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11-A: La marcha de los solitarios, por Federico Vegas

El 11 de abril de 2002 ya es una fecha tan memorable como el terremoto del 27 de julio de 1967. Quienes recuerdan el terremoto de Caracas ofrecen diferentes versiones de dónde estaban y qué hacían; en cambio, los caraqueños que recuerdan el 11 de abril, estaban, casi todos, marchando

Por Federico Vegas | 11 de Abril, 2013

El día de la marcha me preguntaba: “¿Por qué no puedo quedarme en la casa, escribiendo?”. Pero mi trabajo se limita a la ficción, y la ficción es solitaria, y el espíritu de ese jueves clamaba por lo colectivo.

Mi hija se fue con sus tíos. Yo salí más tarde. Quería caminar en silencio, escuchar, sentir a los demás, formar parte de la gente desde mi soledad, embutido en un sombrero que me llegaba a las narices.

Llegué al Cubo Negro y encontré a muchos amigos, viejos y nuevos. Era como un ejercicio de memoria. “¿Cómo se llamará ese tipo? ¿De dónde lo conozco?”. Y nos saludábamos con mucho cariño, contentos de estar juntos, como dos soldados del mismo pueblo que se encuentran en una trinchera. Pero yo me alegraba cada vez menos; me preocupaba conocer tanta gente. Quería estar solo, rodeado por una realidad aún más colectiva, más ajena.

Había también demasiadas mujeres bellas —un síntoma que me confunde—, y eran más vibrantes y decididas que los hombres. Conté cien, quizás mil, de esas mujeres tan jóvenes, lindas y valientes, que uno se siente estático y como transparente.

Cuando se corrió la voz de que íbamos a Miraflores pensé en la locura y sentí el cosquilleo que me sobreviene en las pocas veces que he peleado, y también ese enorme vacío en el que uno penetra decidido a todo y seguro de nada. Pero parecía imposible que los peligros fueran reales: había demasiada alegría. Era una alegría genuina, similar a la fe y demasiado parecida a la confusión de la esperanza.

En la autopista me encontré con mis cuñados. Hablamos poco. Los caminantes o gritaban consignas o pensaban en vainas íntimas, recónditas. No les pregunté a mis cuñados dónde estaba mi hija; seguro estaría muy atrás, con sus tías; eso pensé.

Caracas estaba más bella que nunca, espléndida, acompañada por su geografía y su luz. Al entrar en la avenida Bolívar se cerraron las filas y aminoramos el paso. Alguien dijo: “En verdad todo está normal: jueves a las tres de la tarde y hay, como siempre, tremenda cola”. Bajo los puentes la acústica nos animaba. Los coros se sintonizaban mejor y había una sombra que agradecíamos. Nunca escuché gritos de rabia; hasta las consignas de rechazo se repetían con humor, con gracia, con una humanidad que me recordó a Cabrujas.

Al llegar a la Plaza O’Leary sentí el picor en la garganta y recordé que de niño fui asmático. Me dijeron que ante las bombas lacrimógenas me echara saliva en los ojos, que equivale a escupirse uno mismo. Había gente que venía de regreso y traía malas noticias. Ya se hablaba de muertos. Decidí esperar utilizando ese típico gesto de cobardía que consiste en preguntar exaltado y estático: “¡Qué está pasando!”. Pero entonces vi adelante a dos niñas agitando pequeñas banderas con mangos de plástico. Eran aún más jóvenes y bellas, y quizás más valientes, que las que encontré al principio de la marcha. Ellas avanzaron. Estaban algo pálidas y miraban aprensivas a los techos de los edificios, pero caminaban con el tumbado de las caraqueñas, y tuve que seguirlas. Eran una inesperada opción por la cual morir.

Llegando a las escalinatas del Calvario vi una carita que he visto mil veces, y que, siempre, al verla, aún cuando la llevo al colegio, creo que es una visión, una aparición. Por un segundo se me hace irreal, pero luego sé que es mi hija y le digo simplemente: “Hola pichurra”. Así fue esa tarde. Estaba con sus tías, quienes —como ha empezado a ocurrir en este país— habían adelantado a sus maridos. Venían todas de la línea de fuego y habían visto, varias veces, la muerte arañando el asfalto. Mi hija había estado en cuclillas al lado de una bomba lacrimógena; esperando que alguien la pateara de vuelta antes de volver a tratar de respirar. Conoció la asfixia, la desesperación, el horror.

En ese momento terminó mi aventura. La agarré de la mano y comencé a avanzar contra el río de venezolanos que aún llegaba. Mi hija me decía: “Tranquilo papá, que nadie piense que estamos corriendo”.

