Abad ¿Porqué no se dedica a su literatura y deja tranquilos a los que quieren leer para fantasear, entretenerse o soñar con casarse con un homre rico y bueno? ¿Se ha puesto a pensar en la vida de esa gente simple y cursi? Entre esos millones debe haber desde barrenderos hasta físicos cuánticos, y puede ser que algunos se tomen a Coelho como guía y otros como un cómic. A mi me gustan Harry Potter y las novelas de Corín Tellado, pero no las uso como enseñanza de vida ni como referencia espiritual. Las leo porque me divierten y porque me da la gana.

Xabi
14 de Abril, 2013

Nunca el público ha tenido genio, de ahí que un genio jamás haya tenido público: José M. Vargas Vila. El hecho de que alguien proteste por esa frase de la masa de Faciolince,demuestra que esa persona es prístina en su pensamiento y en su conocimiento, o sea que corresponde perfectamente a esa frase pues pertenece a la masa que no sabe algo tan universal y viejo como eso. Y como las maldiciones del diablo son bendiciones de dios, que un inculto se enoje porque le dicen inculto, es lo de esperarse porque para aceptarlo requeriría la cultura que precisamente no tiene por ser parte de esa masa. “No hay nadie más sabio que un necio en su necedad”, dijo Salomón hace tanto tiempo. No es poca sabiduría saber que se ignora. Yo pienso que es muy bueno que de vez en cuando le recuerden a uno lo ignorante que es, a ver si se pellizca.

Marco Mienert
14 de Abril, 2013

Gracias, gracias, gracias y otra vez gracias por este articulo tan acertado!

Lucio
14 de Abril, 2013

Coelho es la literatura lo que Arjona a la música y Bolívar a la televisión.

Gerardo
14 de Abril, 2013

Las masas no solo son incultas y de mal gusto, sino que también son acomplejadas. Como se observa en varios de los comentarios. Al año se publican más de un millón de títulos, de los cuales, los que más se venden son los de autoayuda. Autoayuda: letras, palabras, oraciones, al fin, ideas básicas que cualquier persona reflexiva podría pensar. Coelho es un maestro en revestir ideas básicas con palabras absurdas pero bien sonoras.

Jhon
14 de Abril, 2013

Para ser un autor tan malo, le dedicas mucho tiempo, como el tiempo que tomaste para escribir este articulo, y encima, leerlo.

sandra
14 de Abril, 2013

Con decir que no le gusta Pablo Coelho bastaba y sobraba.Hacer todo un tratado denota que le da mucha importancia mas bien.

Ana
14 de Abril, 2013

A mi tampoco me agradó del todo el comentario sobre las masas, pero si uno analiza con detalles; en Colombia el promedio de lectura de libros per capita anual es de menos de un libro, así que yo pensaría que por lo menos este blog y este artículo no llegó a las masas. Así mismo, parece que no somos conscientes que muchos que leemos el periódico y este tipo de notas por internet, todavía seguimos siendo una minoria. Así que cuando aumente el número de lectores,pensaría en discutirle a Hector Abad con más determinación…

zoozio66
14 de Abril, 2013

Gracias por escribir esta crítica con la que he recordado que alguna vez leí El Alquimista cuando me iba en micro a trabajar a Villa el Salvador, me ha hecho pensar que no soy parte de los 54 millones de libros vendidos ya que lo descargué de internet sin pagar, por lo que también puedo suponer que esos millones no son parte de la masa inculta sino de un amasa con características algo aburguesada que gasta su dinero en comprar libros originales. Siendo sincero no soy creyente de cosas que no puedan ser contrastables y creo que lo “malo” del libro es esa característica de cuento infantil, adaptado a un adulto, pero me parece que ahí tu crítica queda muy simple, sólo reafirmar lo que otros han dicho.