Luego pasaría lo que pasó.

Una semana después entiendo que todos en aquella marcha prodigiosa estaban tan solos como yo. Era una marcha de solitarios. Los alpinistas suben a las montañas más altas y peligrosas, y proclaman que las conquistan, pero al final se van y las dejan solas, vacías. Cuentan que trabajan en equipo, pero en la noche cada quien tiene su propia pesadilla.

La reflexión necesaria e inevitable no parece ser política, ni siquiera histórica, sino más bien arqueológica. Cada quien tienen que hurgar en sí mismo buscando fragmentos —en el insondable marasmo de su desilusión—, que le den sentido a su propia jornada y, por lo tanto, a las jornadas que están por venir.

Por eso en esta narración he insistido tanto en las mujeres. Ellas fueron el alma de la marcha. Cada una de ellas es hoy una mujer mejor, más enamorada de su patria y de su propia efervescencia. Sé también que ellas son más generosas, más centradas y de una introspección más natural, cualidades necesarias en estos momentos de dispersión y de duda.

Los hombres hablamos, elucubramos, tan dispersos e inseguros que nos escondemos en piruetas de poder y tarima.

Ellas tendrán la certidumbre, el tesón, el olfato y la visión para conducirnos. El país está harto de tanta masculina prepotencia, de tanta guapetona incompetencia. Sólo ellas conocen la paciente impetuosidad.

Federico Vegas 

Comentarios (51)

Juan Bolívar
11 de Abril, 2011

Que recuerdos has traído Federico y de que manera. Gracias por este texto.

mariae
11 de Abril, 2011

La verdad es que cada dia Caracas y el resto del pais esta mas lleno de gente como la que se describe en el articulo

Magaly Salazar Sanabria
11 de Abril, 2011

El artículo del escritor Federico Vegas me confirma lo que se palpa a diario en la calle y aunque soy mujer y parecerá una posición feminista, también creo que la mujer venezolana es valiosa, porque tiene dos historias: La doméstica afianzada en el hogar y su responsabilidad con los hijos, el marido,afianzamiento de valores, educación etc. La otra historia es la política. Esto no quiere decir que milite en partidos o que aspire una curul. Es la visión política de su entorno y de su país. Desde su anonimato, casi todas las mujeres están superclaras porque no desean que un miliciano inculto, dirija las ideas de sus hijos, por ejemplo.Son conscientes que se debe salir a la calle a luchar por la libertad.Las mujeres encarnan la perseverancia y la vida.Por eso, dentro de su visión política está la búsqueda de la paz y el bienestar de la humanidad. Gracias a Federico Vegas por este valioso artículo. Gracias a Prodavinci.Magaly Salazar Sanabria

Alexandre daniel BUVAT
11 de Abril, 2011

Grato por lo bien escrito, pero sobre todo enternecedor por la sinceridad de describir sus miedos y su curiosidad ante el comportamiento colectivo, la búsqueda de estética en la turba llena de mujers bellas y la gran ingenuidad de ir a una marcha igual a la de los que marchaban alegres hacia la conquista del poder como un juego, como milicianos del nuevo espiritu nacional, que de pronto se topan con el horror de la batalla y la muerte y la certeza creciente de haber sido manipulados…. Quiza sea la misma soledad de quienes marchan y pelean en libia, o Yemen, o Egipto o Palestina, paises donde la mujer pese a su ancestral aislamiento, ha tomado un rol decisivo para que los jovenes varones luchen y hasta lleguen a románticamente inmolarse.. En fin, Amigo Vegas, otro muy buen escrito, que genera reflexiones y recuerdos entre gratos y dolorosos

Norberto J. Olivar
11 de Abril, 2011

Las últimas líneas de este texto solo pueden salir de un verdadero maestro!!

María Elena Alejos
11 de Abril, 2011

Este escrito me reconcilia con lo que he estado sintiendo el día de hoy, lo cuenta desde lo profundo del alma, asi lo siento y por ello me llega….quizás porque también fui con una hija y ella se adelantó para devolverse pálida con miedo y hasta allí me llegó la valentia. Gracias

Gustavo Gil
11 de Abril, 2011

Tal vez, la marcha nunca terminó. Sigue, persiste día a día en el dolor de los deudos del 11-A y en el luto de aquellos que vemos impotentes como las circunstancias empeoran mientras un militar mandón ofrece a diario su interesada versión de los hechos

@manuhel
11 de Abril, 2011

Pensar que todo lo provocó un sólo ser…

La marcha a favor, la marcha en contra. Los que querían su cabeza, los que querían la cabeza de los que –a gritos– pedían la cabeza de él…

Todo lo provocó él.