En fin, decir si es malo o no, es algo complicado, ya se ha hablado sobre esta forma de criticar algo desfasada, creo que en suma siempre son las élites la que a lo largo de la historia han definido lo bueno de lo malo, cosa que se asemeja al inicio de tu escrito, sino pregúntale a la Escuela de Frankfurt y su manera de analizar la cultura y el arte desde una visión de clases. Por otro lado, podríamos entender un poco la visión del autor Coelho, hacer una semántica o contextualizar el “porqué” escribió de esa forma que muy bien tú indicas, ya lo decía Juan Acha, quizá con otras palabras, no reduzcamos el arte sólo a lo estético. La vida personal de Coelho antes de dedicarse a escribir y vender era la de un joven al cual no se le permitía cumplir sus sueños, asumo que por ello sus primeras obras (de las que sé muy poco), se dedican a renovar en el adulto mayor, trabajador, servil a los mass media, aquellos sueños truncos. Cuando leí El alquimista, también encontré situaciones tan fantásticas y dulzonas que me daban la idea que este libro era bueno pero con 40% menos de palabras. Pero el centro o el magma de sus prosa no buscan competir con autores duros, con prosas elaboradas, sino con dar inicio a los textos de auto-ayuda muy típicos de esta sociedad postmoderna y sin un sentido. Quizá el valor que realzo en estos libros es poder dar a los demás un empujón a retomar ideas nuevas de cómo vivir , aunque muy individualistas ya que no se preocupan en el bien común sino sólo en el bien propio. Saludos

Marina
14 de Abril, 2013

No se por que la gente se toma tan en serio los libros de Coelho o de cualquier escritor, cuando son escritos para entretenernos y alejarnos un poco de la realidad, es verdad el hombre no es la gran cosa como escritor, lo que si le reconozco es que es bueno investigando y acertando en escribir lo que muchos quieren leer. Me gusta como escribe porque es facil de seguir, así como también me gustan Saramago, Borges, Cortazar, García Marquez, entonces el vulgo, a veces, es más gente q otra cosa…

Iliana
14 de Abril, 2013

Finalmente, tenemos el criterio suficiente para decidir lo que nos gusta o no, el sr. solo dió su crítica muy personal al respecto de Coelho. Lo esencial creo, es leer, y al leer aprender, eso nos dará el criterio suficiente para poder dar una opinión más acertada.

Sonia Laborde
14 de Abril, 2013

Leí el Alquimista no me entusiasmó. Traté de leer otros de él y vi que se repetía y de ahí en adelante comencé a murmurar a todo el mundo que conocía “Cohelo es malo” no me gusta, es malo. Gracias por darme todas las razones literarias de porque no me gustó.

Sonia Laborde
14 de Abril, 2013

Sandra es importante decir bien dicho y con datos porque algo es malo. No le gusta y mas nada lo dice quien no sabe argumentar pero el autor del artículo si sabe argumentar ¿ok?

rafael
14 de Abril, 2013

Trate de escribir una novela como el alquimista, y verá que no es tan fácil como se pretende en el artículo. Trate de escribir un comentario como este, y verá lo fácil que es. Con esto queda refutado el comentario. Qué dificil es crear, qué facil es destruir!!!

Andrea
14 de Abril, 2013

Muchas gracias por este artículo, me parece bien la opinion que el señor hector da respecto a esto, no solo dice que le parece malo y ya, explica sus razones, el por qué piensa todo esto… muy buen artículo.

silvia
14 de Abril, 2013

¿Cómo así que el sr. Abad insultó a la masa? Si después de hacer semejante aseveración como una crítica a aquellos que dicen que la masa es inculta que “el vulgo es vulgar” Él dijo que existen grandes obras literarias que se venden en cantidad. Como si él hubiera dicho implícitamente que no se iba a atener a hablar de meras tautologías, sino a realizar un estudio profundo acerca de las estupideces que escribe Coelho. Además creo que aquí la gente está confundiendo el término “masa” con una clase social… Masa pueden ser también los ricos. Lo que hace que la gente se masifique es la alienación porque no existe un pensamiento colectivo que es diferente. Lo diré de manera muy tosca, pero SÍ la masa tiende a ser inculta y a tener mal gusto. ¿Cómo puede ser tan imbécil alguien de decir: “Respete, Sr. Abad, yo soy parte de la masa”. En cierta medida podemos decir que todos somos parte de la masa, pero ¿eso impide hacer una crítica? Señores, más de uno aquí está confundiendo el respeto con el hecho de no poder realizar una crítica.