Así están diseñadas las sociedades hoy en día, no somos más que un juego de Ajedrez.

Todos luchan y mueren por un limitado y orgulloso rey!

¡QEPD cada ser que murió ese día!

¿Justicia? en esta vida es imposible que se les haga, confiemos en que tendrán justicia allá donde predican que se vive bien…

Elia Gonzalo
11 de Abril, 2011

Que maravilla de relato m8i querido Federico! Y quiero a;adir que cuando llegamos a l;a esquina de Pajaritos el picor y la asfixia me asaltaron y realmente no sabía loo que me opasaba hasta que un sel;or se me acercó y m,e dió un TRAPO empapado en vinagre…..yo me saqué la camisa de dentro del pantalón y con media barriga afuera me tapé la cara con el trapo y la camisa…peeero! GRAN SORPRESA….me asaltó un sentimiento d eindignación que pocas veces he sentido en mis mas de 60 a;os de vida1!!!!!Y CIOMENCÉ A GRITAR> ADELANTE!!! QUE NADA NOS DETENGA!!!!!hasta que llegamos KORDA MODAS….allí junto con la reportera de VENEVISION veíamos a los francotiradores desde las azoteas de los edificios…..y allí de nuevo un sentimiento de indignación que me llevó a sentir y a expresar …SI MI MUERTE CONTRIBUYE A TERMINAR CON ESTO….AQUI VOY>>>>Una inconciencia totaaaal! Una sobrina me rescató y me hizo caer en razón de que debííamos retirarnos pues ya eran varios los muertos a nuestro alrededor. Esa es mi experiencia……muy lamentable!

Daniel Requeijo
11 de Abril, 2011

La fotografia que acompana al artículo trae a la memoria ese dia, pero las letras de Federico traen a la memoria el sentimiento interior de ese dia y que cada uno lleva por dentro…asi fue, un evento alegre lleno de esperanza, con familias marchando,conocidos y desconocidos unidos por una vida mejor…pero los cobardes que hoy disfrutan de riqueza material mal obtenida y manchada de sangre inocente nos emboscaron. Algunos ya no serán juzgados por los tribunales del hombre; ya son difuntos.Pero a otros la Historia los condenará. Están pagando inocentes por asesinos, hay luto en muchas familias de valerosos marchantes,hay quienes tienen en sus cuerpos la marca de la bala asesina, pero esa marcha no terminado,hay otra generación que está en marcha, hay muchas mujeres valientes que llegaran más alla del calvario y de la avenida Urdaneta…preparate tiburon asesino y cobarde, van por ti y llevan el arma más poderosa…el voto.

Yolanda
11 de Abril, 2011

Los recuerdos del escritor no se parecen en nada a los míos de aquel día y aquella marcha y todo lo ocurrido esa tarde pero como siempre me agradó mucho su crónica por su forma de escribir y de manejar el idioma.

Ramón Nuñez
11 de Abril, 2011

Es cierto el título del artículos. Yo marché solo ese día, no conocía a nadie de los que marchaban, lo hice porque tenía que hacerlo, no podía irme, y me quedé hasta el final, pasadas las seis de la tarde. Y me quedé porque no podía dejar a mis hermanos y hermanas peleando solos, a pesar de no conocer a ninguno de ellos y haber llegado solo. Ya hacen nueve años,¡Cómo ha pasado el tiempo!

Thamara Jiménez
11 de Abril, 2011

Señor Vegas, gracias por revivir una de las iniciativas y experiencias colectivas más importantes de nuestra Historia. Gracias, por decirle NO al olvido. Por recordarnos que no lo soñamos; que sí pasó. Hoy, como casi todos los días estuve en el Centro. Me llamó la atención que antes la celebración se concentraba entre el 12 y el 13, como un mítico retorno; trastocar la Historia: de la renuncia pública por una masacre a la elevación de un héroe. Parodias y volteretas que el poder sabe manejar muy bien. Ahora el festejo empieza el 11 de Abril. Al comienzo de la tarde había un solitario y vociferante templete en Parque Carabobo. Mientras un arroyo rojo atravesaba las estrechas calles aledañas a La Hoyada, que gritaban consignas por los caídos. Dos secuestros: el de Carmona y su combo en el 2002. Tan evidente, que nadie salió a celebrar su desafuero. Y el del 2011. Claro, la Historia la cuentan los vencedores.

Maria Figarella
11 de Abril, 2011

Maravilloso escrito de Federico Vegas y excelentes comentarios de los lectores. Está, eso sí, prohibido olvidar.