angela maria
14 de Abril, 2013

Yo también soy del pueblo Pero entendamos que quiso decir con masa. Masa es eso que se mueve sin pensamiento. La masa es eso informe, ay por favor hagamos el esfuerzo de entender

Repito lo que alguien escribió Coelho es la literatura lo que Arjona a la música y Bolívar a la televisión.

leison antonio machado
14 de Abril, 2013

creo que todo lo creado por el ser humano es valido, personas que dicen saber de literatura y se pasan toda una vida leyendo libros y nunca llegan a plasmar o vivir lo que la mayoría de los grandes escritores proponen sus emociones se camuflan..lo mas importante del arte literario es vivir cada quien decide como hacerlo como leer con que champu bañarse,que periódico leer,si fumar o no,tener hijos o no..la critica a la literatura siempre sera un cáncer celoso

Carolina
15 de Abril, 2013

Pues la verdad, yo si me he leido gran parte de sus obras y me gustan, unas más que otras. No tengo que estar totalmente de acuerdo con lo que Cohelo plantea, pues para eso tengo mi propio criterio; sin embargo,sus mensajes o “estupideces”, me han ayudado en ciertos momentos y le agradezco eso…. No me siento ignorante por leer sus libros, asi este escritor lo diga, por lo tanto, sus palabras no me ofenden. Si algunos no lo creen literatura, bien por ellos… Es bueno leer otros puntos de vista y aceptarlos, para no volverse un tonto fanático

Samuel Matos
15 de Abril, 2013

Creo que algunos de los comentaristas aquí no han entendido la figura estilistica de que las masas son incultas: el autor esta justamente afirmando lo contrario al recurrir a otra explicación sobre el éxito detrás de los libros de Paulo Coelho.

Miguel
15 de Abril, 2013

El señor Abad no tiene ni idea del favor que le hizo a Coello al escribir esta crítica, las masas ademas de incultas (como el afirma) son curiosas, y se inclinaran a leer su obra a la que de paso si bien acepto no es una obra de arte, y es mucha de las cosas que asevera Hector es tambien digerible y nos guste o no entretenida,,,, y que tiene de malo utilizar la magia y el recurso ambiguo en la prosa…acaso Maarquez no lo hace??

Andrea
15 de Abril, 2013

Si las masas son incultas, no estarían leyendo sea cual sea el tema; lo único que es rescatable que hay que leer a cada autor para poder definir si gusta o no. Entonces, sería mejor leer una novela barata donde la violencia, las prostitutas y los narcos son los protagonistas?? no es mejor llegar a las personas del común con prosa corriente? Preferible que estén leyendo prosa común y no ociosos ni viciosos.

BDT
15 de Abril, 2013

¡Cuánto le agradezco al autor del artículo haberse tomado la molestia de leer a Coelho y contarnos! Yo nunca he podido entrarle a su obra.

Aquiles Baeza
15 de Abril, 2013

Manada de llorones xD, ni siquiera saben leer, se quejan de aquello de “masas incultas” cuando claramente Abad lo que dice es que NO VA A DAR LA TÍPICA RESPUESTA, y menciona la típica respuesta, que se refiere a las masas incultas. El mismo dice después que hay obras complejas y profundas que son muy populares. Por ahí hay un petardo que se atreve a comparar a Coelho con Márquez. Muchachito, el problema no es usar “magia”, el problema es COMO USARLA. Coelho es basura, eso no es literatura, no sean perezosos y lean lo que es bueno de verdad.