Alirio Capella
11 de Abril, 2011

Federico una excelente narración de parte de esos acontecimientos, yo estuve ahí, llegué al comienzo de la avenida Baralt, vi a personas buscando donde meterse y la plomamentazón. Lamentablemente la historia fue escrita de otra manera, con la exaltación de los “Heroes de Puente LLaguno”, la matanza llevada a cabo por francotiradores del gobierno, y el inquilino pidiendo la aplicación del plan avila. Lamentablemente estan pagando quienes no deben, a pesar de los resultados de las investigaciones el gobierno se hizo el loco, pero la justicia tarda….Estoy de acuerdo contigo en como terminas el artículo. vale

Yoyiana
11 de Abril, 2011

Quizà los que no pudimos ir a marchar, sentimos cada hora como la victoria prometida se alejaba. Muchas mujeres permanecimos encerradas, muchas familias divididas echaron cerrojo para no ver el cataclismo de divisiòn que ya se habia anunciado como un pequeña muerte de nuestras certezas.Uno se pregunta, si esos 19 que cayeron no le habria tocado el turno a una.

Hermoso, puro, estremecedor este texto, cercano y certero. Grande Federico, cada dia me sorprende mas tu palabra y mas me deja en el desamparo. Gracias por devolvernos a pensarnos desde el relato de lo leves que somos. El final me saco làgrimas..

miguel
11 de Abril, 2011

es la visión de una parcela. del otro lado también habían mujeres resteadas, pero claro mi amigo reseña la visión de donde marcho, es valido, pero convengamos es parcelada.

Luisa Fernández G.
11 de Abril, 2011

Excelente crónica Federico, permite rememorar los acontecimientos que tan cerca vivimos los venezolanos. La última frase “paciente impetuosidad” sigue caracterizando a todas las mujeres venezolanas a pesar de ser términos disímiles.

Presentación Campos
11 de Abril, 2011

Coño, está soberbia la crónica. Me tripeo sobre todo (y no es sarcasmo) todo el plan burgués sin pruritos, queda fantástico. Lo del sombrero. Últimamente todo el mundo escribe como si vivieran en La Candelaria. Y no.

Ruben
12 de Abril, 2011

En Puente Llaguno no había pueblo ni mujeres, eran hologramas denunciados por tremendos líderes como el Sr. Ortega, Alfredo Peña, Molina Tamayo o Guaicaipuro Alameda quienes cuadras antes salían corriendo a la cercanía del matadero en la Av, Baralt. Valiente es la mamá de mi amigo Atencio quien se fue a Barcelona con su hijo que quedó inválido en la plenitud de su juventud mientras los “pastores” del rebaño viven ahora en Miami y el presidente se atornilló en su sitial. Los francotiradores colocados allí estaban firmando una nueva versión de las tortugas Ninjas, nadie sabía de ellos, de su bajeza, de sus planes, total la oveja cuando va al matadero no tiene porque ser consciente dirían algunos polítiqueros baratos. Ah, los niños del otro lado no eran niños, eran estampitas que entrgaba National Geo de promoción.

Gustavo
12 de Abril, 2011

Leyendo a Federico y recordando mi propia experiencia me llama la atención que no seamos lo suficientemente enfáticos en denunciar que hay mas de sesenta (60) personas identificadas con nombre y apellido que dispararon el 11A contra la marcha. Ninguno está preso ni ha sido juzgado. Mientras que el comisario Henry Vivas, a quien vi y escuché en dos oportunidades durante la marcha tratando de persuadirnos de no continuar hasta el centro porque el régimen había montado una emboscada, está preso y sin esperanzas de ser liberado. También debemos recordar que se ordenó la salida de tanquetas para reprimir a los marchistas y que por fortuna los militares desobedecieron. Basta imaginar que hubiera ocurrido si obedecen. El bautizo de sangre que tanto añoran los “revolucionarios”.

Gabriel
12 de Abril, 2011

Muy buen artículo y comparto el hecho de que estuvimos y estamos solos desde aquella epica marcha…particularmente creo que todos caimos en un teatro orquestado para poder dar un sentido epico a esta revolución, de otra manera porque solo los Juan Bimbas cayeron presos?, porque un General de 3 soles afirma que el presidente renunció y no era asi?…y no solo eso sino que lo premian con una embajada?..donde estan los militares de Plaza Altamira?…hay tanta preguntas sin respuestas lógicas que lo unico logico es creer en lo increible

Diana
12 de Abril, 2011

Muy bien contado, en efecto. Hubo mujeres que no pudieron ir, como mi hermana que vive fuera, y sufrio por no poder acompañarnos. En lo unico que discrepo es en la soledad – a pesar de que sea el tema. Yo me sentia amiga de todo el mundo, una sola idea, un solo proposito. Quizas las mujeres, precisamente, nos sentimos asi, familia de todos, familia humana.

guillermo
12 de Abril, 2011

Amigo excelente análisis, tal y como lo dice las mujeres al máximo, por otro lado la soledad, es y lamentablemente sigue siendo así, los ciudadanos que queremos cambios seguimos solos, la mayoría de la dirigencia política sigue pensando en el “quítate tu pa ponerme yo” pero cero proyectos concretos que den luces de la reconstrucción de un pais donde quepan todos, solo mas de lo mismo.

Ahora viendo la soledad planteada desde otro punto de vista, creo que los que marcharon ese día no estaban solos estaban muy bien acompañados juntos todos como un gran país, y no solo por lo que iban en marcha juntos si no por la mayoría de un país que miraba por televisión y queríamos estar allí también.

saludos buen articulo.

Nicolás Vera.
12 de Abril, 2011

Cuando escribiste sobre transparencia , artículo aparte, recordé cuando mi papá en Playa Del Agua hace muchos años le dijo a tu papá “Martín mira esas carajitas que nos están viendo” y tu papá le contesta “Raul están viendo a los de de atrás, ya nosotros somos transparentes para ellas”.Anécdota aparte tu escrito es muy interesante.

Diana M
14 de Abril, 2011

Excelente!. Muy bien escrito y evoca lo vivido. Cierto que las mujeres aparecian mas decididas!

Gisela Silva
15 de Abril, 2011

Me siento completamente identificada con la crónica, yo llegué acompañada a Chuao donde consegui a muchos conocidos, pero mi grupo se disolvió y decidi seguir sola a Miraflores, llevaba mi enorme bandera y como hacia buen tiempo, brisa y cielo azul, yo la levantaba y la dejaba ondear y creánme, me sentía Manuelita Saenz, segura que yo libertaría a Venezuela. Cerca de las torres del Silencio, el grupo de mujeres al que me uní, converso con Guaicaipuro Lameda, quien de parrillero en una moto conminaba a todos a seguir adelante mientras el iba en dirección contraria. Asi seguí, hasta que la evidencia de los que regresaban, mas las llamadas que lograron entrar en mi celular, me hicieron entender que eramos carne de cañon de unos y otros.

Maripili Salas
17 de Abril, 2011

Realmente todos sentíamos que podíamos salir de él en la megamarcha, por eso la caminata, por eso la euforia. Fui con un amigo, llegamos hata la Baralt. Él quería devolverse pero yo le dije que ya estábamos llegando. Atravesamos la Baralt y mi amigo me agarró de un brazo y me dijo: Mira mijita, si llego sin tí, tu mamá me va a matar, no ves que están disparando. Corrimos hasta Parque Central. 10 días después fue que entendí lo que había sucedido: mi amigo me había salvado la vida. Recuerdo acá a la gran luchadora, mi prima, Priscila Salas, quien fuera tiroteada por Gouveia en la Plaza Altamira, quedándoparalítica, recientemente fallecida a causa de los estragos de un desquisiado. Felicidades, Federico.

Basilio Alvarez
10 de Abril, 2012

Que emocionante leerte, que forma de sacar lo mejor de cada uno, aunque a veces simplemente sean miserias con las que tenemos que cargar y continuar. Gracias Federico.

Juvenal Freites
10 de Abril, 2012

Federico Vega: La crónica histórica y anecdótica. Genial. Esa marcha en Caracas, definitivamente es parte de todos. Pero el 11/04/2002 también fue Venezuela. Yo trabajaba en PDVSA Puerto la Cruz y ese día conteniamos a los bárbaros y esbirros que nos acosaban en el edificio sede. Hasta que desaparecieron, como reacción a la inmensidad y contundencia de esa marcha. Los sentimientos y emociones, todos encontrados. La genialidad y astucia de las televisoras de partir la pantalla, en la cadena facista y de la infamia, que pretendía ocultar, lo que la mitad de la pantalla de la televisión, mostraba. Fue día de gloria, posteriormente, traicionada.

Marialesia
10 de Abril, 2012

Federico: removiste muchos sentimientos en mi y veo que los de muchos mas al leer todos los comentarios que ha provocado tu articulo, ese será un día que quedara para siempre en la mente de todos los que lo vivieron y los que no, un día de injusticia, traición, desasosiego, frustración y demasiada tristeza. Algun día, espero que pronto marcharemos otra vez para celebrar el comienzo de la reconstrucción de la nueva Venezuela y será también una marcha alegre pero no habrá solitarios….