Demián Escuerdo
15 de Abril, 2013

Yo le tengo cierto cariño a los “best-sellers” a los libros de superación personal y en especial a los de Paulo Coelho. Uno no puede pretender que todo el mundo lea a Proust, Pessoa o Joyce (por mencionar solo 3 que se me ocurren a la carrera). Vivimos en una época de poco tiempo, a las carreras y a los que nos gusta leer un poquito tenemos que arrancarle minutos y horas al día a día para poder dedicarle un rato a estos placeres. Así que ya es bastante valioso que un ciudadano común y corriente (una profesora de colegio, un empleado de un banco o un carpintero) le dedique un rato a la lectura y que saque de su ajetreado día y a las carreras un momento para leer. Creo que eso es preferible a que esté viendo TV o peor, TV Nacional con esos c-ANALES deprimentes como RCN o Caracol y sus Tres Caínes, Capos, Patrones del mal o Muñecas mafiosas. Además, qué tiene de malo que una persona crea que “si desea algo con todo su corazón el universo entero conspira para que pueda alcanzarlo” es un consuelo fatuo e ingenuo, pero no deja de ser una idea bonita. O que crea que “todos tiene una historia personal y que la única misión verdaderamente importante en la vida es encontrarla”. Puede que no sean más que estrategias comerciales del autor que apelan a lo más básico de la natruraleza humana, pero siguen siendo inofensivas y por el contrario pueden dar consuelo y algo de esperanza a miles de almas angustiadas y pesimistas que pululan por ahí.

Carlos Silva
15 de Abril, 2013

Toda creacion cultural tiene su complejidad, su belleza, su publico, sus defensores y detractores,¿Quienes son los mejores autores? ¿Cuales son los mejores libros?, pues los que me gustan, independientemente de lo que opine alguien mas… Eso mismo podemos llevarlo a la musica, al baile… etc. Asi que si no te gusta Coelho, bien, y si te gusta, tambien esta bien…

Saldivia
15 de Abril, 2013

En todo caso, siempre será preferible que alguien lea a Coelho o a Corin tellado a que no lea nada. Buen artículo

Francisco
15 de Abril, 2013

Es muy conocido la mecánica de la enseñanza, la gente culta no necesita relatos muy elementales, le intriga relatos sofisticados, pero el pueblo que es una masa muy amplia tiene que empezar con narraciones simples, por eso el éxito de Paulo Cuello, pero tenemos que ser justo con este escritor ha encontrado la formula para que la masa popular se inicie en la lectura y personalmente me parece un gran aporte, pero los aristócratas están heridos en su ego de no ser leídos. personalmente yo no leo mucho a cuello, me gusta Asimov que busca difundir la ciencias con un lenguaje sencillo apto para todas las personas. Un poco de humildad hace bien a todos.

mdla
15 de Abril, 2013

Carlos Silva completamente de acuerdo contigo,yo he leído casi todos los libros de Coelho y no me siento ni burda,ignorante y mucho menos vulgar

Vladimir
15 de Abril, 2013

Me atrevo a citar textualmente al Sr Ego de la Pelicula Ratatouille. “El trabajo del crítico es sencillo en más de un sentido. Arriesgamos muy poco, y sin embargo usufructuamos de una posición situada por encima de quienes someten su trabajo y su persona a nuestro juicio. Prosperamos gracias a nuestras críticas negativas, que resultan divertidas cuando se las escribe y cuando se las lee. Pero la cruda verdad que los críticos debemos enfrentar es que, en términos generales, la producción de basura promedio es más valiosa que lo que nuestros artículos pretenden señalar.” y me ahorro el resto de calificativos que podría verter sobre tan infortunada colección de argumentos sobre una literatura que obviamente el autor de este post no ha leido.

anonimo
16 de Abril, 2013

@Jaime y @Jesus, Héctor no trata a las masas de incultas. El mismo lo dice claramente, no va a citar la razón que todos dicen “el vulgo es vulgar, el mercadeo vende”. Pero nos hace saber que así es como nos ven los medios editoriales, como una masa vulgar en busca de un sueño mágico que nos convenza que nuestro destino grandioso ya está escrito y lo podemos encontrar a la vuelta de cualquier puesto de pago en cualquier supermercado.