Nina
10 de Abril, 2012

Excelente crónica de un día que mientras vivamos será imposible olvidar. A pesar de que no milito en las filas del feminismo quiero darle las gracias a Federico por ese hermoso reconocimiento de que muchas de las batallas por venir, podrán ser ganadas gracias a la fortaleza y valentía de las mujeres venezolanas pero también debido a su sensibilidad y tesón. Vendrán nuevos tiempos sin duda y tal vez también nos toque protagonizar nuevas jornadas.

Lucho
10 de Abril, 2012

Sr. Federico: Gracias por recordar y gracias por ayudarnos a no olvidar. Yo recuerdo casi toda esa semana, vivo en Maracaibo, y todos los días pendiente en la TV porque se pensaba que las cosas podían cambiar; Y fue como un sueño, que duró bien poco, apenas horas… Pero nadie me podrá quitar esa madrugada cuando, después de oír que Chávez había salido en avión a una isla y ya no estaba en el poder, me sentí que podía dormir tranquilo y con el sueño de un nuevo país, con dignidad y sin revolución. Que amargo fue el despertar, y ¡¡cómo cambiaron después la historia!! Con mi hija pasamos en 2006 o 2007 por Puente Llaguno, y resulta que había una placa, y se la mostré a mi hija mientras le explicaba hasta que me quedé con la boca abierta incrédulo: Resulta que la placa celebra a los asesinos, y las víctimas pasaron a ser victimarios. Por favor, a la gente: que no se olvide esa fecha, que no se olvide lo que se quería lograr: que se fuera quien estaba en el poder. Aun se puede ir, y por mejores medios que entonces; con el voto, que es algo a la altura de nuestra dignidad, así no sea la de él

Joeif Duggir
11 de Abril, 2012

Federico: voy a vivir con esa ardiente idea en la cabeza: “La paciente impetuosidad”, es un cumplido!!

Anier
11 de Abril, 2012

Juntos los amigos y allegados, hijos y demás… al rato comienza la voz y el coro que gritan “Señoras, señores, ahora Miraflores!, señoras, señores, ahora Miraflores!” Una de las chicas que nos acompañaban, novel estudiante de Comunicación, con la fiebre y el ímpetu de la recién profesión escogida, pedía que fuéramos en la marcha hacia Miraflores. Sólo por complacerla, decidimos seguir. Al llegar a Chacaito, vemos hacia arriba y decidimos refrescarnos y comer algo. El padre de la chica me comenta en quedo y aparte de los demás, “cuando salgamos de comer, ya la marcha habrá pasado y a la niña se le pasará el entusiasmo por seguir hacia el centro…” En efecto, comimos, charlamos, comentamos la circunstancia, analizamos,hicimos nuevos amigos, nos refrescamos. Ya había pasado más de una hora. Bueno, vámonos dice mi amigo. Salimos del comedor, y vemos hacia abajo, horror! La marcha seguia, más nutrida, entusiasta y gritona! Más de dos horas de gente en procesión… Un cuento más en la historia.

Florángel Q
11 de Abril, 2012

La sensibilidad del texto, el contraste de los hechos. Gracias por lo escrito.

Horacio Pietri
11 de Abril, 2012

Aprecio su narrativa y de verdad llama a reflexion este y muchos otros sucesos que he denominado “una cadena de eventos desafortunados” a lo largo de estos trece años. Hay muchos de los sucesos que nunca se esclarecieron, pues ninguna de las partes tuvo la voluntad politica para conformar una verdadera comision de la verdad, con peritos forenses imparciales e internacionales al estilo Sarajevo o Ruanda, para determinar responsabilidades en la comision de los hechos. Recuerdo algunos personajes opositores arengando a la masa para ir a Miraflores, a sabiendas de la celada que alli se cocia a fuego lento en Puente Llaguno, en un acto de irresponsabilidad suprema y que luego negarian descaradamente como san Pedro….Tambien seria interesante ver en donde estan algunos de los militares que participaron en todos los hechos, hoy, a que se dedican y que cargos detentan, incluso aquellos que sirvieron para la mascarada. Sera posible encontrar justicia y la verdad de todo lo que acontecio ese lamentable dia.?? Nos dejaron solos,y como en un macabro experimento, a ver quien ponia el pellejo en el asador, desde lejos, sin arriesgar a nada, pensarian en la proxima marcha y tal vez una bailoterapia, para arengar la masa inocente de los titiriteros que la usaron en sus propositos.

Geri
12 de Abril, 2012

Federico: Tus palabras y narrativa plasman la vida de muchos en ese día. Yo en el calvario me encontré a un niño solitario (7), se había perdido. Llorando en medio de la nada. Retrocedí con él y llegué a Chacao donde me dijo que vivía. Si no lo hubiese encontrado seguramente seguía avanzando y quién sabe. Es verdad, amo a mi país más que nunca por ese día y muchos que viví en la lucha! sueño volverlo a ver como ese país donde crecí: no excluíamos con violencia y todo quedaba en la guachafita de un Caracas-Magallanes!! Viva Venezuela!!!

Alfredo Ascanio
12 de Abril, 2012

Pero eso no fue un golpe, fue una rebelión militar para evitar que Chávez sacara el Plan Avila y cuando Lucas Rincón señaló que había renunciado, José Vicente Rangel le decía a Chávez que no firmara esa renuncia, no obstante ya en la Isla donde lo tenían detenido el mismo Chávez, asustado, pedía que lo enviarán a Cuba, y eso se debió hacer de inmediato (fue una falla enorme). Lo que en ese momento se debería haber organizado era una Junta Cívico Militar de Gobierno, con el objetivo de disolver los poderes constituidos y nombrar un presidente provisional, hasta que todo se consolidara, como fue W. Larrazabal Ugueto en otro momento histórico. Lo de Carmona fue otro inmenso error, pero habían muchos intereses como por ejemplo el “perro de la guerra”, amigo de Carmona desde Venoco que a lo mejor vio una buena oportunidad para el futuro de sus negocios. En fin…errores tras errores.

Alfredo Ascanio
12 de Abril, 2012

Marianella Salazar señaló lo siguiente:”El 11 de abril de 2002 no hubo ningún golpe de Estado, lo que se produjo fue un acto de repudio de la sociedad civil, que le exigía la renuncia, hacia el Presidente; además se produjo la desobediencia de los mandos militares que se negaron a cumplir unas órdenes que causarían un baño de sangre. Lo que resulta insólito es que esa versión distorsionadora de la verdad se repita en la oposición, entre algunos, que eran parte del oficialismo para esas fechas y que hoy son muy influyentes en la Mesa de la Unidad y en el comando de campaña del candidato.

El 11-A quedó inscrito en la historia como un genocidio”. Esa es la pura verdad…

Alessandra
21 de Abril, 2012

¡Bravo Federico, eres genial!

Pedro Correa
26 de Abril, 2012

Que hermosua de narracion la que usted describe, no estuve en la marcha ese dia, aunque lo desse, solo por estar viviendo fuera del pais, pero se que estuve en alma y espiritu, porque aamo profundamente mi pais y por supuesto amo tambien a Caracas, quien me vio nacer, pero le comento que su relato me hizo caminar con usted, me hizo tener miedo, de repente como usted, porque el miedo es libre y no tiene amigos, pero tambien me hizo amar como usted a esa bellas y hermosas caraqqueñas, que como mi esposa, deambulan libremente por cada rincon del pais, pero por sobre todo usted, me hizo amar con sus letras la justicia, la lealtad, el amor por lo nuestro, por nuestros hijos, herederos de lo que hoy sembramos y lo que mañana cosecharan, peor incisto en que sus lineas, muy claras y diafanas, me hicieron recordar que una vez luche y hoy, porque no, sigo luchando desde mi nueva frontera por ver mañana, por ver hoy una Venezuela donde podamos respirar todos por igual y que no existan las bombas lagrimojenas, rojas o azules, igual da, que me recuerda pasados gloriosos cuando desde mi juventud, cuando desde mis dias de gloria, donde me sentia inmortal, tambien luche por objetivos similares para desechar de nuestro pais toda idea injusticia, prepotencia y desigualdad, hoy lucho atravez de mis letras, al igual que usted, lucho por la libertad.

clara fontana
30 de Agosto, 2012

gracias federico, tus palabras son reflejo de un alma pura. has dicho de una manera sensible lo que otros callan, o porque no tenemos el arte o porque no tenemos los “ovarios” o “cojones”, segun sea el caso.

con la frase final, cada quien puede reconocer, al menos para si mismo, su propia pesadilla. importa reconocer y aceptar las realidades para asi poder hacer la verdadera revolucion, la revolucion personal.

elba arria
11 de Abril, 2013

Entiendo de la soledad que habla Federico esa que te hace sentir finito y minúsculo así tengas millones alrededor, por cuidar a mi padre e hijos pequeños no pude ir, así que al pasar de los años me he hecho mi propia crónica con lo que escriben y cuentan.Ayer una señora me contaba cómo ella vio dos francotiradores cerca de Miraflores y me decía también que su madre ahora de 94 años votaría porque cuando llegó a este país hace 40 años nunca se le hubiera ocurrido pensar que con hijos y nietos venezolanos,ella tuviera ahora bisnietos nacidos en la tierra que la vio partir.

Radharani de Paul
11 de Abril, 2013

Excelente artículo, Federico! Ese día marcó la memoria de todos los que tuvimos la oportunidad de ser parte de tal suceso. De no ser porque tenía guardia en el Centro Médico de Caracas, yo habría estado marchando. Mi versión de aquél día está llena de angustia e impotencia, porque junto a mis compañeros, seguíamos la marcha a través de la televisión y los mensajes que recibíamos de nuestros amigos y familia a traves del celular…en el nadir de la exaltación y la euforia colectiva perdimos todo tipo de comunicación, mientras veíamos al difunto hablar cualquier incoherencia en cadena nacional como si nada estuviera pasando…y fue ahi cuando comenzamos a recibir llamados de emergencia para ir a atender heridos por arma de fuego en la emergencia de la Clínica…gente totalmente eufórica, herida pero convencida de que su sacrificio había sido útil para poner fin a esta pesadilla. El 13 de abril, en cambio, recibimos ataques de ansiedad, Apoplejías e infartos, sin contar los cuadros depresivos…y hasta hoy la lucha sigue en pie, cuantas cosas hemos tenido que pasar tratando de que se haga justicia. Que Dios ilumine el destino de nuestra hermosa patria, un país generoso que todo lo tiene y con tanto porvenir.

Aura Galea
11 de Abril, 2013

Jamás olvidaré ese día, yo trabajaba en Chacao, en mi hora de almuerzo fui a la marcha un ratico y vi a la Poleo arengando a la gente para que siguieran, me fui porque los jefes chavistas estaban intensos, luego empecé a enterarme del desastre y mi angustia subió. Al ver las imágenes de ese día y los siguientes lloré y sentí tanta rabia.No, no olvidaremos el 11 de abril, como tampoco el 29 de julio de 1997, cumpleaños de mi hermana. Acababa de poner la torta que hice sobre la nevera y empezó a temblar. Una experiencia terrible.

Saul Molina
11 de Abril, 2013

Lo felicito por su excelente exposicion , que mi hizo recordar esos momentos tan dificiles que sufrio nuestro pais y en especial para aquellas familias que perdieron a sus seres queridos, producto de la falta de conciencia de aquellas personas que utilizaron en forma descabellada y sin escrupulo armas contra seres inocentes, la justicia que se encargue de aplicarle todo el peso de la ley para que se sienta un verdadero presedente para el futuro.

Nasly
11 de Abril, 2013

Querido Federico: En toda mi historia de amor con Prodavinci, nunca había necesitado menos tiempo para leer una crónica detallada y retrospectiva tan sentida, que el que me tomó leer los múltiples comentarios que ha generado Y TODO EN EL MISMO DÍA DE SU PUBLICACIÓN. Creo que eso ya revela la fuerza y el impacto de tus reflexiones. Y me lleva, una vez más a agradecer a Prodavinci y esta cofradía que hemos formado alrededor de su eje, un grupo seguramente muy heterogeneo, como el país mismo, y a ti, uno de mis escritores nacionales predilectos.

Julio
13 de Abril, 2013

No, marche ese día, pero trabajaba, cerca de esquina de Veroes, cuando, escuche, que venia la marcha, para el centro, salí a caminar hacia el puente de LLaguno, vi salir los empleados de la Cancilleria por la puerta de Carmelitas, vi el hospital de campaña armado en los jardines del Palacio Blanco, como a las 11 a.m. sentí que la trampa estaba armada, esperan muertos, regresamos la esquina de Veroes, desocupamos a los empleados. y empezo el tiempo de la angustía.

Pedro
13 de Abril, 2013

Yo Vi ese inmenso Rio de Gente desde la altura de la Hoyada, y lo Confieso con modesto Sentimiento, Senti que Algo Malo, pasaria cuendo ese Mar de personas llegara al Silencio, Que Ganas Me Dio de Gritarles, Epa Paren un Poco la Marcha, y Vamos a Hablar,(Absurdo) se percibia que Ya No Habia Marcha Atras-Tenia tinte heroico,desafiante,Imposible de parar, lamentablemente detras de Bambalinas.Habia-Hubo Intereses Muy Particulares, y de Alli el Fracaso Final de Un Acto que de Triunfar Hubiera pasado a la Historia como una Epopeya Civica ante una Antidemocracia-del Siglo 21 .

GUSTAVO ARAUJO
11 de Abril, 2014

Federico,tus artículos pasan a ser imprescindibles, por el lenguaje y dos por su contenido. Hoy eres la conciencia intelectual de esta Venezuela que sufre, lucha y espera un futuro mejor. Me recuerdas a Cabrujas y en esto creo que coincido con muchos otras personas.

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